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DÍAS
CONTADOS
La cuenta regresiva
Cuando
comenzó su gestión presidencial, Francisco Flores lanzó
un novedoso proyecto de desarrollo económico y social del país.
Pero, a un año de que termine su período, se enfrenta
a una ola de críticas, principalmente por la falta de soluciones
a la crisis económica que golpea a los salvadoreños.
Alicia Miranda/Mirella Cáceres/Javier Espinoza
vertice@elsalvador.com
A once meses de terminar su mandato presidencial, Francisco
Flores anunció un nuevo rumbo en su plan de gobierno.
Una reducción en las tarifas de electricidad, dos años
de gracia para los cafetaleros endeudados, aumento de las pensiones
y su gestión para lograr una mejor relación entre trabajadores
y empresarios que conduzca al descongelamiento del salario mínimo,
son los cuatro ejes de su última maniobra presidencial.
¿Una medida desesperada ahora que su partido está en la
picota? ¿Una decisión que es resultado de presiones internas
tras los resultados electorales del 16 de marzo?
Pese a que las cuatro acciones concretas, como él las llama,
son parte de la lista de problemas apremiantes que viven los salvadoreños,
éstas no habían encontrado eco en cuatro años de
gobierno. Por eso a algunos les sorprende que el mandatario anuncie
cambios en su política cuando falta apenas un año para
que termine su gestión. A la oposición, en cambio, no.
Hemos insistido por años, reitera el jefe efemelenista
Schafik Handal.
Curiosamente, el anuncio de Flores -de cara a su último año
de gobierno- coincide con el número de grandes promesas que hizo
durante su campaña electoral: las cuatro alianzas.
La nueva postura de Flores despierta inquietudes sobre el verdadero
trasfondo de sus intenciones.
Todo parece indicar que los nuevos cambios surgen después de
las fuertes críticas a sus políticas de gobierno, principalmente
las de corte económico y social. Incluso sus mismos correligionarios
lo han responsabilizan por los resultados adversos hace unas semanas.
Armando Calderón Sol, uno de los presidentes honorarios de Alianza
Republicana Nacionalista (ARENA) fue quien expuso públicamente
su descontento. Junto a Alfredo Cristiani, el ex presidente que alcanzó
el acuerdo de paz con la ex guerrilla, apuntaron la necesidad de que
los miembros del Concejo Ejecutivo Nacional (COENA) depusieran sus cargos.
Y, efectivamente, el llamado fue atendido esta misma semana.
Así, el empresario Ricardo Poma , nombrado director de Asuntos
Económicos y Sociales hace dos meses, tuvo que ceder su espacio
a los cambios.
Calderón Sol ha hablado de corregir errores como fortalecer
su posición ideológica, analizar y revisar la campaña
de 2003 a fin de construir una esperanza que no se logró antes.
Por otro lado, el sector profesional enfiló sus baterías
contra Juan José Daboub, el ministro de Hacienda, por falta de
olfato político y ser el responsable del deterioro del partido.
Este sector aduce que los resultados electorales son fruto de la infructuosa
búsqueda del equilibrio que pretendió el mandatario, sobre
todo, por la forma en que conformó su gabinete de trabajo, al
abrir la recepción de currículos de profesionales ajenos
al partido ARENA.
Flores afirma que le ha tomado la palabra a sus críticos y ya
asumió su responsabilidad. El acercamiento a la población,
adoptado la semana pasada, y las últimas propuestas económicas
para favorecerla parecen confirmar un intento por contribuir al rescate
del partido. Al menos así lo interpretan sus adversarios y los
mismos correligionarios.
El nuevo rumbo que Flores imprime a su último año de gobierno
significa un giro drástico a la forma de gobernar en los cuatro
anteriores.
Sin embargo, la crítica más dura se centra en el modelo
económico, porque no parece beneficiar a amplios sectores de
la población. El encarecimiento de la vida en los últimos
años es el principal clamor popular.
Alianza
y progreso
Desde el 1 de junio de 1999, cuando Flores asumió la presidencia,
fue el principal impulsador de su proyecto: la Nueva Alianza para el
Progreso.
El plan se ejecutaría bajo cuatro ejes estratégicos. El
primero, Alianza para el trabajo, generaría empleo
mediante el apoyo a la micro, mediana y pequeña empresa. Además,
mejoraría la agricultura.
Con la Alianza Solidaria, el segundo eje, pretendía
fomentar la participación local, la descentralización
y acceso a los servicios básicos. A través de la Alianza
por la Seguridad, el tercero, buscaría disminuir la delincuencia,
mientras el cuarto, Alianza por el Futuro, buscaría
armonizar el medio ambiente con el desarrollo.
La propuesta de desarrollo económico y social, hecha por el presidente
electo más joven, 39 años, generó grandes expectativas
entre la población. Pero Flores requirió de un largo análisis
para designar al equipo que ejecutaría su novedoso proyecto.
El resultado fue un grupo caracterizado por profesionales desconocidos
para el público y que no necesariamente surgían de las
filas areneras.
Los únicos sobrevivientes del gobierno de Calderón Sol
-en aquel nuevo equipo- fueron Mario Acosta Oertel y Juan Martínez
Varela.
A los dos meses de gestión, Flores anuncia la Propuesta
de reactivación económica: Una responsabilidad compartida
que pretendía convertirse en un ajuste para reducir el déficit
fiscal y aumentar los ingresos.
La primera medida fue el aumento al Impuesto al Valor Agregado (IVA)
a los granos básicos, las verduras y las medicinas e incluir
a la microempresa. Llueven piedras.
Ante las reacciones que generó la medida, Flores tuvo que retractarse.
Sin embargo, los lamentos por el agobio económico continuaron
durante su mandato.
Tanto así que, en el segundo año de gobierno, una encuesta
realizada por CID-Gallup, reflejaba que la situación económica
de la población había empeorado en un 45 por ciento, con
tendencia a acentuarse aún más.
Sismos y dolarización
El 2001 comenzó mal. Enero fue el mes más difícil.
El Salvador amaneció dolarizado y días después
fue sacudido por dos terremotos.
Ahora, a poco más de dos años de implementada la Ley de
Integración Monetaria, el dólar reina en la economía
nacional y la moneda local prácticamente ha desaparecido.
Los beneficios de la dolarización son muy cuestionados, aún
cuando al anunciarla, Flores la calificó como un seguro contra
las devaluaciones porque los salarios, los ahorros y los aportes del
fondo de pensiones estarían en dólares.
Pese a que los índices de inflación no se han disparado,
sí lo ha hecho el costo de la vida. Una encuesta de CID-
Gallup, de mayo de 2001, evidenció que el 55% creía que
no había beneficio económico después de la Ley.
Ese sentir se mantiene aún. Los precios se han incrementado.
Antes, una bolsa de frutas costaba cinco colones; ahora, un dólar,
lamenta una residente de la colonia San Benito, en San Salvador.
Mientras los salvadoreños no terminaban de asimilar el curso
legal del dólar, dos terremotos sacudieron más la economía
del país.
Además de las pérdidas humanas, la Comisión Económica
para América Latina (CEPAL) calculó las pérdidas
en mil 600 millones de dólares, equivalente al 13% del Producto
Interno Bruto.
La ayuda internacional empezó a llegar y con ella los señalamientos
al Presidente Flores. En las comunidades rurales, la gente reclamó
por el retraso en la entrega de ayuda y por la mala administración
de los donativos. Santa Tecla fue el escenario de una disputa matizada
por los colores políticos, mientras los sobrevivientes de la
tragedia -al margen del pleito- solo querían un respiro para
salir adelante.
A más de dos años de los desastres y pese a la gran cantidad
de apoyo financiero de la comunidad internacional, el país aún
no sale del proceso de reconstrucción como tampoco de la crisis
económica. Cabeceras departamentales como San Vicente todavía
exhiben las ruinas en el pleno centro de la ciudad como testimonio de
aquel desastre.
El
futuro presidencial
Los desaciertos, especialmente en materia económica, es la principal
causa que ahora demanda nuevas medidas.
Algunos líderes y analistas políticos encuestados por
Vértice coinciden en que el aumento de la pobreza y el desempleo
influyeron a que la población le diera un voto de castigo
al partido de gobierno.
El empresario Orlando De Sola cree que el gobierno se divorció
de la gente y que es algo insalvable porque cualquier cambio radical
no es creíble, significa, en otras palabras, dar patadas
de ahogado.
Ricardo Perdomo, ex candidato de la coalición PDC, PSD, AP y
MR, aunque reconoce la apertura comercial por los tratados de Libre
Comercio con Canadá, México, República Dominicana,
Chile y Estados Unidos (que está en proceso), critica la ejecución
de un modelo concentrador de riqueza y excluyente de las grandes
mayorías.
Carlos Rivas Zamora, el alcalde electo de San Salvador, dice que no
es la política de Flores la que incidió en los resultados
electorales, sino la política de ARENA porque el presidente sólo
es un instrumento. Su proyecto neoliberal ha fracasado. Ha desestimado
la inversión, señala Rivas.
Jorge Villacorta, del Centro Democrático Unido (CDU), dice que
la gestión presidencial sólo ha sido positiva para
los banqueros. María Julia Castillo, ex candidata a alcaldesa
capitalina por el PCN, es franca: los bolsillos están vacíos...
la economía está difícil para la clase media y
la clase trabajadora.
Roberto Rubio, director ejecutivo de Fundación Nacional para
el Desarrollo (FUNDE), cree que más allá de dotar de acceso
a teléfono a la ciudadanía y mejorarle las carreteras,
hay que resolver el costo de la vida y el desempleo.
Uno de los críticos más severos dentro del mismo partido
ARENA, Mario Acosta, también cree que Flores puede subsanar sus
errores; pero, esencialmente, dos: corregir las deficiencias de
la SIGET y reglamentar medidas en favor del sector agropecuario.
Si Francisco Flores ha reconocido públicamente sus errores, los
últimos días de su administración talvez reencaucen
al electorado hacia el partido gobernante. Las encuestas tendrán
que medir el impacto de las ofertas presidenciales y cómo han
sido asumidas por la población en lo que resta de 2003. Sus adversarios
políticos, afirman, esperan que se traduzcan en beneficio para
todos. El tiempo dirá la respuesta. Pero, a corto plazo, se espera
que el sonado aumento al salario mínimo no se vaya a convertir
en un factor que encarezca más la canasta básica de la
familia.
No
les dejé el gusto
BASTÓ
EXAMINAR LA NUEVA COMPOSICIÓN POLÍTICA EN LA ASAMBLEA
LEGISLATIVA PARA QUE RICARDO YÚDICE DECIDIERA DEJAR SU CARGO.
YÚDICE SABE QUE NADIE IBA A RETENERLO EN EL PUESTO PESE A SUFRIR
UNA LUCHA SIN CUARTEL CON LOS BUSEROS.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
Desde
hace una semana, Ricardo Yúdice es un ciudadano común
que retiene un cargo público hasta entregar el puesto a su sustituto
en la cartera del Viceministerio de Transporte.
Para Yúdice, su error fue poner en marcha un sistema de transporte
que -de alguna forma- tocaba muchos intereses, y principalmente de aquellas
personas que hicieron del subsidio al diesel una vía fácil
para lucrarse.
Pero el ex funcionario considera que es mejor dejar el camino libre
para que continúe el proyecto de reordenamiento vehicular y prefiere
renunciar antes que por la presión política que se avecina
le soliciten su sustitución.
Yúdice dice no arrepentirse de su decisión, ya que al
final de cuentas, existe en él un buen sabor, en el sentido que
no le dará el gusto al Presidente Flores para removerlo de su
cargo.
¿Ha fracasado el nuevo sistema de transporte?
No, el proyecto se ha cumplido en un setenta por ciento.
Durante la implementación del plan, se presentaron muchos
momentos críticos. ¿Hubo momentos de frustración
o se sintió sin respaldo por las presiones políticas?
La frustración es más como salvadoreño que como
funcionario. Uno sabe que cuando se implementan medidas de cambio, es
una oposición que uno prevé que va a encontrar.
Usted ha dicho que se retira para permitir que el proyecto avance,
¿Se trataba de una guerra a título personal o en contra
del funcionario que ocupa el cargo?
Cualquier duda quedó aclarada el lunes pasado en la Comisión
de Obras Públicas (de la Asamblea Legislativa) quien recomendó
mi salida.
Entonces, ¿su puesto sería parte de las negociaciones
políticas en la nueva Asamblea Legislativa?
Podría ser.
¿Osea que usted ha tomado la iniciativa?
Es posible.
¿Cree que el próximo Viceministerio tendrá
el mismo problema?
No sé qué facilidades o dificultades encontrará.
Lo que si le puedo garantizar es que son condiciones totalmente diferentes
a las que habían hace dos años y medio.
¿Cuándo presentó su renuncia?
El lunes por la tarde, primero a mi jefe, el Ministro de Obras Públicas,
y luego al Presidente por medio de una nota.
¿Cree que lo tomó por sorpresa al mandatario?
Yo siempre he creído que el Presidente Flores es una persona
muy inteligente y perspicaz para darse cuenta de las cosas por lo que
no creo; más bien, creo que es lo que pudo haber previsto por
las condiciones que se estaban dando.
¿Considera que con su salida viene a desentonar el último
año del gobierno del Presidente Flores?
No en las circunstancias en la que se presenta este caso. No me voy
con malestar o enemistad con nadie. Tampoco me retiro con un sin sabor
con el Presidente Flores.
¿A qué se va a dedicar?
(Ríe) Aún no tengo definido...
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