8 de junio de 2003

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POLíTICA

El dilema del ‘centro’

Quieren ser una opción política, pero su frágil estructura partidaria y su indecisión de con quién aliarse les dificulta el camino. El que Héctor Silva tampoco se decida por la candidatura es otro obstáculo para el ‘centro político’ en este momento.

Víctor Hugo Dueñas/Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com

Gris. Así se perfila el panorama del autollamado ‘centro político’, que pretende convertirse en una opción entre los consolidados mayoritarios ARENA y FMLN.

Diversas causas se atribuyen a ese complejo escenario. Por una parte, a la incertidumbre de cómo fortalecer esta tercera corriente, a partir de las alianzas o coaliciones con entidades políticas y sociales.

Existen, por ahora, dos visiones diametralmente opuestas para fortalecer el centro: la opinión de los dirigentes y la opinión de la militancia.

La estrecha relación entre Héctor Silva y Rubén Zamora, del Centro Democrático Unido (CDU), y Rodolfo Parker, del PDC, como mediadores en la comisión que estudia el tema Salud, supone una virtual coalición para las presidenciales de marzo 2004.

Es más, si se consideran las votaciones unidas del CDU y PDC en la Asamblea Legislativa, el pacto es casi un hecho.

Ana Guadalupe Martínez, reciclada en las filas democristianas, reconoce estar trabajando junto con otros ex efemelenistas en la conformación del ‘centro’ con una clara tendencia socialdemócrata.

Pero algunos ex militantes afirman que el consultor de Oxford, Joaquín Villalobos, está involucrado en el proceso. La pedecista lo niega.

En la visión de ‘centro’ expuesta por Martínez, el CDU tiene un espacio reservado. Pero, la estrechez de relaciones cobraría fuerza solo a nivel de la dirigencia, ya que entre las bases y mandos medios -sobre todo del CDU- las opiniones divergen.

César Najarro y Gerónimo Saa, coordinador y secretario del Consejo Nacional de CDU, respectivamente, exponen la “desconfianza” frente a los pedecistas.

“Está descartada la coalición con el FMLN, ARENA o PCN... lo único que nos queda es el PDC; pero no goza de ninguna confianza para discutir una alianza... Sabemos del entendimiento (del PDC) con la derecha”, declara Saa.
Y añade: “Ellos (los pedecistas) no tienen opciones, no tienen figuras presidenciales reales”, por lo que un pacto entre ambos institutos se convertiría en una gran oportunidad electoral para los ‘pescados’, en detrimento a los intereses de los centristas.

A lo anterior se agrega el oportunismo o canibalismo electoral de algunos pedecistas en las elecciones legislativas y municipales de marzo pasado.

El CDU y PDC lograron un acuerdo de participar coaligados en ocho departamentos, con la abierta intención de elevar el número de escaños en la Asamblea Legislativa.

Sin embargo, el PDC pasó de pescado a tiburón y poco valieron el arreglo político y el pacto entre caballeros firmados: “(el PDC) quebró la coalición y quería mantenerla solo donde sus candidatos figuraban como propietarios... Si se
hubiera mantenido la coalición, el CDU hubiera logrado unos dos diputados más”, agrega Saa.

Por todo lo anterior, los verdeamarillos expresan sin tapujos: “entre Rubén y Parker puede haber un solo amor, pero la dirigencia departamental no tiene esa percepción”.

Saa y su colega, Najarro, opinan que antes de formalizar coaliciones o alianzas interpartidarias lo mejor es “privilegiar” la alianza con los sectores sociales.

Ya existen relaciones con Iniciativa Ciudadana (IC), la Mesa Agropecuaria y la Organización Nueva Conciencia, esta última manejada por Lilian Díaz Sol.

Esa proximidad ha rendido frutos: se barajan, al menos, seis nombres de potables para integrar la fórmula presidencial.
Por el CDU se propone a Jorge Villacorta, Rubén Zamora y Mario Aguiñada Carranza. Iniciativa Ciudadana sugiere a Héctor Dada Hirezi y Alberto Arene.

La apuesta Silva

Héctor Silva se autoconsidera independiente. Ni siquiera se alinea con Iniciativa Ciudadana.

Durante semanas, a Silva le han preguntado si entrará a la contienda presidencial del próximo año, considerando la buena imagen pública que posee y con la cual llegó a la Asamblea, luego de separarse del FMLN. Pero, el ahora diputado, se resiste a contestar.

La indecisión de Silva, ensombrece aún más el camino para el centro político.
¿Qué detiene a Héctor Silva? ¿Por qué no termina de aceptar la candidatura, que en su caso parece inevitable? o
¿Por qué no la rechaza de una vez?

Estas inquietudes son compartidas no solo por los dos miembros de Concejo Nacional del CDU, Najarro y Saa, sino por la reciclada pedecista Ana Guadalupe Martínez; aunque ella se muestra más flexible sobre el punto. Ella excusa a Silva por su indecisión. Dice estar consciente que los compromisos que asumió como mediador en la comisión de Salud le impiden pensar en otra cosa por este momento.

“La comisión negociadora ha detenido el centro y ha condicionado preguntarle a Silva si se lanza o no”, argumenta.
Por otro lado, Najarro habla de tres momentos de Silva y el tema de su posible candidatura: en un principio el ex alcalde dijo que no participaría en los comicios presidenciales. Luego, cambió de opinión y prefirió pedir tiempo “para pensar”.

El tercer momento se pudo haber concretado el viernes pasado cuando Rubén Zamora invitó a Silva a realizar un recorrido por el oriente del país para reunirse con la militancia del partido y demostrarle el apoyo del cual goza.
Los comentarios de este dirigente son duros y los concluye sentenciando: “Además de las aspiraciones (de Silva a la presidencia), él pasa por la demanda de la ciudadanía”.

Mirame, no me toqués

Para rematar, los centristas entablan un juego de palabras: “es como el caso de una mujer a la que usted no puede solo estar viendo... ¡Peor, si la decisión de ella es hacerse monja!”.

“Está retrasando el desarrollo de apoyarlo, que puede ser más fuerte”, añaden sin reservas.
A Silva le piden que se decida ya. De lo contrario, puede provocar un efecto negativo entre las bases y podría impedir que se potencien otras figuras de relevancia.

¿Quién puede ser candidato o candidata si Silva no acepta la contienda? No hay nombre alguno, por ahora; sin embargo, el centro dice tener suficientes cartas.

Después de todas las valoraciones expresadas, los tres entrevistados por Vértice insisten en que Silva es la mejor carta para potenciar la tercera corriente en medio de las fuerzas ARENA y el FMLN.

Martínez llega a considerar al ex alcalde como “candidato ideal”. Mientras que los representantes del CDU revelan realizar un trabajo de persuasión a fin de conquistar a Silva como miembro del CDU, y que no continúe como independiente, evitando a la vez su posible integración a Iniciativa Ciudadana.

Para los miembros del Centro Democrático la idea de una tercera opción fuerte descansa en la presentación de “excelentes candidatos” y Silva es uno de ellos.

Mientras se resuelven los divergentes puntos de vista que varían entre si potenciar la alianza interpartidaria o una alianza cívico-social y se continúa a la espera de una respuesta de Silva, un solo hecho está claro: el centro medirá fuerzas en las presidenciales de 2004 sin ligarse a las “extremas”.

¿Idealismo o sanidad política? Cualquiera sea la respuesta, lo indiscutible es que los centristas no pueden -más bien no deben- inclinarse demasiado hacia la derecha o hacia la izquierda porque eso sería su perdición.

¿Siempre solos?

El CDU es centro-izquierda. Ha descartado, desde antes, toda posible integración con ARENA o el PCN.

El PDC es caso aparte, y quizá salvándose los problemillas de pirañismo o su cercanía con la derecha logren unirse.
¿Podrá contener la tentación de su pasado de izquierda representada en el Frente? Parece que sí.
“No se puede ir con nadie” que no tenga planteamientos afines ha dicho Ana Guadalupe Martínez.
Los centristas, como siempre, más atrevidos en sus argumentos...

Comienzan exponiendo el caso que atraviesan los areneros: los supuestos errores cometidos en los tres gobiernos consecutivos y la posible designación de candidatos “gastados”.

Del FMLN dicen que va a elegir “candidatos cuestionables” como ha sucedido con Schafik. En todo caso, lo importante es que no sea una figura como Mauricio Funes.

Como sea, el centro medirá fuerzas y espera ocupar el segundo lugar en preferencias en las votaciones para lanzarse a una posible ronda electoral.

¿Segunda vuelta?

La pedecista Martínez prefiere una segunda ronda con el FMLN para que la población decida entre dos “opciones de cambio”.

Najarro, del CDU, sin especificar con quien protagonizar una segunda vuelta se refiere a la urgencia de “aliviar” las condicione actuales de nuestro país. “El Salvador está empantanado”, sentencia con cierta tristeza. Si el centro no alcanza la tan ansiada segunda posición y se realiza otra ronda de comicios donde participen, por ejemplo, ARENA y FMLN, ¿por quién daría sus votos?

Por ahora no se quiere dar crédito a que el centro se quede relegado, pero de ocurrir se dejará en libertad a las bases para que voten por la plataforma política que más agrade.

El dilema del CDU, como ya se ha expuesto, es complejo. Sin embargo, todo parece indicar que la niebla que lo rodea será disipada.

Después de tantos años de esfuerzo, quizá Zamora -el ‘eterno’ candidato- vea realizados sus sueños de convertirse en el contrapeso de las llamadas extremas; aunque quedan pendientes temas como la capacidad de negociación o la habilidad de concertación con otras fuerzas sociopolíticas.

La imagen de figuras como Silva pesa; pero es más importante el trabajo que se desarrolle.


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