10 de agosto de 2003


EL AJUSTE DE LOS MANDOS

¿Génesis del cambio?

El cambio generacional dejó de ser una lucha atemporal en el FMLN. Después de una cerrada contienda electoral, la nueva generación de políticos ganó un espacio importante. La cara más visible del debate es Óscar Ortiz, quien se visualiza como miembro de la nueva especie política.

Alicia Miranda
vertice@elsalvador.com

La inesperada postulación de Schafik Hándal como candidato presidencial del FMLN, en la noche del 16 de marzo, fue recibida con cautela en las filas.

Pocas horas después del anuncio, un grupo de jóvenes políticos, encabezados por Óscar Ortiz, pidió la apertura del partido a nuevos liderazgos.

No es la primera vez que se habla de cambios en los cuadros de dirección, pero sí -probablemente- el contexto actual hace que la situación sea especial y empiece a dibujarse la idea de una sucesión inevitable. Al mando del Frente han estado nombres tristemente célebres como Facundo Guardado. Una mala palabra entre ortodoxos. Pero ¿cuál es la diferencia ahora?

El debate está abierto. Tras las elecciones internas, el resultado es obvio: Un choque pacífico de dos generaciones que se disputarían mucho más que una candidatura... una concepción de gobernabilidad dentro del partido.

La Comisión Política no tardó en sumergirse en discusiones internas para elegir un candidato presidencial de consenso. Tras dos semanas de absoluto silencio, la dirigencia nominó a seis nombres.

Dos de ellos, Schafik Hándal y Óscar Ortiz, provenían de las filas del partido. La lista de foráneos la formó el periodista
Mauricio Funes, la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Victoria Marina de Avilés y el ex ministro de Economía y empresario, Arturo Zablah Kuri. Cada precandidato se sometería al mismo proceso; se entrevistaría a cada uno, para después presentar la propuesta del Frente. La Comisión Política elegiría el nombre que ratificaría las bases.

Cero Consenso

Las reuniones de la Comisión Política terminaron sin consenso. Con seis votos a favor y tres en contra, la dirigencia
decidió.

Schafik Hándal sería el candidato presidencial, pese a la petición de apertura a nuevos liderazgos.

El 5 de junio, en un hotel capitalino, cerca de 70 militantes del FMLN pidió ser escuchados por la dirigencia del partido. Alcaldes, diputados y coordinadores departamentales coincidía en que Mauricio Funes y Óscar Ortiz formaban la fórmula perfecta. “Si no se permite la competencia habrá una imposición”, aseguró la diputada Celina Monterrosa.

La reunión no cambió la postura de la Comisión Política: Handal se mantenía como precandidato, y Guillermo Mata Bennett, ex presidente del Colegio Médico, lo acompañaba para la vicepresidencia. Ante la falta de consenso y la posterior retirada de Mauricio Funes, Óscar Ortiz hizo oficial su precandidatura.

¿El desafío de ortiz?

La precandidatura del alcalde tecleño despertó una serie de críticas en el FMLN. “No faltó quien me aseguró que terminaría afuera, después de las elecciones”, reconoce Ortiz.

Pese a que ambos precandidatos le apostaron a un discurso conciliador, durante la campaña interna, el escenario se dividió en dos partes.

A un lado se encontraba el líder histórico más emblemático en el FMLN y, por otro lado, un joven político que había hecho de su lucha los cambios generacionales en el partido de izquierda. La tesis de Ortiz era medianamente aceptada por Hándal y la misma Comisión Política, quienes sostenían que la experiencia pesaba sobre todas las demás razones.

Los momentos de tensión crecieron cuando el alcalde tecleño denunció al tribunal electoral del FMLN un desbalance en las estructuras electorales temporales. Su protesta se fundamentó en un reparto poco equitativo en las comisiones electorales, en al menos tres departamentos. Casi todas integradas por seguidores de Hándal. La denuncia no tuvo mayor repercusión.

El 27 de julio, más de 30 mil efemelenistas acudieron a a las urnas. Los primeros datos extraoficiales señalaron a Hándal como el ganador. El equipo de Óscar Ortiz , por otro lado, le daban la candidatura al alcalde.

Los actas de ambos equipos (el de Ortiz y el Tribunal Electoral) no terminaron de cuadrar. Pero después de una reunión a puerta cerrada en el hotel Holliday Inn, la Comisión Política presentó a Hándal como el candidato oficial.
Las cartas están sobre la mesa. Hándal es el candidato presidencial, pero Óscar Ortiz tiene a más de 14 mil efemelenistas abiertos a los cambios generacionales.



EL AJUSTE DE LOS MANDOS

“Demostré mi liderazgo”

Moderado aunque firme en sus ideas, Óscar ortiz reconoce que ganó liderazgo en el FMLN y prefiere sentirse como el dinamizador de “un proceso inevitable de cambios generacionales”. No descarta la posibilidad de participar en las elecciones internas del año que viene.

Equipo Vértice
vertice@elsalvador.com
La candidatura de Oscar Ortiz fue anulada como una nueva ruptura del FMLN

Vértice: ¿Por qué decidió participar?
Óscar ortiz: Primero porque estoy convencido de que el FMLN requiere de profundizar los procesos democráticos. Mi candidatura le generó mayor dinámica al proceso. Segundo porque creo que hay un contingente estratégico en el FMLN que se ha ido preparando en tareas importantes. Ese contingente o generación ha ido abriendo espacios importantes en el FMLN, pero mi participación estimula a esa gente a desafiar nuevos niveles de responsabilidad.

¿Quienes forman parte de ese contingente estratégico?

Por ejemplo, en la Asamblea hay gente muy joven como Calixto Mejía, Nelson García, Iliana Rogel, Hugo Martínez, Manuel Melgar. También, el alcalde de San Salvador, Carlos Rivas Zamora, que no siempre era el que salía en el escenario.

¿A eso se refiere cuando habla de potenciar un cambio generacional en el FMLN?

Un partido tiene que estar en cambios permanentes. Tienen que estar perfeccionando su programa, sus tesis y sus cuadros. El partido que pretende estar muchos años en política nacional tiene que ir formando nuevos cuadros.
En el FMLN hay un contingente estratégico que jugó un buen papel en el conflicto. Después de un período, como este es lógico, se tiene que preparar otro contingente de cuadros valiosos del FMLN, muchos de ellos que participaron en los Acuerdos de Paz y otros no.

Hay gente que profetizó otra rupturas en el FMLN...
No se trataba de romper la cohesión ni hacer división en el partido. Esa es la diferencia en este enfoque.
Hay que hacer las cosas asumiento lo mejor de los dirigentes más experimentados e ir incorporando aspectos novedosos al desempeño de los nuevos líderes del FMLN.

¿Óscar Ortiz acelera los cambios generacionales en el partido?

La idea de que el partido necesita seguir consolidándose y abriéndose, sí. Hace cuatro años y medio, antes que me saliera de la Asamblea, eso se veía un poco como abusivo como que si queríamos irrumpir en espacios que estaban determinados.
Supongo que cuando decide participar encontró opositores...
¡Bueno, hubo gente que me dijo “mirá, Óscar, estás muy joven”! A mi eso me dio risa.

¿Quiénes?

(Sonríe). Hay gente que en broma y en serio me decían “mirá estás muy joven; tenés tiempo todavía”. Ese absoluto no se vale. El punto de partida es la capacidad y el potencial necesario para asumir el desafío.
Demostré mi liderazgo, que tengo fortaleza y capacidad para participar en este proceso interno.

¿Usted entra como precandidato después que lo hizo Hándal?

Si, hay que tomar en cuenta que estaba lo de Mauricio Funes.

¿Si Funes hubiera aceptado, no se hubiera lanzado?

No. Porque en ese momento hubiera surgido la fórmula de consenso; entonces, ya no tenía sentido.

Óscar Ortiz se muestra optimista por los resultados logrados en las elecciones "Esto no es debate, Más bien es un proceso que empezo"

¿Qué gana Ortiz con su participación?
Quien más ha ganado es el partido y el país; pero, también, Óscar Ortiz. Se ha confirmado que mi participación tubo una gran aceptación dentro del partido. Y generó una gran expectativa dentro del partido. ¡La contienda fue cerradísima! Demostré el liderazgo que he ido ganado.
Convencer a los militantes del partido y al país no es fácil porque requiere de armarse de un gran argumento y de una propuesta sólida. La población vio a un Óscar Ortiz preparado para asumir desafíos.

A esa conclusión llega después de que terminan las elecciones. Pero uno no se lanza así nomás. ¿Qué iba a ganar Óscar Ortiz con esa participación?
Es que cuando tu participas siempre tienes que hacer un calculo correcto. ¡Si me meto voy a terminar y de la mejor manera! No es una decisión fácil porque a veces me asaltaron los te-mores de todo tipo. Por ejemplo, el hecho que hay gente que te decía ‘mirá, vas a ir a competir contra Schafik Hándal’. Yo les decía a ellos y pensaba ‘pero lo bueno es que vamos a competir entre compañeros’.

¿Qué implicaba competir contra Schafik?

Eso implica que tenía que prepararme más en la confianza y presentar la propuesta más sólida posible.

¿Quienes le dieron un espaldarazo cuando usted entra a participar?

Gente histórica. Gente nueva. Lo importante aquí es que no lo hicimos ni con un busto armado, ni con una estructura predeterminada.

¿Y Hándal sí?

No. No creo. Lo que pasa es que Schafick ya estaba como candidato propuesto por la dirección. Yo consulté con diputados, alcaldes e incluso gente de la Comisión Política pero ¡no era una estructura!

¿El FMLN después de este proceso está preparado para un cambio generacional?

En el FMLN ya se está operando un cambio importante. Son cambios graduales que se van dando por olas. Me parece que es continuidad y cambio, cambio y continuidad. Un poco de lo lógico de los procesos. A mi me gusta más eso en el sentido de que vayamos poniendo cuotas de cambio de continuidad y cambio.

¿Usted es el que generó la primera ola del cambio generacional?

Ojalá podamos hacer una, dos o tres.

¿Va a seguir haciendo olas?
Puede que para la otra yo sea continuidad. Y los que vengan detrás sean el cambio y hay que asumirlos con la misma mentalidad. Nadie puede adueñarse de un período histórico, en una burbuja.

¿No es paradójico que hable de cambios en el Frente porque los renovadores promovían un tipo de cambio y ya no están dentro del partido?

Es que este cambio filosófico es distinto. Por eso te decía que el cambio y continuidad, continuidad y cambio tiene que ser incluyente, dinamizador, buscando fortalecer un instrumento como el del FMLN. Hay gente que me decía ‘Óscar, después de esta candidatura, te vamos a ver a fuera del FMLN’. ‘No’, les decía yo. ‘Yo me siento parte inherente del FMLN. He construido el FMLN y soy parte de los que vamos a seguir construyéndolo’.

¿Era el momento ideal para participar?

¡Si, claro! Esta participación exitosa va a provocar otra participación exitosa después de otros.

No me respondió. ¿Por qué decide lanzarse en este momento?
Porque es necesario.

¿Pero estaban dadas las condiciones en el FMLN?

Es que nunca hay que esperar que las condiciones estén perfectamente dadas. Sería un error, seríamos anti procesos. ¡Hay que asumir el desafío!

¿Oscar Ortiz es la persona que está liderando el cambio generacional en el Frente?

Sí me considero una persona que he abanderado cambios, en sentido positivo y no negativo.


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