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POLíTICA
El
dilema del centro
Quieren
ser una opción política, pero su frágil estructura
partidaria y su indecisión de con quién aliarse les dificulta
el camino. El que Héctor Silva tampoco se decida por la candidatura
es otro obstáculo para el centro político
en este momento.
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Gris. Así se perfila el panorama del autollamado
centro político, que pretende convertirse en una
opción entre los consolidados mayoritarios ARENA y FMLN.
Diversas causas se atribuyen a ese complejo escenario. Por una parte,
a la incertidumbre de cómo fortalecer esta tercera corriente,
a partir de las alianzas o coaliciones con entidades políticas
y sociales.
Existen, por ahora, dos visiones diametralmente opuestas para fortalecer
el centro: la opinión de los dirigentes y la opinión de
la militancia.
La estrecha relación entre Héctor Silva y Rubén
Zamora, del Centro Democrático Unido (CDU), y Rodolfo Parker,
del PDC, como mediadores en la comisión que estudia el tema Salud,
supone una virtual coalición para las presidenciales de marzo
2004.
Es más, si se consideran las votaciones unidas del CDU y PDC
en la Asamblea Legislativa, el pacto es casi un hecho.
Ana Guadalupe Martínez, reciclada en las filas democristianas,
reconoce estar trabajando junto con otros ex efemelenistas en la conformación
del centro con una clara tendencia socialdemócrata.
Pero algunos ex militantes afirman que el consultor de Oxford, Joaquín
Villalobos, está involucrado en el proceso. La pedecista lo niega.
En la visión de centro expuesta por Martínez,
el CDU tiene un espacio reservado. Pero, la estrechez de relaciones
cobraría fuerza solo a nivel de la dirigencia, ya que entre las
bases y mandos medios -sobre todo del CDU- las opiniones divergen.
César Najarro y Gerónimo Saa, coordinador y secretario
del Consejo Nacional de CDU, respectivamente, exponen la desconfianza
frente a los pedecistas.
Está descartada la coalición con el FMLN, ARENA
o PCN... lo único que nos queda es el PDC; pero no goza de ninguna
confianza para discutir una alianza... Sabemos del entendimiento (del
PDC) con la derecha, declara Saa.
Y añade: Ellos (los pedecistas) no tienen opciones, no
tienen figuras presidenciales reales, por lo que un pacto entre
ambos institutos se convertiría en una gran oportunidad electoral
para los pescados, en detrimento a los intereses de los
centristas.
A lo anterior se agrega el oportunismo o canibalismo electoral de algunos
pedecistas en las elecciones legislativas y municipales de marzo pasado.
El CDU y PDC lograron un acuerdo de participar coaligados en ocho departamentos,
con la abierta intención de elevar el número de escaños
en la Asamblea Legislativa.
Sin embargo, el PDC pasó de pescado a tiburón y poco valieron
el arreglo político y el pacto entre caballeros firmados: (el
PDC) quebró la coalición y quería mantenerla solo
donde sus candidatos figuraban como propietarios... Si se
hubiera mantenido la coalición, el CDU hubiera logrado unos dos
diputados más, agrega Saa.
Por todo lo anterior, los verdeamarillos expresan sin tapujos: entre
Rubén y Parker puede haber un solo amor, pero la dirigencia departamental
no tiene esa percepción.
Saa y su colega, Najarro, opinan que antes de formalizar coaliciones
o alianzas interpartidarias lo mejor es privilegiar la alianza
con los sectores sociales.
Ya existen relaciones con Iniciativa Ciudadana (IC), la Mesa Agropecuaria
y la Organización Nueva Conciencia, esta última manejada
por Lilian Díaz Sol.
Esa proximidad ha rendido frutos: se barajan, al menos, seis nombres
de potables para integrar la fórmula presidencial.
Por el CDU se propone a Jorge Villacorta, Rubén Zamora y Mario
Aguiñada Carranza. Iniciativa Ciudadana sugiere a Héctor
Dada Hirezi y Alberto Arene.
La apuesta Silva
Héctor Silva se autoconsidera independiente. Ni siquiera
se alinea con Iniciativa Ciudadana.
Durante
semanas, a Silva le han preguntado si entrará a la contienda
presidencial del próximo año, considerando la buena imagen
pública que posee y con la cual llegó a la Asamblea, luego
de separarse del FMLN. Pero, el ahora diputado, se resiste a contestar.
La indecisión de Silva, ensombrece aún más el camino
para el centro político.
¿Qué detiene a Héctor Silva? ¿Por qué
no termina de aceptar la candidatura, que en su caso parece inevitable?
o
¿Por qué no la rechaza de una vez?
Estas inquietudes son compartidas no solo por los dos miembros de Concejo
Nacional del CDU, Najarro y Saa, sino por la reciclada pedecista Ana
Guadalupe Martínez; aunque ella se muestra más flexible
sobre el punto. Ella excusa a Silva por su indecisión. Dice estar
consciente que los compromisos que asumió como mediador en la
comisión de Salud le impiden pensar en otra cosa por este momento.
La comisión negociadora ha detenido el centro y ha condicionado
preguntarle a Silva si se lanza o no, argumenta.
Por otro lado, Najarro habla de tres momentos de Silva y el tema de
su posible candidatura: en un principio el ex alcalde dijo que no participaría
en los comicios presidenciales. Luego, cambió de opinión
y prefirió pedir tiempo para pensar.
El tercer momento se pudo haber concretado el viernes pasado cuando
Rubén Zamora invitó a Silva a realizar un recorrido por
el oriente del país para reunirse con la militancia del partido
y demostrarle el apoyo del cual goza.
Los comentarios de este dirigente son duros y los concluye sentenciando:
Además de las aspiraciones (de Silva a la presidencia),
él pasa por la demanda de la ciudadanía.
Mirame, no me toqués
Para rematar, los centristas entablan un juego de palabras: es
como el caso de una mujer a la que usted no puede solo estar viendo...
¡Peor, si la decisión de ella es hacerse monja!.
Está retrasando el desarrollo de apoyarlo, que puede ser
más fuerte, añaden sin reservas.
A Silva le piden que se decida ya. De lo contrario, puede provocar un
efecto negativo entre las bases y podría impedir que se potencien
otras figuras de relevancia.
¿Quién puede ser candidato o candidata si Silva no acepta
la contienda? No hay nombre alguno, por ahora; sin embargo, el centro
dice tener suficientes cartas.
Después de todas las valoraciones expresadas, los tres entrevistados
por Vértice insisten en que Silva es la mejor carta para potenciar
la tercera corriente en medio de las fuerzas ARENA y el FMLN.
Martínez llega a considerar al ex alcalde como candidato
ideal. Mientras que los representantes del CDU revelan realizar
un trabajo de persuasión a fin de conquistar a Silva como miembro
del CDU, y que no continúe como independiente, evitando a la
vez su posible integración a Iniciativa Ciudadana.
Para los miembros del Centro Democrático la idea de una tercera
opción fuerte descansa en la presentación de excelentes
candidatos y Silva es uno de ellos.
Mientras se resuelven los divergentes puntos de vista que varían
entre si potenciar la alianza interpartidaria o una alianza cívico-social
y se continúa a la espera de una respuesta de Silva, un solo
hecho está claro: el centro medirá fuerzas en las presidenciales
de 2004 sin ligarse a las extremas.
¿Idealismo o sanidad política? Cualquiera sea la respuesta,
lo indiscutible es que los centristas no pueden -más bien no
deben- inclinarse demasiado hacia la derecha o hacia la izquierda porque
eso sería su perdición.
¿Siempre solos?
El CDU es centro-izquierda. Ha descartado, desde antes, toda posible
integración con ARENA o el PCN.
El PDC es caso aparte, y quizá salvándose los problemillas
de pirañismo o su cercanía con la derecha logren unirse.
¿Podrá contener la tentación de su pasado de izquierda
representada en el Frente? Parece que sí.
No se puede ir con nadie que no tenga planteamientos afines
ha dicho Ana Guadalupe Martínez.
Los centristas, como siempre, más atrevidos en sus argumentos...
Comienzan exponiendo el caso que atraviesan los areneros: los supuestos
errores cometidos en los tres gobiernos consecutivos y la posible designación
de candidatos gastados.
Del FMLN dicen que va a elegir candidatos cuestionables
como ha sucedido con Schafik. En todo caso, lo importante es que no
sea una figura como Mauricio Funes.
Como sea, el centro medirá fuerzas y espera ocupar el segundo
lugar en preferencias en las votaciones para lanzarse a una posible
ronda electoral.
¿Segunda vuelta?
La pedecista Martínez prefiere una segunda ronda con el FMLN
para que la población decida entre dos opciones de cambio.
Najarro, del CDU, sin especificar con quien protagonizar una segunda
vuelta se refiere a la urgencia de aliviar las condicione
actuales de nuestro país. El Salvador está empantanado,
sentencia con cierta tristeza. Si el centro no alcanza la tan ansiada
segunda posición y se realiza otra ronda de comicios donde participen,
por ejemplo, ARENA y FMLN, ¿por quién daría sus
votos?
Por ahora no se quiere dar crédito a que el centro se quede relegado,
pero de ocurrir se dejará en libertad a las bases para que voten
por la plataforma política que más agrade.
El dilema del CDU, como ya se ha expuesto, es complejo. Sin embargo,
todo parece indicar que la niebla que lo rodea será disipada.
Después de tantos años de esfuerzo, quizá Zamora
-el eterno candidato- vea realizados sus sueños de
convertirse en el contrapeso de las llamadas extremas; aunque quedan
pendientes temas como la capacidad de negociación o la habilidad
de concertación con otras fuerzas sociopolíticas.
La imagen de figuras como Silva pesa; pero es más importante
el trabajo que se desarrolle.
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