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LOS
NIÑOS ANTES DE LA GUARRA
Mentes bajo fuego
La
expresión por excelencia de la niñez. El dibujo. En el
origen de todo, el hombre trazó lo que veía, sentía,
a través de su concepto más primitivo, pero más
significativo. Vértice vuelve a las bases para conocer la mente
de una centena de niños, ante el impacto de la guerra.
Erick L. Lemus, Wilfredo Hernández,
Mirella Cáceres, Iván Gómez y Alicia Miranda
vertice@elsalvador.com
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Los
escolares del Colegio Don Bosco y su percepción ante la
guerra que se libra en Iraq sorprende por su conocimiento.
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El inicio del posible fin de la guerra en Iraq nos tomó
por sorpresa cuando iniciamos este ejercicio en tres centros escolares
en medio de risas, empujones y sonrisas a los lados.
Los niños. La guerra en Iraq. ¿Qué tanto saben?
La percepción que tiene el infante sobre la realidad y el impacto
que ésta tenga en él dependen mucho de su edad. En los
menores en la etapa preescolar la realidad tiende a mezclarse con la
fantasía, pues aún no existe para ellos una división
muy clara entre estas dos.
Pero esa mezcla fantasiosa puede dejar con la boca abierta a los padres
de los escolares si conocieran el resultado de lo que piensan sus hijos.
Vértice entrevistó a 149 alumnos de primaria, en tres
centros escolares de la capital, con el fin de conocer su percepción
sobre la guerra en Iraq.
Armados con una hoja en blanco y un puñado de crayolas, los niños
captaron a primera oída lo que buscábamos. Ah, la
guerra. Claro, permítame un segundo. No, en realidad, la
respuesta no fue así, pero a la mayoría sólo le
faltó ese juego de palabras. Sorprendentes.
El dibujo mental, que un muchachito de 8 ó 9 años, crea
en su cabeza está determinado -en gran medida- por el impacto
que ejercen los medios de comunicación electrónica y especialmente
la televisión que reproduce en tiempo real lo que acontece al
otro lado del mundo en cuestión de segundos. Un niño expuesto
a la TV sin ningún control, que mira noticias repetidas puede
confundirse y asociar la idea que hay más gente afectada que
en la realidad.
A las imágenes hay que agregar los comentarios que escuchan de
los adultos. Emitidos con ligereza o no, estos son insumos que llevan
a los niños a formarse su propia idea de la guerra. Ideas que
les llevan a sufrirla o a temerla.
Ansiedad/indiferencia
La sociedad salvadoreña es complejamente violenta. La población
está habituada defen-derse con violencia y el modelo se reproduce...
En la calle, la escuela, el hogar. En la etapa preescolar existen ciertos
temores inconscientes en los niños. Algunas imágenes,
como la de los niños que sufren el costo de la guerra, que aparecen
en la pantalla llorando, lesionados, abandonados, mutilados, les produce
sensación de temor.Pero, en el otro extremo, están quienes
se muestran indiferentes ante los acontecimientos e ignoran el sufrimiento.
¿Por qué? En estos casos la actitud está ligada
a otros factores como una exposición habitual a la violencia.
La hostilidad intrafamiliar, la violencia social, el uso desmedido de
videojuegos violentos y el lenguaje procaz al cruzar la puerta producen
una falta sistemática de empatía. Un niño con estas
características pueden ver la guerra como un hecho natural. No
hay nada nuevo en la TV.
El Ministerio de Educación trazó un programa escolar especial
para tratar el tema de la guerra en Iraq entre el alumnado; el esfuerzo
busca concienzar a los niños sobre el perjuicio de ella, pero
¿qué pasa cuando este contenido ético-educativo
no es complementado dentro del hogar? Sencillo. No pasa nada.
¿Los padres están preparados para escuchar las preguntas
de sus hijos sobre la guerra? ¿Está ansioso por lo que
ve en la TV? ¿Se muestra indiferente? ¿O ni siquiera se
ha enterado?
Un padre puede explicarle a su hijo que la guerra es la consecuencia
de un conflicto que no se supo resolver pacíficamente. El niño
debe saber que la forma de resolver un conflicto, no es la violencia,
sino las palabras.
La guerra produce dolor, al igual que la violencia en la vida diaria.
Pero no todos los niños lo comprenden.
LOS
NIÑOS ANTES DE LA GUARRA
Lo
que quieren los niños
Tal
vez sus dibujos no decoren alguna galería o sus ilustraciones
carezcan de estética, pero lo que sí está claro
es que dejan un emotivo mensaje de paz, amor y solidaridad a los mayores,
y quienes -por lo general- no los escuchan.
vertice@elsalvador.com
La
algarabía inunda los salones de clase en una calurosa jornada
en una escuela. El ensordecedor griterío y los trotes alocados
en los corredores indican que estamos en una zona prohibida para mayores.
No importan las frases autoritarias de los maestros; esos duendecillos
no saben de tranquilidad y mesura. Su vida es el juego.
Quizá por eso algunos tomaron como pasatiempo nuestra petición
cuando solicitamos que dibujaran lo que piensan sobre la guerra en Iraq
y que escribieran sus opiniones acerca del conflicto.
Con la situación ya en calma, sentados en posiciones inverosímiles
en sus pupitres, crayolas en mano y mucha, mucha, imaginación
los Carlitos, Ricarditos y Karlitas lanzaron un No a la
guerra a una sola voz.
Muchos sostienen que los niños dicen la verdad. Hablan con la
sinceridad a flor de labios. Quizá por eso nos quedamos tranquilos
con la promesa de César Armando: Yo solo sé
de que una bomba cayó en un hospital de maternidad. Lo lamento
quisiera dar más informacion pero es lo único que sé.
Si llego a saber algo más les avisaré. Yo les diré
otras cosas si me entero, dice con un promisorio tono
periodístico. Talvez tenga futuro.
Carlos Alejandro, de 8 años, fue más enfático No
peleen por favor, casi suplicó, al mismo tiempo
que dibuja a un hombre tendido en el suelo mientras otro le apunta con
un arma. Muere jente inosente, se alcanza
a ver a Javier Alejandro, de 7 años, sobre su dibujo.
Ya no es como antes
La gerra en Iraq está aciendo mucho daño. Mi dibujo
se refiere a que la paz en el mundo ya no es la misma de antes,
se lamenta Carlos Francisco, de 9 años.
En irak están asiendo una gerra con Estados Unidos y mucha
jente está muriendo por ella, esa gerra nunca va a terminar por
eso muchas familias están muertas, ojala gerra termine lla por
favor es muy terrible para niños, niñas y familias,
sostiene Francisco Javier, de 9 años.
Y es que para los niños no existen fronteras. El dolor de sus
semejantes les atañe tanto como si fuera de ellos mismos. No
debe haber guerra en Iraq porque sufrimos todos los niños del
mundo. No a la guerra, escribe Luis Alonso, de 8 años.
Yo no estoy con la guerra porque matan gente inocente, alega
entre los trazos Carlos Arnoldo, de 8 años.
No es sólo la guerra, talvez hemos olvidado los daños
colaterales del conflicto. Pero Henry Otoniel, de 9 años
nos abre los ojos por la guerra mucha gente inocente esta
muriendo y estan destrosando la naturalesa y yo quisiera que se teminara
porque me gusta que siempre esten con armonia y amor y no me gusta porque
se muere mucha gente y esta guerra por lo del petroleo, escribe.
El mismo día que la guerra entraba en su etapa definitiva y las
tropas invasoras llegaban a Bagdad, Javier Alejandro,de 8 años,
suplicaba Señor, por favor, as que se acave la guerra
en irak. Sin siquiera saberlo, Javier encontró
eco en Gerardo Enrique queremos la paz en iraq para que no
muera mas jente, ya murio mucha jente y no queremos que muera mas. Dios
protejelo. ¿Cómo sería el mundo gobernado
por los niños? ¿Quién lo sabe? ¿Que tal
si hacemos el intento?
Frases inocentes que dicen mucho
Los niños dejaron por un momento el juego de
la guerra y se pusieron serios. Sus voces se hermanaron y lanzaron
un mensaje digno de tomar en cuenta. La petición más
recurrente fue No a la guerra.
| PROHIBIDO
LOS TANQUES |
Nombre: José Roberto
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: No tendria que aber gerra
en Iraq. Estan muriendo muchas personas
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| NO
A LAS ARMAS |
Nombre: Verónica
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: La guerra es muy fea porque
mata mucha gente... |
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| VISIÓN
INOCENTE |
Nombre: María Concepción
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: Una guerra en Iraq |

| POR
LA PAZ |
Nombre: Carlos Mario
Grado: Tercero
Edad: 9 años
Opinión del niño: No a la guerra, sí
a la paz. Con los demás países digamos sí
a la paz. |
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LOS
NIÑOS ANTES DE LA GUARRA
Trazos
de la guerra
Detrás
de la violencia, sus autores esconden sentimientos de inseguridad y
de temor a la muerte. Una necesidad de ser protegidos y una esperanza
de paz. Esta es parte de la lectura que hiciera una sicóloga
a 7 de los 150 dibujos.
...Violencia engendra violencia y eso es lo
que ellos ven en la televisión, dentro de esa información
que se está dando... se vuelven agresivos, explosivos, temerosos
algunos, otros imitadores de esas conductas.
Marlene Solórzano
Sicóloga del Ministerio de Educación
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| ENOJO
Y AGRESIVIDAD |
Nombre: José Roberto
Grado: Segundo
Edad: 8 años
Opinión del niño: No tendria que aber gerra
en Iraq. Estan muriendo muchas personas
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| EFECTO
DESTRUCTIVO |
Nombre: William Alexander
Edad: 10 años
Grado: Segundo
Escuela: Escuela José Matías Delgado,
San Salvador
Análisis del sicólogo: Está consciente
del significado de la guerra y su efecto destructivo cuando
dibuja edificios en llamas. Pero, la inclusión de la
figura del sol -aunque con aspecto triste- refleja un sentimiento
de esperanza de que todo termine pronto. |

| PROYECCIÓN
DE TEMOR |
Nombre: Brenda Jennifer
Edad: 9 años
Grado: Segundo
Escuela: Bernardino Villamariona de Panchimalco.
Opinión del sicólogo: El color rojo, las armas
y los muertos reflejan su noción del efecto de las
guerras; pero, además, proyecta temor |

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| NOCIÓN
CLARA |
Nombre: Rafael Enrique
Edad: 9 años
Grado: Tercero
Escuela: Colegio Don Bosco.
Opinión del sicólogo: Sus trazos y especialmente
el uso del color negro, indican rasgos de agresividad, pero
también una noción clara de la guerra que se
está dando en otro país y del daño que
ésta ocasiona, De ninguna manera relaciona este efecto
a nivel personal como lo demuestran otros niños en
sus dibujos. |

| LA
GUERRA DESTRUYE |
Nombre: Xiomara Cristina
Edad: 9 años
Grado: Segundo
Escuela: Bernardino Villamariona de Panchimalco.
Opinión del sicólogo: Sabe que la guerra destruye.
La figura temerosa tras el árbol podría reflejar
sus propios miedos y su necesidad de protegerse de algo
que le está afectando. |

| ¿SE
ESCONDE DE ALGO? |
Nombre: Omar Alexander
Edad: 8 años
Grado: Segundo
Escuela: Bernardino Villamariona de Panchimalco
Opinión del sicólogo: Evidencia que conoce
como operan las guerras, pero las figuras tras los árboles
a lo mejor representan su temor o que se esconde de algo
que le afecta. |

| ¿PERSONALIDAD
AGRESIVA? |
Nombre: Jonathan Humberto
Edad: 10 años
Grado: Segundo
Escuela: José Matías Delgado,
San Salvador.
Opinión del niño: No tiene una dimensión
clara de la guerra, Los borrones y los colores fuertes podrían
reflejar una personalidad agresiva o temor de que algo pueda
sucederle. |

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LOS
NIÑOS ANTES DE LA GUARRA
Los niños opinan desde el pupitre
Unos
150 niños de tres centros educativos ubicados en distintos puntos
de la capital plasmaron -con dibujos y palabras- su propia interpretación
del conflicto armado que se vive en Iraq. Sus mensajes a los adultos
fue de un rotundo llamado a la paz.
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Una de las consultas hechas a los infantes se desarrolló
con alumnos de segundo y tercer grado del Colegio Don Bosco, que está
ubicado en Soyapango. En total fueron 83 los alumnos entrevistados.
En el salón de clases de segundo grado B, los niños se
mantenían atentos frente a su cuaderno. Era la hora de dibujo.
La maestra les había dado la libertad de dibujar lo que ellos
quisieran y era precisamente el tema de la guerra en Iraq el que cobraba
más interés entre los pequeños.
Para facilitarles la tarea, el grupo de Vértice entregó
a todos los niños -cuyas edades están entre los siete
y ocho años- una hoja de papel y crayolas.
Todos manifestaron saber de la guerra. Algunos hasta dijeron que el
conflicto se debía al petróleo.
Todos querían dibujar algo relacionado a la guerra y los colores
más escogidos fueron, el rojo, el amarillo, el negro, el verde
y el azul.
Los estudiantes estaban claros sobre lo que ocurre en la zona por lo
que expresaban con toda libertad su forma de ver el conflicto. La
guerra es mala, Estados Unidos se aprovechó de los débiles,
insiste César Armando.
Igual actitud tomaron los niños de tercer grado B, quienes se
mantuvieron muy concentrados en el trabajo.
Su maestro, Fidel Alvarado, sostiene que desde que comenzó la
guerra, todos los días los alumnos hacen preguntas e, incluso,
en algunas ocasiones han llegado a interrumpir la clase para cuestionarlo
sobre el conflicto en el país lejano.
Los pasivos
La experiencia con los niños de segundo grado del Complejo Educativo
Bernardino Villamariona, ubicado en Panchimalco, contrastó con
las ideas plasmadas por los niños de la escuela salesiana.
Un pintoresco salón de clases alberga a los 41 alumnos de segundo
grado, que está compuesto en su mayoría por niñas.
Las paredes son testigo de la destreza manual de sus pequeños
alumnos, en donde se observa como insisten en mantener limpio el medio
ambiente en el que viven, así como el llamado a la convivencia
pacífica entre los compañeros.
Vértice explicó la intención de la visita y todo
menor manifestó su conocimiento sobre la guerra en Iraq. Pero,
a la mayoría le costó arrancar. No era fácil empezar
a colorear.
Al inicio, expresaron timidez y prefirieron acercarse a su maestra para
que les ayudara a describir sus pensamientos. En el mismo sentido, cuando
se les pidió que en la hoja del dibujo también explicaran
su significado, muchos de los niños no pudieron ofrecer una respuesta.
Su profesora, Carolina de Magaña, entiende esa reacción.
El tema de la guerra no se comenta en clase debido a una norma general
emitida por la dirección del centro educativo. También
varios padres de familia no quieren que sus hijos lleven las imágenes
de la guerra al salón de clase.
Los inquietos
El clima de la escuela José Matías Delgado, ubicada en
el barrio El Calvario de San Salvador, es un contraste absoluto. Los
25 niños, hiperactivos y hasta un tanto violentos, dibujan con
cierta dificultad su percepción de la guerra.
Aunque decían tener claro que existía un conflicto armado
al otro lado del mundo, en medio del desorden, no lograban plasmar en
el papel sus pensamientos. El centro escolar es tan reducido que en
el área de recreo no hay niño que salga ileso. Durante
el ejercicio, constantemente hacían preguntas tanto a su maestra
como al equipo de Vértice sobre qué tipo de cosas podían
dibujar. No tenían clara su idea, aunque buscaban concentrarse
en trazar bien los dibujos de tanques y aviones.
Pero, en medio de la desorientación, Carlos aprovecha el momento
para golpear con su zapato la espalda de uno de sus compañeros
de clase.
Del grupo total de alumnos, sólo tres se concentraron frente
al papel. El resto estuvo inquieto todo el tiempo. Su maestra, Ana de
Guzmán, explicó que la mayoría de los menores proviene
de hogares marcados por la violencia intrafamiliar. Por lo general,
reina una actitud bélica dentro del salón de clase o en
el mismo centro de estudio ante los esfuerzos de los maestros por imponer
orden.
En relación al tema de la guerra en Iraq, la profesora explica
que -a principios del conflicto- los alumnos deseaban que finalizara
la clase para salir corriendo a sus casas y ver las noticias por la
televisión.
La actitud de este grupo es muy diferente al comportamiento de los alumnos
del Don Bosco y de Panchimalco quienes, a pesar de ser niños
de corta edad, mostraron más orden.
En definitiva, aquí el ejercicio no fue nada fácil. Casi
fue imposible. Al menor descuido de su maestra, los niños
aprovechaban para salirse del salón de clases y correr en un
reducido espacio en donde permanecen a la hora de recreo.
El grupo fue incontrolable cuando sonó el timbre para el recreo.El
juego de todos los niños era lanzarse golpes y piedras. Esta
actitud no se manifestó en los otros centros visitados.
LOS
NIÑOS ANTES DE LA GUARRA
¡Armas, ni de juguete!
En
sus dibujos los niños y las niñas hablaron claramente:
Quieren la paz. Pero, más allá de ese anhelo, el análisis
sicológico alerta sobre la necesidad de que padres de familia
y maestros se unan para vigilar por la salud mental de los salvadoreños
más pequeños.
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A sus nueve años, David Steven representa la
guerra con trazos ingenuos pero realistas. El sabe que los aviones lanzan
bombas hacia objetivos específicos, que en una guerra se ataca
al enemigo y que el uso e intercambio de misiles y balas sólo
causan muerte, sangre...
Pero hay un rasgo que llama la atención de Marlene Solórzano,
sicóloga del Ministerio de Educación, mientras analiza
su dibujo: los manchones a lápiz que envuelven las bombas en
el aire.
Representan conflictos que las personas están viviendo,
independientemente de la edad. Son conflictos que habría que
buscar la forma para canalizarlos, explica.
Esta es una entre varias conclusiones a las que llegó esta sicóloga
después de observar cada uno de los 150 dibujos que se le presentaron
para que a través de ellos analizara la forma en que estos pequeños
escolares perciben la guerra contra Irak.
De hecho, en los dibujos realizados por los escolares del Colegio Don
Bosco, ella encontró mayor evidencia sobre el conocimiento y
el significado de una guerra, por sobre los que hicieron los niños
de la Escuela José Matías Delgado y del Complejo
Educativo Bernardino Villamariona.
Mientras los alumnos de Panchimalco utilizaron menos colores llamativos
y agregaban árboles al escenario bélico, los
estudiantes salesianos plasmaron bombas, misiles, aviones, edificios
destruidos y víctimas en vívidos tonos que denotan mayor
agresividad, según interpretó Solórzano.
Sin embargo, en la generalidad de estos trazos infantiles, la profesional
encuentra aspectos coincidentes como: angustia, ansiedad, deseos de
protegerse de alguna forma de agresividad, impotencia ante lo que está
pasando.
Hay pérdida de algo, hay sentimientos de angustia, de dolor.
Cuando vemos en los dibujos que la gente está escondiéndose,
significa deseos de sentirse protegidos y seguros. Están diciendo
que lo que está pasando es malo, que quieren sentirse protegidos
y que quieren que haya paz, explica la sicóloga.
Más allá de la percepción de la guerra en Iraq,
el análisis sicológico revela una constante en los dibujos:
muestran rasgos de la personalidad de cada autor. Por ejemplo, los ojos
vacíos y temerosos o las miradas agresivas y cejas contraídas
que trazó el pequeño Kevin Leonardo, ofrecen una agresividad
reprimida. Estos rasgos se repiten en muchos de los dibujos.
Matar el efecto
Si bien en El Salvador, la niñez está rodeada por hechos
violentos, la guerra en Irak pudo haber incrementado una serie de sentimientos
como agresividad, temor e inseguridad, ante el bombardeo que ofrecen
los medios.
La emoción que embargó el inicio de la guerra a los estudiantes
de la maestra Ana de Guzmán, de la Escuela José
Matías Delgado, llevan a la sicóloga Solórzano
a pensar en un peligro de que los pequeños confundan las guerras
con un juego, y que esas razones podrían explicar esta actitud:
están acostumbrados a vivir en un medio violento o no alcanzaban
a dimensionar su significado.
Para esta profesional, la influencia de los medios de comunicación
determinan en gran parte estas conductas. ¡Por Dios santo!
Me palpitaba el corazón, exclamó Luis, un estudiante
de ocho años de edad del Colegio Don Bosco, al recordar una escena
que vio en la televisión de como un niño se suicidaba
con una pistola.
Su compañerito de segundo grado, Carlos Guillermo, por el contrario,
dice que le gusta mirar las imágenes de guerra; aunque no está
de acuerdo con ellas.
¿Qué hacer ante estos signos? La preocupación debe
acompañarse con la acción. Mientras en la escuela de Panchimalco
el tema de la guerra está vedado, en el Colegio Don Bosco y la
Escuela José Matías Delgado, sí lo
abordan, pero sin adoptar una posición al respecto. Esto parece
responder a lineamientos del Ministerio de Educación, de orientar
la guerra como parte del proceso educativo y de los procesos históricos
de las sociedades con respeto e imparcialidad y enfatizar
valores como el de solidaridad y armonía.
La sugerencia de Marlene Solórzano para los padres de familia
es no ocultar el tema de la guerra a sus hijos; pero sí explicarles
que es un suceso actual, que afecta a personas. Mas hay dos consejos
claros que pueden contribuir a la salud mental de los pequeños
del hogar: no ver imágenes tan crudas de la guerra ni hacer comentarios
sobre el tema, y no comprarles juguetes bélicos.
De lo contrario, estarán promoviendo una conducta violenta que
los llevará a ser agresivos contra otros niños o a manifestarlo
hasta en sus juegos, por ejemplo.
Ángeles de la paz
A finales del año pasado, 350 niñas y niños de
entre 7 y 13 años asaltaron escuelas y comunidades de varios
municipios e intercambiaron con otros infantes útiles escolares
a cambio de juguetes bélicos. Su lema no podía ser mejor:
Armas, ¡ni de juguete!.
La idea era sensibilizar a los niños en valores por la no violencia,
como parte del Programa hacia la construcción de una sociedad
sin violencia, impulsado por el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), apoyado por el Ministerio de Educación,
la Policía Nacional Civil, la Asociación Scout de El Salvador,
el Museo de los Niños Tin Marín y la agencia de publicidad
Molina Bianchi.
Estos Ángeles de la Paz, como se autodenominaron
estos activistas de 40 centros estudiantiles, que trabajaron en sectores
con altos índices de violencia como San Salvador y algunos de
sus municipios, Santa Ana, Sonsonate, Nueva San Salvador, San Miguel
y Quezaltepeque.
La primera etapa dio como resultado el reciclaje de los juguetes intercambiados
y la creación de esculturas que se exhiben en el Museo Tin
Marín y en el Parque Bolívar. Con esto se demostró
cuán importante es fomentar valores a una edad temprana y cómo
la niñez puede ayudar a promover una sociedad sin violencia,
sobre todo cuando en El Salvador circulan unas 450 mil armas de fuego.
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