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REPORTAJE
Guatemala: tierra de desconfianza
Serias
irregularidades en el padrón electoral hacen aparecer un cierto
dejo de
incertidumbre y desconfianza en Guatemala. El TSE atribuye los problemas
a
errores humanos, que ya están superados, dice.
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Muy pocos guatemaltecos lo saben, pero San José
del Golfo es una comunidad en buena parte simbólica del ambiente
de desconfianza, temor y confusión que se vivirá hoy,
día de elecciones, en su país.
No es por su nombre que San José del Golfo genera tales sentimientos
a los guatemaltecos, pese a que, contrario a su denominativo, el poblado
de pobres campesinos y artesanos está enclavado en el mero centro
del país, unos 28 kilómetros al norte de la capital y
muy distante de cualquier litoral.
Es su población lo que constituye el más reciente elemento
creador de desasosiego en el resto de ciudadanos: oficialmente tiene
1,422 electores más empadronados y habilitados para emitir
su voto que habitantes censados.
Por un lado, el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma
que San José del Golfo cuenta con 2,578 habitantes, pero el Tribunal
Supremo Electoral (TSE) reporta que tiene cuatro mil personas empadronadas.
Con esa incongruencia numérica, gravísima en una contienda
electoral marcada por un clima de mucha violencia, este bucólico
poblado se suma a los muchos casos descubiertos donde el porcentaje
de empadronados constituye el 150 por ciento de la población.
El padrón y el Censo no coinciden, y eso es un hecho,
dice un respetado grupo de ciudadanos que dirige El Observador Electoral,
publicación independiente y financiada por organismos internacionales
que monitorea el proceso de elecciones.
El fantasma del fraude
Consideran que el fraude es en muchas instituciones el innombrable,
digno de censura para el que se atreva a discutirlo o bien un tema del
cual no se habla para no reconocer la posibilidad de la ocurrencia del
mismo.
Con ellos coincide el 70 por ciento de los electores que, según
las encuestas, cree que se producirá fraude.
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Pero San José del Golfo no es la única
comunidad que conjuga y eleva olas de temor y desconfianza a los cinco
millones (5.073.290) de ciudadanos que en caóticas condiciones
se aprestan hoy a elegir gobernantes para el próximo cuatrienio.
Encajado a unos 20 kilómetros al sur de la capital, se encuentra
San Miguel Petapa, otro pequeño poblado de tierra adentro que
fue hace dos semanas escenario de una protesta espontánea de
ciudadanos, seguidores de distintos partidos políticos.
Ellos denunciaron que, según el padrón electoral, buena
parte tendría que votar en comunidades distintas, dispersas y
muy alejadas de esta comunidad, pese a que días antes cumplieron
con el pedido del TSE de actualizar sus datos.
Aquí se destapó lo que era un secreto a voces en círculos
políticos, académicos, profesionales, empresariales y
hasta en ex magistrados del TSE: el padrón electoral está
repleto de graves errores que, aparte de otras flaquezas menores, pone
en peligro el voto de 1.8 millones de ciudadanos.
Todo empezó el 1 de abril de este año cuando el TSE comenzó
un Programa de Actualización de Datos y Empadronamiento Masivo
que finalizó el 8 de agosto. En ese período, los electores
podían empadronarse, si no lo estuvieran, y actualizar su lugar
de residencia a fin de que se le asignara un centro de votación
cercano.
De las cinco millones de personas registradas en el padrón (5.073.290),
se presentaron a actualizar sus datos 1.865.445 ciudadanos, un poco
más de la tercera parte (36.77% ).
Tras la protesta de San Miguel Petapa, el TSE dispuso una revisión
del padrón y encontró un gigantesco desastre que atribuye
a errores humanos de los oficinistas que contrató
e improvisó con el fin de que recibieran, en edificios públicos,
mercados y centros comerciales, la información que actualizaran
los ciudadanos.
En resumen, quien cumplió con actualizar los datos en el padrón
podría no estar inscrito en el centro de votación asignado
y al que seguramente acuda hoy a emitir su voto. Por el contrario, bien
puede ser que le nieguen el derecho al sufragio y le digan que debe
trasladarse a alguna comunidad distante 50, 100 ó 200 kilómetros,
que quizás ni conoce, donde nunca ha vivido y que jamás
deseó ni solicitó que fuera su centro de votación.
No se sabe cuántos electores, de ese 1,8 millones que actualizó
sus datos, se toparán hoy con el rechazo de los fiscales de las
mesas electorales. EL TSE no lo sabe. Y si lo sabe, no lo dice.
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Los responsables del proceso electoral decidieron, hace
apenas 48 horas, distribuir 100 mil juegos de boletas extras adicionales
a las ya distribuidas y exactamente necesarias en las mesas electorales
a fin de que cada centro de votación disponga de cierta cantidad
(tampoco lo dice el TSE) y permita votar a esos electores que en calidad
de víctimas de los errores humanos el padrón
les negará el derecho a emitir su voto.
Lo que tampoco explica el TSE es cómo solucionar el problema
con apenas 100 mil juegos de boletas extras (cada elector debe emitir
su voto en cinco papeletas: para presidente y vicepresidente, diputado
nacional, diputado distrital, diputado centroamericano y para alcalde),
si el problema esto sí lo ha dicho el TSE lo podría
tener 1,8 millones de electores.
Menos quiere hablar el TSE de lo que pueda ocurrir hoy con esa población
electoral flotante que andará cazando alguna de esas
boletas flotantes y extras.
Como lo afirma el abogado y ex magistrado del TSE César Augusto
Conde Rada, el quid de la cuestión reside,
aparentemente, en que el padrón dejó de tener confianza,
atributo muy sencillo de perder pero difícil de recuperar....
El mismo Conde Rada advirtió públicamente hace dos semanas
lo que calentaba los corrillos políticos electorales, al afirmar
que es preocupante que a escasos días de las elecciones
no se informe con suficiente claridad de cómo se ubicara a los
ciudadanos que actualizaron sus datos y donde podrán votar los
que no lo hicieron.
La respuesta no la acaba de dar el TSE. Hoy quizás se llegue
a saber la verdad. Entretanto, los humildes pobladores de San José
del Golfo y San Miguel Petapa señalaron claramente las causas
de la desconfianza, el temor y la confusión que carcome a los
guatemaltecos.
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La
muerte del mito Ríos Montt
Las
alternativas presidenciales guatemaltecas se han reducido a dos
nombres. Lo único seguro parece ser el perdedor. Todos
le apuestan a que el general Efraín Ríos Montt será
derrotado.
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Guatemala
Este domingo, día de elección nacional, el país
amanece con un gran perdedor. Pero, curiosamente, de seguro tampoco
habrá ganador.
Once son los aspirantes presidenciales, pero el tatascán
del oficial partido eferregista y actual presidente legislativo,
el general Efraín Ríos Montt, de 72 años,
es, a todas luces, el mayor perdedor de la contienda electoral.
El ex golpista y dictador, acusado de los mayores crímenes
de lesa humanidad, y quien durante todo este año ha sido
el candidato a derrotar por los diez restantes candidatos, no
logrará que su pupilo, el actual mandatario Alfonso Portillo,
le entregue el poder en la tarde del próximo 14 de enero.
En este pronóstico coinciden todas las encuestas publicadas
por los diarios guatemaltecos, las cuales ubican al general Ríos
Montt en un tercer lugar, muy distante de Óscar Berger
y de Álvaro Colom, quienes comandan el listado de intenciones
de voto de los electores, en primero y segundo lugar, de manera
respectiva. El general no ha pasado del 14% del termómetro
de la opinión ciudadana. De hecho, ha oscilado entre un
3.3% y un 13.8%.
Para muchos morirá el mito Ríos Montt. Lo dicen
en referencia a que, si bien gobernó poco mas de un año
como líder de un movimiento golpista, el general nunca
lo ha hecho por mandato democrático. Ello, a pesar de que,
en 1974, como candidato de la Democracia Cristiana, habría
ganado las elecciones, pero por decisión de sus colegas
militares aceptó la agregaduría militar en España,
de donde regresó cuatro años más tarde convertido
al protestantismo y como dirigente y predicador de la secta El
Verbo.
No habrá ganador
Con los resultados previstos, entonces, el partido Frente Revolucionario
Guatemalteco (FRG) y su líder Ríos Montt deberán
ceder el poder a alguna de las dos principales fuerzas opositoras
que comandan Berger y Colom.
Pero tampoco ninguno de estos dos saldrá ganador hoy. Al
menos no logrará el mandato presidencial.
Y es que contrario a lo que suele suceder en la generalidad de
los procesos electorales, donde suele definirse claramente un
ganador conforme se acerca el día de la elección,
esta vez en Guatemala el proceso ha sido cada vez mas crítico,
tenso y emocionante.
Al punto de que hoy prácticamente nadie duda que habrá
una segunda ronda electoral, a efectuarse el próximo domingo
28 de diciembre.
Ninguno de los dos más fuertes aspirantes, pareciera estar
hoy muy claro, recibirá el voto de la mayoría más
uno, requisito para que sea declarado ganador en la primera ronda.
La tensión llegó al tope esta semana, al colocar
los termómetros de opinión en su nivel más
bajo al liberal Óscar Berger
-favorito en todo el proceso- separado apenas por estrechos márgenes
de apenas un 3% del social demócrata Álvaro Colom.
La pirámide de intención de voto de los electores
está hoy cerrada en su vértice superior, donde sólo
hay espacio para uno.
Óscar Berger, abogado y ganadero, quien por cierto manifiesta
a Siglo XXI que su ejemplo político a seguir es Francisco
Flores, el mandatario salvadoreño, se mantuvo por 11 meses
a la cabeza de las encuestas de opinión, con altos porcentajes.
En diciembre del año anterior obtuvo un 58.6%. Hoy cuenta
con apenas un 33,8%.
Álvaro Colom, ingeniero y empresario industrial, se declara
abiertamente socialdemócrata, pero muy pocos saben, hoy
día, a ciencia cierta lo que eso puede significar en un
país como Guatemala. Es, sin embargo, quien menos asusta
a los bergeristas. En realidad no pareciera existir una diferencia
abismal entre Berger y Colom. Ambos han sido fuertes críticos
del FRG y del riosmontismo.
En todo caso, Álvaro Colom dispone para hoy con un caudal
electoral que constituye exactamente una tercera parte de los
votos que se vayan a emitir. Las encuestas le miden esa fuerza
en un 30%.
Empate técnico
Más cercanos no podrían estar. El usual margen de
error en las encuestas políticas, un 2,8% arriba o debajo
de los resultados, absorbe prácticamente esa diferencia.
Están, podría decirse, empatados. Así, en
igualdad de condiciones, de seguro deberán partir hacia
la segunda y definitiva etapa electoral del 28 de diciembre.
Los cálculos electorales para esa venidera ocasión
se desataron desde principios de esa semana, cuando los principales
diarios de este país, Prensa Libre y Siglo XXI, coincidieron
en el resultado de sus encuestas al colocar a Berger y Colom como
prácticamente empatados y, más importante aún,
en niveles que ninguno obtendría la mitad mas uno de los
votos.
El deporte favorito, entonces, dejó de ser el fútbol
y dio paso al de pronosticar resultados, combinaciones de sumas,
restas y fuerzas electorales que vaticinen quien será el
ganador entre Berger y Colom.
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Retos
del programa
La búsqueda de nuevos talentos ayudará en el nivel
de desarrollo guatemalteco.
El padrón electoral de Guatemala se empezó a construir
hace 20 años, en 1983. Con el tiempo ha acumulado una serie
de imperfecciones, tales como mantener registrados a millares
de personas que han fallecido, ya que no todos los municipios
avisan de las defunciones. Cerca de un millón de guatemaltecos
residen en el extranjero y un porcentaje de ellos seguramente
sigue empadronado, porque para obtener el pasaporte es forzoso
estar inscrito en el Registro de Ciudadanos.
Oficialmente se admite que el padrón tiene un error del
10 por ciento, pero hoy no cabe duda que en realidad es mucho
mayor.
Ciudadanos
empadronados: 5,073.290
Datos actualizados:
1,865.445 ( 36.7 %)
No actualizados: 3,207.845 ( 63.23 % ) Padrón electoral
de 1999 4,458.744
Diferencia entre padrones: 614.077 ( 13.77 % )
Jóvenes entre 18 y 35 años: 43 %
Mujeres: 44 %
Analfabetos:
29 %
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