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CARTAS
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Desde
Toronto
Mi
nombre es Orlando y vivo en Toronto. Salí de El Salvador
en 1983 y llegué de ilegal a Houston,Texas. Viví
allí por un año y vi racismo como no tienen idea.
Después me moví al estado de Georgia y fue un grave
error, el mismo de racismo pero más abierto; luego seguí
a Carolina del Norte. Desafortunadamente el racismo es insoportable
y fue ahí donde la inmigración estadounidense me
agarró.
Llegué a Toronto en 1986 sin familia y con solo $200 en
mi bolsa, hablaba inglés gracias a los tres años
que llevé en los Estados Unidos. Desde que puse mis pies
en tierra canadiense, respire un aire distinto y un ambiente diferente,
muchas personas saludándome y preguntándome si necesitaba
ayuda, al responder que sí, una decena de personas se acercaba
a ayudar y hasta hubo una persona que me llevó en carro
del aeropuerto hasta un hotel, a buscar algo de comer y, luego,
visitar esta maravillosa ciudad.
Fue entonces que se me hizo muy difícil saber de esta cultura
porque esta ciudad y este país es multicultural, hay gente
de todo el mundo, hay muchos idiomas y toda la gente quiere aprender
un poco de cada uno y eso hace este país único y
esencial para los negocios, especialmente en la cultura mundial.
Se está en lo correcto cuando se habla de que los Quebecois
quieren aprender nuestra cultura y especialmente si saben que
somos latinos. En Canadá nuestra música y nuestra
cultura atraen la atención de muchos.
Los fines de semana en el centro es como si fuera un pequeño
centro latino, la música hispana suena en los restaurantes,
bares y cafés... Suena sin cesar hasta las tres de la mañana.
Todo el mundo goza y te dice ¡hola!, ¡arriba!,
otra cerveza, te das cuenta que esa gente no es latina
y eso hace sentir a un latino orgulloso, eso, orgulloso.
Gracias, Vértice, por escribir de Québec.
Mi mensaje a todos los salvadoreños es que Canadá
no es racista... si uno es trabajador y estudiante, en este país
uno sale adelante y, como recompensa, Canadá no lo hace
esperar años para la residencia o la ciudadanía.
Orlando
Cubías. Toronto, Canadá.
cubiasconsulting@rogers.com
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No
hay control
La presente carta es para exponerles cómo la cartera de Obras
Públicas esta siendo manipulada. Nos muestran en su propaganda,
como Fovial da de comer a las personas, empleos. Vaya y pregúntele
lo que ganan estas personas, y las horas que trabajan, que son de 12
a 15 horas, y la remuneración sus derechos laborales de horas
extras bien gracias. La gente está mal y hay que
darle un verdadero empleo.
El mismo constructor maneja la calidad, pero la mangonea, hace lo que
quiere, y la supervisión está reducida al mínimo.
Y la adjudicación de contratos se hace sin evaluar ofertas, soporte
técnico, derechos laborales, etc.
Lo más decoroso que podrían hacer el Ministro y Viceministro
es renunciar, ya que el ministro es un administrador de empresas y no
ingeniero.
José
Antonio Robles Méndez
joro500@hotmail.com
Anarquía
mental
Analizaré en forma breve y dentro de los parámetros entendibles
el concepto de anarquía mental. Tomaremos ciertos ejemplos históricos:
Napoleón Bonaparte, Adolfo Hitler, Sadam Hussein, Hugo Chávez
y Fidel Castro. En mi opinión tuvieron y tienen anarquía
mental, ya que son elementos dañinos para sus respectivas sociedades.
Ahora bien, la situación es la siguiente: borran de su mente
las normas comunes que rigen nuestra humanidad, y se alejan de una realidad
y se auto-imponen en un estado atípico.
Evidentemente, son personas comunes que pierden la perspectiva real
de la vida y crean un submundo, y esa es su verdad. En menor escala,
grupos allegados a estos señores, engrosan las filas de dicha
enfermedad, ya que al entrar en la etapa del servilismo, están
dejando que sus mentes entren en una anarquía, y forman parte
de un eje que sufre del mismo mal, y que se encuentra peor que ellos,
todo esto, porque no son dueños de sus propios actos.
El robarle sus ideas o someter a un ser humano a una anarquía
mental, es un crimen, puesto que lo convierte en un ser inservible para
nuestra humanidad. Esta es la razón por la que enumero ciertos
líderes sociales, ya que estos han alterado o pirateado lo más
esencial de un ser humano: sus ideas, a eso denomino anarquía
mental
Creo firmemente que un hombre no debe dejarse quitar sus
mínimas expresiones de libertad.
Estos señores obtienen ideas erradas y las transforman o las
llevan a la práctica, y más aún, en forma equivocada.
En este punto, existe la disyuntiva de que si esta será o no
la forma correcta de gobernar un pueblo. Estos individuos manejan otra
visión del término libertad de expresión y acción,
y transforman a sus respectivos pueblos en robots de su
propia anarquía mental.
Para concluir mi observación, trato de decir o dejar entrever
que tanto gobernantes como gobernados, perdieron sus directrices y eje
generador de ideas.
Iván
Baltodano. Miami Florida, E.U.A
ibaltoda@bellsouth.ent
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