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CRÓNICA
Una
lección Samurai a la media noche
Instructores
y alumnos avanzados de karate do y taekwondo recibieron hace algunos
días un curso de defensa personal con golpes y llaves que pueden
hacer mucho daño, pero que deben usarse sólo en casos
especiales.
Jorge
Carbajal
vertice@elsalvador.com
Faltaba
poco para las once de la noche cuando el sensei salió
de una pequeña oficina y alzando su voz casi a grito, les ordenó
que se alistaran porque la sesión estaba punto de comenzar.
El grupo de hombres y algunas mujeres -que también habían
acudido al llamado- se pusieron de pie, mientras los más interesados
preguntaban ¿cuál sería el contenido?
Hasta ese momento casi nadie lo sabía, excepto algunos allegados
a Oswalds Mata, un dirigente deportivo del país que luego de
varias semanas de planificación había preparado un seminario
teórico-práctico con el tema: Karate do, un arte
para matar.
Aunque el tema suena fuerte, el sensei Mata había
decidido reunir a los más avanzados instructores de karate do
y de otras disciplinas marciales de El Salvador para desarrollar una
actualización de conocimientos.
Según él, en los últimos meses se ha tenido que
enfrentar a duras pruebas y eso le motivó a brindar un curso
donde el principal objetivo sería educar.
Una de las pruebas y quizá las más interesantes es el
caso de uno de sus alumnos, quien fue procesado por las leyes salvadoreñas,
acusado de matar a un persona durante una pelea callejera.
Durante un año, el ex seleccionado nacional estuvo procesado,
pero a mediados de enero pasado, fue sobreseído definitivamente
y el calvario terminó.
La reunión a la que se dieron cita casi medio centenar de practicantes
de taekwondo y karate do, con grado de cinta negra como mínimo,
fue interesante de principio a fin.
Luces, cámaras...
Aparte de la exigencia de que los asistentes tuvieran como mínimo
el grado de cinta negra, se pidió que fueran mayores de 18 años
y que llegaran por su propia convicción.
El curso -si se quiera llamar así- no tuvo ningún costo
económico y de alguna forma se realizó a altas horas de
la noche para evitar testigos.
Todo comenzó con la proyección de una parte de la película
de Walt Disney, Mulán.
De alguna forma, los dibujos animados sirvieron para romper el hielo;
aunque no faltó uno que otro participante que se extrañara
por el filme.
Observen y aprendan..., dijo Mata desde una mesa que había
sido ubicada en la parte frontal de la habitación.
La escena de la cinta, que dura 88 minutos, es la parte en la que la
inquieta joven está recibiendo instrucción militar de
parte del Capitán Shang, jefe del Ejército Imperial chino.
Mulán, quien se había disfrazado de hombre para sustituir
a su anciano padre en el Ejército, es una de las menos aventajadas
del grupo; pero, luego de perseverar, se convierte en una de las mejores
o mejor ya que se hace pasar como hombre.
De alguna forma el mensaje para los presentes fue: Sacrificarse y esforzarse
por alcanzar las metas trazadas.
Luego
de observar el fragmento del video, llegó el turno de dos profesionales
quienes complementarían la parte teórica del curso.
Juan Salmerón -egresado de la carrera de derecho- y el doctor
en leyes, Edwin Valladares fueron los encargados de profundizar en el
aspecto legal.
Ambos se encargaron de repasar algunos artículos relacionados
con lo que es la legítima defensa. Al final de la charla, las
preguntas sobraron.
El turno para el medico Edwin Torres había llegado. Con ayuda
de mucho material de apoyo, Torres explicó cuáles eran
las partes más vulnerables del cuerpo.
El galeno profundizó sobre los distintos tipos de lesiones que
puede sufrir un individuo en un ataque, tanto con armas de fuego como
con armas cortantes.
La aguja del reloj -ubicado en una pared del salón- ya pasaba
de la media noche. Mata pidió un aplauso para los expositores
y luego les pidió que pasaran al tatami para iniciar
la fase práctica.
Luego de media hora de ejercicios de calentamiento, el instructor llamó
al primer voluntario de la clase.
La agenda incluía desde barridas, bloqueos con pie y manos, hasta
la fractura y desgarramiento de miembros del cuerpo.
Literatura especializada indica que el cuerpo humano tiene al menos
50 partes vulnerables. Un dibujo en la que se muestra la silueta de
un ser humano con puntos rojos en todas partes, es conocido en el vocabulario
de las artes marciales como Kyusho.
Colocándose la mano abierta sobre su rostro -en posición
de cuarta- y girando la misma sobre varios puntos, el sensei
explicó como a cada palmo hay un punto vital en el que se puede
infligir daño.
Este mapa es similar al que utiliza la acupuntura; sólo
que ellos lo utilizan para curar. Pero también hay zonas para
hacer daño, explicó.
Un golpe con el puño cerrado en el tórax no hace el mismo
daño que si se da con la mano abierta. Los ejemplos sobraron
y el interés de los alumnos era cada vez mayor.
El temario del taller
Para los tiempos actuales, en los que la delincuencia hace uso tanto
de armas de fuego, como de armas blancas también
hubo una explicación de defensa personal.
Cómo quitar un puñal, cómo evadir un corte o quitar
un revolver fue parte del tema.
Los primeros vehículos del transporte público hacían
rugir sus motores. El nuevo día estaba por llegar. Eran las 3:30
de la mañana y aunque las preguntas y explicaciones eran parte
del momento, Mata anunció el final de la clase.
Algunos participantes habían pedido permiso para retirarse antes
de la finalización de la jornada, pero la mayoría estaba
en el tatami queriendo aprender más.
Como una especie de ritual, planificado o no, el instructor llegó
al área de trabajo con un puñado de naranjas ya peladas.
Los guerreros del Siglo XXI las tomaron y disfrutaron. La fruta era
excelente para saciar la sed luego de varias horas de trabajo físico.
A esa hora, el cansancio ya era evidente. Pero el interés era
tal que nadie lo podía perder, tanto así que uno de los
vigilantes del lugar no quiso despegar un ojo hasta que todo terminó.
Era interesante ver cómo los cuerpos cedían ante la ligera
presión de dos dedos, una mano, el pie en una zona vulnerable.
Fuera del recinto, el viento soplaba fuerte y el cielo aún mantenía
su velo negro. El frío calaba nuestros huesos.
Gracias a los que han venido, ya que no hay como terminar un día
sin aprender nada nuevo. Un día sin aprender nada nuevo es como
si no se ha vivido, les había dicho horas atrás
el sensei Mata.
Y es que durante las cuatro horas y media hubo mucho que aprender. Muchas
cosas nuevas que ahora ellos, los instructores que tiene grupos de enseñanza
en todo el país, las podrán trasmitir a sus alumnos bajo
la rigurosa filosofía de la defensa personal.
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Un
caso real
El poder que implica el dominio de las artes marciales es una
espada de doble filo cuando no se está consciente que la
fuerza puede ser un instrumento letal
Ocurrió
en febrero del año pasado. El atleta Jorge Zeyala andaba
visitando a su novia en una colonia de Ciudad Delgado cuando fue
provocado por otra persona que también pretendía
a su chica.
Después de una corta discusión, Zelaya le lanzó
un golpe y lo mandó al suelo. En la caída el individuo
se golpeó la cabeza con una pared y murió en el
acto. Según el diagnóstico médico, sufrió
un edema cerebral.
El seleccionado nacional fue detenido y procesado, pero sólo
le aplicaron medidas cautelares. Se le prohibió salir del
país y se le exigió presentarse cada cierto tiempo
a firmar un libro en el tribunal.
Zelaya es cinturón negro, con grado de primera Dan.
El pasado 16 de enero fue sobreseido definitivamente y en el seminario
que hubo hace dos fines de semana iba a dar su testimonio.
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