13 de abril de 2003

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LOS NIÑOS ANTES DE LA GUARRA

Mentes bajo fuego

La expresión por excelencia de la niñez. El dibujo. En el origen de todo, el hombre trazó lo que veía, sentía, a través de su concepto más primitivo, pero más significativo. Vértice vuelve a las bases para conocer la mente de una centena de niños, ante el impacto de la guerra.

Erick L. Lemus, Wilfredo Hernández,
Mirella Cáceres, Iván Gómez y Alicia Miranda
vertice@elsalvador.com

Los escolares del Colegio Don Bosco y su percepción ante la guerra que se libra en Iraq sorprende por su conocimiento.

El inicio del posible fin de la guerra en Iraq nos tomó por sorpresa cuando iniciamos este ejercicio en tres centros escolares en medio de risas, empujones y sonrisas a los lados.

Los niños. La guerra en Iraq. ¿Qué tanto saben? La percepción que tiene el infante sobre la realidad y el impacto que ésta tenga en él dependen mucho de su edad. En los menores en la etapa preescolar la realidad tiende a mezclarse con la fantasía, pues aún no existe para ellos una división muy clara entre estas dos.

Pero esa mezcla fantasiosa puede dejar con la boca abierta a los padres de los escolares si conocieran el resultado de lo que piensan sus hijos.

Vértice entrevistó a 149 alumnos de primaria, en tres centros escolares de la capital, con el fin de conocer su percepción sobre la guerra en Iraq.

Armados con una hoja en blanco y un puñado de crayolas, los niños captaron a primera oída lo que buscábamos. “Ah, la guerra. Claro, permítame un segundo”. No, en realidad, la respuesta no fue así, pero a la mayoría sólo le faltó ese juego de palabras. Sorprendentes.

El dibujo mental, que un muchachito de 8 ó 9 años, crea en su cabeza está determinado -en gran medida- por el impacto que ejercen los medios de comunicación electrónica y especialmente la televisión que reproduce en tiempo real lo que acontece al otro lado del mundo en cuestión de segundos. Un niño expuesto a la TV sin ningún control, que mira noticias repetidas puede confundirse y asociar la idea que hay más gente afectada que en la realidad.

A las imágenes hay que agregar los comentarios que escuchan de los adultos. Emitidos con ligereza o no, estos son insumos que llevan a los niños a formarse su propia idea de la guerra. Ideas que les llevan a sufrirla o a temerla.

Ansiedad/indiferencia

La sociedad salvadoreña es complejamente violenta. La población está habituada defen-derse con violencia y el modelo se reproduce...

En la calle, la escuela, el hogar. En la etapa preescolar existen ciertos temores inconscientes en los niños. Algunas imágenes, como la de los niños que sufren el costo de la guerra, que aparecen en la pantalla llorando, lesionados, abandonados, mutilados, les produce sensación de temor.Pero, en el otro extremo, están quienes se muestran indiferentes ante los acontecimientos e ignoran el sufrimiento.

¿Por qué? En estos casos la actitud está ligada a otros factores como una exposición habitual a la violencia. La hostilidad intrafamiliar, la violencia social, el uso desmedido de videojuegos violentos y el lenguaje procaz al cruzar la puerta producen una falta sistemática de empatía. Un niño con estas características pueden ver la guerra como un hecho natural. No hay nada nuevo en la TV.

El Ministerio de Educación trazó un programa escolar especial para tratar el tema de la guerra en Iraq entre el alumnado; el esfuerzo busca concienzar a los niños sobre el perjuicio de ella, pero ¿qué pasa cuando este contenido ético-educativo no es complementado dentro del hogar? Sencillo. No pasa nada.

¿Los padres están preparados para escuchar las preguntas de sus hijos sobre la guerra? ¿Está ansioso por lo que ve en la TV? ¿Se muestra indiferente? ¿O ni siquiera se ha enterado?

Un padre puede explicarle a su hijo que la guerra es la consecuencia de un conflicto que no se supo resolver pacíficamente. El niño debe saber que la forma de resolver un conflicto, no es la violencia, sino las palabras.
La guerra produce dolor, al igual que la violencia en la vida diaria. Pero no todos los niños lo comprenden.



LOS NIÑOS ANTES DE LA GUARRA

Lo que quieren los niños

Tal vez sus dibujos no decoren alguna galería o sus ilustraciones carezcan de estética, pero lo que sí está claro es que dejan un emotivo mensaje de paz, amor y solidaridad a los mayores, y quienes -por lo general- no los escuchan.

vertice@elsalvador.com

La algarabía inunda los salones de clase en una calurosa jornada en una escuela. El ensordecedor griterío y los trotes alocados en los corredores indican que estamos en una zona prohibida para mayores.

No importan las frases autoritarias de los maestros; esos duendecillos no saben de tranquilidad y mesura. Su vida es el juego.

Quizá por eso algunos tomaron como pasatiempo nuestra petición cuando solicitamos que dibujaran lo que piensan sobre la guerra en Iraq y que escribieran sus opiniones acerca del conflicto.

Con la situación ya en calma, sentados en posiciones inverosímiles en sus pupitres, crayolas en mano y mucha, mucha, imaginación los Carlitos, Ricarditos y Karlitas lanzaron un “No a la guerra” a una sola voz.

Muchos sostienen que los niños dicen la verdad. Hablan con la sinceridad a flor de labios. Quizá por eso nos quedamos tranquilos con la promesa de César Armando: “Yo solo sé de que una bomba cayó en un hospital de maternidad. Lo lamento quisiera dar más informacion pero es lo único que sé. Si llego a saber algo más les avisaré. Yo les diré otras cosas si me entero”, dice con un promisorio tono periodístico. Talvez tenga futuro.

Carlos Alejandro, de 8 años, fue más enfático “No peleen por favor”, casi suplicó, al mismo tiempo que dibuja a un hombre tendido en el suelo mientras otro le apunta con un arma. “Muere jente inosente”, se alcanza a ver a Javier Alejandro, de 7 años, sobre su dibujo.

Ya no es como antes

La gerra en Iraq está aciendo mucho daño. Mi dibujo se refiere a que la paz en el mundo ya no es la misma de antes”, se lamenta Carlos Francisco, de 9 años.

“En irak están asiendo una gerra con Estados Unidos y mucha jente está muriendo por ella, esa gerra nunca va a terminar por eso muchas familias están muertas, ojala gerra termine lla por favor es muy terrible para niños, niñas y familias”, sostiene Francisco Javier, de 9 años.


Y es que para los niños no existen fronteras. El dolor de sus semejantes les atañe tanto como si fuera de ellos mismos. “No debe haber guerra en Iraq porque sufrimos todos los niños del mundo. No a la guerra”, escribe Luis Alonso, de 8 años. “Yo no estoy con la guerra porque matan gente inocente”, alega entre los trazos Carlos Arnoldo, de 8 años.

No es sólo la guerra, talvez hemos olvidado los “daños colaterales” del conflicto. Pero Henry Otoniel, de 9 años nos abre los ojos “por la guerra mucha gente inocente esta muriendo y estan destrosando la naturalesa y yo quisiera que se teminara porque me gusta que siempre esten con armonia y amor y no me gusta porque se muere mucha gente y esta guerra por lo del petroleo”, escribe.

El mismo día que la guerra entraba en su etapa definitiva y las tropas invasoras llegaban a Bagdad, Javier Alejandro,de 8 años, suplicaba “Señor, por favor, as que se acave la guerra en irak”. Sin siquiera saberlo, Javier encontró eco en Gerardo Enrique “queremos la paz en iraq para que no muera mas jente, ya murio mucha jente y no queremos que muera mas. Dios protejelo”. ¿Cómo sería el mundo gobernado por los niños? ¿Quién lo sabe? ¿Que tal si hacemos el intento?

Frases inocentes que dicen mucho
Los niños dejaron por un momento el juego de la guerra y se pusieron serios. Sus voces se hermanaron y lanzaron un mensaje digno de tomar en cuenta. La petición más recurrente fue “No a la guerra”.

PROHIBIDO LOS TANQUES
Nombre: José Roberto
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: No tendria que aber gerra en Iraq. Estan muriendo muchas personas…

NO A LAS ARMAS
Nombre: Verónica
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: La guerra es muy fea porque mata mucha gente...
VISIÓN INOCENTE
Nombre: María Concepción
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: “Una guerra en Iraq”



POR LA PAZ
Nombre: Carlos Mario
Grado: Tercero
Edad: 9 años
Opinión del niño: No a la guerra, sí a la paz. Con los demás países digamos sí a la paz.



LOS NIÑOS ANTES DE LA GUARRA

Trazos de la guerra

Detrás de la violencia, sus autores esconden sentimientos de inseguridad y de temor a la muerte. Una necesidad de ser protegidos y una esperanza de paz. Esta es parte de la lectura que hiciera una sicóloga a 7 de los 150 dibujos.

“...Violencia engendra violencia y eso es lo que ellos ven en la televisión, dentro de esa información que se está dando... se vuelven agresivos, explosivos, temerosos algunos, otros imitadores de esas conductas”.

Marlene Solórzano
Sicóloga del Ministerio de Educación

 

ENOJO Y AGRESIVIDAD
Nombre: José Roberto
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: No tendria que aber gerra en Iraq. Estan muriendo muchas personas…

EFECTO DESTRUCTIVO
Nombre: William Alexander
Edad: 10 años
Grado: Segundo
Escuela: Escuela “José Matías Delgado”, San Salvador
Análisis del sicólogo: Está consciente del significado de la guerra y su efecto destructivo cuando dibuja edificios en llamas. Pero, la inclusión de la figura del sol -aunque con aspecto triste- refleja un sentimiento de esperanza de que todo termine pronto.



PROYECCIÓN DE TEMOR
Nombre: Brenda Jennifer
Edad: 9 años
Grado: Segundo
Escuela: “Bernardino Villamariona” de Panchimalco.
Opinión del sicólogo: El color rojo, las armas y los muertos reflejan su noción del efecto de las guerras; pero, además, proyecta temor

 

 

NOCIÓN CLARA
Nombre: Rafael Enrique
Edad: 9 años
Grado: Tercero
Escuela: Colegio Don Bosco.
Opinión del sicólogo: Sus trazos y especialmente el uso del color negro, indican rasgos de agresividad, pero también una noción clara de la guerra que se está dando en otro país y del daño que ésta ocasiona, De ninguna manera relaciona este efecto a nivel personal como lo demuestran otros niños en sus dibujos.


LA GUERRA DESTRUYE
Nombre: Xiomara Cristina
Edad: 9 años
Grado: Segundo
Escuela: “Bernardino Villamariona” de Panchimalco.
Opinión del sicólogo: Sabe que la guerra destruye. La figura temerosa tras el árbol podría reflejar sus propios miedos y su necesidad de protegerse de algo que le está afectando.

¿SE ESCONDE DE ALGO?
Nombre: Omar Alexander
Edad: 8 años
Grado: Segundo
Escuela: “Bernardino Villamariona” de Panchimalco
Opinión del sicólogo: Evidencia que conoce como operan las guerras, pero las figuras tras los árboles a lo mejor representan su temor o que se esconde de algo que le afecta.

¿PERSONALIDAD AGRESIVA?
Nombre: Jonathan Humberto
Edad: 10 años
Grado: Segundo
Escuela: “José Matías Delgado”, San Salvador.
Opinión del niño: No tiene una dimensión clara de la guerra, Los borrones y los colores fuertes podrían reflejar una personalidad agresiva o temor de que algo pueda sucederle.



LOS NIÑOS ANTES DE LA GUARRA

Los niños opinan desde el pupitre

Unos 150 niños de tres centros educativos ubicados en distintos puntos de la capital plasmaron -con dibujos y palabras- su propia interpretación del conflicto armado que se vive en Iraq. Sus mensajes a los adultos fue de un rotundo llamado a la paz.

vertice@elsalvador.com

Una de las consultas hechas a los infantes se desarrolló con alumnos de segundo y tercer grado del Colegio Don Bosco, que está ubicado en Soyapango. En total fueron 83 los alumnos entrevistados.

En el salón de clases de segundo grado B, los niños se mantenían atentos frente a su cuaderno. Era la hora de dibujo.

La maestra les había dado la libertad de dibujar lo que ellos quisieran y era precisamente el tema de la guerra en Iraq el que cobraba más interés entre los pequeños.

Para facilitarles la tarea, el grupo de Vértice entregó a todos los niños -cuyas edades están entre los siete y ocho años- una hoja de papel y crayolas.

Todos manifestaron saber de la guerra. Algunos hasta dijeron que el conflicto se debía al petróleo.

Todos querían dibujar algo relacionado a la guerra y los colores más escogidos fueron, el rojo, el amarillo, el negro, el verde y el azul.
Los estudiantes estaban claros sobre lo que ocurre en la zona por lo que expresaban con toda libertad su forma de ver el conflicto. “La guerra es mala, Estados Unidos se aprovechó de los débiles”, insiste César Armando.

Igual actitud tomaron los niños de tercer grado B, quienes se mantuvieron muy concentrados en el trabajo.

Su maestro, Fidel Alvarado, sostiene que desde que comenzó la guerra, todos los días los alumnos hacen preguntas e, incluso, en algunas ocasiones han llegado a interrumpir la clase para cuestionarlo sobre el conflicto en el país lejano.

Los pasivos

La experiencia con los niños de segundo grado del Complejo Educativo Bernardino Villamariona, ubicado en Panchimalco, contrastó con las ideas plasmadas por los niños de la escuela salesiana.
Un pintoresco salón de clases alberga a los 41 alumnos de segundo grado, que está compuesto en su mayoría por niñas.

Las paredes son testigo de la destreza manual de sus pequeños alumnos, en donde se observa como insisten en mantener limpio el medio ambiente en el que viven, así como el llamado a la convivencia pacífica entre los compañeros.
Vértice explicó la intención de la visita y todo menor manifestó su conocimiento sobre la guerra en Iraq. Pero, a la mayoría le costó arrancar. No era fácil empezar a colorear.

Al inicio, expresaron timidez y prefirieron acercarse a su maestra para que les ayudara a describir sus pensamientos. En el mismo sentido, cuando se les pidió que en la hoja del dibujo también explicaran su significado, muchos de los niños no pudieron ofrecer una respuesta.

Su profesora, Carolina de Magaña, entiende esa reacción. El tema de la guerra no se comenta en clase debido a una norma general emitida por la dirección del centro educativo. También varios padres de familia no quieren que sus hijos lleven las imágenes de la guerra al salón de clase.

Los inquietos

El clima de la escuela José Matías Delgado, ubicada en el barrio El Calvario de San Salvador, es un contraste absoluto. Los 25 niños, hiperactivos y hasta un tanto violentos, dibujan con cierta dificultad su percepción de la guerra.
Aunque decían tener claro que existía un conflicto armado al otro lado del mundo, en medio del desorden, no lograban plasmar en el papel sus pensamientos. El centro escolar es tan reducido que en el área de recreo no hay niño que salga ileso. Durante el ejercicio, constantemente hacían preguntas tanto a su maestra como al equipo de Vértice sobre qué tipo de cosas podían dibujar. No tenían clara su idea, aunque buscaban concentrarse en trazar bien los dibujos de tanques y aviones.

Pero, en medio de la desorientación, Carlos aprovecha el momento para golpear con su zapato la espalda de uno de sus compañeros de clase.

Del grupo total de alumnos, sólo tres se concentraron frente al papel. El resto estuvo inquieto todo el tiempo. Su maestra, Ana de Guzmán, explicó que la mayoría de los menores proviene de hogares marcados por la violencia intrafamiliar. Por lo general, reina una actitud bélica dentro del salón de clase o en el mismo centro de estudio ante los esfuerzos de los maestros por imponer orden.

En relación al tema de la guerra en Iraq, la profesora explica que -a principios del conflicto- los alumnos deseaban que finalizara la clase para salir corriendo a sus casas y ver las noticias por la televisión.

La actitud de este grupo es muy diferente al comportamiento de los alumnos del Don Bosco y de Panchimalco quienes, a pesar de ser niños de corta edad, mostraron más orden.

En definitiva, aquí el ejercicio no fue nada fácil. Casi fue imposible. Al menor descuido de su maestra, los niños
aprovechaban para salirse del salón de clases y correr en un reducido espacio en donde permanecen a la hora de recreo.

El grupo fue incontrolable cuando sonó el timbre para el recreo.El juego de todos los niños era lanzarse golpes y piedras. Esta actitud no se manifestó en los otros centros visitados.


LOS NIÑOS ANTES DE LA GUARRA

“¡Armas, ni de juguete!”

En sus dibujos los niños y las niñas hablaron claramente: Quieren la paz. Pero, más allá de ese anhelo, el análisis sicológico alerta sobre la necesidad de que padres de familia y maestros se unan para vigilar por la salud mental de los salvadoreños más pequeños.

vertice@elsalvador.com

A sus nueve años, David Steven representa la guerra con trazos ingenuos pero realistas. El sabe que los aviones lanzan bombas hacia objetivos específicos, que en una guerra se ataca al enemigo y que el uso e intercambio de misiles y balas sólo causan muerte, sangre...

Pero hay un rasgo que llama la atención de Marlene Solórzano, sicóloga del Ministerio de Educación, mientras analiza su dibujo: los manchones a lápiz que envuelven las bombas en el aire.

“Representan conflictos que las personas están viviendo, independientemente de la edad. Son conflictos que habría que buscar la forma para canalizarlos”, explica.

Esta es una entre varias conclusiones a las que llegó esta sicóloga después de observar cada uno de los 150 dibujos que se le presentaron para que a través de ellos analizara la forma en que estos pequeños escolares perciben la guerra contra Irak.

De hecho, en los dibujos realizados por los escolares del Colegio Don Bosco, ella encontró mayor evidencia sobre el conocimiento y el significado de una guerra, por sobre los que hicieron los niños de la Escuela “José Matías Delgado” y del Complejo Educativo “Bernardino Villamariona”.

Mientras los alumnos de Panchimalco utilizaron menos colores llamativos y agregaban árboles al escenario bélico, los
estudiantes salesianos plasmaron bombas, misiles, aviones, edificios destruidos y víctimas en vívidos tonos que denotan mayor agresividad, según interpretó Solórzano.

Sin embargo, en la generalidad de estos trazos infantiles, la profesional encuentra aspectos coincidentes como: angustia, ansiedad, deseos de protegerse de alguna forma de agresividad, impotencia ante lo que está pasando.
“Hay pérdida de algo, hay sentimientos de angustia, de dolor. Cuando vemos en los dibujos que la gente está escondiéndose, significa deseos de sentirse protegidos y seguros. Están diciendo que lo que está pasando es malo, que quieren sentirse protegidos y que quieren que haya paz”, explica la sicóloga.

Más allá de la percepción de la guerra en Iraq, el análisis sicológico revela una constante en los dibujos: muestran rasgos de la personalidad de cada autor. Por ejemplo, los ojos vacíos y temerosos o las miradas agresivas y cejas contraídas que trazó el pequeño Kevin Leonardo, ofrecen una agresividad reprimida. Estos rasgos se repiten en muchos de los dibujos.

Matar el efecto

Si bien en El Salvador, la niñez está rodeada por hechos violentos, la guerra en Irak pudo haber incrementado una serie de sentimientos como agresividad, temor e inseguridad, ante el bombardeo que ofrecen los medios.

La emoción que embargó el inicio de la guerra a los estudiantes de la maestra Ana de Guzmán, de la Escuela “José Matías Delgado, llevan a la sicóloga Solórzano a pensar en un peligro de que los pequeños confundan las guerras con un juego, y que esas razones podrían explicar esta actitud: están acostumbrados a vivir en un medio violento o no alcanzaban a dimensionar su significado.

Para esta profesional, la influencia de los medios de comunicación determinan en gran parte estas conductas. “¡Por Dios santo! Me palpitaba el corazón”, exclamó Luis, un estudiante de ocho años de edad del Colegio Don Bosco, al recordar una escena que vio en la televisión de como un niño se suicidaba con una pistola.
Su compañerito de segundo grado, Carlos Guillermo, por el contrario, dice que le gusta mirar las imágenes de guerra; aunque no está de acuerdo con ellas.

¿Qué hacer ante estos signos? La preocupación debe acompañarse con la acción. Mientras en la escuela de Panchimalco el tema de la guerra está vedado, en el Colegio Don Bosco y la Escuela “José Matías Delgado”, sí lo abordan, pero sin adoptar una posición al respecto. Esto parece responder a lineamientos del Ministerio de Educación, de orientar la guerra como parte del proceso educativo y de los procesos históricos de las sociedades con “respeto e imparcialidad” y enfatizar valores como el de solidaridad y armonía.

La sugerencia de Marlene Solórzano para los padres de familia es no ocultar el tema de la guerra a sus hijos; pero sí explicarles que es un suceso actual, que afecta a personas. Mas hay dos consejos claros que pueden contribuir a la salud mental de los pequeños del hogar: no ver imágenes tan crudas de la guerra ni hacer comentarios sobre el tema, y no comprarles juguetes bélicos.

De lo contrario, estarán promoviendo una conducta violenta que los llevará a ser agresivos contra otros niños o a manifestarlo hasta en sus juegos, por ejemplo.

Ángeles de la paz

A finales del año pasado, 350 niñas y niños de entre 7 y 13 años asaltaron escuelas y comunidades de varios municipios e intercambiaron con otros infantes útiles escolares a cambio de juguetes bélicos. Su lema no podía ser mejor: “Armas, ¡ni de juguete!”.

La idea era sensibilizar a los niños en valores por la no violencia, como parte del “Programa hacia la construcción de una sociedad sin violencia”, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), apoyado por el Ministerio de Educación, la Policía Nacional Civil, la Asociación Scout de El Salvador, el Museo de los Niños Tin Marín y la agencia de publicidad Molina Bianchi.

Estos “Ángeles de la Paz”, como se autodenominaron estos activistas de 40 centros estudiantiles, que trabajaron en sectores con altos índices de violencia como San Salvador y algunos de sus municipios, Santa Ana, Sonsonate, Nueva San Salvador, San Miguel y Quezaltepeque.

La primera etapa dio como resultado el reciclaje de los juguetes intercambiados y la creación de esculturas que se exhiben en el Museo “Tin Marín” y en el Parque Bolívar. Con esto se demostró cuán importante es fomentar valores a una edad temprana y cómo la niñez puede ayudar a promover una sociedad sin violencia, sobre todo cuando en El Salvador circulan unas 450 mil armas de fuego.

 


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