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Arrecia
la enfermedad /
El miedo se asoma
Quebrantos
Las
diarreas y calenturas se le acrecentaron a Abel. También
las visitas a los hospitales. En él comenzó
a crecer la angustia existencial. Era en Fundasida
donde más reposo espiritual podía encontrar.
Ahí siempre le dieron una esperanza, siempre
lo ayudaron
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Camino
a la muerte /
Una despedida
La agonía
A
pesar de los retrovirales que tomaba, la salud de
Abel comenzó a empeorar.
Cada vez que me da calentura, no sé si
veo las puertas del cielo o las del infierno,
me dijo. Eso me pone a reflexionar: es un hombre marcado
por la muerte
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El
final
Por
correo electrónico, Arturo Silva, otro fotógrafo,
me escribe:
Te tengo una mala noticia.
¿Qué pasó? pregunto.
Tu amigo Abel murió asegura sin
hacer pausa.
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