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INTERNACIONAL
Cómo
movilizar a tantos
Contra la guerra
Miles
han marchado y rezado a favor de la paz a lo largo y ancho de todo el
mundo. A pesar de ello, el gobierno de George W. Bush con el apoyo de
Gran Bretaña, España y El Salvador acentúan los
tambores de la guerra. Pero ¿cómo se organizan ahora los
pacifistas?
Jennifer
Lee
-New York Times News Service-
Vértice / Agencias
vertice@elsalvador.com
Antes de las protestas globales contra la guerra en Irak de hace un
fin de semana, los organizadores ya estaban haciendo llamadas de conferencia
y distribuyendo volantes para su próxima serie de manifestaciones,
incluyendo una programada para frente a la Casa Blanca.
Pero, entonces, las protestas mundiales atrajeron a millones de personas
a las calles, desde San Francisco hasta Londres, y el gobierno de George
W. Bush se topó con algunos obstáculos diplomáticos.
Percibiendo el retraso en el ímpetu de la Casa Blanca, los organizadores
hicieron una pausa y decidieron hacer un movimiento estratégico,
retrasar las manifestaciones del 1 de marzo al 15 de ese mismo mes.
Difundieron la noticia a la manera antigua, a través de estaciones
de radio alternativas y de boca en boca, y de la forma instantánea,
a través de sitios de Web y mensajes de correo electrónico.
Organizar una protesta se basa fundamentalmente en la logística:
dónde se reunirá la gente, cómo contratar un autobús,
quién ordenará baños portátiles. Obviamente,
el Internet, como las máquinas de fax y las copiadoras, han facilitado
mucho la tarea.
Antes
de las protestas del pasado fin de semana, por ejemplo, la gente se
registró por Internet para los autobuses en que viajarían
a Nueva York. Y un aviso por correo electrónico masivo fue enviado
a los manifestantes neoyorquinos, informándoles sobre los baños
públicos en el centro de Manhattan y dándoles un número
para llamar en caso de arresto.
Pero el Internet se ha vuelto más que un mero instrumento de
organización; ha cambiado las protestas en una forma más
fundamental, permitiendo que la movilización surja de grupos
amorfos e independientes, en vez de jerárquicos.
En los años 60, el movimiento contra la Guerra de Vietnam creció
gradualmente. Se necesitaron cuatro años y medio para multiplicar
el tamaño de las protestas sobre Vietnam en veinte veces,
dijo Todd Gitlin, profesor de sociología de la Universidad de
Columbia y veterano activista liberal.
La vieja usanza
La primera marcha antibélica nacional en 1965 atrajo a unas 25,000
personas. Para 1969, las protestas habían crecido a medio millón.
Pero incrementar las cifras requería semanas y meses de planificación,
usando el lento correo, llamadas telefónicas y volantes. Esta
vez lo mismo ha sucedido en seis meses, dijo Gitlin. Aun cuando
el impulso detrás de las manifestaciones no creció hasta
hace un mes, después de la presentación del secretario
de Estado Colin L. Powell ante la Organización de Naciones Unidas,
más de 800,000 personas se volcaron en 150 mítines en
Estados Unidos un fin de semana anterior, desde 100 en Davenport, Iowa,
hasta unas 350,000 en la Ciudad de Nueva York.
En Europa, protestaron más de 1.5 millones. Las protestas no
tienen un líder identificado ni un cuartel general central. Los
teóricos sociales tienen un nombre para este tipo de redes descentralizadas:
heterarquías.
En contraste con las jerarquías, con estructuras verticales,
las heterarquías están compuestas de grupos previamente
aislados que pueden conectarse entre sí y coordinarse. Como no
existe una autoridad de toma de decisiones, las protestas pueden ser
localizadas y pueden atraer a nuevos grupos e individuos que no viven
en áreas donde típicamente pudiera llegar la información
de protesta social.
Por ejemplo, Madres en Acción fue iniciado hace dos años
por cuatro mujeres alrededor de una mesa de cocina en Boulder, Colorado,
un centro universitario liberal.
Recursos sin límites
Pero
con su sitio de Internet, www.mothersactingup.org, han podido llegar
a 600 miembros de mentalidad similar en todo Estados Unidos, muchos
de los cuales participaron en marchas semanas atrás.
La tecnología también difunde la noticia de los mítines
a países donde la libre expresión es limitada.
En Singapur, donde el gobierno no permite manifestaciones en la Embajada
de Estados Unidos, se enviaron mensajes de texto por medio de celulares,
exhortando a los receptores a reunirse en la embajada de cualquier manera.
Los mensajes de texto, que funcionan como mensajes masivos de correo
electrónico a aparatos móviles, atrajeron a por lo menos
media decena de manifestantes con pancartas a las puertas a la hora
asignada. La policía los arrestó para interrogarlos. Siempre
que la tecnología de comunicaciones reduce el umbral para que
los grupos actúen colectivamente, surgen nuevos tipos de instituciones,
dijo Howard Rheingold, autor de Smart Mobs: The Next Social Revolution
(Muchedumbres Inteligentes: La Próxima Revolución Social),
que documenta los movimientos auto-organizados y sin líderes.
Estamos viendo la combinación de comunicaciones de red
y redes sociales. Su libro cuenta la historia de cómo los
mensajes de texto a través de celulares ayudaron a derrocar a
Joseph Estrada, el presidente filipino que fue destituido después
de protestas por corrupción en 2001.
Los mensajes de texto anunciaban mítines instantáneos,
alentaban a la gente a protestar usando ropa negra y proporcionaban
actualizaciones sobre el juicio de impugnación. En la misma forma,
los mensajes por celulares son potencialmente alarmantes para el gobierno
chino. Los funcionarios no tienen control centralizado sobre la red
y por lo tanto no pueden censurarla, como lo hacen con Internet.
Las listas de correo electrónico han permitido a los individuos
crear grupos que desafían la geografía y el tiempo. Miles
de personas se han unido a cientos de listas antibélicas, y diversos
torrentes de mensajes van y vienen rápidamente, en forma muy
diferente del flujo de información en las jerarquías.
Desde principios de año, 300 mensajes han sido colocados en una
popular lista antibélica en Sydney, Australia, que tiene casi
900 miembros. Las notas van desde solicitudes de donaciones hasta actualizaciones
de la ONU y llamados a voluntarios locales.
Esta es movilización masiva, pero también movilización
ágil.
Protestar por una guerra que no ha empezado requiere vigilancia constante
del calendario de acción del gobierno. Y la flexibilidad del
movimiento maximiza su impacto, dicen los organizadores.
La fecha de una protesta puede ser fácilmente movida, programada
para afectar a la maniobra diplomática más reciente.
Estamos tratando de permanecer un paso adelante del gobierno por
medio de nuestra planeación, dijo Damu Smith, presidente
de Voces Negras en favor de la Paz, uno de cientos de grupos involucrados
en las manifestaciones de la semana pasada. Y permanecer adelante en
el juego es en absoluto estratégicamente vital para nuestra
capacidad de ser efectivos en lo que estamos haciendo.
Los teóricos militares se inclinan a decir que la guerra del
futuro girará en torno de las redes sociales y de comunicación
donde el soporte tecnológico es fundamental. Paradójicamente,
los grupos antibélicos han encontrado que esto es cierto para
su labor también.
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