9 de noviembre de 2003


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

“El valor de tu vida”

Quiero pedirles que publiquen el poema “El valor de tu vida” con el que gané el primer lugar, en el concurso de declamación que se llevó a cabo en el Centro de Readaptación para Mujeres de Ilopango el día 22 del presente mes en el marco del mes de la no violencia, y en el que participamos once internas.
Niño déjame hacerte feliz/ yo no te traje a este mundo a sufrir/ tú no tienes la culpa de mis enojos/ porque me duele ver rodar lágrimas de tus lindos ojos.
Porque cometí una tontería/ sabiendo que Dios un día me lo demandaría/ por negarte mi compañía si no estuviera/ en problemas no lo entendería todo lo que por mí tú sufrirías.
A cada segundo intento ver/ tu sonrisa enamorada buscando la paz/ de cada madrugada aunque en mí exista/ la melancolía no podría arruinar más/ tu sol de cada día.
Con tu ternura me enseñaste un mundo/ de amor diferente en el cual me mostrabas/ encantos de los cuales yo no comprendía/ que tú sólo buscabas mi compañía.
Tu inocencia es lo más bonito que ilumina/ el valor de tu vida y se infunde en todo/ mi ser con la ilusión de estar juntos día a día/ sin pensar que Dios quien me permitió traerte a esta vida.

Eva Dominga Ardón Estrada
cédula 01-08-0018725

No al FODES

No estoy de acuerdo con el aumento del FODES por las siguientes razones: 1) Porque algunos alcaldes, no todos, lo primero que hicieron fue aumentarse el sueldo. 2) Se dedicaron a viajar por el extranjero. 3) Compraron propiedades, vehículos y combustible, y contrataron un motorista, todo por cuenta de la alcaldía.
También compraron votos para reelegirse. En la campaña política derrocharon el dinero y los pueblos no recibieron ningún beneficio.
Es verdad que hicieron unas pocas obras, pero con préstamos de los bancos. Las alcaldías están hipotecadas. Yo sugiero que ese 8% que están solicitando se lo pasen al FOVIAL o al ANDA para solucionar el problema grave del agua potable.

Miguel Angel Huezo
DUI 00043287-7



Luchando contra las maras

A tres meses de haberse anunciado la ley contra las maras se ha notado una gran disminución en la criminalidad. Desafortunadamente la Fiscalía General de la República, Corte Suprema de Justicia, Asamblea Legislativa, el FMLN y la Procuradora de Derechos Humanos se oponen a que la ciudadanía honrada disfrute de esa tranquilidad, so pretexto de que es inconstitucional. Si es así, que hagan las reformas.
En Honduras, todos los poderes del Estado dieron su apoyo al Presidente Ricardo Maduro. Aquí ha sido todo lo contrario, todas las autoridades que pueden trabajar por erradicar esta lacra social nos han dado la espalda, alegando que no pueden hacer nada. Tal parece que estuvieran a favor de estos criminales.
Se han visto crímenes atroces como el que mató a su mamá porque no le dio dinero para comprar droga en Berlín, o la que asesinó a la escolar Vanessa Constanza. En fin, los jueces deberían ser más conscientes en sus decisiones y más firmes en aplicar las leyes. Que la justicia prevalezca.

Isidro Orlando Quijano
DUI 00994459-4


¡Se llaman popusas!
He seguido con mucho interés las publicaciones que ustedes han realizado sobre el tema de las pupusas; curiosamente, yo realicé una investigación sobre el folklore salvadoreño hace algunos días, y luego me hicieron una entrevista en radiocadena Cuscatlán.
Las sabrosas pupusas son realmente un producto folklórico porque reúnen las siguientes características: son un producto material, popular; anónimo: no identificamos al autor o creador; tradicional: transmisión no formal; local: enraizado en una historia y una geografía; funcional: satisface necesidades inmediatas; colectivo: socialmente compartido, doméstico y espontáneo; origen: por su origen el folklore puede ser: Indígena: cuando hay supervivencia de procedimientos indígenas.
El folklore se manifiesta en los más diversos aspectos de la vida tradicional del pueblo, puede ser de carácter material, social, religioso, estético y literario; en el caso de las pupusas es de carácter material, pero desde el punto de vista lingüístico podemos sostener las siguientes hipótesis: el nombre pupusas es producto de una ultracorrección lingüística popular, viene de la voz “popusa” que es un americanismo que significa “tortilla de maíz rellena con queso o carne”; en el pueblo de Chiltiupán (significa altar de fuego), todavía en los años sesenta, quedaban descendientes de indígenas y estos les llamaban a las pupusas ticucas o cachimbas y a los tamales ticucos.
Por razones de espacio dejo a los expertos la interpretación de mi intervención.

Juan Francisco Campos
DUI 00066909-0

 


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