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CARTAS
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De
ciencia ficción
Me animé ha escribir, pues, para mí, se han
dado situaciones incómodas y pudiera decir hasta graves,
con el personal de la Alcaldía de San Salvador.
Platicando con una amiga, a quien le pondremos Rosa,
ella me comentaba que tiene la desdicha de vivir contiguo a un
burdel. El caso es que la noche del viernes 31 de enero, tras
las denuncias de los vecinos, llegó una comisión
de la comuna capitalina.
Una señora de aspecto regordeta comenzó a interrogar
a Rosa de forma ambigua y de doble sentido. Mi amiga
percibió una situación un tanto amañada.
En medio de la inspección, el perro de Rosa
le ladró a la señora, ésta, un tanto airada,
le preguntó si no sabía la ordenanza contra el ruido
de perros. Cuando Rosa le preguntó el nombre,
le respondió muy molesta que no se lo daba porque sabía
quien era el marido de ella y que temía por su vida.
Sinceramente, señores, ¿dónde estamos ubicados?
1. La Alcaldía tiene la obligación de sancionar
y hacer cumplir las ordenanzas, y dar prioridad a las más
graves que afectan la armonía de las personas honradas
que, gracias a la misma comuna ven como sus zonas residenciales
se convierten en barrios de escoria. 2. El mismísimo Presidente
de la República pudiera ser el marido de Rosa,
esta señora estaba en la obligación de identificarse,
porque ¿quién le dio a ella la identidad del esposo
de mi amiga? entonces, cabe la duda si esta señora iba
de parte de otros grupos para sacar información e intimidar.
Ahora es mi amiga la que teme por su vida.
Eloisa
Montalvo
eloisa_5kc@msn.com
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Que
te atropellen o asalten
Hace unos días, al salir del Centro Comercial Zacamil, me enfrenté
a un dilema: ¿Ser atropellado o asaltado? Y es que cualquier
opción está latente, pues un paso mal dado en esa calle
podría ser fatal, pero, si nos atravesamos por la pasarela, corremos
el riesgo de ser asaltados, después de que una mente brillante
autorizó la instalación de unas vallas publicitarias a
ambos lados del puente. Estas tienen cerca de 1.50 centímetros
de altura, lo suficiente para solapar un hecho delictivo.
Los que nos vemos obligados a usar ese pasadizo del crimen
nos exponemos a ese y otros peligros. Cualquier mente lo mínimamente
inteligente se daría cuenta del peligro al que nos exponen.
Carlos
Vásquez
Vasquez_valencia@yahoo.com
La
apatía electoral
Me interesó mucho el reportaje de Alicia Miranda. El ausentismo
electoral es un fenómeno que se extiende por todos lados.
El rechazo a la política ocurre en países como Francia,
en donde cada vez son menos los votantes. El desprestigio de los políticos
o de lo que se ha dado por llamar la clase política
se ha profundizado. Todos buscan como remediar este fenómeno.
Pero hay países, como Estados Unidos, que se conforman con la
poca participación ciudadana: allí, aparte del gran circo
preelectoral, los votantes reales son apenas 20%.
Pero, en nuestro país, ¿cuál puede ser la solución?
Estoy de acuerdo con lo que propone Sandra de Barraza y sobre todo con
lo que afirma, que son los ciudadanos los responsables del tipo de partido
político que tenemos y del género de diputado. Mientras
menos nos interesemos de la actuación de nuestros políticos,
menos cumplirán sus promesas y menos serio será su trabajo.
Difiero con la señora de Barraza cuando dice que hay que obligar
al ciudadano a pedir cuentas. No creo que haya que obligarlos, sino
que darle la posibilidad de hacerlo, crear las condiciones de poder
pedir cuentas a los diputados y al resto de ediles. Para eso hay que
crear un marco, instituirlo. Para eso será necesario una reflexión
colectiva que vaya dirigida a resolver un problema que está destruyendo
el proceso democrático salvadoreño, que aún está
en pañales. La democracia de participación ciudadana puede
ser una salida. Reuniónes de los ediles con los electores de
los barrios, en donde los ciudadanos puedan expresar sus quejas, pero
también deliberar sobre las soluciones, donde den cuenta de la
dificultad económica que enfrentan las comunas. Hay quienes creen
que los alcaldes pueden resolverlo todo, hasta el problema de la delincuencia,
de los caminos vecinales, del desempleo, etc.
En todo caso, no podemos evadir la responsabilidad frente al destino
del país, la huida hacia el norte es una solución personal.
En lo que me corresponde, yo he hecho mi vida en Francia, tengo más
de cuarenta años afuera, pero llevo muy adentro al país
y me duele que ahora que podemos avanzar democráticamente, los
salvadoreños le den la espalda al proceso electoral.
Carlos
Abrego
carlos.abrego@wanadoo.fr
Unas pocas palabras
A los 13 años, Jessica tendrá que asumir las responsabilidades
de su madre asesinada por pandilleros... ¿Qué dice el gobierno
de los señores millonarios referente a estos cuadros que a diario
se ven en El Salvador? Familias que viven en condiciones paupérrimas
no tienen esperanza de nada. La sociedad los desplaza, los margina y los
destina a la muerte segura, sino de hambre, de alguien por allí
que los asesina. ¿Alguna ayuda? ¿Dónde están
los impuestos que pagan la clase trabajadora y los grandes
impuestos que pagan los ricos?
Osvaldo
Rivera, Toronto, Canadá
riveraosv@rogers.com
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