13 de julio de 2003


CONTAMINACIÓN

Aire al peor costo

La calidad del aire en el gran San Salvador está por los suelos. La biodiversidad que rodea a la ciudad solo es un concepto. Hablar de fauna y flora está reservado a los micro jardines y los escasos bosques que se esconden en el interior de la República. ¿Hay conciencia de ello?

Erick L. Lemus
vertice@elsalvador.com
La armanización entre el progreso y la conservación de las reservas naturales carece de un marco regulatorio especifico

Una crisis ambiental puede surgir en los países más pobres. El problema de la degradación de los recursos naturales es un detonante a mediano plazo.

La armonización entre el desarrollo socioeconómico e industrial con la defensa de las áreas protegidas es un tema difícil de poner en práctica cuando el crecimiento urbano integra el paisaje.

En un informe difundido recientemente en San José, Costa Rica, trascendió que los incendios forestales se han convertido en una verdadera plaga para América Central, que es una de las regiones con mayor biodiversidad de la Tierra y también de las más pobres. Tremenda paradoja.

El fuego amenaza cada año a los 18,1 millones de hectáreas de bosques de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, donde se calcula que existe el siete por ciento de la biodiversidad mundial.

“La situación es bastante grave y lo peor de todo es que la gran mayoría de los incendios forestales son provocados” de modo voluntario, afirmó Sonia Lobo, especialista del Ministerio del Ambiente de Costa Rica, a la prensa de su país.

Pero el reporte más revelador fue hecho por Oxfam Internacional, el cual advierte que los bosques del istmo pueden desaparecer en un margen de 12 años si los gobiernos no emprenden acciones para frenar la depredación.

Juan Quiñónez, director regional para México, Centroamérica y el Caribe de esta organización, dice que “conservadoramente, se estima que en esta zona cada hora se pierden 44 hectáreas de bosque, más de 400 mil año. A ese ritmo, en el 2015 prácticamente habrán desaparecido” los bosques.

Los costos económicos

El documento más riguroso hecho que analizó el tema medio ambiental fue elaborado en los noventa.
La degradación ambiental tiene su precio. El “Libro Verde”, el documento elaborado por FUSADES en 1997, titulado “El Desafío Salvadoreño: De la Paz al Desarrollo Sostenible”, es el último referente para quien busque hacer una revisión a las condiciones del país frente a un plan integral de desarrollo sostenible.
En su momento, el diagnóstico impactó, pero pocos recuerdan que -en 1997- un estimado “preliminar, parcial y conservador” de los costos de la degradación ambiental para la economía y la sociedad salvadoreña estaba en el rango de US$300-400 millones anuales ó 3 a 4% del Producto Interno Bruto del país.
“Esta estimación sólo incluyó las pérdidas en salud debido a la contaminación del aire y las pérdidas en la productividad debido a la erosión del suelo y a la sedimentación de los embalses hidroeléctricos y otras masas de agua”, según comenta Ileana Gómez, del Programa Salvadoreño de Investigación sobre Medio Ambiente (PRISMA).
Según ésta, a pesar que la falta de información adecuada impidió una evaluación detallada de esas pérdidas, la experiencia de otros países sugiere que “no es posible que dichas pérdidas estén por debajo de los $200 millones anuales”. El total de pérdidas estimadas aproximadamente de $500 millones al año, es decir, el 5% del PIB nacional.

El Salvador apenas tiene un cinco por ciento de cobertura boscosa original y se cuenta como el segundo país más deforestado del continente. Sólo es superado por Haití, donde algunos de sus poblados viven a diario con la insalubridad y estallidos sociales por el acceso al agua potable.

La relación causa-efecto hace que el panorama pinte apocalíptico si no se hace algo a tiempo; sin embargo, a muchos, el tema los cansa.

Con una presión urbana de marcada vocación contaminante y sin bosques que purifiquen nuestro aire ¿qué futuro nos depara?

Aire venenoso

Primero veamos el presente. La contaminación del aire es perceptible a los sentidos y visible en las últimas investigaciones.

A pesar que desde hace siete años la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) viene realizando un monitoreo de la calidad del aire en el Gran San Salvador, hasta ahora hay luces que señalan la importancia de reducir la contaminación y lograr menos enfermedades respiratorias.

Un cruce de datos entre el índice de niños enfermos por padecimientos respiratorios crónicos como resultado de la polución atmosférica es revelador en proporción al lugar de procedencia de los pacientes. Por ejemplo, los pulmones de los habitantes de Soyapango son más frágiles.

El último monitoreo presentado por la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (Swisscontact) y FUSADES reveló el hallazgo de contaminantes como dióxido de nitrógeno y material particulado.

Entre enero y diciembre de 2002, Swisscontact estudió las zonas de Santa Elena en Antiguo Cuscatlán, el Hospital Nacional de Maternidad, el área de Soyapango y la colonia Escalón con más nivel de veneno.

En cambio las mayores cantidades de ozono únicamente se detectaron en Santa Elena y ciertos sectores de la colonia Escalón (entre los meses de agosto y diciembre de 2002).

Según el representante de la fundación en gestión de calidad del aire, John Bickel, si en El Salvador se sigue la tendencia mundial, que es introducir diesel de bajo azufre y vehículos con mejores tecnologías, la contaminación provocada por el diesel -material particulado- bajará significativamente.

“El problema en Centroamérica es que hay muchas refinerías pequeñas que no tienen hoy día la tecnología para refinar con muy bajo azufre. Esta es una tendencia muy mínima, habrá que ver qué pasa en el futuro, cuando las normas que exijan los países en cuanto a azufre o los vendedores de combustible”, afirma.

Bickel dice “si hay transporte masivo, podemos pensar que un bus transporte 60 personas en vez de 60 vehículos que transporten una persona. Esa es la gran diferencia. Por eso, si hay transporte masivo se puede disminuir la cantidad de vehículos, aumentar la velocidad promedio y ese es el efecto que tiene la calidad del aire”.

El Ministerio del Medio Ambiente se ha comprometido a establecer para finales del presente año el proyecto “Descontaminación de áreas criticas”. La intención es compartir la información con las diferentes entidades públicas y privadas, de acuerdo al ingeniero Orlando Altamirano, asesor de esa cartera de estado
“Los dióxidos de nitrógeno principalmente tienen incidencia en la parte respiratoria, algunos contaminantes que nosotros no hemos evaluado, pero sí conocemos de sus efectos -como es el monóxido de carbono- pueden traer como consecuencia efectos cardiovasculares”dice la encargada del proyecto “Monitoreo del aire del Gran San Salvador”, Regina Cortéz, de FUSADES.

“En algún caso, podríamos estar diciendo que el ozono puede provocar algunas reacciones también en cuestión de afecciones respiratorias, en algún tipo de cáncer de piel en seres humanos y en plantas puede causar un deterioro”, agrega.

La especialista también menciona que cuando se acerca la época lluviosa, las primeras tormentas son las más dañinas debido a que concentran las impurezas que flotan en el aire, convirtiéndose en una especie de lluvia ácida y tóxica para el ser humano.

El monitoreo del aire es realizado desde 1996 gracias al laboratorio de investigación de Swisscontact

Una red de monitoreo

El estudio determinó las principales fuentes contaminantes del aire que causan impacto negativo en la salud humana y el medio ambiente.

El objetivo es incentivar la aplicación inmediata de acciones concretas que promuevan la disminución de la contaminación en San Salvador. Pero eso está por verse.

Pero, más allá del monitoreo, todavía no hay una investigación que revele cuanto afecta el hecho de que los niños que vienen al mundo en esta ciudad (entre 95 y 100 diarios solo en el Hospital de Maternidad) nazcan justo donde se registra la gases nocivos (mayores concentraciones de dióxido de nitrógeno y ozono) y contaminantes particulados (aquellas partículas totales en suspensión conocido por PTS y el material particulado, PM10). Naturalmente, el área de partos está aislada del entorno ambiental; pero, ¿qué pasa una vez el bebé sale a la calle en brazos de su madre?
“Vamos a implementar una red de monitoreo de control de la contaminación del aire, donde no solamente sigamos el monitoreo de los contaminantes en las estaciones que ha puesto FUSADES, sino que vamos a extender al gran San Salvador”, dice el representante de Swisscontact, John Bickel. Hoy en día, este tipo de controles ambientales los desarrollan países como México, Chile y la ciudad de Sao Paulo, en Brazil.

Pero el caso salvadoreño es más complejo debido al nivel de deforestación. La Dirección General de Recursos naturales promedia 1900 Km2 de cobertura boscosa (excluyendo vegetación arbustiva y café), lo que representa no más del 9% del territorio nacional.

En los años setenta la deforestación iba acompañada de la siembra de especies forestales, había un plan de equilibrio; pero, desde hace 10 años, las montañas tienen un alto potencial urbanístico. A ello le suman la crisis del café, es obvio que es más fácil vender, a pesar del costo ambiental: la eliminación de los pulmones de la ciudad y las fuentes de captación de agua.

Las conclusiones de “El desafío salvadoreño. De la paz al desarrollo sostenible”, el llamado “Libro Verde” de FUSADES, son parámetros que las autoridades deben retomar antes de echar marcha a un plan de acción.

Nitrógeno por oxígeno
El tema estuvo en agenda durante el mes del medioambiente, pero
¿habrá medidas a corto plazo para reducir la contaminación del aire? Es la tarea pendiente.

El Dióxido de Nitrógeno detectado en la ciudad se encuentra arriba de la norma establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cual establece un rango de 40 microgramos por metro cúbico. El Laboratorio de Calidad Integral de FUSADES, en coordinación con la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (SWiSSCONTACT), presentó los resultados del sexto Monitoreo de la Calidad del Aire en el Gran San Salvador. Este proyecto se ejecuta desde 1996.
El estudio determinó las principales fuentes contaminantes del aire que causan impacto negativo en la salud humana y el medio ambiente. ¿Cuál es el objetivo? Busca incentivar la aplicación inmediata de acciones concretas que promuevan la disminución de la contaminación en el Gran San Salvador. Pero eso está por verse.
Una vez finalizada la conmemoración del mes del medio ambiente, nadie habla de los niveles de emanación que produce el transporte público y pesado, así como su relación con el aumento del índice de contaminación.



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