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REPORTAJE
Accidentes
de trabajo
El costo de la improvisación
El
año pasado se registró más de 47 mil accidentes
de trabajo cuyo costo en rehabilitación sobrepasó los
13 millones de dólares. Lo grave es que la mayoría de
las tragedias pudieron haberse evitado si existieran medidas de seguridad
laboral y una ley actualizada que oblige a prevenir estos riesgos ocupacionales.
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En nuestro país se registra anualmente un promedio
de 20 mil a 25 mil accidentes de trabajo entre empleados cotizantes.
Por su recuperación se gasta alrededor de 11 millones de dólares.
Y estos datos se duplican al incluir a las personas atendidas en la
red hospitalaria que el año pasado reportó 25 mil 591,
entre accidentes graves y menos graves.
También engruesan las estadísticas aquellos que sufren
accidentes de tránsito mientras trabajan y quienes padecen enfermedades
debido a las malas condiciones en que laboran.
Sólo en los primeros tres meses de este año, el Instituto
Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) reportó 6 mil 590
accidentes de trabajo; la mayoría fueron hombres.
Según el jefe nacional de Higiene y Salud Ocupacional del ISSS,
el médico Francisco Castillo, la mayoría de los accidentes
se registran en áreas como la construcción, servicios
y manufactura. Pero esa no es una regla. El caso del jefe de la Unidad
Antidoping, Juan Matheu Llort, es emblemático en este caso.
Mientras trabajaba en un retén que la policía había
montado, sufrió una quemadura en la pierna izquierda que se le
complicó debido a que padece diabetes. Llort acude tres veces
por semana al centro del rehabilitación del ISSS.
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ACCIDENTES EN NÚMEROS
Las cifras no son nada alentadoras
cuando podría existir la posibilidad de disminuir las condiciones
inseguras para evitar menos accidentes de trabajo.
Fuente ISSS
1998
Los accidentes laborales de cotizantes reportados al Departamento
de Seguridad e Higiene Ocupacional del Ministerio de Trabajo fueron
de 20 mil 335. La cifra es considerada elevada.
1999
En este año se experimenta una leve disminución
de casos proyectando 19 mil 266 accidentes laborales a nivel nacional.
Las áreas que son consideradas de mayor riesgo son la construcción
e industria textil.
2000
En este año, las estadísticas tienden a elevarse
nuevamente. Se reporta 20 mil 585 accidentes laborales. Los zonas
de mayor accidentalidad corresponden a la capital, las zonas occidental
y paracentral del país.
2001
Este año y al parecer por el fenómeno de los terremotos
se reporta una disminución de accidentes (mucho menor en
proporción alos años anteriores) presentando cifras
de 18 mil 915 casos.
2002
El año pasado nuevamente se elevó los casos y se
registra -en total- 21 mil 860 accidentes, los que pudieran haberse
reducido si existieran medidas preventivas de seguridad en las
empresas.
Ministerio de Salud
1998
Este año la red hospitalaria atendió 17 mil 571
pacientes. El gerente de atención al adulto del Ministerio
de Salud, doctor Raúl Palomo, señala que el promedio
anual es de 21 mil 992 casos por año.
1999
Las cifras suben a 25 mil 348 casos. Para Palomo el 98 por ciento
de accidentes -entre graves y menos graves -son prevenibles. Estas
atenciones incluyen también las personas que buscan las
Unidades de Salud.
2000
Este año, 17 mil 952 personas fueron atendidas. Durante
el quinquenio, el 96 por ciento de los casos corresponden a las
edades entre 20 y 49 años. La mayoría de los casos
registrados son hombres.
2001
Contrario a lo reportado por el ISSS y el Ministerio de Trabajo,
este año la cifra se elevó a 23 mil 498 accidentes.
Palomo señala que la red hospitalaria atiende también
a personas cotizantes del Seguro Social.
2002
El último reporte señala una cobertura de 25 mil
591 atenciones por lo que se hace un total de 109 mil 960 accidentes.
Los gastos sin incluir hospitalización son mayores a un
millón y medio de dólares.
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Actualmente está vigente el Re-glamento General
sobre Seguridad e Higiene en los Centros de trabajo, el cual data de
1971 y se elaboró en conformidad al artículo 265 del Código
de Trabajo, que establece que el patrono tiene que preocuparse por las
medidas de seguridad.
Sin embargo, en la desactualizada normativa no se contempla la obligatoriedad,
más bien se señalan
recomendaciones. Esto desfavorece los sistemas de supervisión
por parte del Ministerio de Trabajo que apenas cuenta con unos cuarenta
inspectores a nivel nacional.
En muchos casos la persona lesionada y por temor a represalias no denuncian
los casos o simplemente desconocen la existencia del Depar-tamento de
Seguridad e Higiene ocupacional del Ministerio de Trabajo.
En octubre de 2001 se creó la Comisión Nacional de Seguridad
y Salud Ocupacional (CONASSO), compuesta por representantes del sector
salud, trabajadores y empresa privada para preparar el anteproyecto
de ley que sustituirá al reglamento.
La enmienda se presentó en febrero de este año en la Asamblea
Legislativa y, poco después, la Comisión de Trabajo y
Prevención Social dictaminó desfavorable el anteproyecto
bajo el argumento que presenta muchos vacíos. Por lo tanto, todo
no pasa de ser más que buenas voluntades.
Sin obligaciones
El hecho que una empresa no minimice los riesgos es
un factor relacionado a la posibilidad de que el empleado se accidente.
Y, por otro lado, el trabajador tiene que tomar las medidas preventivas
básica de seguridad, principalmente si su ocupación laboral
las exige.
El empleador no tiene que ver la inversión en seguridad
como un gasto más, sino como una buena inversión,
sostiene Castillo.
Desde el 26 de agosto del año pasado, Rodrigo se ve forzado a
viajar tres veces por semana desde el Puerto de la Libertad hasta la
clínica de rehabilitación del Seguro Social, ubicada sobre
la Alameda Juan Pablo II, en donde ha sido transferido luego de sufrir
un accidente laboral que le provocó la pérdida el 80 por
ciento de su mano derecha, o sea una amputación parcial del miembro.
Los médicos le han diagnosticado al joven, de 23 años
de edad, terapia por cinco meses más; aunque todo dependerá
de su evolución.
Su mayor preocupación es pensar cómo saldrá adelante
con su impedimento físico y si la empresa constructora en donde
laboraba estará dispuesta a recibirlo.
Ese día, la máquina trituradora de piedra se había
dañado; el jefe de la obra ordenó aflojar los pernos de
la grúa y, en segundos, la pluma de 12 metros de largo se desplomó
sobre el grupo de trabajadores.
Unos resultaron con algunos golpes de menor consideración. Pero
el joven, no alcanzó a retirar una de sus manos, la que recibió
el mayor peso del metal. En ese momento parte de su futuro se desvaneció
al perder cuatro de sus dedos. Ahora piensa en cómo hará
para sostener a su esposa e hijo, de 2 años.
Según estadísticas de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), cada diez minutos muere en el mundo un trabajador
de la construcción.
En un par de meses, Rodrigo aparentemente tendrá que incorporarse
a la empresa. Sin embargo, él no está seguro si retornará
a su trabajo debido a su limitante. Y más cuando la encargada
del proyecto le ha enfatizado que la empresa no le ofrecerá mayor
ayuda que la de un guante y un trabajo de menor riesgo.
Una irónica pregunta ¿Qué quiere usted que
nosotros hagamos?, recibió como respuesta el joven, al
plantear la posibilidad de que la empresa le entregara más ayuda.
Este accidente pudo evitarse si los trabajadores hubieran tomados las
medidas de seguridad mínimas, como el uso de cascos y guantes.
Ellos no contaban -ni cuentan- con los instrumentos indispensables.
La única que han recibido son las recomendaciones verbales o
escritas para tomar medidas de precaución.
El joven ha expuesto su situación ante el Ministerio del Trabajo,
en donde le han pedido que espere hasta que finalice el tratamiento.
Desafortunadamente y ante la falta de normativas legales claras, la
empresa no está obligada a pagar los daños por el accidente.
En relación a este caso, Castillo señala que existe un
manual en donde se tipifica el daño que tiene la persona y el
porcentaje de discapacidad.
Este se aplica al cien por ciento del sueldo que gana. Por ejemplo,
si obtiene mil colones y el daño recibido es de un 25 por ciento,
la pensión será del 25 por ciento de su sueldo.
Castillo señaló también que no hay ninguna ley
que obligue al patrono a recibir a un empleado después del accidente.
El artículo 43 de la Constitución señala que los
patronos están obligados a pagar indemnización y prestar
servicios médicos al trabajador que sufra accidente de trabajo.
No obstante, la obligatoriedad podría fácilmente desvanecerse
cuando el patrono argumenta que el empleado está asegurado.
Caso contrario, en Costa Rica es el empresario el responsable de la
seguridad de su compañía y las sanciones son muy elevadas
para quien incumple. Recientemente, Honduras empezó a fortalecer
su ley de seguridad laboral de cara a las negociaciones del Tratado
de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
Esta situación laboral también contrasta con las empresas
norteamericanas que tienen un marco de ley que desemboca en mejor higiene
y seguridad ocupacional. Una de las condicionantes para mantener contratos
con empresas en el extranjero, es que estas cuenten con un certificado
vigente en seguridad ocupacional. Lo anterior ha obligado a algunas
empresas de nuestro país a preocuparse por mantener condiciones
laborales apropiadas por el interés comercial que significa.
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Responsables
Una vez llegó un empresario a solicitarnos que le diéramos
el certificado debido a que se lo exigía un socio comercial norteamericano.
Para esto él se comprometía a realizar las recomendaciones
que le daríamos. Nosotros no aceptamos, señala el
doctor Jorge Cabrera, jefe del programa de salud ocupacional de la unidad
médica Atlacatl.
Para Cabrera, los sistemas de supervisión que existen son deficientes,
en donde se aplican recomendaciones simples como el de la reparación
de un servicio higiénico.
Si bien es cierto esta recomendación viene a condicionar
dentro de la higiene, no es el propio factor que está generando
el mayor riesgo , señala el profesional.
Los accidentes se tipifican como una causa de acción insegura.
Esto significa que el trabajador no siguió las normas de seguridad
o que violó una regla de seguridad. Y condición insegura
en donde se dice que la empresa tiene condiciones de riesgo.
Las estadísticas reportan que el 80 por ciento de los accidentes
de trabajo son por acciones inseguras. En todo caso la responsabilidad
recae en el empleado.
¿Desconocimiento de los riesgos del accidente o descuido y exceso
de confianza frente a situaciones de riesgo? Cabrera dice que, al aplicar
una encuesta, resulta que los trabajadores nunca han sido capacitados.
Riesgos posibles
Difícilmente se puede hacer cumplir el artículo 58 del
ISSS, en el cual se establece que de comprobarse que el accidente fue
por malas condiciones laborales, el empleador tiene que reembolsar los
gatos de salud. Estos casos no suelen verse. En pocas palabras, el empleado
es víctima y culpable.
Uno de los problemas es la falta de conciencia de algunos patronos que
no visualizan las ventajas que hay al implementar un sistema de salud
ocupacional. Apenas solo un 2.5 por ciento solicitan capacitación.
Pero, ¿qué hay del sector informal? Este sector no siempre
es cotizante del Seguro y, en la mayoría de los casos, las enfermedades
se presentarán a largo plazo.
Por ejemplo, las imprentas que están instaladas en espacios reducidos
en donde se manipulan químicos.
Los solventes generan problemas dermatológicos en el hígado
y los pulmones. Todo por la falta de equipo apropiado para su protección.
La reglamento vigente no establece el tipo de condiciones estructurales.
Los trabajadores en imprentas cuentan con los permisos de operación,
pero nada más.
En el caso de las textileras que se instalan en espacios reducidos,
ocurre que las partículas de algodón se mantienen en el
espacio debido al uso de ventiladores como sistemas de regulación
de temperaturas. La enfermedad se presentará a largo plazo como
complicaciones asmáticas o alergias. Alvaro Mejía, jefe
del departamento de Prevención e Higiene Ocupacional, sostiene
que se trabaja a pesar de las limitantes que se presentan en el reglamento.
El año pasado se supervisaron unas cuatro mil empresas
ya sea de oficio, denuncia o porque la empresa lo solicitara,
señala el ingeniero, quien sostiene que son muy pocas las denuncias
que se presentan. Cuando las empresas incumplen las recomendaciones
que el ministerio les ha señalado durante la inspección,
se procede a la sanción.
Las limitaciones
Mejía señala que desde septiembre y marzo de este año
se han sancionado a 35 empresas, la mayoría en la industria de
la confección.
El profesional no acepta el menosprecio que algunos sectores tienen
en contra de sus inspectores.
Prueba de ello es que desde hace tres años, el Departamento de
Trabajo de Estados Unidos mantiene un proyecto de capacitación
técnica regional denominado Centro Regional de Salud Ocupacional
(CERSO). Además, han recibido implementos y equipo técnico
para hacer más eficientes las inspecciones.
Otras de las entidades que trabaja en la prevención de accidentes,
es el Cuerpo de Bomberos que cuenta con una ley que les faculta inspeccionar
a las empresas, sobre todo las relacionadas con las industrias textil,
calzado y muebles. El jefe de los bomberos, Mayor José Ricardo
Meda Loarca reconoce que una de sus limitantes es que la unidad sólo
cuenta con diez personas.
Algunas de estas empresas han mostrado poca colaboración.
Otras ignoran que existe una ley y hasta exigen una explicación
sobre la base y con qué derecho nosotros sometemos la inspección,
señala .
Hasta el momento las instituciones mantienen en alguna medida los programas
de salud ocupacional . Pero, ante la falta de la ley, nadie las obliga.
Mientras tanto las estadísticas no serán minimizadas.
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Condiciones inseguras
La mayoría de accidentes ocurre en la industria manufacturera,
construcción y servicios. Las lesiones que se presentan
con más frecuencia son heridas o lesiones en manos y la
parte superior del cuerpo.
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Construcción
y servicio
Lesiones lumbares
Mal manejo de cargas
Falta de manejo de equipo adecuado
Posturas inadecuadas
Carga de peso mayor a lo recomendado
Tareas repetitivas
Lesiones de manos
Manipulación de varios recipientes
al mismo tiempo
Ruptura de envases
Falta de uso de guantes
Traumatismo con hierro o cajas
Contacto con químicos
Falta de protección en manos, cara
y ojos
Desconocimiento de riesgos
Contacto en espacio reducidos
Tarea a alta velocidad
Deficientes dispositivos de seguridad
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Construcción
y servicio
Golpes y lesiones
Falta de guardas protectoras
Mantenimiento sin detener funcionamiento de
máquinas
Deficientes dispositivos de seguridad
Falta de orden y limpieza
Lesiones por quemaduras
Manipulación inadecuada de materiales
Falta de protección en máquinas
No uso de equipo de protección
Desconocimiento de riesgos
Fatiga en el trabajo nocturno
Lesiones lumbares
Manejo de carga excesivo
Traumatismos
Movimientos repetidos
Posturas inadecuadas
Mala infraestructura
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