9 de febrero de 2003

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CARTAS

De ciencia ficción
Me animé ha escribir, pues, para mí, se han dado situaciones incómodas y pudiera decir hasta graves, con el personal de la Alcaldía de San Salvador.
Platicando con una amiga, a quien le pondremos ‘Rosa’, ella me comentaba que tiene la desdicha de vivir contiguo a un burdel. El caso es que la noche del viernes 31 de enero, tras las denuncias de los vecinos, llegó una comisión de la comuna capitalina.
Una señora de aspecto regordeta comenzó a interrogar a ‘Rosa’ de forma ambigua y de doble sentido. Mi amiga percibió una situación un tanto amañada. En medio de la inspección, el perro de ‘Rosa’ le ladró a la señora, ésta, un tanto airada, le preguntó si no sabía la ordenanza contra el ruido de perros. Cuando ‘Rosa’ le preguntó el nombre, le respondió muy molesta que no se lo daba porque sabía quien era el marido de ella y que temía por su vida.
Sinceramente, señores, ¿dónde estamos ubicados? 1. La Alcaldía tiene la obligación de sancionar y hacer cumplir las ordenanzas, y dar prioridad a las más graves que afectan la armonía de las personas honradas que, gracias a la misma comuna ven como sus zonas residenciales se convierten en barrios de escoria. 2. El mismísimo Presidente de la República pudiera ser el marido de ‘Rosa’, esta señora estaba en la obligación de identificarse, porque ¿quién le dio a ella la identidad del esposo de mi amiga? entonces, cabe la duda si esta señora iba de parte de otros grupos para sacar información e intimidar. Ahora es mi amiga la que teme por su vida.

Eloisa Montalvo
eloisa_5kc@msn.com

Que te atropellen o asalten

Hace unos días, al salir del Centro Comercial Zacamil, me enfrenté a un dilema: ¿Ser atropellado o asaltado? Y es que cualquier opción está latente, pues un paso mal dado en esa calle podría ser fatal, pero, si nos atravesamos por la pasarela, corremos el riesgo de ser asaltados, después de que una “mente brillante” autorizó la instalación de unas vallas publicitarias a ambos lados del puente. Estas tienen cerca de 1.50 centímetros de altura, lo suficiente para solapar un hecho delictivo.
Los que nos vemos obligados a usar ese “pasadizo del crimen” nos exponemos a ese y otros peligros. Cualquier mente lo mínimamente inteligente se daría cuenta del peligro al que nos exponen.

Carlos Vásquez
Vasquez_valencia@yahoo.com



La apatía electoral
Me interesó mucho el reportaje de Alicia Miranda. El ausentismo electoral es un fenómeno que se extiende por todos lados.
El rechazo a la política ocurre en países como Francia, en donde cada vez son menos los votantes. El desprestigio de los políticos o de lo que se ha dado por llamar “la clase política” se ha profundizado. Todos buscan como remediar este fenómeno. Pero hay países, como Estados Unidos, que se conforman con la poca participación ciudadana: allí, aparte del gran circo preelectoral, los votantes reales son apenas 20%.
Pero, en nuestro país, ¿cuál puede ser la solución? Estoy de acuerdo con lo que propone Sandra de Barraza y sobre todo con lo que afirma, que son los ciudadanos los responsables del tipo de partido político que tenemos y del género de diputado. Mientras menos nos interesemos de la actuación de nuestros políticos, menos cumplirán sus promesas y menos serio será su trabajo.
Difiero con la señora de Barraza cuando dice que hay que obligar al ciudadano a pedir cuentas. No creo que haya que obligarlos, sino que darle la posibilidad de hacerlo, crear las condiciones de poder pedir cuentas a los diputados y al resto de ediles. Para eso hay que crear un marco, instituirlo. Para eso será necesario una reflexión colectiva que vaya dirigida a resolver un problema que está destruyendo el proceso democrático salvadoreño, que aún está en pañales. La democracia de participación ciudadana puede ser una salida. Reuniónes de los ediles con los electores de los barrios, en donde los ciudadanos puedan expresar sus quejas, pero también deliberar sobre las soluciones, donde den cuenta de la dificultad económica que enfrentan las comunas. Hay quienes creen que los alcaldes pueden resolverlo todo, hasta el problema de la delincuencia, de los caminos vecinales, del desempleo, etc.
En todo caso, no podemos evadir la responsabilidad frente al destino del país, la huida hacia el norte es una solución personal. En lo que me corresponde, yo he hecho mi vida en Francia, tengo más de cuarenta años afuera, pero llevo muy adentro al país y me duele que ahora que podemos avanzar democráticamente, los salvadoreños le den la espalda al proceso electoral.

Carlos Abrego
carlos.abrego@wanadoo.fr



Unas pocas palabras

A los 13 años, Jessica tendrá que asumir las responsabilidades de su madre asesinada por pandilleros... ¿Qué dice el gobierno de los señores millonarios referente a estos cuadros que a diario se ven en El Salvador? Familias que viven en condiciones paupérrimas no tienen esperanza de nada. La sociedad los desplaza, los margina y los destina a la muerte segura, sino de hambre, de alguien por allí que los asesina. ¿Alguna ayuda? ¿Dónde están los impuestos que pagan la clase trabajadora y los “grandes” impuestos que pagan los ricos?

Osvaldo Rivera, Toronto, Canadá
riveraosv@rogers.com

 


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