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COBROS
IMAGINARIOS
Tarifas arbitrarias
El
servicio de agua potable siempre ha sido señalado como ineficiente;
pero un estudio realizado -entre 598 usuarios- demostró irregularidades
más graves donde ANDA efectuó cobros indebidos que significaron
un pago extra de más de $20 mil, durante seis meses.
El
súbito y significativo aumento en la factura del servicio de
agua potable de septiembre de 2002 la alertó de que ANDA le cobraba
injustamente.
Acudió a la oficina de atención al cliente de la proveedora
del servicio y con recibo en mano cuestionó a un empleado porqué
debía pagar $4.62 más de lo acostumbrado. Quiero
que me diga como es que entre estos números (lectura anterior
y actual que detalla en la factura) no existe gran diferencia y me están
cobrando excesivamente. ¿Podría explicarme cómo
es que cobran ustedes?
El trabajador de ANDA calló por unos minutos y después
de preguntar a aquella mujer si tenía fugas en el inodoro de
su casa le dijo: No pague el el recibo y vamos a enviar una inspección.
Puso un sello que decía entre otras cosas factura en análisis
y escribió una serie de números.
Desde octubre del año pasado, esta clienta espera a los técnicos
y hasta hoy no se explica de dónde salió el cobro excesivo.
Lo único positivo que aprendió de esta experiencia fue
a revisar cuidadosamente cada recibo y estar alerta ante un próximo
cobro dudoso; sin embargo, está desarmada porque carece de la
información que le permitan exigir una próxima explicación
con argumentos válidos. Le pasará como a un grupo de sus
vecinos del populoso San Bartolo (Ilopango) quienes el año pasado
ANDA les giró facturas que excedían los $11. Aunque el
reclamo en masa incidió en que les redujeran la tarifa en la
siguiente factura, nadie revisó fugas ni desperfectos en medidores
de agua. Nadie supo en realidad cuál era la causa de aquel cobro
arbitrario, ni mucho menos que existen leyes que deben regular el vital
servicio a fin de protegerles sus derechos como consumidores, entre
ellos a que sus medidores estén calibrados de acuerdo a parámetros
para un cobro justo.
Armas legales
La Ley de Protección al Consumidor, por ejemplo, establece en
su artículo 7 que todo consumidor de productos y servicios debe
estar debidamente informado.
Además le faculta para que denuncie o reclame por vía
judicial un resarcimiento de daños o perjuicios.
Pero el consumidor salvadoreño también tiene a la mano
otras armas jurídicas como la Ley del Consejo Nacional de Ciencia
y Tecnología, que contiene una serie de normativas que regulan
los servicios básicos como la telefonía, el agua potable
y la energía eléctrica. En el artículo 27, dentro
de las atribuciones del Departamento de Normalización, Metrología
y Certificación de la Calidad, tiene la obligación de
velar por el cumplimiento de esas normas, así como promover y
difundir la importancia de las mismas.
En los artículos 57 y 62 de la misma la ley establece una obligatoriedad
para las dependencias públicas y autónomas que prestan
servicios de energía eléctrica, agua y de teléfono
a que utilicen instrumentos medidores o contadores debidamente aferidos
por el Consejo.
También existe el decreto 110, el cual refiere entre otros aspectos,
que todo usuario del servicio de agua potable que carezca de medidor,
la abastecedora le cobre 6 metros cúbicos de consumo por cada
miembro que integre el hogar.
Pero estas regulaciones legales no escapan del papel, es decir, no se
ponen en práctica. Así lo devela una investigación
que hiciera el Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) y un grupo
de líderes locales sobre la facturación del servicio de
agua potable, partiendo de la constante denuncia que se hace sobre la
prestación del suministro.
Análisis revelador
La investigación realizada en cinco municipios del país
y en la que participaron 598 familias ha arrojado resultados preocupantes.
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Esta iniciativa de contraloría ciudadana, inédita
en Latinoamérica según el CDC, involucró a los
municipios de Soyapango, Zacatecoluca, Puerto El Triunfo, Mejicanos
y Apopa, y comenzó con la capacitación de unos 200 líderes
locales en la lectura de facturas y medidores , así como en legislación
relacionada con el servicio entre otros aspectos. Trazaron las zonas
donde desarrollarían el estudio y promovieron la participación
ciudadana.
Las casas comunales, los parques y otros sitios públicos de las
localidades participantes, constituyeron los centros de acopio de los
4 mil 464 recibos correspondientes a los últimos seis meses a
través de los cuales las familias argumentaban cobros indebidos
realizados por la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados
(ANDA). Representantes del CDC y los líderes locales capacitados
analizaron un promedio de 7 recibos por familia y encontraron que en
el 83.44 por ciento presentaban cobros indebidos. Encontramos
que el consumo mensual cobrado es de 39.2 metros cúbicos, pero
el consumo promedio calculado de toda la muestra, según el CDC,
debe ser de 24.7 metros cúbicos, afirma Armando Flores.
En otras palabras, el estudio reveló una sobrefacturación
del servicio porque según Flores ANDA estima los consumos.
Esta estimación significó a estos consumidores el pago
extra de $20 mil 261 (¢177 mil 290) durante el período analizado.
En el Puerto El Triunfo (Usulután) a 177 familias les cobraron
el 102 por ciento, es decir, el doble del consumo real. Ese error en
la facturación representó un desembolso adicional de $2
mil 369.8 (¢20 mil 736). En Soyapango, 209 familias pagaron adicionalmente
$7 mil 275 (¢63 mil 662).
El reclamo por incrementos en las facturas de los servicios básicos
no es algo nuevo en nuestro país; pero es la primera vez que
se realiza una fiscalización del problema, aún cuando
la muestra sea pequeña en comparación con los millares
de usuarios.
Hemos comprobado que el cobro de ANDA no corresponde al consumo
real y eso se debe probablemente a que no se hace eficientemente la
lectura del medidor, señala Armando Flores.
causa y efecto
Todo apunta, según este estudio, a que la causa del cobro excesivo
es el resultado de una lectura incorrecta del medidor del agua.
No se sabe exactamente si el error ocurre en el proceso de lectura o
en el de facturación. Lo que sí se sabe con certeza es
que la facturación final no corresponde al consumo real. A esta
conclusión llegaron después de cruzar la lectura de los
recibos con la del medidor. La investigación también incluyó
otros elementos de juicio como desperfectos en los aparatos de medición,
ya sea por el final de su vida útil o porque fueron dañados
por los mismos lectores según los denunciantes.
En la colonia Los Conacastes, de Soyapango, muchos medidores dejaron
de funcionar después de 18 años de existencia, mientras
que en la Urbanización 77 del Puerto El Triunfo, estos aparatos
yacen enterrados, no existen o simplemente están quebrados. Hace
dos meses lo quebraron unos niños, dice Angela Cruz Zapata,
quien no participó en la investigación y tampoco parece
advertir que según los recibos, ANDA le está cargando
lecturas anteriores cuando no sirve el medidor que desde
febrero paró en 3 mil 398 metros cúbicos. ¿En qué
se basa entonces para cuantificar el consumo? Es un cobro arbitrario,
responde Alicia Ramos de Peña, abogada del CDC encargada de tramitar
los reclamos de 499 familias ante la ANDA.
Raíces del problema
Otra valoración considerada en el estudio fue el ingreso mensual
promedio, que es de $225 (¢1,975) entre cada familia.
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Asimismo, una deficiencia en el servicio y de mala calidad,
así como el hecho de que el cobro del consumo por cada miembro
familiar no corresponde a lo que estipula la ley, que es de 6 metros
cúbicos , siempre y cuando no exista un medidor o sea un servicio
con base en cuota fija.
En el 82.1 por ciento de los casos estudiados, se detectó como
principales raíces del problema: cobro sin servicio, facturación
sin lectura de medidor, alteración de lectura, mala aplicación
de la tarifa, facturación de consumo excesivo injustificado,
facturación con medidor defectuoso y aplicación incorrecta
de cuota fija. Pero también se encontró mala calidad del
agua, recortes y desabastecimiento del servicio por más de 18
horas.
Estas irregularidades llevaron a la ANDA a cobrar un 73.21 por ciento
más de lo real, según el cálculo promedio hecho
por el CDC. A este cobro excesivo habría que añadir que
un 32 por ciento de estas familias desembolsan mensualmente $1 mil 878
(¢16 mil 434) para abastecerse de agua embotellada.
CDC ha presentado los resultados de este estudio y la reclamación
ante ANDA para su respectivo reintegro. Algunas familias pasarán
hasta un año sin pagar. Según Alicia Peña, si ANDA
no resuelve este conflicto, acudirían a la Dirección de
Protección al Consumidor. Hasta hoy la administradora gubernamental
ha reconocido su error en algunos casos, según la notificación
hecha al CDC, y ya ha comenzado a devolver en servicio a los afectados
según consta en los recibos. Otros aún esperan la resolución.
Sin embargo, esto sólo fue una ilusión, pues los nuevos
recibos reflejan el mismo problema que denunciaron.
Problema recurrente
A algunos habitantes de Los Conacastes, por ejemplo, les cargaron en
la factura un servicio que no habían solicitado
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A ellos les asignaron en la factura de enero $35.52
en concepto de cambio e instalación de medidor cuando no los
habían solicitado. En el recibo de mayo les volvieron a cargar
el mismo monto pero en concepto de multa. ¿Nos preguntamos
multa de qué si nuestros pagos están al día?
dice Dina Castillo, a quien tampoco le aplicaron lectura teniendo contador
nuevo.
A otros les ha ido peor. Santos Eripina Quinteros está alarmada,
ya que ha estado pagando en cuotas el valor del medidor y en el último
recibo le cargan adicionalmente el valor total también en concepto
de multa.
El problema que se está dando es que ANDA resolvió
y está devolviendo lo que cobró de más por cinco
meses en que se hizo el análisis de los casos pero ha vuelto
a caer en los mismos cobros arbitrarios, explica Alicia de Peña.
Usuarios afectados, como los de Soyapango, están preocupados
ante la recurrencia de las irregularidades en la facturación;
pero ahora dicen tener herramientas para detectarlas y como buscarles
la solución. Que cobren lo que es correcto. No pedimos
que nos regalen el agua, pero que tampoco nos saquen los ojos... Nosotros
nos estamos disecando y ellos engordando, dice Eripina. En tanto,
Armando Flores dice que el reporte de esta investigación debería
alertar a ANDA para que verifique la calidad del servicio de lectura
de medidores que ha concesionado a una empresa privada. (El servicio)
no está siendo controlado eficientemente... y al final el consumidor
está pagando los platos rotos, añade.
¿Qué le queda entonces al usuario? Flores dice que esperan
que esta experiencia sirva para animar a que el consumidor se vuelva
activo y vigilante de la calidad de los servicios básicos, pues
esta investigación revela que en el país hay prácticas
empresariales en el plano público y el privado, que afectan los
intereses del consumidor.
Con esta pequeña muestra no tengo ninguna duda que en el
servicio de agua, electricidad y telefonía hay una práctica
de cobro irregular, de cobro indebido muy escondida, y esto tiene que
ver -entre otras cosas- con un papel muy deficiente de los entes reguladores
del Estado y una actitud poco activa (en el consumidor) de vigilar lo
que está pagando, señala Flores.
La ingeniera Evelyn de Vanegas, del departamento de Normalización
del CONACYT, reconoce que aunque la ley que los regula establece entre
otras cosas verificar que, en este caso, los medidores estén
calibrados de acuerdo a normas internacionales, no lo han hecho por
falta de recursos.
El ingeniero Jorge Alberto Medrano, subdirector del Laboratorio Nacional
de Metrología Legal , que tendría que verificar esa calibración,
dice que no están haciendo esa labor pero que tienen un principio:
Nosotros o a quien delegue CONACYT, tendríamos que verificar
el buen funcionamiento de los lotes de medidores que compra ANDA , y
que su fabricación estén dentro de los estándares
internacionales permisibles, afirma.
Por el momento, el referido laboratorio mantiene en sus bodegas parte
del equipo para realizar esas pruebas de verificación, pero falta
dinero para completar esa infraestructura que funcionaría como
verificador de esa calibración. Mientras no exista esta figura
como lo exige la ley, el ingeniero Medrano dice que al menos ANDA debería
estar exigiendo una certificación de aprobación
de modelo a la hora de comprar los medidores.
Saber si ANDA lo hace, o qué respuesta da a la investigación
realizada por el CDC o a la recurrencia de la irregularidad en la facturación,
según las denuncias de los afectados, fue imposible. Se insistió
en cuatro ocasiones hablar con el presidente de la autónoma y
no respondieron la solicitud.
COBROS
IMAGINARIOS
Los
errores de la facturación
A
nivel estatal, los reclamos por un mal servicio y el problema de facturación
no son un tema ajeno. El presidente de ANDA ha reconocido públicamente
esta situación y ha acordado con la DPC agilizar la resolución
de las denuncias.
En
las estadísticas de la Dirección de Protección
al Consumidor (DPC) las denuncias relacionadas con la prestación
del servicio de agua potable han sumado las 1 mil 211 desde 2002 hasta
mayo de este año. Aunque no especifica en qué consisten
las denuncias.
Las cifras que la DPC maneja en concepto de recuperación a favor
de los denunciantes son significativas. Sólo el año pasado
recuperó $36 mil 978 (¢323 mil 565).
Este año no ha sido la excepción. En lo que va de 2003
el monto recuperado ya asciende a $20 mil 321 (¢177 mil 808).
Si se suman estos casos atendidos por la entidad estatal a los que reúne
la investigación del CDC, significarían casi dos mil personas
que han demostrado que la abastecedora de agua potable les ha cobrado
ilegalmente y que eso ha impactado el bolsillo de los que tienen menos
recursos.
¿Qué se ha hecho entonces? El presidente de ANDA, Manuel
Arrieta, reconoció hace una semana que la institución
ha desembolsado sólo entre enero y abril de este año,
$400 mil dólares (¢3.5 millones) en concepto de devoluciones.
Margen de error
Pero más allá de esto, el funcionario fue franco al decir
que esta fue la respuesta a las quejas de 120 mil usuarios que argumentaron
problemas en el abastecimiento del servicio, suministro no prestado
y errores en la digitación entre otras fallas. Aún cuando
ANDA aceptó públicamente su error en la facturación,
Arrieta aclaró que esto significa un margen de error bajo los
estándares de cualquier empresa, según lo publicó
un matutino el domingo pasado.
Sin embargo, las resoluciones de las que habla el funcionario representan
el 20 por ciento de los 600 mil usuarios del país. Parte de las
medidas anunciadas por Arrieta para enfrentar este tipo de problemas
es habilitar una línea telefónica privada a través
de la cual se recibiría un mayor número de denuncias y
de usuarios atendidos.
A esta mejora de la atención al cliente, abonaría la DPC,
con la cual han firmado un acuerdo para agilizar aún más
el trámite y la solución de denuncias.
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Como vigilar fallas en
el servicio
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1) Un consumo excesivo puede obedecer a fugas
en tuberías o desperfectos en el medidor. Una manera de
detectar estos problemas es observando si hay humedad en algunos
lugares, si los grifos cerrados gotean, si el inodoro no burbujea
o el agua del tanque no topa con la válvula de salida.
2) Si al cerrar válvulas o no detectar fugas aparentes,
y las agujas del medidor se mueven, es posible que hayan fugas
internas o daños en el medidor. Para comprobar problemas
en el aparato, cierre todas las válvulas, tome la lectura
del medidor y luego llene una garrafa de cinco galones.
3) Al terminar de llenar la garrafa, el medidor debe marcar la
cantidad correcta, es decir, los cinco galones o aproximadamente
19 litros. Esto se logra al restar la cantidad que marcó
el aparato desde que empezó a llenar el recipiente de la
cantidad que anotó antes de hacer la prueba.
4) Existen tres tipos de medidores. Los Iberconta, que son los
más frecuentes y tienen forma de reloj con una pantalla
que marca los metros cúbicos. Uno tiene una aguja que marca
litro a litro, el otro tiene tres relojes, el grande marca litros,
el mediano decenas de litros y el pequeño centenas de litros.
5) Jorge Medrano, del Labora torio de Metrología, dice
que una forma más segura de verificar si el medidor está
dañado es conectando un recipiente con agua medida a la
cañería próxima al medidor. Luego se vierte
el agua y se verifica en la pantalla del aparato si marca la cantidad
correcta.
222-0565
ANDA
La autónoma tiene en todo el país agencias para
la atención de reclamos por parte del usuario.
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221-3580
DPC
Es la dependencia del Ministerio de Economía que vigila
el respeto a los derechos del consumidor. |
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