16 de noviembre de 2003


LAS MANECILLAS DE ARENA

Filtro en la dirección

La disciplina de la derecha sorpende ante cada elección, pero, la cita del 21 de marzo
de 2004 es más evidente que todas las anteriores. El partido en el poder, desde hace
casi quince años, ahra sufre el peso del desgaste político.

Wilfredo Hernández, Mirella Cáceres
y Alicia Miranda

vertice@elsalvador.com

El nuevo cambio en las manecillas del reloj político de ARENA ahora es ventilado bajo la mesa con una cordialidad que deja pasmado a sus críticos.

Nuevamente, la derecha ha salido al paso de voces disonantes que hablan de purgas y ha sobrellevado como mejor lo sabe hacer, con tino público, sus diferencias internas.

La llegada de Antonio Saca a la presidencia del COENA tiene un mensaje claro y toda la militancia lo ha comprendido con un espaldarazo unívoco y sin remilgos.

Al margen del rostro público del partido gobernante, sólo unos cuantos hablan, pero prefieren hacerlo a hurtadillas. “Salaverría iba a estar hasta las elecciones; te lo puedo asegurar”, señala uno de estos.

Quizá recordando las mismas palabras del ahora ex presidente arenero, cuando sostuvo a El Diario de Hoy que esperaba regresar a la Asamblea Legislativa, donde le espera una curul, hasta después de las elecciones.

En esa misma entrevista, Salaverría se mostró confiado de que si al terminar el período del COENA, que finalizaba en septiembre y hacían un buen trabajo les confiarían la culminación del proceso electoral.

Pero, en términos políticos, las cosas cambian de un día para otro y el mejor ejemplo lo ha dado la derecha esta semana.

Los mismos fundadores del partido de derecha lo confirman. “Los cambios se dan. En política no hay nada escrito, el partido es un partido en renovación constante”, adujo Roberto Ávila, miembro del grupo de los constituyentes de ARENA.

Pero ¿Quiénes acompañan a Saca en la aventura? La pregunta es necesaria para entender la nueva composición del partido oficial: en esencia, gente de confianza tanto a nivel empresarial como personal.

René Figueroa, ex diputado y ex viceministro de Gobernación, ha sido uno de los socios empresariales más cercanos y la amistad entre Saca y Francisco Laínez es otro ingrediente.

Lo cierto es que nadie de la dirección, o de las bases, habla de divisiones, sorpresas y mucho menos purgas.
Al contrario, Ávila acepta que la administración Salaverría fue productiva y buena e, incluso, le da el crédito de “enrumbar nuevamente el partido, de unirnos y estar sólidamente conformados, y eso se ha logrado”, sostiene. La oposición política tampoco piensa que esa sea la razón. Sin embargo, sí asegura que hay un ajuste de mandos en función de los intereses políticos del candidato presidencial.

Primer síntoma


El primer signo es la elección de Ana Vilma Albanéz de Escobar en lugar de Silvia Aguilar, quien había sido reiteradamente respaldada antes de que su nombre trascendiera.

Pero las agujas del reloj cambiaron en dirección de Ana Vilma, quien no sólo es la ex directora del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), sino que también es la actual esposa de Carlos Patricio Escobar Thompson, uno de los hombres de confianza del Grupo Poma; ella, asimismo, es un referente en la obtención de asistencia financiera proveniente de AID, el organismo estadounidense.

“Ana Vilma no sólo es guapa; brilla con luz propia”, dicen sus críticos positivos, por un lado; por el otro, achacan el precedente que tuvo en el ISSS. “No la van a dejar en paz. No pudo detener la huelga y eso se lo van a sacar”.

Otros desestiman esas aseveraciones y aseguran que con la elección de la ex directora del ISSS lo único que se hizo fue respetar el acuerdo previo de que el candidato escogiera a su compañera de fórmula.

“Primero escogió a Silvia Aguilar, pero por las circunstancias no se pudo; (luego) escogió a Ana Vilma y seguro de que si ella no hubiera podido habría escogido a otra persona”, dijo Ávila al negar que ella sea la “manzana de la discordia” y que haya propiciado los nuevos cambios en el Coena.

Ricardo Valdivieso ha dicho que es una nueva fase nada más la que están viviendo y que el cambio significa nada más que dos líneas paralelas que se juntaron en mismo tiempo y ya. “No hay que buscarle un misterio a donde no lo hay”, dijo.

Antonio Saca ha aplacado cualquier sospecha entre la prensa e insiste que la dirigencia saliente del COENA le “informaron que se retiraban porque la fórmula presidencial estaba elegida”. Además, agrega, “tenían que atender actividades personales”; aunque eso no significa que seguirán colaborando con el partido.

El ex presidente del COENA, Antonio Salaverría, de hecho, promete acompañarlo en algunos municipios del oriente que visite dentro de la consulta nacional “Hablemos con libertad”. El nombre de Acosta Oertel suena como el posible jefe de comandos de campaña. Esto como para no desligarlo del equipo electoral.

Total, dicen algunos, los cambios obedecen más a una tradición del partido, desde los tiempos del mayor Roberto d’Aubuisson hasta la campaña de Armando Calderón Sol, de que sea el candidato el que maneje los hilos de su campaña, o como sostienen otros, ser “el dueño de su propio destino”, a purgas o cobro de facturas.

“A veces las cosas indican que puede haber algo, siempre hay gente descontenta en algunos procesos, pero eso es humano y sucede”, dicen los fundadores. Sin embargo desechan que el relevo de Salaverría sea producto de eso.
Y es que la frecuencia de los cambios en la cúpula del partido en el gobierno llama la atención a más de alguno, y más el último relevo de mando.

Porque Salaverría llegó al puesto con el enorme reto de recuperar la imagen de confianza que ARENA había perdido en los comicios de diputados y alcaldes en marzo pasado. Los constituyentes defienden que Salaverría y Acosta como las principales cabezas lo lograron. Hasta se proclama una gratitud a sus aportes entre las filas areneras.

A la salida de los máximos dirigentes del Coena, el partido en el gobierno ocupa el primer lugar en las preferencias electorales de los salvadoreños. Al menos, eso reflejan las últimas encuestas de opinión pública. Entonces ¿por qué cambiar los mandos de dirección? ¿Por qué hacerlo tan cerca de una elección presidencial?

Para algunos, el cambio era necesario para armonizar la candidatura de Elías Antonio Saca con el partido mismo, después de que ésta se había manejado paralela al alto mando del instituto político.
“Era tiempo de que se diera una mayor identificación”, opinan.

Lo cierto es que, ahora, el candidato toma el control total del partido, lleva a sus hombres de confianza y, sobre todo, recibe el beneplácito de todos los sectores. Una serie de pronunciamientos han proseguido después del cambio en la cúpula. La fracción legislativa, los fundadores y el mismo Presidente Flores. Sin embargo, algunos como Armando Calderón Sol, calla por el momento. Vértice intentó recoger sus impresiones reiteradamente pero no contestó. Su teléfono móvil se mantuvo apagado al igual que el de Mario Acosta y Antonio Salaverría.

Otros analistas y que pertenecieron al partido como Orlando De Sola y Alfredo Mena Lagos, también guardaron silencio.

Los únicos rostros areneros que han brindado declaraciones públicas han sido los diputados y los fundadores. Todos han mantenido el mismo discurso de apoyo a la nueva dirigencia. Todos niegan que haya divisiones, y todos afirman que el partido está más sólido que nunca de cara al próximo evento electoral. Sin embargo, existen algunas contradicciones al analizar las declaraciones de algunos areneros. Mientras Saca y otros líderes se muestran confiados de un triunfo en 2004, otros confiesan sus miedos. Existe aún un temor a perder las elecciones. “Estamos en peligro de caer en un totalitarismo revanchista y resentido”, dicen, a la vez que dejan la responsabilidad de evitarlo a su candidato.

Las maniobras
Durante los últimos cinco meses, el COENA pasó por varias manos. Ahora queda bajo la dirección de Antonio Saca, candidato presidencial de ARENA. La reestructaración parece ser una constante en el partido.

Marzo
ARENA pierde alcaldías en las elecciones. Las críticas se dirigen a Francisco Flores por su gestión.
Abril
El COENA completo, dirigido por Archie Baldocchi, renuncia. Ricardo Sagrega asume la presidencia.
Junio
Eligen a la direccion que dirigirá al partido durante la pre campaña. A. Salaverría nuevo presidente.
Julio
Elías Antonio Saca es electo como el candidato presidencial de ARENA. Saca inicia gira a nivel nacional.
Noviembre
ARENA se reestructura. Saca asume la presidencia del COENA; con él llegan dos más de su confianza
.

Cartas de ARENA

Los nuevos rostros
El COENA quedó en manos de Antonio Saca y dos de sus hombres de confianza.

Antonio Saca
Empresario de medios de comunicación. Saca realizó estudios de periodismo en la Universidad de El Salvador. Posteriormente se desempeñó como periodista deportivo. Durante los últimos años fue presidente de la ANEP. El 13 de julio fue elegido el candidato presidencial de ARENA. Saca contó desde un principio con el apoyo del presidente Francisco Flores.

René Figueroa
Al igual que Saca, Figueroa es empresario radial. Fue dirigente de la Juventud de ARENA. En 1997 es electo diputado. Durante su gestión formó parte de la directiva de la Asamblea Legislativa. Figueroa renunció al parlamento para incorporarse al gobierno de Flores como viceministro de Gobernación; cargó que dejó en septiembre pasado. Forma parte del equipo de campaña.

Francisco Laínez
Su familia es propietaria de los Laboratorios Laínez. Formó parte del Coena que presidió Baldocchie. Coordina la agenda de Saca.



LAS MANECILLAS DE ARENA

Sismos en otros frentes políticos

ARENA no es la única que atraviesa por cambios internos. Otros partidos,
como FMLN y PCN, registran en su historial sacudidas entre leves e intensas.

Desde su constitución como partido, en 1992, la ex guerrilla no ha cohabitado en paz. La unión de los distintos brazos armados para conformar el instituto político dio paso a diversas tendencias -esta vez en la política- que provocaron más desavenencias que acuerdos.

Así, el único partido de izquierda en el país se dividió en ortodoxos, renovadores, terceristas y los revolucionarios, éstos últimos liderados por el autoexiliado Dagoberto Gutiérrez.

La derrota en las elecciones presidenciales de 1999, cuando la fórmula arenera Francisco Flores y Carlos Quintanilla triunfara sobre Facundo Guardado y Nidia Díaz, habría propiciado además de la salida del candidato izquierdista y la separación del ala renovadora, a la que él representaba.

Con la salida de Guardado, ortodoxos y terceristas o tulipanes, los últimos liderados por Gerson Martínez, toman las manijas del partido.

Desde entonces, figuras ortodoxas, como el actual candidato a la presidencia, Schafik Handal, y Salvador Sánchez Cerén, entre otros de la vieja guardia, se consolidan como los que toman las grandes decisiones en el partido.

Pero esas decisiones no han estado siempre apegadas a las reglas democráticas o al consenso. El proceso para elegir al candidato a la presidencia es fiel reflejo de ello. Aun cuando Sánchez Cerén lo haya negado.

También, poco se sabe cuán turbulentas son en realidad las aguas en las que navega el PCN. Lo cierto es que ha sorteado algunos episodios de desavenencias entre sus dirigentes, aunque muy discretamente.

Quizá la más evidente de ellas es la forma de dirigir los destinos del partido y de postular a candidatos para cargos públicos. Algunos han llegado a acusar a la alta dirigencia de ser “dueños del partido” y de tomar decisiones sin consultar a sus bases o a los demás dirigentes.

Algunos dicen que la fórmula presidencial de las manitas es producto de los malabarismos de Ciro Cruz Zepeda.



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