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CIVILES
ARMADOS
La
ley del revólver
El
salvadoreño se está acostumbrando a las muertes sin sentido
producto de las armas
de fuego. La inseguridad, la impunidad, la insensatez, el machismo,
la falta de diálogo:
una mezcla peligrosa.
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Primer acto. Una cervecería, tres hombres y dos
mujeres alrededor de un buen número de botellas de cervezas vacías.
Segundo acto. Se desata una acalorada discusión entre los parroquianos.
Tercer acto. El cuerpo inerte de un hombre yace tendido en medio de
la acera, rodeado de policías y curiosos, o quizá ex compañeros
de juerga apenas unos minutos antes.
La muerte le llegó envuelta en un centímetro de plomo.
Está solo. Son las 4 de la mañana. El día comienza
con un mal presagio. No es una obra de teatro. Ni un guión de
novela. Son hechos que se suceden a diario y los vemos con tanta naturalidad
que espanta. Ya no logra inmutarnos; es parte de nuestra vida.
Es la cruda realidad que nos golpea a diario, a cada momento, en cualquier
parte de San Salvador y el resto del país con protagonistas en
común: las armas de fuego, esas que ya cobraron el 75% de los
1,875 homicidios en lo que va del año.
Y es que este país, como muchos en Latinoamérica, compite
perfectamente para nombre de película. Aquí impera
la ley del revólver, dicen algunos.
Conocemos de muertes, lo comentamos, lo lamentamos, sin embargo, no
reaccionamos. Al contrario, corremos a la primera tienda de venta de
armas a comprar una para protegernos.
Al menos eso es lo que pensó Óscar M. el día que
llegó a uno de esos negocios a comprar una pistola 9 mm.
El problema fue que cuando se quiso proteger, un asaltante acabó
con su vida. El arma que adquirió para su propia protección
no alcanzó su acometido. Al contrario, una foto colgada en una
pared de su casa recuerda a su familia lo irónico de la idea.
Otros, sin embargo, han tenido mejor fortuna. Don Jesús C. es
uno de ellos. A sus 68 años ha portado arma desde que tiene
uso de razón, y, si son de grueso calibre, mejor.
Para este nahuizalqueño, el arma es su compañera inseparable.
Incluso le tiene más confianza que a la protección divina.
Ella es mi Dios, le dice a su esposa, mientras besa el cañón
de su revólver calibre 357 mm.
No hay tales, media vez alguien le apunte con un arma,
sólo su arma le saca del problema, dice convencido, de
que esa devoción le ha dado buenos frutos. Incluso le ha salvado
de ser asaltado en más de una ocasión.
Dos babosos me salieron una vez que venía de
los terrenos y me dijeron parate ahí. Tenían
dos pistolas 22 y creyeron que me iban a asustar. Yo saqué la
mía (una 357 mm) y les dejé ir los primeros cuetazos
directo a los pies. No se lo esperaban, así que salieron corriendo,
mientras una sonrisa se dibuja en su rostro.
Más casos
Pero don Jesús no está solo. Muchos otros piensan como
él y así contribuyen a que, cada día más,
El Salvador se convierta en una sociedad pistolizada.
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Antonio G., de 65 años, dice que el arma le da
seguridad. Por eso la ha cargado desde los 17 años.
Lo único que lamenta es que cuando -por defenderse- y hiere a
alguien, dice, las leyes son muy drásticas; pero, en cambio,
para los asaltantes son blandas.
Algunos andamos armados, pero no pretendemos hacerle daño
a nadie
Claro, si nos sale alguien hay que defendernos. Pero si
herimos a alguien, capaz nos vamos a podrir a la cárcel; pero
si ellos (los delincuentes) son los que matan, rapidito salen,
dice don Antonio.
La impunidad impera en estos casos. Acaso es la peor enemiga de los
organismos que velan por la despistolización de una
sociedad que cada día se va acostumbrando a dirimir diferencias
con la ley del revólver.O peor aún, ve con
normalidad las muertes sin sentido producto de las armas y de su mal
utilización.
Las armas no son para cualquiera. Es mejor mantenerlas guardadas,
reflexiona el sexagenario. Sus palabras tienen razón. El sin
sentido de muchas muertes revisten de fundamento sus aseveraciones.
En la casa de Virginia Rodríguez aún no se explican cómo
a su novio se le ocurrió la irreflexiva idea de jugar a la ruleta
rusa con ella.
El vestido de novia que próximamente luciría en su boda
no fue estrenado. Ahora el novio de la joven de 22 años huye
con la pena a cuestas por un segundo de memez.
El hecho de armarse es un complemento del ser hombre.
Incluso da sensación de hombría, de virilidad, dicen algunos.
Ya no hay diálogo. La solución a los problemas pasó
del ámbito de los puños al de los plomos, y todos tranquilos.
Para mientras, los ciudadanos seguirán asistiendo a una especie
de filme de terror sin siquiera inmutarse.Y de esto no escapa nadie.
Niños, jóvenes, ancianos. Hombres y mujeres. Todos somos
especies en peligro de extinción.
CIVILES
ARMADOS
Uso
de armas: un factor de violencia
Raíces
culturales, la guerra, el clima de inseguridad, cero tolerancia. Todo
confluye en
violencia, mayormente propiciada por el uso de armas entre civiles.
Las propuestas de
solución al problema son tan variadas como divididas. ¿Y
mientras...?
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Que un hombre luzca un arma puede resultar más
atractivo para muchas mujeres por la misma normatividad social que hay
en torno al tema de las armas, señala Miguel Cruz, director del
Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) de
la UCA. Pueda que la connotación cultural que este estudioso
del problema de la violencia en el país esté cercano o
alejado de la realidad. ¿Cómo saberlo? Habría que
preguntarle a cada salvadoreña por ejemplo, si siente mayor seguridad
al lado de un hombre armado.
Cierto o no, la palabra seguridad parece ser la clave o la razón
que impulsa a millares de ciudadanos a adquirir -de la forma que sea-
una de esas herramientas explosivas porque creen que con ellas están
protegidos.
En el informe sobre Armas de fuego y violencia que presentó
este año el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) a través de su programa Hacia la Construcción
de una Sociedad sin Violencia, revela, entre otras cosas, que
un importante segmento de la población concibe las armas como
un instrumento adecuado para la defensa personal, y que poco más
del 40% de la población, mayormente masculina y campesina, desearían
tener armas de fuego por razones de defensa personal y protección.
El arma como que otorga cierta seguridad sicológica, pero
si uno analiza las condiciones en realidad es muy difícil que
ésta se pueda utilizar para defenderse, señala Cruz.
Pero la afición parece enraizada en un sector importante de la
población, pese a los efectos letales que su uso implica en la
mayoría de las veces. La Policía Nacional Civil (PNC)
cuenta entre sus registros, que la mayoría de personas que desenfundaron
un arma para defenderse terminaron siendo heridas o muertas.
Entonces, la cuestión es si en realidad el uso de las armas implica
seguridad o inseguridad. Tanto Miguel Cruz como la oficial del programa
del PNUD, Marcela Smutt, sugieren que el único resultado de esa
acción es que generan más violencia.
Los registros del Instituto de Medicina Legal, revelan que en el 70%
de los homicidios ocurridos este año, fueron causados por un
arma de fuego, mucho más que las armas blancas. Jaime Vigil,
director de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP)
prefiere hablar de otros factores que originan violencia.
Guerra o paz
Una de las reflexiones que hace Marcela Smutt, es que cómo un
país que no está en guerra importe tanta munición.
Entre 1994 y el 2001 ingresaron al país legalmente más
de 20 millones de municiones. Eso significa que sólo en un año
ingresaron casi 3 millones, explica.
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Las preguntas de Smutt tienen sentido. ¿En qué
se gasta toda esa importación? ¿Cuál es su destino
si no estamos en guerra? Yo me atrevería a decir que aunque
ingresen legalmente al final contribuye al tema delincuencial, es decir,
donde más se usa ese rubro, añade.
Una de esas tantas armas que circulan ahora en el país cegó
la vida de un jovencito de 16 años hace tres meses en la colonia
alta Vista de Ilopango. Dany German Quevedo Pacheco caminaba hacia la
casa de su novia cuando un amigo le jugó una broma inocente,
le lanzó una almendra pero ésta terminó rompiendo
el retrovisor de un vehículo aparcado.
Al siguiente día, cuando Dany se dirigía a visitar nuevamente
a su novia, Manuel Antonio Valle Lara -el dueño del carro- lo
esperaba con un arma de fuego en la mano y sin mediar palabras le disparó.
El esfuerzo por salvarle la vida fue en vano, murió dentro de
una patrulla camino al hospital, no sin antes identificar a su asesino.
Ese señor nos había amenazado muchas veces, sólo
porque nos acercábamos a su carrito, relata Josías,
un amigo de Dany.
No es el único caso, es uno entre cientos que se registran todos
los años en este país de civiles armados. Es una entre
tantas muertes sin sentido. El municipio en el cual murió Dany,
registra altos índices delincuenciales, al igual que Soyapango
y San Martín.
Vivimos en una sociedad donde cualquier detonante puede hacer
que los individuos estallen, dice el jefe policial Marco Tulio
Lima.
Esa muerte ha conmovido al vecindario, sobre todo porque nada la justifica.
Si hubiéramos sabido que algo así sucedería,
entre todos hubiéramos pagado por el espejo, asegura una
vecina. Hoy ya es tarde.
Analizar causas que conducen a armarse, así como la importación
de tanto artefacto explosivo, es comparar nuestro país con una
jungla, sin reglas, sin ley. ¿No está el Estado otorgando
la seguridad que la ciudadanía necesita?
En la encuesta de opinión realizada por CID Gallup a principios
de octubre pasado, la ciudadanía vuelve a poner entre sus principales
preocupaciones el tema de la inseguridad por detrás del desempleo
y el alto costo de la vida.
Esa noción de inseguridad porque el Estado no me puede
proteger hace que me arme y al hacerlo estoy contribuyendo a la inseguridad
que yo le atribuyo al Estado... es un círculo vicioso,
opina Cruz.
Jaime Vigil cree que en nuestro país persiste ese clima pero
también piensa que el problema se ha sobredimensionado, que la
tasa de homicidios de 140 por cada cien mil habitantes es falsa. No
somos el segundo país más violento después de Colombia
en el continente. Sí existen tasas preocupantes de homicidios,
pero según mis cálculos anda por las 30, señala.
Los cálculos de Vigil se fundamentan en el uso de diversas fuentes
de información y ha sabido aislar los homicidios culposos o las
causadas por los accidentes de tránsito por ejemplo. También
argumenta que las tasas de homicidios han comenzado a decaer, pero no
por eso dejan de ser preocupantes. Aunque insiste que hay otros factores
que provocan violencia, reconoce que las armas entre civiles es un factor
importante y que debe regularse.
¿Qué es más adecuado? ¿Eliminar la tenencia
y portación de armas en manos de civiles? ¿Reducir su
comercio? Es aquí donde el tema de la legislación cobra
relevancia, la que en opinión de la mayoría de consultados,
es adecuada pero con algunos vacíos que favorecen nuestra realidad
violenta.
Las regulaciones
Se habla de que la Ley de Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos
y Artículos Similares es demasiado permisiva. Vigil cree que
la importación y comercialización de armas y todo tipo
de material explosivo -incluso el que se ocupa en la industria pirotécnica-
debe restringirse.
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| Norma
Quevedo pide justicia para su hijo. No hay excusa para lo
que ese señor (Manuel Valle) le hizo a mi Dany.
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Tiene que ser mucho más rígida,
mucho más firme... sin embargo, hace tres semanas aprobaron un
nuevo decreto que permite obviar ciertos requisitos para poderlas inscribir
herramientas que indicen en la violencia, apunta.
Recientemente se introdujo una pieza de correspondencia a la Asamblea
Legislativa para reformar entre otras cosas, la portación de
armas. Pero algunos diputados rechazan esta reforma.
Uno de ellos es el pecenista José Antonio Almendáriz,
miembro de la comisión de seguridad, porque considera que la
ley tal como está es suficiente. Cómo entonces la
gente se defenderá si no puede portar el arma. No te secuestran
en tu casa, sino en la calle, afirma.
Otro legislador en desacuerdo es Roberto dAubuisson. Ya
hay un régimen que es bastante restrictivo respecto al uso de
armas de fuego. Es un derecho de toda persona poder defenderse a si
mismo, a su familia y a sus bienes dentro de ese marco, dice.
La fracción de izquierda difiere un poco con la posición
de otros legisladores al proponer una reforma a la ley en el sentido
de disminuir la portación de armas entre la población
civil. Manuel Melgar dice que para esto es necesario reforzar la seguridad
pública y es el gobierno el responsable de garantizarla. De lo
contrario siempre habrá una justificación para portar
o utilizar armas en este país.
Marcela Smutt considera que en el terreno de la legislación se
ha mejorado mucho, pero todavía es permisiva. Además
es necesario hacer conciencia en los ciudadanos de los peligros que
implica la portación de armas, la responsabilidad, los riesgos,
dice la funcionaria del PNUD.
Quizá la permisividad se entienda más en el plano de la
libertad de importar y comercializar , pero la ley también autoriza
prácticamente a todo civil mayor de edad a la tenencia y portación
de un arma de fuego. Según el capítulo II de la ley, basta
presentar una solicitud al Ministerio de Defensa que incluye información
sobre identificación del solicitante, del arma que quiere registrar,
así como comprobante de compra, y una solvencia policial que
demuestre carencia de antecedentes penales.
En esto hay un detalle, y es que carecer de antecedentes policiales
no garantiza que el portador de un arma no sea un potencial agresor.
Supuestamente la ley exige un examen sicológico para obtener
la licencia de uso... (aunque) para mi el examen es ridículo
porque una de las preguntas que les hacen es si se enojan con
facilidad..., señala José Cárdenas, de la
empresa Cosase.
Con ese tipo de examen resulta difícil advertir a asesinos potenciales
como el que disparó contra Dany, quien trabajaba como vigilante
de una empresa privada. Ahora guarda prisión a la espera de un
juicio. El proceso se torna largo. Los amigos de Dany están atemorizados
porque el agresor les ha amenazado de muerte si queda en libertad.
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| Efidia
Pineda y Elmer Portillo rinden un homenaje, a diario, desde el viernes
31 de octubre, a sus amigos asesinados después de una discusión.
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RESIGNACIÓN
E IMPOTENCIA
Homicidios
1,875
La cantidad de homicidios que reporta la Policía Nacional
Civil desde el 1 de enero hasta el 7 de noviembre de este año
Tasa de muertes 28,2
La tasa de homicidios por 100 mil habitantes que maneja la PNC
en todo el país en lo que va del presente año
Homicidios 2002 2,013
El número de homicidios que reportó la PNC, según
un estudio de Jaime Vigil, director de la ANSP. La tasa fue de
30,88 por 100 mil habitantes.
Muertes violentas 1,875
homicidios en lo que va del año 2003
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Si se le hizo el examen a este hombre y se le aprobó
la licencia, los resultados del mismo resultaron entonces equívocos.
La ley tiene muchos vacíos, es muy blanda en algunos cosas
y ridícula en otras, opina Cárdenas.
Impacto y propuestas
Pero la falta de una ley mucho más restrictiva en el tema de
las armas y las consecuencias del abuso, que un
importante segmento de la población civil hace de ellas, no es
un asunto aislado.
La confluencia de factores diversos que van desde el
alcoholismo, abuso de drogas, la falta de educación en resolución
de conflictos, complican el abordaje de un problema que se ha vuelto
sumamente complejo y que no se deriva únicamente del conflicto
armado que vivimos por casi doce años.
Hay que revisar la regulación sobre el consumo del alcohol
y de las drogas que también desencadenan la violencia... hay
varios indicadores que son manejables para abordar el problema de la
violencia en su dimensión amplia, opina Vigil. En esto
coincide Miguel Cruz y Marcela Smutt, cuando recuerdan que ese problema
tan amplio y tan complejo es necesario atacarlo desde varios frentes;
no sólo desde el el punto de vista de las armas o las pandillas.
La violencia tiene un impacto muy fuerte en el desarrollo económico,
humano y es necesario enfrentarla para poder
tener una mejor calidad de vida, un desarrollo integral. De lo contrario,
limita el crecimiento del país, dice Smutt, para
quien un paso importante es identificar los factores de riesgo que posibilitan
la violencia.
Para Cruz, no hay recetas mágicas para resolver el problema;
son acciones a largo plazo que deben considerar las causas fundamentales
(violencia intrafamiliar, pandillas juveniles, falta de espacios públicos
de esparcimiento...); pero, más que todo, apostarle a la prevención.
Vigil propone que los gobiernos municipales creen políticas locales
para abordar el problema de inseguridad y, además, considera
que la sociedad en sus distintos sectores se debe involucrar también.
El fortalecimiento del sistema de administración de justicia,
así como impulsar programas de prevención y desarrollar
habilidades para manejar conflictos, parecen otras alternativas que
son viables.
Norma Quevedo, la madre de Dany, vive en carne propia las secuelas de
la violencia por las armas de fuego; pero, ella, aunque el asesino de
su hijo no lo imagine, aún tiene fuerzas para defender un principio
que se nos ha olvidado. La única forma de arreglar diferencias
es hablando.
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Comercios bajan, clientes se mantienen
Hombres jóvenes y con la firme convicción de que
un arma les puede brindar protección, son los rasgos
más característicos de los principales clientes
que acuden a la tienda de la empresa de seguridad privada Cosase.
Aunque según el administrador del comercio, José
Giovanni Cárdenas, los compradores mayoritarios son empresas
de seguridad y compañías que tienen sus propios
mecanismos de seguridad, destacan los hombres jóvenes
y ávidos de adquirir una herramienta con la que se puedan
defender en una segunda experiencia con asaltantes. Son
clientes entre 22 y 35 años que nunca les han gustado
las armas pero los asaltaron o se les metieron en la casa y
necesitan algo con que defenderse, dice Cárdenas.
El tipo de armas que más vende Cosase son las pistolas
nueve milímetros con cargadores de alta capacidad (15,
17 ó 19 cartuchos).
En segundo lugar de preferencia figura el revólver 38
especial y la 357 de acero inoxidable o pavón negro.
El tercer lugar de los más vendidos son los fusiles o
escopetas.
Según un el estudio sobre armas de fuego del PNUD, entre
1994 y 2001, las armas cortas (pistolas y revólveres)
han sido las preferidas entre los salvadoreños.
Pero según Cárdenas, la venta ha disminuido en
los últimos años y que por hoy venden anualmente
unas 400 armas de diverso calibre y modelo; sin embargo, dice
que hay personas que puede tener hasta colección de armas
para uso personal. Hay gente que portan tres armas, algunos
usan una y tienen otra en su casa y otros tienen una pistola,
una escopeta y un fusil, pero no por eso se convierte en un
potencial agresor, el buen portador es que sabe usarla cuando
su vida corre peligro, comenta.
Según registros oficiales, unas 200 mil armas han sido
registradas por civiles, pero el PNUD habla de unas 450 mil
más que circulan ilegalmente.
Según la Policía Nacional Civil, en El Salvador
existen 29 empresas importadoras o vendedoras de armas de fuego.
Estos datos reflejan una significativa disminución de
estos comercios, especialmente lo que respecta a tiendas , ya
que en el 2000 habían 90 inspeccionadas.
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Múltiples razones
generan la violencia
La violencia, como una forma de solventar los conflictos, ha persistido
en la historia de El Salvador. ¿Cuál es la razón?
Entre las causas inmediatas se encuentran la existencia de factores
psicosociales como la pobreza, el alcoholismo, la drogadicción
y el individualismo, persistentes durante años. Además
de la vigencia de patrones culturales socializados durante años,
como el machismo, son reproductores de esta situación.
Algunos sostienen que la guerra genera violencia en menor grado.
Sin embargo, muchas familias quedaron desintegradas después
del conflicto, lo que influye en la ausencia de valores que orienten
la conducta social.
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