14 de diciembre de 2003


HINCHAS POLÍTICOS

Al calor de la campaña

Tras los rostros de los candidatos presidenciales, hay todo un ejército de
personas que trabajan por la proyección de ideas, imágenes, y todo aquello
que conquiste el corazón de miles de electores.

Wilfredo Hernández, Alicia Miranda
y Mirella Cáceres

vertice@elsalvador.com

La cuadrangular política ya tiene a sus dos finalistas. El próximo 21 de marzo -domingo, para variar- podría ser, según las últimas encuestas, el encuentro decisivo.

De lo contrario, los salvadoreños tendríamos que irnos a un juego extra, dos meses después.

Desde los tendidos populares resuenan himnos llenos de tópicos, rimas facilonas y un tanto cursis, aparte de adaptaciones musicales chocantes, caras pintarrajeadas, gritos de ánimo… y hasta los enfrentamientos entre barras borrachas de pasionismo exacerbado por el equipo de sus amores. El juego desborda emoción.

Porque al final de él, uno de los finalistas tendrá el privilegio de gritarle a la cara al rival, durante cinco años -un poco más que los que separan un mundial de fútbol de otro- que es el mejor y, tal vez, hasta le dedique el tema “We are the champion”.

Pero, detrás de toda esa parafernalia electoral, hay personajes importantes que se dan por completo, con todo, en aras de su equipo.

Los hinchas, el jugador número doce, las “ultras políticas” en este caso. Ese padre de familia, hermano, carpintero, oficinista, religioso, marero… que deja de lado descanso, comodidad, cobijo para enfundarse el uniforme y lanzarse a la grada a competir porque sus colores opaquen a los del adversario y, al final de la competencia, alce la copa y ascienda al trono. ¡Qué mejor premio!

Y en esto de las vivas y hurras, y todo lo relacionado, la preparación es óptima. Los cánticos vienen de todos lados. Y la guerra dialéctica, cada día, toma mayor presencia.

Por un lado, Benito Lara, coordinador departamental y a la sazón director de la orquesta, asegura que ellos son “una estructura bastante operativa con responsabilidades claras y definidas”.

En el otro arco, César Funes, de la “ultra tricolor”, responde que ellos no se quedan atrás. “Tenemos un voluntariado altamente motivado en seguir construyendo un futuro de paz, progreso y libertad”, dice.

Lo cierto es que cada uno de ellos tiene detrás un fuerte equipo que los respalda. Funes dice dirigir las cánticos de 14 mil voluntarios en todo el país. Lara asegura poseer 90 mil.

Los hinchas no escatiman esfuerzos
a la hora de aperarse para la batalla.

Nadie canta ventajas, más bien diferencias. En el Frente dice que lo distinto está en el recurso humano. “Nosotros no tenemos tanto dinero, pero sí mucha gente que trabaja voluntariamente. Lo único que se les da es un refrigerio que sale de las cuotas de los militantes del partido”, asegura.

Del otro lado de la gradería le responden con indirectas y sin alusiones personales. “Todos trabajan por convicción. Les damos un refrigerio y algunos viáticos; pero eso depende de las horas que trabajen”, dice Funes.

Quizá la única disonancia en los cánticos -entre los mandos y su ejército- es que no todo es por convicción.
Si bien es cierto algunos están ahí por “amor al partido”; otros, los menos pasionistas, acuden porque ven en ello un ingreso extra para sobrevivir a la precaria situación económica en la que se encuentran.

“Mucha mara viene porque, derecho, necesita trabajar en esta época”, confesó un miembro del equipo tricolor. Porque con los 1,500 colones que recibe mensualmente puede comprar “los estrenos de Navidad o llevar de comer a la familia”.

La estructura

La organización es primordial. Cada colectivo está compuesto por subgrupos que tienen sus propias responsabilidades.
En el Frente existe un comando general, que vendría a ser la máxima autoridad en todo el país, y otros subgrupos, departamentales y municipales, que se encargan de la logística.

ARENA hace lo propio. Un directorio nacional y tres supervisores departamentales para cada zona; San Salvador, oriente y occidente, jefes de grupo, con 10 ó 12 miembros, y los operativos.

Estos últimos son los encargados de la pinta y pega, enarbolar las banderas, lanzar las vivas en cada visita de su candidato. Los auténticos hinchas. Los que le ponen “salsa” o “llevan la alegría en las giras”, como dicen los capitanes.
Y no hay tregua. La misión es ganar adeptos para dar la vuelta olímpica el 21 de marzo de 2004.

La jornada comienza temprano y no termina sino hasta que el cuerpo aguante. Y, como en toda barra, siempre hay personajes típicos, rostros que aparecen cuando más se les necesita.

El FMLN dice contar con 90 mil brigadistas.
A los nocturnos no se les paga.

Así como Robinsson Ruiz y Alfredo Gálvez, dos auténticos hinchas de hueso duro. Uno por el lado de los rojos; el otro por el de los tricolor, respectivamente.

A Ruiz la convicción lo mantiene firme, entero. “Hoy sí vamos a ganar”, dice eufórico. Gálvez es su equivalente por el otro grupo.

Ambos tienen algo que sacrificar. Todo sea por el partido. Son “puro corazón”. De aquellos partidarios que defienden a su equipo, aunque el marcador y el tiempo no les favorezcan. “No me preocupan las encuestas. Yo sé que vamos a ganar. En las visitas que hacemos casa por casa la gente nos apoya”, dice Ruiz convencido.

A Gálvez no le importa alternar su trabajo con el sector mercado del partido para incorporarse al trabajo propagandístico nocturno. “Ya llevo 18 años con el PCN y 20 con ARENA en esto de la propaganda”, dice alardeando de su experiencia en estas lides.

Cara a cara

Y no bromean. Aunque el escenario es el mismo, lo que cambia es el horario: Ruiz trabaja de día; Gálvez, de noche.
Ambos cubren San Salvador con el objetivo de lograr que su candidato llegue al seno del mayor número de hogares.

Robinsson coordina el comando “Capital Cero”, un grupo de unos 20 jóvenes que recorren las calles de San San Salvador. “Entre ayer y hoy hemos pegado 600 afiches desde la Universidad Nacional hasta el estadio Flor Blanca”, asegura.

FMLN
Sólo en San Salvador entre 60 y 70 mil afiches y a nivel nacional 800 mil folletos que contienen su propuesta de gobierno. Según cálculos de una imprenta consultada, el costo de los folletos y afiches asciende a $750 mil.

ARENA
Sólo en San Salvador, el centenar de trabajadores de campaña ha pegado entre 12 y 14 mil afiches. Los costos ascienden a unos $14 mil. Según el coordinador capitalino, Omar Guerrero, el 95% del área metropolitana ha sido cubierta.

En él se conjuga una verdadera paradoja física. Es tan menudo que parece frágil ante el paso de los carros, pero, cuando habla de lealtad al partido, se transforma. “Aunque tengo 60 años y no me faltan energías para trabajar el tiempo que me necesite el partido,
siempre voy a estar ahí”.

Robinsson dirige su grupo con verdadera disciplina y se esmera por vender una imagen pacifista; aunque, no todos tocan la misma tonada. Ese día, tres de sus jóvenes les gritaban palabras soeces a un grupo de muchachos que pasaban en un carro con la bandera de ARENA.

Desde que comenzó la campaña, han pegado unos 70 mil afiches en todo San Salvador.

La jornada de Ruiz comienza a las ocho de la mañana en el local 229, en el centro de San Salvador. Una vez ajustados los detalles, ordena iniciar las labores; la pinta y pega no para hasta el mediodía (hora para almorzar) y luego reinician labores.

Un día para Robinsson no basta para desarrollar todo el trabajo.

Después de dirigir el comando “Capitan Cero” durante el día, desarrolla visitas casa por casa. Todo por hacer que su partido gane cada colonia, cada cuadra, cada casa, más adeptos.

Mientras van apareciendo las estrellas, ambos toman direcciones distintas. Robinsson, talvez a su casa, Alfredo, al partido.

Gálvez llega al COENA recién oculto el sol. Ahí ya lo están esperando unos 100 jóvenes, quienes se dividirán en dos grupos para salir a tapizar cada poste de la capital que se les cruce en el camino.

A trabajar

El frío de la noche cala mientras esperan salir rumbo a la zona del ex cine Terraza, al oriente de la capital.

Ese día el escenario sería toda la 10a. Avenida Norte hasta llegar al Bulevar Venezuela, unas 20 cuadras capitalinas.

Las indicaciones del coordinador departamental, Omar Guerrero, se escuchan entre los 10 vehículos que transportan al comando.

Como decálogo, algunos jóvenes nos repiten las prohibiciones. “No provocar a los adversarios”, “no manchar paredes de casas particulares”, “no manchar la propaganda adversaria”, “si son atacados, defenderse”, etc. Un auténtico “fair play”. Aunque, al final, nos quedó la impresión de que todo era por nuestra presencia, no pudimos comprobar la eficacia del mandato, porque esa noche no apareció la otra barra.

Los equipos areneros de campaña se dividen el país en tres zonas. Los del turno de la noche pintan y pegan, los muralistas trabajan de día.

Sin embargo, si de defenderse se trata no faltan los insumos. Cualquier cosa puede servir. Astas de banderas, brochas, cumbos de pintura, piedras, manos, lo que esté al alcance.

“Mirá lo que llevo”, le dijo un joven a Guerrero mientras esgrimía un intimidador machete, con el filo reluciente. El coordinador, entre sorprendido y a modo de regaño, le persuadió de que mejor lo ocupara para abrir las cubetas de pintura.

Si bien es cierto la otra barra no hace alarde de sus implementos, no quiere decir que a las horas de las horas, y al calor de las acciones, las emociones se desbordan y surjan comportamientos verdaderamente fanáticos. Los hechos dan la razón. Mejicanos, Chalatenango, son ejemplos. Porque el cotejo se da en todo el país.

Entrada la noche, y con unas 20 cuadras a sus espaldas, Gálvez ve terminada su labor.

Cunetas, postes, mojones, túmulos, cumbos de basura y todo lo que pueda ser pintado queda con los colores del equipo que llegó primero.

Nadie sabe si el día siguiente será sin problemas, sobresaltos. Lo que sí saben es que la pinta y pega de los dos “equipos” es el corazón de la estrategia propagandística que los llevará a la gran final, el 21 de marzo de 2004.


Agresiones: La mala jugada

El calor de la campaña ha generado hechos violentos. Pero las directrices
son claras: no a la provocación.

La animosidad verbal resulta lógica en toda contienda electoral, más no los enfrentamientos físicos. “Les vamos a ganar....”, es una de las frases en boga entre simpatizantes. Otros han pasado al plano de la agresión tal como sucedió hace unas semanas en Mejicanos y San José Las Flores.

Las reacciones ante ambos hechos violentos han sido las esperadas. Acusaciones contra acusaciones han surgido de manera oficial de las dirigencias de FMLN y ARENA.

Félix Lara Torres y Carlos Menéndez, los alcaldes efemelenistas que cobraron relevancia tras los disturbios, manejan su propia versión.

Ambos catalogan su aparición como algo “inadecuado”, que sólo daña la imagen del partido.

También lamentan haber caído en lo que consideran una estrategia de provocación que les ha tendido su principal rival.

POR AMOR AL PARTIDO
El coordinador para la capital, Benito Lara, y algunos miembros de equipos de campaña de Soyapango y San Salvador, dicen no recibir un salario por su trabajo, sino que lo hacen de manera voluntaria “por amor o amistad al partido”.
Solamente a los que trabajan todo el día, se les recompensa con el almuerzo.
Sin embargo, algunos activistas de Ilopango manifestaron que sí se les paga. No precisaron cantidades; pero dijeron que los viáticos que reciben son menores a los del partido ARENA, que paga a sus voluntarios.

“Fue un acto de provocación. Ellos bien sabían que en un cien por ciento el municipio no comparte las políticas de la derecha”, argumenta Lara, e insiste en que no respetaron la autonomía municipal al no solicitarles permiso para hacer campaña y haber respondido con prepotencia cuando miembros de la comunidad les pidieron que no mancharan los bienes municipales.

ARENA se ha defendido. Ellos manifiestan lo contrario. Se consienten víctimas de los ataques de los efemelenistas e incluso hablaron de demandarlos judicialmente.

“Fuimos objeto de provocación. Caímos en la trampa; la acepto”, sostiene el edil Lara.

El alcalde Menéndez también cree que en Mejicanos actuaron en defensa propia. No pudieron perdonar que areneros mancharan los murales en la madrugada del 18 de noviembre, haber montado la campaña arenera frente al edificio municipal y que le estrellaran un huevo en su camisa. “Yo les dije que así no se podía”, agrega como justificando su intervención en los disturbios.

Los ediles efemelenistas dicen haber recibido direcciones del partido de no caer en la provocación. Los líderes areneros han prometido desarrollar una campaña respetuosa.

Roces de este tipo no han penetrado aún entre los equipos de pinta y pega u otros. Sin embargo, algunos de estos integrantes dicen tener claro el consejo de no provocar ni dejarse provocar. Quien sabe.

PARTIDOS MAYORITARIOS CUBREN MILES DE METROS CON PINTURA

ARENA
El partido gobernante compra la pintura. César Funes, el director nacional de campaña, no puede precisar el valor detallado de lo que invierten en ésta. Pero, en el caso de la pintura que utilizan en San Salvador, cada uno de los diez equipos que operan gasta tres cubetas -sin mezclar- cada noche.
La pintura viene directamente del comando de campaña en los colores habituales: el blanco, el rojo y el azul. El precio en el mercado de la marca que ellos utilizan ronda los $23. Al promediar esta cifra con sus múltiplos, si gastan 30 cubetas de pintura, la inversión sólo para la pinta en la ciudad capital alcanza los $6,102 diarios.
Sólo en San Salvador, el centenar de trabajadores de campaña ha pegado entre 12 y 14 mil afiches. Los costos ascienden a unos $14 mil. Según el coordinador capitalino, Omar Guerrero, el 95% del área metropolitana ha sido cubierta.
14 mil voluntarios trabajan para ARENA. Algunos ganan $6 diarios. Oficialmente se habla que el costo total de la campaña es $5 millones, provenientes de la deuda política y contribuciones.

FMLN
Los militantes dicen haber inventado su propia fórmula de pintura debido a los costos elevados en el mercado y la escasez de recursos que tienen como partido. Benito Lara, coordinador para San Salvador, dice que en la capital requerían de 30 barriles de pintura; pero, al final, recibieron sólo unas cubetas. Otros departamentos del país también sufrían el mismo problema.
La solución al problema vino cuando un comité de base del interior del país presentó la alternativa de producir su propia pintura. La fórmula, como sus costos, son secretos bien guardados. ¡Vamos a patentarla primero!, dice Lara al hablar de la calidad de la pintura.
Sólo en San Salvador entre 60 y 70 mil afiches y a nivel nacional 800 mil folletos que contienen su propuesta de gobierno. Según cálculos de una imprenta consultada, el costo de los folletos y afiches asciende a unos $ 750 mil.
Lara y algunos miembros de equipos de campaña de Soyapango y San Salvador, dicen no recibir un salario por su trabajo, sino que lo hacen de manera voluntaria “por amor o amistad al partido”.
Solamente a los que trabajan todo el día, se les recompensa con el almuerzo.
Sin embargo, algunos activistas de Ilopango manifestaron que sí se les paga. No precisaron cantidades; pero dijeron que los viáticos que reciben son menores a los del partido ARENA, que paga a sus voluntarios.


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