 |  |
CARTAS
|
Gobierno
que quiero
Soy un ciudadano
de 57 años y durante este lapso de tiempo he visto desfilar
ante mis ojos los diferentes períodos presidenciales y
de cada uno he acumulado en mi mente recuerdos de las experiencias
por las que hemos pasado y soportado. Algunos gobiernan
con buena intención, otros se corrompieron pensando solo
en su bienestar, la de sus partidos y familia, ávidos de
fama fortuna y poder.
Ahora que enfrentamos nuevas elecciones queremos un hombre
o mujer que tenga justicia, que le nazca de lo profundo
de su ser, que su perfil sea del que mira hacia arriba y pueda
decirle a Dios que le de la sabiduría que necesita para
gobernar a esta nación tal y como lo hizo el rey Salomón
en tiempos antiguos, que tenga temor reverente a Dios y no a una
determinada religión, secta o partido político;
que sepa que allá arriba le llevan la contabilidad de todas
sus acciones y que un día el mismo Dios le cobrará
la factura correspondiente.
El presidente que quiero debe ser un hombre o mujer que respete
las leyes divinas y de la tierra, que haga valer los derechos
de las personas honestas que trabajan cotidianamente para llevar
alimento a su casa.
Un hombre o mujer que no se deje atemorizar por los chismes que
chusmas gritan y manchan paredes exigiendo derechos que no merecen,
apadrinados por políticos que están en parentesco
con el mismo Satanás, pues sus colores los delatan: Azufre,
lava roja y el negro que representa la oscuridad espiritual en
que viven, colores tomados de las entrañas del mismo infierno.
Hombre o mujer que respete nuestra Constitución Política
y que no permita que otro poder del Estado la pisotee y la viole.
Hombres o mujeres de esta talla los necesita Dios, los exige la
Patria.
Solo espero que aquellos que piensan igual a mí sepan elegir
en el momento dado este tipo de presidente que yo quiero para
mi lindo país El Salvador.
Jorge
Alberto Alas
DUI 00538259-6
|
¡Indignación
por carta!
Con indignación he leído en la sección Cartas,
de Vértice, la carta titulada Sonsonate capital por un
día, la cual aparece firmada con mi nombre y una dirección
electrónica que nunca he tenido.
Mario Inclán es un nombre que, en este país, sólo
mi padre y yo lo tenemos.
Es obvio que alguien malintencionado lo ha usado para molestar -a saber
con qué objetivo- al pueblo de Izalco, al que nosotros respetamos
profundamente. Aparte de las mentiras que se dicen en la carta (pues
no es cierto que Carlos V enviara esa campana a Sonsonate, sino que
se la regaló al pueblo de Izalco), nos parece delictivo que cualquier
persona pueda crear un correo electrónico y firmar con el nombre
de otra.
Creemos que ustedes deben verificar la identidad de los autores de esas
cartas. Por tanto, le ruego publique, a fin de aclarar lo sucedido.
Mario
C. Inclán Robredo
DUI 00111136 7
Los
viejecitos del INPEP
Gobernando para la gente, menos para los viejecitos. Con mucha tristeza
nos sentimos los ex trabajadores estatales que dimos 30 y más
años en las dependencias gubernamentales y que nos acogió
la jubilación en el INPEP.
Una Asamblea Legislativa, no recuerdo la fecha, aprobó que todos
los años se nos aumentara el 10 por ciento. Nunca se cumplió
y cuando estuvo al frente del INPEP Francia Brevé, dijo que ese
porcentaje era mucho y que proponía el seis. Y fuimos tan torcidos
que ninguna de las dos ofertas se cumplió.
Hoy el señor Presidente ni siquiera nos ha tomado en cuenta a
los viejitos, como si fuéramos seres de otro planeta y si le
agregamos que del aporte de las modestas pensiones se nos descuenta
en su totalidad la cuota del ISSS... ¿qué nos queda? ¿Por
qué dicen que ya no tenemos patrono?
Sabían que al fallecer alguno de los cónyuges, se pierde
esa pensión... ¡Que ingratitud! Cuando debería quedarle
al viudo o viuda.
Los señores funcionarios actuales no se han puesto a pensar que
quienes laboramos en oficinas lo hicimos con muebles y enseres obsoletos,
como máquinas de escribir manuales y duras, contómetros
manuales que muchas veces teníamos que enrollar en papel para
utilizarlos al revés. En cambio, los empleados de estos tiempos,
las computadores les hacen casi el trabajo.
Por estas y muchas más razones, creemos conveniente que se nos
tome en cuenta en el esperado aumento que lo aguardamos desde hace varios
años y que hoy el señor Presidente está ofreciendo
al gobernar para la gente. Continuaremos esperando con la misma paciencia.
Roberto
Figueroa Duque
DUI No. 2204875 7
¿Donde
está?
Busco a José Umaña, oriundo de Chalatenango, a quien conocí
en Miguel Alemán, México en 1988. Si alguien lo conoce,
diganle que lo busco.
Carmen
R.
carmenr61@hotmail.com
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|