7 de septiembre de 2003


EDICIÓN ESPECIAL
FOTOHISTORIA

El final

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Sábado 19 de agosto. Envío a EL DIARIO DE HOY cuanta fotografía hice a Ana Guevara, la mejor atleta del mundo en los 400 metros.

Por correo electrónico, Arturo Silva, otro fotógrafo, me escribe:

—Te tengo una mala noticia.

—¿Qué pasó? —pregunto.

—Tu amigo Abel murió —asegura sin hacer pausa.

Al escuchar aquello siento un escalofrío. Mi mente se turba. Pienso que le fallé al amigo. Que, al final, no lo pude dejar en las puertas de la muerte. Que no estuve con él.

Marcelo Betancourt, un periodista de la sección de deportes, me mira.
Y entonces lloré. Lloré por él.

Fuerza y coraje. Eso era lo que Abel quería encontrar para vivir. Amargos días. Tantas visitas al hospital enseñan la cara de la muerte.

EL final. Los últimos días de Abel fueron durísimos. Murió de hitoplasmosis hepática y neumonía. La tumba. Una cruz colocada sobre la tierra recuerda hoy el alma de Abel Ortiz. Esa cruz será siempre su eco.

 

Palabras finales

“Decile a Álvaro que publique lo que quiera. Que en las historias que nos contaban cuando éramos niños, el príncipe siempre vive, aunque en ésta muere. Pídele que el día de mis cumpleaños vaya a la playa. Yo estaré ahí con ustedes”.

Abel Ortiz

 

 

 

 

 


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