 |  |
INTERNACIONAL
100
años de Panamá:
Made in U.S.A.
El
primer centenario de la creación de Panamá tuvo dos puntos
de vista en contra.
Por un lado, los optimistas, y al otro extremo aquellos que reconocen
las críticas
del libro de Díaz Espino.
 |
|
La
aventura norteamericana en Panamá alcanzó su éxito
cuando el vapor Ancon abrió, en el Corte Culebra, el tránsito
por el canal el 15 de agosto de 1914.
|
Cuando me encontraba en sexto grado, creciendo en Panamá,
fui seleccionado como orador para las celebraciones del 3 de noviembre,
aniversario de la independencia de Colombia. Elegí recitar el
poema Aspiración suprema, el cual narra la historia de un soldado
panameño que murió durante la guerra de independencia.
El héroe del poema está en su lecho de muerte diciéndole
a su madre en medio de la agonía que si su muerte contribuye
a la libertad de Panamá, entonces su alma descansará en
paz.
Muchos de los integrantes del público derramaron lágrimas,
en tanto que el poema suscitó en otros enérgicas exigencias
de soberanía que condujeron al tratado Torrijos-Carter mediante
el cual se le devolvió a Panamá el canal después
de un siglo de ocupación norteamericana.
Sin embargo, tal como lo revela mi libro titulado El país
creado por Wall Street: La historia no contada de Panamá
(Grupo Planeta,
Bogotá, 2003), esta visión idealizada de nuestra historia
era completamente falsa. Ningún patriota panameño murió
jamás para liberar a Panamá y, en vez de una guerra de
independencia, lo que encontramos en los registros históricos
es una vergonzosa conspiración realizada entre el gobierno de
Teddy Roosevelt, un grupo de financistas norteamericanos y algunos ingenuos
patriotas panameños.
En dicha conspiración, la separación de Panamá
era parte de un plan maestro destinado a lograr que el gobierno de Estados
Unidos le pagara una fortuna a un sindicato secreto de promotores norteamericanos
y franceses a cambio de los derechos de construcción del Canal
de Panamá.
La visión distorsionada de la historia fue inicialmente utilizada
por Roosevelt en su discurso sobre el Estado de la Unión en 1904.
Tan sólo unos pocos meses después de la operación
militar norteamericana, él afirmó que los panameños
se habían rebelado contra Colombia porque estaban hartos de las
injusticias cometidas por el gobierno de Bogotá contra el pueblo
panameño a lo largo del siglo XIX y que, por consiguiente, se
habían alzado literalmente como un solo hombre (Sí,
y el hombre solo era Roosevelt, comentó irónicamente
en aquella ocasión el senador Carmack). Solamente después
de consumada la revolución, aseguró Roosevelt, intervinieron
las tropas norteamericanas, y únicamente con el fin de mantener
en funcionamiento la Empresa del Ferrocarril de Panamá.
La versión de Roosevelt se convirtió en la historia oficial
adoptada en los textos escolares que utilicé cuando era niño
en Panamá. Inclusive hace tan poco tiempo como el año
pasado, el 3 de noviembre de 2002, mientras el gobierno de la República
en pleno, incluyendo a la presidenta Mireya Moscoso, su gabinete y todos
los miembros de la Asamblea Nacional, se reunió para colocar
coronas florales en la tumba de Manuel Amador Guerrero, primer presidente
de la República y símbolo de la celebración del
centenario que culminó el pasado 3 de noviembre, el historiador
oficial le dedicó la totalidad de sus reflexiones y de su intervención
a atacar mi libro y a aquellos quienes afirman que Panamá
fue creado por Washington y Wall Street, y argumentó que
dichas afirmaciones constituyen acusaciones irresponsables que
no están basadas en documentación sustentable. La
Prensa, el principal diario panameño, presentó sus comentarios
en la primera página de la edición del 3 de noviembre
con grandes encabezados que decían que Washington no creó
Panamá. La independencia surgió de las auténticas
necesidades de los panameños.
En defensa del libro
Mosaicos, la principal revista semanal, acudió inmediatamente
en defensa del libro, afirmando que el país creado por
Wall Street es el libro más completo y mejor documentado, en
suma y sencillamente: el mejor libro jamás publicado acerca de
la escandalosa independencia de Panamá. Sin duda alguna, el libro
del centenario.
 |
|
El
origen de Panamá está marcado por sus vínculos
históricos con el pueblo vecino, Colombia, de la que fue
provincia.
|
A partir de aquel momento la radio, los periódicos,
la televisión y hasta el debate parlamentario acerca del tema
se han vuelto agrios e incluso violentos. Muchos historiadores oficiales
continúan denunciando la visión histórica plasmada
en mi libro y estigmatizándola como una leyenda negra.
Desde que empecé a escribir el libro en 1998, fui presionado
para que eliminara cualquier referencia a la participación de
los padres fundadores de Panamá, y todo a pesar de que se sustentaba
en una abrumadora carga de la evidencia histórica.
No obstante, decidí publicar mis hallazgos sin dejar nada en
el tintero porque quería brindarle a Panamá su propia
historia.
El país creado por Wall Street narra la historia
de cómo los intereses financieros y políticos se coaligaron
para determinar primero la política exterior de Estados Unidos
y luego para lucrarse de ella mediante la creación del Canal
de Panamá.
En 1900, un grupo de inversionistas liderado por William Nelson Cromwell,
fundador de la prestigiosa firma neoyorquina de abogados Sullivan &
Cromwell, y por el banquero J.P. Morgan, crearon un sindicato de financistas
y políticos de Wall Street con el fin de comprar las acciones
de la quebrada Compañía del Canal de Panamá, fundada
por el constructor del Canal de Suez, Ferdinand de Lesseps.
Negocios de familia
La empresa francesa poseía el derecho de construcción
del Canal de Panamá; pero fracasó miserablemente en la
tarea luego de haber gastado 250 millones de dólares en el intento.
El sindicato incluía al cuñado del presidente Roosevelt
y hermano del futuro presidente William Taft.
Los mencionados empresarios invirtieron cerca de 3,5 millones de dólares
y compraron aproximadamente dos tercios de la empresa que estaban en
manos de pequeños accionistas diseminados por toda Europa. Luego
los inversionistas pasaron los tres años siguientes persuadiendo
a Estados Unidos de que comprara los activos sin valor por 40 millones
de dólares, el pago de los cuales les revertiría luego.
Con el fin de lograr su cometido tenían que derrotar primero
a un lobby nicaragüense muy bien atrincherado.
Nicaragua era la ruta preferida para el canal debido a sus dos grandes
lagos y también porque todo el mundo creía que era imposible
construir un canal que atravesara Panamá, habida cuenta del fracaso
de los franceses. Para modificar el punto de vista del Congreso, el
sindicato comenzó a comprar senadores republicanos y congresistas
mediante enormes donaciones destinadas a sus respectivas campañas.
El senador Mark Dólar Hanna, que por aquel entonces
era presidente del Partido Republicano y quizá el más
poderoso de Norteamérica, recibió 60.000 dólares
como donación para su campaña.
A cambio de lo anterior, Hanna inició una campaña con
el propósito de construir el Canal en Panamá en lugar
de Nicaragua.
Sin embargo, existía un problema: en aquel entonces Panamá
era provincia de Colombia y Estados Unidos requería la aprobación
de Colombia para seguir adelante. Roosevelt y el secretario de Estado
John Hay enviaron a Cromwell, quien había de beneficiarse financieramente
con el negocio, para que negociara con Colombia. Él le ofreció
a Colombia tan sólo 10 millones de dólares, ante lo cual
el Congreso colombiano exigió más dinero.
Cromwell decidió saltarse a las autoridades colombianas procurando,
en cambio, la separación panameña para crear su propio
país que negociara directamente el tratado con Estados Unidos.
Cromwell y su homólogo francés, Philippe Bunau-Varilla,
quien representaba a los accionistas franceses mayoritarios
que no habían vendido sus participaciones a los norteamericanos
y esperaban beneficiarse con el tratado, planearon,
financiaron y dirigieron la independencia de Panamá. Eligieron
a los líderes del movimiento independentista, la fecha de la
independencia, redactaron la Declaración de Independencia y lograron
que Washington acompañara el proceso. Roosevelt dirigió
personalmente el movimiento de barcos que bloqueó al istmo impidiendo
que las fuerzas colombianas desembarcaran y se tomaran de nuevo a Panamá.
Gracias a la abundante cantidad de dólares prestados por J.P.
Morgan y a la ayuda de los empleados de la Compañía del
Ferrocarril de Panamá, de propiedad norteamericana, Manuel Amador
Guerrero empleado del Ferrocarril de Panamá- y otros Padres Fundadores
de Panamá, compraron a todo aquel que se opusiera a la independencia,
incluyendo a las tropas colombianas estacionadas en Panamá.
Negocios de familia
El resultado fue la primera revolución sin efusión de
sangre en la historia de América Latina. Sin embargo, los panameños
habían de pagar un precio por su independencia.
 |
|
La
celebración del primer centenario de nacimiento de la república
de Panamá concluyó el pasado lunes con diversos
actos oficiales.
|
A los 18 días de la declaración de independencia,
el tratado del Canal de Panamá fue negociado y suscrito apresuradamente,
no por ninguna autoridad panameña, sino por el propio Bunau-Varilla,
quien se autoproclamó embajador de Panamá.
El tratado que él negoció desposeyó a Panamá
de cualquier derecho dentro de la zona del Canal de Panamá, declarándola
territorio norteamericano a perpetuidad. Era un documento tan sesgado
a favor de los norteamericanos que inclusive el propio secretario de
Estado John Hay, al igual que Hanna y otros senadores vacilaron en firmar
por temor de que estallara la ira y el resentimiento de los latinoamericanos.
Sin embargo, demasiado tentado por los intereses de negocios y con el
fin de evitar un prolongado debate en el Senado, el gobierno Roosevelt
siguió adelante y firmó el tratado minutos antes de que
la delegación panameña pudiera llegar a Washington para
negociar un tratado más equitativo, cerrando una emocionante
historia de intriga y engaño que logré documentar detalladamente.
Al colocar ciegamente toda su confianza en Wall Street, que recaudó
sus rendimientos puntualmente al firmarse el tratado, los panameños
sufrieron la pérdida de su territorio más valioso durante
un siglo entero. Irónicamente, Estados Unidos también
sufrió. Lo ocurrido con Panamá en 1903 generó un
quiebre tanto físico como metafórico entre Estados Unidos
y los países de América Latina y dañó gravemente
la reputación de Estados Unidos durante el siglo XX.
La Doctrina Monroe, que había guiado las amistosas relaciones
entre Estados Unidos y América Latina a lo largo del siglo XIX,
se encontraba ahora totalmente muerta.
El tratado Bunau-Varilla se convirtió en una espina en las relaciones
entre Panamá y Estados Unidos a lo largo del siglo XX, hasta
que el Tratado Carter-Torrijos lo reemplazó y el canal le fue
devuelto a Panamá el 31 de diciembre de 1999, una historia que
narro en un apéndice del libro.
* El autor publicó el artículo originalmente en
la revista Semana.
Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular. | |