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HINCHAS
POLÍTICOS
Al
calor de la campaña
Tras
los rostros de los candidatos presidenciales, hay todo un ejército
de
personas que trabajan por la proyección de ideas, imágenes,
y todo aquello
que conquiste el corazón de miles de electores.
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La cuadrangular política ya tiene a sus dos finalistas.
El próximo 21 de marzo -domingo, para variar- podría ser,
según las últimas encuestas, el encuentro decisivo.
De lo contrario, los salvadoreños tendríamos que irnos
a un juego extra, dos meses después.
Desde los tendidos populares resuenan himnos llenos de tópicos,
rimas facilonas y un tanto cursis, aparte de adaptaciones musicales
chocantes, caras pintarrajeadas, gritos de ánimo
y hasta
los enfrentamientos entre barras borrachas de pasionismo exacerbado
por el equipo de sus amores. El juego desborda emoción.
Porque al final de él, uno de los finalistas tendrá el
privilegio de gritarle a la cara al rival, durante cinco años
-un poco más que los que separan un mundial de fútbol
de otro- que es el mejor y, tal vez, hasta le dedique el tema We
are the champion.
Pero, detrás de toda esa parafernalia electoral, hay personajes
importantes que se dan por completo, con todo, en aras de su equipo.
Los hinchas, el jugador número doce, las ultras políticas
en este caso. Ese padre de familia, hermano, carpintero, oficinista,
religioso, marero
que deja de lado descanso, comodidad, cobijo
para enfundarse el uniforme y lanzarse a la grada a competir porque
sus colores opaquen a los del adversario y, al final de la competencia,
alce la copa y ascienda al trono. ¡Qué mejor premio!
Y en esto de las vivas y hurras, y todo lo relacionado, la preparación
es óptima. Los cánticos vienen de todos lados. Y la guerra
dialéctica, cada día, toma mayor presencia.
Por un lado, Benito Lara, coordinador departamental y a la sazón
director de la orquesta, asegura que ellos son una estructura
bastante operativa con responsabilidades claras y definidas.
En el otro arco, César Funes, de la ultra tricolor,
responde que ellos no se quedan atrás. Tenemos un voluntariado
altamente motivado en seguir construyendo un futuro de paz, progreso
y libertad, dice.
Lo cierto es que cada uno de ellos tiene detrás un fuerte equipo
que los respalda. Funes dice dirigir las cánticos de 14 mil voluntarios
en todo el país. Lara asegura poseer 90 mil.
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Los
hinchas no escatiman esfuerzos
a la hora de aperarse para la batalla.
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Nadie canta ventajas, más bien diferencias. En
el Frente dice que lo distinto está en el recurso humano. Nosotros
no tenemos tanto dinero, pero sí mucha gente que trabaja voluntariamente.
Lo único que se les da es un refrigerio que sale de las cuotas
de los militantes del partido, asegura.
Del otro lado de la gradería le responden con
indirectas y sin alusiones personales. Todos trabajan por convicción.
Les damos un refrigerio y algunos viáticos; pero eso depende
de las horas que trabajen, dice Funes.
Quizá la única disonancia en los cánticos -entre
los mandos y su ejército- es que no todo es por convicción.
Si bien es cierto algunos están ahí por amor al
partido; otros, los menos pasionistas, acuden porque ven en ello
un ingreso extra para sobrevivir a la precaria situación económica
en la que se encuentran.
Mucha mara viene porque, derecho, necesita trabajar en esta época,
confesó un miembro del equipo tricolor. Porque con los 1,500
colones que recibe mensualmente puede comprar los estrenos de
Navidad o llevar de comer a la familia.
La estructura
La organización es primordial. Cada colectivo está compuesto
por subgrupos que tienen sus propias responsabilidades.
En el Frente existe un comando general, que vendría a ser la
máxima autoridad en todo el país, y otros subgrupos, departamentales
y municipales, que se encargan de la logística.
ARENA hace lo propio. Un directorio nacional y tres
supervisores departamentales para cada zona; San Salvador, oriente y
occidente, jefes de grupo, con 10 ó 12 miembros, y los operativos.
Estos últimos son los encargados de la pinta y pega, enarbolar
las banderas, lanzar las vivas en cada visita de su candidato. Los auténticos
hinchas. Los que le ponen salsa o llevan la alegría
en las giras, como dicen los capitanes.
Y no hay tregua. La misión es ganar adeptos para dar la vuelta
olímpica el 21 de marzo de 2004.
La jornada comienza temprano y no termina sino hasta que el cuerpo aguante.
Y, como en toda barra, siempre hay personajes típicos, rostros
que aparecen cuando más se les necesita.
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El
FMLN dice contar con 90 mil brigadistas.
A los nocturnos no se les paga. |
Así como Robinsson Ruiz y Alfredo Gálvez,
dos auténticos hinchas de hueso duro. Uno por el lado de los
rojos; el otro por el de los tricolor, respectivamente.
A Ruiz la convicción lo mantiene firme, entero.
Hoy sí vamos a ganar, dice eufórico. Gálvez
es su equivalente por el otro grupo.
Ambos tienen algo que sacrificar. Todo sea por el partido. Son puro
corazón. De aquellos partidarios que defienden a su equipo,
aunque el marcador y el tiempo no les favorezcan. No me preocupan
las encuestas. Yo sé que vamos a ganar. En las visitas que hacemos
casa por casa la gente nos apoya, dice Ruiz convencido.
A Gálvez no le importa alternar su trabajo con el sector mercado
del partido para incorporarse al trabajo propagandístico nocturno.
Ya llevo 18 años con el PCN y 20 con ARENA en esto de la
propaganda, dice alardeando de su experiencia en estas lides.
Cara a cara
Y no bromean. Aunque el escenario es el mismo, lo que cambia es el horario:
Ruiz trabaja de día; Gálvez, de noche.
Ambos cubren San Salvador con el objetivo de lograr que su candidato
llegue al seno del mayor número de hogares.
Robinsson coordina el comando Capital Cero,
un grupo de unos 20 jóvenes que recorren las calles de San San
Salvador. Entre ayer y hoy hemos pegado 600 afiches desde la Universidad
Nacional hasta el estadio Flor Blanca, asegura.
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FMLN
Sólo
en San Salvador entre 60 y 70 mil afiches y a nivel nacional 800
mil folletos que contienen su propuesta de gobierno. Según
cálculos de una imprenta consultada, el costo de los folletos
y afiches asciende a $750 mil.
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ARENA
Sólo en San Salvador, el centenar de trabajadores de campaña
ha pegado entre 12 y 14 mil afiches. Los costos ascienden a unos
$14 mil. Según el coordinador capitalino, Omar Guerrero,
el 95% del área metropolitana ha sido cubierta. |
En él se conjuga una verdadera paradoja física.
Es tan menudo que parece frágil ante el paso de los carros, pero,
cuando habla de lealtad al partido, se transforma. Aunque tengo
60 años y no me faltan energías para trabajar el tiempo
que me necesite el partido,
siempre voy a estar ahí.
Robinsson dirige su grupo con verdadera disciplina y
se esmera por vender una imagen pacifista; aunque, no todos tocan la
misma tonada. Ese día, tres de sus jóvenes les gritaban
palabras soeces a un grupo de muchachos que pasaban en un carro con
la bandera de ARENA.
Desde que comenzó la campaña, han pegado unos 70 mil afiches
en todo San Salvador.
La jornada de Ruiz comienza a las ocho de la mañana en el local
229, en el centro de San Salvador. Una vez ajustados los detalles, ordena
iniciar las labores; la pinta y pega no para hasta el mediodía
(hora para almorzar) y luego reinician labores.
Un día para Robinsson no basta para desarrollar todo el trabajo.
Después de dirigir el comando Capitan Cero durante
el día, desarrolla visitas casa por casa. Todo por hacer que
su partido gane cada colonia, cada cuadra, cada casa, más adeptos.
Mientras van apareciendo las estrellas, ambos toman direcciones distintas.
Robinsson, talvez a su casa, Alfredo, al partido.
Gálvez llega al COENA recién oculto el sol. Ahí
ya lo están esperando unos 100 jóvenes, quienes se dividirán
en dos grupos para salir a tapizar cada poste de la capital que se les
cruce en el camino.
A trabajar
El frío de la noche cala mientras esperan salir
rumbo a la zona del ex cine Terraza, al oriente de la capital.
Ese día el escenario sería toda la 10a. Avenida Norte
hasta llegar al Bulevar Venezuela, unas 20 cuadras capitalinas.
Las indicaciones del coordinador departamental, Omar Guerrero, se escuchan
entre los 10 vehículos que transportan al comando.
Como decálogo, algunos jóvenes nos repiten las prohibiciones.
No provocar a los adversarios, no manchar paredes
de casas particulares, no manchar la propaganda adversaria,
si son atacados, defenderse, etc. Un auténtico fair
play. Aunque, al final, nos quedó la impresión de
que todo era por nuestra presencia, no pudimos comprobar la eficacia
del mandato, porque esa noche no apareció la otra barra.
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| Los
equipos areneros de campaña se dividen el país en
tres zonas. Los del turno de la noche pintan y pegan, los muralistas
trabajan de día. |
Sin embargo, si de defenderse se trata no faltan los
insumos. Cualquier cosa puede servir. Astas de banderas, brochas, cumbos
de pintura, piedras, manos, lo que esté al alcance.
Mirá lo que llevo, le dijo un joven a Guerrero mientras
esgrimía un intimidador machete, con el filo reluciente. El coordinador,
entre sorprendido y a modo de regaño, le persuadió de
que mejor lo ocupara para abrir las cubetas de pintura.
Si bien es cierto la otra barra no hace alarde de sus implementos, no
quiere decir que a las horas de las horas, y al calor de las acciones,
las emociones se desbordan y surjan comportamientos verdaderamente fanáticos.
Los hechos dan la razón. Mejicanos, Chalatenango, son ejemplos.
Porque el cotejo se da en todo el país.
Entrada la noche, y con unas 20 cuadras a sus espaldas, Gálvez
ve terminada su labor.
Cunetas, postes, mojones, túmulos, cumbos de basura y todo lo
que pueda ser pintado queda con los colores del equipo que llegó
primero.
Nadie sabe si el día siguiente será sin problemas, sobresaltos.
Lo que sí saben es que la pinta y pega de los dos equipos
es el corazón de la estrategia propagandística que los
llevará a la gran final, el 21 de marzo de 2004.
Agresiones:
La mala jugada
El
calor de la campaña ha generado hechos violentos. Pero las directrices
son claras: no a la provocación.
La animosidad verbal resulta lógica en toda contienda
electoral, más no los enfrentamientos físicos. Les
vamos a ganar...., es una de las frases en boga entre simpatizantes.
Otros han pasado al plano de la agresión tal como sucedió
hace unas semanas en Mejicanos y San José Las Flores.
Las reacciones ante ambos hechos violentos han sido las esperadas. Acusaciones
contra acusaciones han surgido de manera oficial de las dirigencias
de FMLN y ARENA.
Félix Lara Torres y Carlos Menéndez, los alcaldes efemelenistas
que cobraron relevancia tras los disturbios, manejan su propia versión.
Ambos catalogan su aparición como algo inadecuado,
que sólo daña la imagen del partido.
También lamentan haber caído en lo que consideran una
estrategia de provocación que les ha tendido su principal rival.
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| POR
AMOR AL PARTIDO |
El
coordinador para la capital, Benito Lara, y algunos miembros de
equipos de campaña de Soyapango y San Salvador, dicen no
recibir un salario por su trabajo, sino que lo hacen de manera voluntaria
por amor o amistad al partido.
Solamente a los que trabajan todo el día, se les recompensa
con el almuerzo.
Sin embargo, algunos activistas de Ilopango manifestaron que sí
se les paga. No precisaron cantidades; pero dijeron que los viáticos
que reciben son menores a los del partido ARENA, que paga a sus
voluntarios. |
Fue un acto de provocación. Ellos bien
sabían que en un cien por ciento el municipio no comparte las
políticas de la derecha, argumenta Lara, e insiste en que
no respetaron la autonomía municipal al no solicitarles permiso
para hacer campaña y haber respondido con prepotencia cuando
miembros de la comunidad les pidieron que no mancharan los bienes municipales.
ARENA se ha defendido. Ellos manifiestan lo contrario.
Se consienten víctimas de los ataques de los efemelenistas e
incluso hablaron de demandarlos judicialmente.
Fuimos objeto de provocación. Caímos en la trampa;
la acepto, sostiene el edil Lara.
El alcalde Menéndez también cree que en Mejicanos actuaron
en defensa propia. No pudieron perdonar que areneros mancharan los murales
en la madrugada del 18 de noviembre, haber montado la campaña
arenera frente al edificio municipal y que le estrellaran un huevo en
su camisa. Yo les dije que así no se podía,
agrega como justificando su intervención en los disturbios.
Los ediles efemelenistas dicen haber recibido direcciones del partido
de no caer en la provocación. Los líderes areneros han
prometido desarrollar una campaña respetuosa.
Roces de este tipo no han penetrado aún entre los equipos de
pinta y pega u otros. Sin embargo, algunos de estos integrantes dicen
tener claro el consejo de no provocar ni dejarse provocar. Quien sabe.
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PARTIDOS
MAYORITARIOS CUBREN MILES DE METROS CON PINTURA
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ARENA
El partido gobernante compra la pintura. César Funes, el
director nacional de campaña, no puede precisar el valor
detallado de lo que invierten en ésta. Pero, en el caso
de la pintura que utilizan en San Salvador, cada uno de los diez
equipos que operan gasta tres cubetas -sin mezclar- cada noche.
La pintura viene directamente del comando de campaña en
los colores habituales: el blanco, el rojo y el azul. El precio
en el mercado de la marca que ellos utilizan ronda los $23. Al
promediar esta cifra con sus múltiplos, si gastan 30 cubetas
de pintura, la inversión sólo para la pinta en la
ciudad capital alcanza los $6,102 diarios.
Sólo en San Salvador, el centenar de trabajadores de campaña
ha pegado entre 12 y 14 mil afiches. Los costos ascienden a unos
$14 mil. Según el coordinador capitalino, Omar Guerrero,
el 95% del área metropolitana ha sido cubierta.
14 mil voluntarios trabajan para ARENA. Algunos ganan $6 diarios.
Oficialmente se habla que el costo total de la campaña
es $5 millones, provenientes de la deuda política y contribuciones.
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FMLN
Los militantes dicen haber inventado su propia fórmula
de pintura debido a los costos elevados en el mercado y la escasez
de recursos que tienen como partido. Benito Lara, coordinador
para San Salvador, dice que en la capital requerían de
30 barriles de pintura; pero, al final, recibieron sólo
unas cubetas. Otros departamentos del país también
sufrían el mismo problema.
La solución al problema vino cuando un comité de
base del interior del país presentó la alternativa
de producir su propia pintura. La fórmula, como sus costos,
son secretos bien guardados. ¡Vamos a patentarla primero!,
dice Lara al hablar de la calidad de la pintura.
Sólo en San Salvador entre 60 y 70 mil afiches y a nivel
nacional 800 mil folletos que contienen su propuesta de gobierno.
Según cálculos de una imprenta consultada, el costo
de los folletos y afiches asciende a unos $ 750 mil.
Lara y algunos miembros de equipos de campaña de Soyapango
y San Salvador, dicen no recibir un salario por su trabajo, sino
que lo hacen de manera voluntaria por amor o amistad al
partido.
Solamente a los que trabajan todo el día, se les recompensa
con el almuerzo.
Sin embargo, algunos activistas de Ilopango manifestaron que sí
se les paga. No precisaron cantidades; pero dijeron que los viáticos
que reciben son menores a los del partido ARENA, que paga a sus
voluntarios.
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