9 de marzo de 2003

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INTERNACIONAL

Cómo movilizar a tantos
Contra la guerra

Miles han marchado y rezado a favor de la paz a lo largo y ancho de todo el mundo. A pesar de ello, el gobierno de George W. Bush con el apoyo de Gran Bretaña, España y El Salvador acentúan los tambores de la guerra. Pero ¿cómo se organizan ahora los pacifistas?

Jennifer Lee
-New York Times News Service-
Vértice / Agencias
vertice@elsalvador.com

Antes de las protestas globales contra la guerra en Irak de hace un fin de semana, los organizadores ya estaban haciendo llamadas de conferencia y distribuyendo volantes para su próxima serie de manifestaciones, incluyendo una programada para frente a la Casa Blanca.
Pero, entonces, las protestas mundiales atrajeron a millones de personas a las calles, desde San Francisco hasta Londres, y el gobierno de George W. Bush se topó con algunos obstáculos diplomáticos.
Percibiendo el retraso en el ímpetu de la Casa Blanca, los organizadores hicieron una pausa y decidieron hacer un movimiento estratégico, retrasar las manifestaciones del 1 de marzo al 15 de ese mismo mes. Difundieron la noticia a la manera antigua, a través de estaciones de radio alternativas y de boca en boca, y de la forma instantánea, a través de sitios de Web y mensajes de correo electrónico.
Organizar una protesta se basa fundamentalmente en la logística: dónde se reunirá la gente, cómo contratar un autobús, quién ordenará baños portátiles. Obviamente, el Internet, como las máquinas de fax y las copiadoras, han facilitado mucho la tarea.
Antes de las protestas del pasado fin de semana, por ejemplo, la gente se registró por Internet para los autobuses en que viajarían a Nueva York. Y un aviso por correo electrónico masivo fue enviado a los manifestantes neoyorquinos, informándoles sobre los baños públicos en el centro de Manhattan y dándoles un número para llamar en caso de arresto.
Pero el Internet se ha vuelto más que un mero instrumento de organización; ha cambiado las protestas en una forma más fundamental, permitiendo que la movilización surja de grupos amorfos e independientes, en vez de jerárquicos.
En los años 60, el movimiento contra la Guerra de Vietnam creció gradualmente. “Se necesitaron cuatro años y medio para multiplicar el tamaño de las protestas sobre Vietnam en veinte veces”, dijo Todd Gitlin, profesor de sociología de la Universidad de Columbia y veterano activista liberal.

La vieja usanza

La primera marcha antibélica nacional en 1965 atrajo a unas 25,000 personas. Para 1969, las protestas habían crecido a medio millón. Pero incrementar las cifras requería semanas y meses de planificación, usando el lento correo, llamadas telefónicas y volantes. “Esta vez lo mismo ha sucedido en seis meses”, dijo Gitlin. Aun cuando el impulso detrás de las manifestaciones no creció hasta hace un mes, después de la presentación del secretario de Estado Colin L. Powell ante la Organización de Naciones Unidas, más de 800,000 personas se volcaron en 150 mítines en Estados Unidos un fin de semana anterior, desde 100 en Davenport, Iowa, hasta unas 350,000 en la Ciudad de Nueva York.
En Europa, protestaron más de 1.5 millones. Las protestas no tienen un líder identificado ni un cuartel general central. Los teóricos sociales tienen un nombre para este tipo de redes descentralizadas: heterarquías.
En contraste con las jerarquías, con estructuras verticales, las heterarquías están compuestas de grupos previamente aislados que pueden conectarse entre sí y coordinarse. Como no existe una autoridad de toma de decisiones, las protestas pueden ser localizadas y pueden atraer a nuevos grupos e individuos que no viven en áreas donde típicamente pudiera llegar la información de protesta social.
Por ejemplo, Madres en Acción fue iniciado hace dos años por cuatro mujeres alrededor de una mesa de cocina en Boulder, Colorado, un centro universitario liberal.

Recursos sin límites

Pero con su sitio de Internet, www.mothersactingup.org, han podido llegar a 600 miembros de mentalidad similar en todo Estados Unidos, muchos de los cuales participaron en marchas semanas atrás.
La tecnología también difunde la noticia de los mítines a países donde la libre expresión es limitada.
En Singapur, donde el gobierno no permite manifestaciones en la Embajada de Estados Unidos, se enviaron mensajes de texto por medio de celulares, exhortando a los receptores a reunirse en la embajada de cualquier manera. Los mensajes de texto, que funcionan como mensajes masivos de correo electrónico a aparatos móviles, atrajeron a por lo menos media decena de manifestantes con pancartas a las puertas a la hora asignada. La policía los arrestó para interrogarlos. “Siempre que la tecnología de comunicaciones reduce el umbral para que los grupos actúen colectivamente, surgen nuevos tipos de instituciones”, dijo Howard Rheingold, autor de “Smart Mobs: The Next Social Revolution” (Muchedumbres Inteligentes: La Próxima Revolución Social), que documenta los movimientos auto-organizados y sin líderes.
“Estamos viendo la combinación de comunicaciones de red y redes sociales”. Su libro cuenta la historia de cómo los mensajes de texto a través de celulares ayudaron a derrocar a Joseph Estrada, el presidente filipino que fue destituido después de protestas por corrupción en 2001.
Los mensajes de texto anunciaban mítines instantáneos, alentaban a la gente a protestar usando ropa negra y proporcionaban actualizaciones sobre el juicio de impugnación. En la misma forma, los mensajes por celulares son potencialmente alarmantes para el gobierno chino. Los funcionarios no tienen control centralizado sobre la red y por lo tanto no pueden censurarla, como lo hacen con Internet.
Las listas de correo electrónico han permitido a los individuos crear grupos que desafían la geografía y el tiempo. Miles de personas se han unido a cientos de listas antibélicas, y diversos torrentes de mensajes van y vienen rápidamente, en forma muy diferente del flujo de información en las jerarquías.
Desde principios de año, 300 mensajes han sido colocados en una popular lista antibélica en Sydney, Australia, que tiene casi 900 miembros. Las notas van desde solicitudes de donaciones hasta actualizaciones de la ONU y llamados a voluntarios locales.
Esta es movilización masiva, pero también movilización ágil.
Protestar por una guerra que no ha empezado requiere vigilancia constante del calendario de acción del gobierno. Y la flexibilidad del movimiento maximiza su impacto, dicen los organizadores.
La fecha de una protesta puede ser fácilmente movida, programada para afectar a la maniobra diplomática más reciente.
“Estamos tratando de permanecer un paso adelante del gobierno por medio de nuestra planeación”, dijo Damu Smith, presidente de Voces Negras en favor de la Paz, uno de cientos de grupos involucrados en las manifestaciones de la semana pasada. Y permanecer adelante en el juego “es en absoluto estratégicamente vital para nuestra capacidad de ser efectivos en lo que estamos haciendo”.
Los teóricos militares se inclinan a decir que la guerra del futuro girará en torno de las redes sociales y de comunicación donde el soporte tecnológico es fundamental. Paradójicamente, los grupos antibélicos han encontrado que esto es cierto para su labor también.


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