5 de enero de 2003

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Eugenesia y sectas van juntas

Según lo que el mundo ha oído hasta ahora, la científica principal de una compañía, fundada por una secta que cree que viajeros extraterrestres crearon a la raza humana mediante la manipulación genética, anunció que una mujer estadounidense de 31 años había dado a luz a una criatura de siete libras de peso, clonada de sus propias células.

Daniel J. Kevles*
vertice@elsalvador.com

Que el bebé, llamado Eva, sea una clonación real -o siquiera si existe- es algo que falta por probar. La secta, llamada los raelianos, no sólo existe, sino que en cierto sentido es una noticia vieja.
El fundador del grupo fue Claude Vorilhon, un periodista especializado en carreras de autos que dijo haber tenido un encuentro con extraterrestres en 1973, cuando caminaba cerca de un volcán en Francia. Dijo que los extraterrestres viajaban en un platillo volador y revelaron que ellos eran los Elohim mencionados en la Biblia, no Dios, sino seres de galaxias lejanas que habían creado mediante ingeniería genética a la raza humana en la Tierra a partir de ADN inerte. Dieron a Vorilhon el nombre de “Rael” y le pidieron que revelara a la humanidad la verdadera historia de su creación.
El Movimiento Raeliano, que cuenta con 40,000 miembros en Francia, Canadá, Japón y otros países, cree que la humanidad ya está lo suficientemente avanzada como para comprender sus orígenes, para crear vida a partir de materia inerte, y en consecuencia para lograr, mediante la clonación humana, la vida eterna.
Esta combinación futurista de religión y ciencia, de metas milenarias y prácticas reproductivas, tiene numerosos antecedentes que datan del siglo XIX y se ha continuado hasta la fecha con grupos modernos como los miembros de la Rama Davidiana.
El historiador Lawrence Foster ha escrito de las “décadas turbulentas de 1830 y 1840, antes de la Guerra civil, cuando miles de estadounidenses se afiliaron a movimientos religiosos que rechazaban los matrimonios religiosos y los patrones tradicionales de los papeles sexuales para optar por estilos de vida alternativos”.
Esos movimientos incluían la Comunidad Oneida de John Humphrey Moyes en el norte del estado de Nueva York, creada en 1848. Esa empresa utópica estaba organizada en torno a la propiedad comunal de la propiedad y la práctica del “matrimonio complejo”, según el cual se declaraba que todos los miembros de la comunidad estaban casados entre ellos.
“Estar avergonzado de los órganos sexuales es estar avergonzado de los instrumentos más perfectos para el amor y la unidad”, decía Noyes.

Ideas de eugenesia

Noyes manejaba Oneida en forma autocrática, incluyendo sus relaciones sexuales, y lo usual era que él iniciara sexualmente a las mujeres jóvenes.
Tenía la intención de que Oneida estableciera “las relaciones correctas con Dios”, “las relaciones correctas entre los sexos, del tipo que alentara una vida armoniosa; las relaciones económicas correctas”, en contraste con el cruel capitalismo y, al alcanzar estas metas, la creación del verdadero milenio sobre la Tierra, con la eliminación de las enfermedades y la muerte.
En 1865, en su búsqueda incesante de la perfección, el diario de Noyes en Oneida, “The Circular”, tomó nota de las ideas de la eugenesia, muy en voga en ese entonces, y proclamó en un editorial que “la reproducción humana debe ser uno de los asuntos más importantes de la era, trascendiendo en su sublime interés todos los temas políticos y científicos actuales”.
Unos años después, Noyes seleccionó a voluntarios de Oneida para emprender un programa experimental de reproducción humana selectiva.
A diferencia de Noyes, Rael no es un visionario comunitario, pero la sensualidad y la sexualidad han sido desde hace tiempo una característica de sus doctrinas. En 1987, publicaron un pequeño libro, “Meditación Sensual”, con una cubierta en la que aparecen dos mujeres desnudas en posiciones eróticas y un texto que exhorta a “desinhibirse”.
Rael también ha publicado un mensaje de los Elohim en el que éstos piden que “nuestro último Profeta, Rael, funde una orden religiosa que reúna a mujeres jóvenes que deseen conscientemente poner al servicio de sus creadores y de sus Profetas su belleza interior y exterior cuando lleguemos a la Embajada”.
La doctora Brigitte Boisselier, científica principal de Clonaid, la empresa fundada por la secta, dice que ella es una “obispa” raeliana, pero que es probable que la clonación humana nada tenga que ver con la búsqueda de Rael de la vida eterna, o para la búsqueda de la perfección.
El ideal de libertad sexual de Noyes finalmente se divorció de su comunitarismo utópico, convirtiéndose en un fin en sí mismo, con la ayuda de tecnologías de contracepción. En la misma forma, la clonación humana, si demuestra ser eficaz y segura, seguramente se convertirá en otra opción reproductiva para la gente que no puede reproducirse de otra forma.
* The New York Times News Service para El Diario de Hoy


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