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INTERNACIONAL
El
giro moderado de Lula
El
rostro amable y la nueva visión del presidente de Brasil es la
parte favorita del Fondo Monetario Internacional (FMI ) y los inversionistas
de Wall Street, que prefieren las economías estables ante todo.
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Brasil
alberga la economia más grande de
Sur America y apuesta por Mercosur
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La capacitación en el trabajo no es nada nuevo
para Luiz Inacio Lula da Silva. Él mismo lo hizo casi 40 años
atrás cuando era aprendiz de operador de torno, y actualmente,
como el nuevo presidente del país más grande en Latinoamérica,
está pasando por ese proceso una vez más.
No es sólo que haya estado estudiando libros de economía
para así tener una mejor comprensión del tema que representa
su desafío más difícil. Da Silva también
ha estado revisando ciertas nociones que han sido sagradas por largo
tiempo sobre el mundo y la forma en que este opera, incluso si no le
da gusto a su base electoral, a la izquierda en el espectro político,
la cual contribuyó para lograr su elección como el primer
mandatario-obrero del Brasil, el año pasado.
Cuando Dios creó a los seres humanos, hizo la cabeza redonda
de modo que las ideas puedan circular y podamos cambiar
de opinión de cuando en cuando, expresó durante
una entrevista de una hora de duración, con siete reporteros
extranjeros, en el palacio presidencial aquí esta semana. He
tenido que ajustarme a la realidad, agregó, y trabajar
sobre la base de esa realidad y no de mis aspiraciones.
En el caso de Lula da Silva, eso ha significado archivar buena parte
de la ambiciosa agenda social que lo llevó a la presidencia por
un margen histórico. En vez de ser así, ha incrementado
las tasas de intereses, introdujo un paquete de reforma fiscal que reduciría
los beneficios de los pensionados y aumentaría los ingresos fiscales,
amén de que redujo el gasto gubernamental con el fin de lograr
los objetivos de superávit en el presupuesto, delineados en un
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El Partido de los Trabajadores cambió porque la realidad
cambió, hizo un cambio porque está en el gobierno,
sostuvo. Se trata de un cambio natural.
La conferencia con reporteros fue la primera de da Silva desde que asumió
el cargo en enero y precedió lo que promete ser un estallido
de actividad y exposición para él, tanto desde el interior
como desde el extranjero. Fiel al estilo casual de Lula, la reunión
fue clasificada como una conversación más
que una entrevista formal, lo cual significaba bajo las normas del terreno
que sus declaraciones no podían ser grabadas o filmadas.
El salto al G-8
Da Silva fue el único jefe de estado que se presentó tanto
al Foro Mundial de la Sociedad como al Foro Mundial de Economía,
efectuados en enero, lo cual refleja sus orígenes como líder
sindicalista de la izquierda y su nuevo estatus como estadista. No obstante,
su verdadero debut sobre el escenario mundial se produjo en la reunión
del Grupo de los Ocho (G-8) en Evián, Francia. Ahora le espera
una visita al Presidente estadounidense, George W. Bush, en Washington
el próximo 20 de junio.
En muchas formas, Bush es el opuesto de da Silva en ideología
y educación. El Presidente carioca muestra escepticismo hacia
un acuerdo de libre comercio patrocinado por Estados Unidos, criticó
la acción militar de los estadounidenses en contra del terrorismo
en Afganistán y fue citado, en fecha reciente, en una revista
local, luego de opinar que Bush estaba delirante en cuanto
a su insistencia en la acción militar para dar solución
a la crisis sobre Irak.
Con todo, da Silva al parecer asume una posición más pragmática
con respecto al hombre a quien se ha referido en broma como Camarada
Bush, en comparación con la posición que él
y su partido habían tenido en el pasado. No puedo pedirle
a George Bush que sea el presidente que yo quiero que sea, y él
tampoco me puede pedir que sea el presidente que desearía ver
en mí, expesó. Tenemos que aprender a vivir
con cada cual de la manera que somos.
El lado preferido
Esta nueva versión de da Silva, al parecer más moderada,
se ha convertido en la preferida del FMI y los mismos inversionistas
de Wall Street, cuya alarma ante un gobierno encabezado por el Partido
de los Trabajadores, contribuyó con un aumento de las tasas de
intereses y el tipo de cambio durante la campaña presidencial,
efectuada el año pasado. En la vecina Argentina, por ejemplo,
el nuevo Presidente, Néstor Kirchner, se encuentra bajo exhortaciones
para que sea como Lula y no como Hugo Chávez, el
combativo mandatario populista de Venezuela.
No se trata de un cambio ideológico, respondió
da Silva cuando le preguntarn si su partido estaba avanzando hacia el
centro político o si aún se consideraba socialista. Aún
creemos en todos los principios que siempre hemos creído.
No obstante, todo parece indicar que da Silva está siguiendo
una trayectoria similar a la de su predecesor en la presidencia del
Brasil.
Fernando Henrique Cardoso también dio la espalda a su propia
teoría, recordó David Fleischer, editor de Brazil
Focus -boletín noticioso de política- y catedrático
de ciencias políticas en la Universidad Nacional de la localidad.
Como uno de los autores de la teoría de la dependencia,
Cardoso se convirtió en el favorito de la izquierda latinoamericana
al argumentar que los países en la periferia del
sistema capitalista estaban condenados a la explotación por parte
del centro. No obstante, para cuando asumió la presidencia
en 1995, ya había hecho a un lado esa opinión, usando
para ello lenguaje casi idéntico al que ahora Lula da Silva está
empezando a recurrir.
Estoy harto de conocer a presidentes de Latinoamérica que
culpan al imperialismo por la mala fortuna del Tercer Mundo, dijo
da Silva en un discurso reciente. Esas son tonterías. Somos
víctimas solamente de nuestra propia incompetencia.
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