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LA
COLUMNA
¿Lo
mismo de siempre?
Los diputados se despidieron el martes pasado
tal y como muchos salvadoreños esperaban. Con temas pendientes
en el tintero.
A partir del jueves 1 de mayo, los nuevos padres de la patria
iniciaron su trabajo con el déficit heredado de la legislatura
pasada. Quedó pendiente la aprobación de los préstamos
a los hospitales, la elección de los magistrados de la Corte
Suprema de Justicia (CSJ) y las reformas a la Constitución, entre
otros muchos puntos.
Si bien es cierto la aprobación de estos temas demandaba un estudio
serio y responsable, mayor responsabilidad era abordarlo lo antes posible
y no delegar la decisión a otra legislatura que tendrá
miembros nuevos o en el peor de los casos los mismos que mostraron desdén
a las temáticas ¿Cuánto tenemos que esperar ahora?
Nadie sabe, pero sí se perderá tiempo valioso para solucionar
muchos problemas.
Recientemente alguien me dijo Aquí no valen los partidos
políticos, sino la necesidad de la gente y creo que tiene
razón. Cuando los señores diputados caigan en la cuenta
que, quieran o no, son representantes de todos los salvadoreños,
hayamos votados por ellos o no, más que representantes de SU
partido político, entonces se podrán borrar esa mala imagen
que manejan. Que se la tienen muy bien ganada.
La no aprobación del préstamo para la reconstrucción
de la red hospitalaria, dañada por los terremotos de hace dos
años, era de urgencia. Retrasarla era perder el carácter
de emergencia con el que estaba concebido el empréstito.
Todos evaden la responsabilidad de la no aprobación. Sin embargo
da pena leer en los periódicos las razones por las que no se
alcanzó el consenso. A algunos maduros padres de la patria
y políticos no les agradó compartir la mesa con colegas.
Para Ripley.
Las otras dos elecciones, reformas a la Constitución y designación
de los magistrados de la CSJ, fueron engavetadas para que las estudie
la nueva legislatura porque algunos partidos políticos ni siquiera
habían recibido los currículos de los candidatos. Las
reformas, dijo Schafik Handal, se harán después de escuchar
la opinión del pueblo, ojalá así sea y no después
resulte de un madrugón con quién sabe qué negociaciones.
Caprichos políticos, negligencia, haraganería, etc, etc.,
las razones pueden sobrar. Lo preocupante es que cada elección,
cada período, los salvadoreños depositamos nuestra confianza
en 84 ciudadanos (que por suerte bajarán a 60) para que trabajen
por nuestros intereses, sean del color que sean, y duele sentirse decepcionado.
Señores diputados entrantes: no nos decepcionen. No salgan con
lo mismo de siempre.
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