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LAS
MANECILLAS DE ARENA
Filtro
en la dirección
La
disciplina de la derecha sorpende ante cada elección, pero, la
cita del 21 de marzo
de 2004 es más evidente que todas las anteriores. El partido
en el poder, desde hace
casi quince años, ahra sufre el peso del desgaste político.
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El nuevo cambio en las manecillas del reloj político
de ARENA ahora es ventilado bajo la mesa con una cordialidad que deja
pasmado a sus críticos.
Nuevamente, la derecha ha salido al paso de voces disonantes que hablan
de purgas y ha sobrellevado como mejor lo sabe hacer, con tino público,
sus diferencias internas.
La llegada de Antonio Saca a la presidencia del COENA tiene un mensaje
claro y toda la militancia lo ha comprendido con un espaldarazo unívoco
y sin remilgos.
Al margen del rostro público del partido gobernante, sólo
unos cuantos hablan, pero prefieren hacerlo a hurtadillas. Salaverría
iba a estar hasta las elecciones; te lo puedo asegurar, señala
uno de estos.
Quizá recordando las mismas palabras del ahora ex presidente
arenero, cuando sostuvo a El Diario de Hoy que esperaba regresar a la
Asamblea Legislativa, donde le espera una curul, hasta después
de las elecciones.
En esa misma entrevista, Salaverría se mostró confiado
de que si al terminar el período del COENA, que finalizaba en
septiembre y hacían un buen trabajo les confiarían la
culminación del proceso electoral.
Pero, en términos políticos, las cosas cambian de un día
para otro y el mejor ejemplo lo ha dado la derecha esta semana.
Los mismos fundadores del partido de derecha lo confirman. Los
cambios se dan. En política no hay nada escrito, el partido es
un partido en renovación constante, adujo Roberto Ávila,
miembro del grupo de los constituyentes de ARENA.
Pero ¿Quiénes acompañan a Saca en la aventura?
La pregunta es necesaria para entender la nueva composición del
partido oficial: en esencia, gente de confianza tanto a nivel empresarial
como personal.
René Figueroa, ex diputado y ex viceministro de Gobernación,
ha sido uno de los socios empresariales más cercanos y la amistad
entre Saca y Francisco Laínez es otro ingrediente.
Lo cierto es que nadie de la dirección, o de las bases, habla
de divisiones, sorpresas y mucho menos purgas.
Al contrario, Ávila acepta que la administración Salaverría
fue productiva y buena e, incluso, le da el crédito de enrumbar
nuevamente el partido, de unirnos y estar sólidamente conformados,
y eso se ha logrado, sostiene. La oposición política
tampoco piensa que esa sea la razón. Sin embargo, sí asegura
que hay un ajuste de mandos en función de los intereses políticos
del candidato presidencial.
Primer síntoma
El primer signo es la elección de Ana Vilma Albanéz de
Escobar en lugar de Silvia Aguilar, quien había sido reiteradamente
respaldada antes de que su nombre trascendiera.
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Pero las agujas del reloj cambiaron en dirección
de Ana Vilma, quien no sólo es la ex directora del Instituto
Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), sino que también
es la actual esposa de Carlos Patricio Escobar Thompson, uno de los
hombres de confianza del Grupo Poma; ella, asimismo, es un referente
en la obtención de asistencia financiera proveniente de AID,
el organismo estadounidense.
Ana Vilma no sólo es guapa; brilla con luz propia,
dicen sus críticos positivos, por un lado; por el otro, achacan
el precedente que tuvo en el ISSS. No la van a dejar en paz. No
pudo detener la huelga y eso se lo van a sacar.
Otros desestiman esas aseveraciones y aseguran que con la elección
de la ex directora del ISSS lo único que se hizo fue respetar
el acuerdo previo de que el candidato escogiera a su compañera
de fórmula.
Primero escogió a Silvia Aguilar, pero por las circunstancias
no se pudo; (luego) escogió a Ana Vilma y seguro de que si ella
no hubiera podido habría escogido a otra persona, dijo
Ávila al negar que ella sea la manzana de la discordia
y que haya propiciado los nuevos cambios en el Coena.
Ricardo Valdivieso ha dicho que es una nueva fase nada más la
que están viviendo y que el cambio significa nada más
que dos líneas paralelas que se juntaron en mismo tiempo y ya.
No hay que buscarle un misterio a donde no lo hay, dijo.
Antonio Saca ha aplacado cualquier sospecha entre la prensa e insiste
que la dirigencia saliente del COENA le informaron que se retiraban
porque la fórmula presidencial estaba elegida. Además,
agrega, tenían que atender actividades personales;
aunque eso no significa que seguirán colaborando con el partido.
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El ex presidente del COENA, Antonio Salaverría,
de hecho, promete acompañarlo en algunos municipios del oriente
que visite dentro de la consulta nacional Hablemos con libertad.
El nombre de Acosta Oertel suena como el posible jefe de comandos de
campaña. Esto como para no desligarlo del equipo electoral.
Total, dicen algunos, los cambios obedecen más a una tradición
del partido, desde los tiempos del mayor Roberto dAubuisson hasta
la campaña de Armando Calderón Sol, de que sea el candidato
el que maneje los hilos de su campaña, o como sostienen otros,
ser el dueño de su propio destino, a purgas o cobro
de facturas.
A veces las cosas indican que puede haber algo, siempre hay gente
descontenta en algunos procesos, pero eso es humano y sucede,
dicen los fundadores. Sin embargo desechan que el relevo de Salaverría
sea producto de eso.
Y es que la frecuencia de los cambios en la cúpula del partido
en el gobierno llama la atención a más de alguno, y más
el último relevo de mando.
Porque Salaverría llegó al puesto con el enorme reto de
recuperar la imagen de confianza que ARENA había perdido en los
comicios de diputados y alcaldes en marzo pasado. Los constituyentes
defienden que Salaverría y Acosta como las principales cabezas
lo lograron. Hasta se proclama una gratitud a sus aportes entre las
filas areneras.
A la salida de los máximos dirigentes del Coena, el partido en
el gobierno ocupa el primer lugar en las preferencias electorales de
los salvadoreños. Al menos, eso reflejan las últimas encuestas
de opinión pública. Entonces ¿por qué cambiar
los mandos de dirección? ¿Por qué hacerlo tan cerca
de una elección presidencial?
Para algunos, el cambio era necesario para armonizar la candidatura
de Elías Antonio Saca con el partido mismo, después de
que ésta se había manejado paralela al alto mando del
instituto político.
Era tiempo de que se diera una mayor identificación,
opinan.
Lo cierto es que, ahora, el candidato toma el control total del partido,
lleva a sus hombres de confianza y, sobre todo, recibe el beneplácito
de todos los sectores. Una serie de pronunciamientos han proseguido
después del cambio en la cúpula. La fracción legislativa,
los fundadores y el mismo Presidente Flores. Sin embargo, algunos como
Armando Calderón Sol, calla por el momento. Vértice intentó
recoger sus impresiones reiteradamente pero no contestó. Su teléfono
móvil se mantuvo apagado al igual que el de Mario Acosta y Antonio
Salaverría.
Otros analistas y que pertenecieron al partido como Orlando De Sola
y Alfredo Mena Lagos, también guardaron silencio.
Los únicos rostros areneros que han brindado declaraciones públicas
han sido los diputados y los fundadores. Todos han mantenido el mismo
discurso de apoyo a la nueva dirigencia. Todos niegan que haya divisiones,
y todos afirman que el partido está más sólido
que nunca de cara al próximo evento electoral. Sin embargo, existen
algunas contradicciones al analizar las declaraciones de algunos areneros.
Mientras Saca y otros líderes se muestran confiados de un triunfo
en 2004, otros confiesan sus miedos. Existe aún un temor a perder
las elecciones. Estamos en peligro de caer en un totalitarismo
revanchista y resentido, dicen, a la vez que dejan la responsabilidad
de evitarlo a su candidato.
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Las
maniobras
Durante los últimos cinco meses, el COENA pasó por
varias manos. Ahora queda bajo la dirección de Antonio
Saca, candidato presidencial de ARENA. La reestructaración
parece ser una constante en el partido.
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Marzo
ARENA
pierde alcaldías en las elecciones. Las críticas se
dirigen a Francisco Flores por su gestión.
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Abril
El COENA
completo, dirigido por Archie Baldocchi, renuncia. Ricardo Sagrega
asume la presidencia.
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Junio
Eligen
a la direccion que dirigirá al partido durante la pre campaña.
A. Salaverría nuevo presidente. |
Julio
Elías
Antonio Saca es electo como el candidato presidencial de ARENA.
Saca inicia gira a nivel nacional. |
Noviembre
ARENA se reestructura. Saca asume la presidencia
del COENA; con él llegan dos más de su confianza. |
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Cartas
de ARENA
Los nuevos rostros
El COENA quedó en manos de Antonio Saca y dos de sus hombres
de confianza.
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Antonio
Saca
Empresario de medios de comunicación. Saca realizó
estudios de periodismo en la Universidad de El Salvador. Posteriormente
se desempeñó como periodista deportivo. Durante
los últimos años fue presidente de la ANEP. El 13
de julio fue elegido el candidato presidencial de ARENA. Saca
contó desde un principio con el apoyo del presidente Francisco
Flores.
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René
Figueroa
Al igual que Saca, Figueroa es empresario radial. Fue dirigente
de la Juventud de ARENA. En 1997 es electo diputado. Durante su
gestión formó parte de la directiva de la Asamblea
Legislativa. Figueroa renunció al parlamento para incorporarse
al gobierno de Flores como viceministro de Gobernación;
cargó que dejó en septiembre pasado. Forma parte
del equipo de campaña.
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Francisco
Laínez
Su familia es propietaria de los Laboratorios Laínez. Formó
parte del Coena que presidió Baldocchie. Coordina la agenda
de Saca.
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LAS
MANECILLAS DE ARENA
Sismos
en otros frentes políticos
ARENA
no es la única que atraviesa por cambios internos. Otros partidos,
como FMLN y PCN, registran en su historial sacudidas entre leves e intensas.
Desde su constitución como partido, en 1992,
la ex guerrilla no ha cohabitado en paz. La unión de los distintos
brazos armados para conformar el instituto político dio paso
a diversas tendencias -esta vez en la política- que provocaron
más desavenencias que acuerdos.
Así, el único partido de izquierda en el país se
dividió en ortodoxos, renovadores, terceristas y los revolucionarios,
éstos últimos liderados por el autoexiliado Dagoberto
Gutiérrez.
La derrota en las elecciones presidenciales de 1999, cuando la fórmula
arenera Francisco Flores y Carlos Quintanilla triunfara sobre Facundo
Guardado y Nidia Díaz, habría propiciado además
de la salida del candidato izquierdista y la separación del ala
renovadora, a la que él representaba.
Con la salida de Guardado, ortodoxos y terceristas o
tulipanes, los últimos liderados por Gerson Martínez,
toman las manijas del partido.
Desde entonces, figuras ortodoxas, como el actual candidato
a la presidencia, Schafik Handal, y Salvador Sánchez Cerén,
entre otros de la vieja guardia, se consolidan como los que toman las
grandes decisiones en el partido.
Pero esas decisiones no han estado siempre apegadas a las reglas democráticas
o al consenso. El proceso para elegir al candidato a la presidencia
es fiel reflejo de ello. Aun cuando Sánchez Cerén lo haya
negado.
También, poco se sabe cuán turbulentas son en realidad
las aguas en las que navega el PCN. Lo cierto es que ha sorteado algunos
episodios de desavenencias entre sus dirigentes, aunque muy discretamente.
Quizá la más evidente de ellas es la forma de dirigir
los destinos del partido y de postular a candidatos para cargos públicos.
Algunos han llegado a acusar a la alta dirigencia de ser dueños
del partido y de tomar decisiones sin consultar a sus bases o
a los demás dirigentes.
Algunos dicen que la fórmula presidencial de las manitas es producto
de los malabarismos de Ciro Cruz Zepeda.
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