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INTERNACIONAL

Eugenesia
y sectas van juntas
Según
lo que el mundo ha oído hasta ahora, la científica principal
de una compañía, fundada por una secta que cree que viajeros
extraterrestres crearon a la raza humana mediante la manipulación
genética, anunció que una mujer estadounidense de 31 años
había dado a luz a una criatura de siete libras de peso, clonada
de sus propias células.
Daniel
J. Kevles*
vertice@elsalvador.com
Que el bebé, llamado Eva, sea una clonación real -o siquiera
si existe- es algo que falta por probar. La secta, llamada los raelianos,
no sólo existe, sino que en cierto sentido es una noticia vieja.
El fundador del grupo fue Claude Vorilhon, un periodista especializado
en carreras de autos que dijo haber tenido un encuentro con extraterrestres
en 1973, cuando caminaba cerca de un volcán en Francia. Dijo
que los extraterrestres viajaban en un platillo volador y revelaron
que ellos eran los Elohim mencionados en la Biblia, no Dios, sino seres
de galaxias lejanas que habían creado mediante ingeniería
genética a la raza humana en la Tierra a partir de ADN inerte.
Dieron a Vorilhon el nombre de Rael y le pidieron que revelara
a la humanidad la verdadera historia de su creación.
El Movimiento Raeliano, que cuenta con 40,000 miembros en Francia, Canadá,
Japón y otros países, cree que la humanidad ya está
lo suficientemente avanzada como para comprender sus orígenes,
para crear vida a partir de materia inerte, y en consecuencia para lograr,
mediante la clonación humana, la vida eterna.
Esta combinación futurista de religión y ciencia, de metas
milenarias y prácticas reproductivas, tiene numerosos antecedentes
que datan del siglo XIX y se ha continuado hasta la fecha con grupos
modernos como los miembros de la Rama Davidiana.
El historiador Lawrence Foster ha escrito de las décadas
turbulentas de 1830 y 1840, antes de la Guerra civil, cuando miles de
estadounidenses se afiliaron a movimientos religiosos que rechazaban
los matrimonios religiosos y los patrones tradicionales de los papeles
sexuales para optar por estilos de vida alternativos.
Esos movimientos incluían la Comunidad Oneida de John Humphrey
Moyes en el norte del estado de Nueva York, creada en 1848. Esa empresa
utópica estaba organizada en torno a la propiedad comunal de
la propiedad y la práctica del matrimonio complejo,
según el cual se declaraba que todos los miembros de la comunidad
estaban casados entre ellos.
Estar avergonzado de los órganos sexuales es estar avergonzado
de los instrumentos más perfectos para el amor y la unidad,
decía Noyes.
Ideas de eugenesia
Noyes manejaba Oneida en forma autocrática, incluyendo sus relaciones
sexuales, y lo usual era que él iniciara sexualmente a las mujeres
jóvenes.
Tenía la intención de que Oneida estableciera las
relaciones correctas con Dios, las relaciones correctas
entre los sexos, del tipo que alentara una vida armoniosa; las relaciones
económicas correctas, en contraste con el cruel capitalismo
y, al alcanzar estas metas, la creación del verdadero milenio
sobre la Tierra, con la eliminación de las enfermedades y la
muerte.
En 1865, en su búsqueda incesante de la perfección, el
diario de Noyes en Oneida, The Circular, tomó nota
de las ideas de la eugenesia, muy en voga en ese entonces, y proclamó
en un editorial que la reproducción humana debe ser uno
de los asuntos más importantes de la era, trascendiendo en su
sublime interés todos los temas políticos y científicos
actuales.
Unos años después, Noyes seleccionó a voluntarios
de Oneida para emprender un programa experimental de reproducción
humana selectiva.
A diferencia de Noyes, Rael no es un visionario comunitario, pero la
sensualidad y la sexualidad han sido desde hace tiempo una característica
de sus doctrinas. En 1987, publicaron un pequeño libro, Meditación
Sensual, con una cubierta en la que aparecen dos mujeres desnudas
en posiciones eróticas y un texto que exhorta a desinhibirse.
Rael también ha publicado un mensaje de los Elohim en el que
éstos piden que nuestro último Profeta, Rael, funde
una orden religiosa que reúna a mujeres jóvenes que deseen
conscientemente poner al servicio de sus creadores y de sus Profetas
su belleza interior y exterior cuando lleguemos a la Embajada.
La doctora Brigitte Boisselier, científica principal de Clonaid,
la empresa fundada por la secta, dice que ella es una obispa
raeliana, pero que es probable que la clonación humana nada tenga
que ver con la búsqueda de Rael de la vida eterna, o para la
búsqueda de la perfección.
El ideal de libertad sexual de Noyes finalmente se divorció de
su comunitarismo utópico, convirtiéndose en un fin en
sí mismo, con la ayuda de tecnologías de contracepción.
En la misma forma, la clonación humana, si demuestra ser eficaz
y segura, seguramente se convertirá en otra opción reproductiva
para la gente que no puede reproducirse de otra forma.
* The New York Times News Service para El Diario de Hoy
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