12 de octubre de 2003


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

Venecia... o Soyapango

Pocas horas de lluvia bastan para que las calles de Soyapango y de algunos lugares más de El Salvador se inunden.
Es casi imposible transitar por los enormes “charcos” causados por las lluvias.
Los vehículos se quedan estancados y tienen que esperar que deje de llover para seguir transitando. Pero las lluvias no solo dejan ver que tan malo es el sistema de desagüe del país sino que, además, dejan de ver la muy mala calidad de materiales que usa el FOVIAL. Si mal no recuerdo (y corríjanme si estoy equivocado) el fondo para estos materiales viene de la gasolina.
Esto significa que las entradas que tienen para ese fondo es diario, y no creo que sea poco. Basta unas pocas horas de lluvia para que las calles queden peor de lo que estaban antes de ser reparadas por el FOVIAL y empieza el ciclo: primero esperar que les dé la gana para reparar las calles, luego llegan y hacen un congestionamiento enorme. Ni siquiera ponen señalización algunos metros antes para indicar que las calles están siendo reparadas, sino que hasta que uno ha llegado al lugar de reparación se da cuenta que está cerrada.
Con todo ese ingreso que tiene el FOVIAL las calles deberían durar cierto período considerable; pero, en menos de un año de reparación, las calles están peor.
Así que de nuevo el llamado a las autoridades correspondientes para que tomen manos en el asunto.
Y todos esperamos que dejen de hacerse los sordos y que por lo menos alguna vez de veras hagan algo por el país.

Erick Helena
erickhelena@hotmail.com

¡Ya vino la luz!

Vivo en la ciudad de Guazapa y el día que tengamos fluido eléctrico por lo menos en un mes sin los ya famosos cortes, créanme que reviento cuetes de felicidad.
El cielo despejado y azul sin señales de lluvia y de repente ¡Se fue la luz! ¿A qué se debe? Lo ignoramos, lo único que se sabe es que nuestros equipos electrónicos sufren las consecuencias.
Señor Superintendente ¿no hay manera de frenar esta clase de mal servicio hacia los clientes que tenemos que cancelar la factura de mes por consumo con devoción?
¿O es que tenemos que soportar con paciencia la inoperancia sin que nadie les llame la atención o tomar medidas más drásticas para que se nos respete lo que con tanto sacrificio se cancela?!

José Cárcamo
jcarcamolinares@yahoo.com



AFP y agencias de seguridad

Leí el artículo Seguridad S.A. de C V. donde todo lo que escriben es una realidad. En mi caso, aunque no trabajé de vigilante, estuve con equis empresa de seguridad y he pasado un momento desagradable por mis cotizaciones en las AFP.
El problema es que al año de haberme retirado de dicha empresa fui a la AFP a ver mi cuenta y resulta que solo había cotizado con el sueldo mínimo, cuando yo ganaba un promedio de ¢5 mil.
Mi caso pasó al departamento de cobros con un señor Mayorga y éste me dio una respuesta ridícula: en esa empresa de seguridad -por regla interna- aunque se gane más, todos cotizan con el sueldo mínimo. Ya se imagina usted los miles de dólares que evaden al no pagar las cotizaciones correctas de AFP e ISSS. Pobres vigilantes que, aunque ganen mil 500 colones, cotizan menos porque el patrono quiere pagar menos de lo que le tocaría (¡Son más de dos mil los que trabajan ahí!).
Así es como anda uno en este lindo país, donde se tiene dinero a costa del trabajador honrado.

José Arturo Peraza
japerazam@hotmail.com


Hacen y deshacen
Es de aplaudir y de reconocer el esfuerzo que hace este periódico en virtud de promulgar los principios éticos y morales en nuestra sociedad, a través de su campaña de rescate de valores. Para que nuestros hijos sean ciudadanos con bases sólidas, somos los adultos los que debemos de poner nuestra voluntad y adecuada atención.
Y es el gobierno el que debe ser más responsable en apoyar estas iniciativas de manera que produzcan frutos, cumpliendo con su obligación.
Pero ¿cómo es posible, que con este esfuerzo de edificar, existan medios que exhiban programas televisivos, radiales, donde el brote de la mala educación, lo bajero, lo sucio, no se censure? Programas como el de Laura es una ofensa a la dignidad del hombre y la mujer, caricaturas violentas donde los niños presencian asesinatos con lujo de barbarie, actos de pornografía a toda hora. ¿Por qué permitir programas radiales, donde los jóvenes caen en lo grotesco?
A nuestros hijos hay que educarlos con sabiduría, disciplina, carácter, pero con mucho amor. Por eso digo, lo que con las manos afanosamente se hace, con los pies fácilmente se deshace.

Antonio Cabrera
DUI 02600125-2

 


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