4 de mayo de 2003

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Wilfredo Hernández
vertice@elsalvador.com

¿Lo mismo de siempre?

Los diputados se despidieron el martes pasado tal y como muchos salvadoreños esperaban. Con temas pendientes en el tintero.

A partir del jueves 1 de mayo, los nuevos “padres de la patria” iniciaron su trabajo con el déficit heredado de la legislatura pasada. Quedó pendiente la aprobación de los préstamos a los hospitales, la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y las reformas a la Constitución, entre otros muchos puntos.

Si bien es cierto la aprobación de estos temas demandaba un estudio serio y responsable, mayor responsabilidad era abordarlo lo antes posible y no delegar la decisión a otra legislatura que tendrá miembros nuevos o en el peor de los casos los mismos que mostraron desdén a las temáticas ¿Cuánto tenemos que esperar ahora? Nadie sabe, pero sí se perderá tiempo valioso para solucionar muchos problemas.

Recientemente alguien me dijo “Aquí no valen los partidos políticos, sino la necesidad de la gente” y creo que tiene razón. Cuando los señores diputados caigan en la cuenta que, quieran o no, son representantes de todos los salvadoreños, hayamos votados por ellos o no, más que representantes de SU partido político, entonces se podrán borrar esa mala imagen que manejan. Que se la tienen muy bien ganada.

La no aprobación del préstamo para la reconstrucción de la red hospitalaria, dañada por los terremotos de hace dos años, era de urgencia. Retrasarla era perder el carácter de emergencia con el que estaba concebido el empréstito.

Todos evaden la responsabilidad de la no aprobación. Sin embargo da pena leer en los periódicos las razones por las que no se alcanzó el consenso. A algunos “maduros padres de la patria” y políticos no les agradó compartir la mesa con colegas. Para Ripley.

Las otras dos elecciones, reformas a la Constitución y designación de los magistrados de la CSJ, fueron engavetadas para que las estudie la nueva legislatura porque algunos partidos políticos ni siquiera habían recibido los currículos de los candidatos. Las reformas, dijo Schafik Handal, se harán después de escuchar la opinión del pueblo, ojalá así sea y no después resulte de un madrugón con quién sabe qué negociaciones.

Caprichos políticos, negligencia, haraganería, etc, etc., las razones pueden sobrar. Lo preocupante es que cada elección, cada período, los salvadoreños depositamos nuestra confianza en 84 ciudadanos (que por suerte bajarán a 60) para que trabajen por nuestros intereses, sean del color que sean, y duele sentirse decepcionado. Señores diputados entrantes: no nos decepcionen. No salgan con lo mismo de siempre.


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