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LA
COLUMNA
Políticas
con madurez
No es cuestión de coyunturas.
Los planes de gobierno no se elaboran chantajeando la emotividad de
los ciudadanos, ni actuando partidariamente, ni lanzando conjeturas
irresponsables.
Estoy de acuerdo con que el combate a las maras es prioritario. De eso
no hay duda. Y que requiere de mano dura, también.
Pero venirnos a decir que la aprobación de un incremento presupuestario
a las alcaldías pondrá en riesgo la vida de
muchos salvadoreños, de esas madres cuyos hijos los mareros los
han ajusticiado. Significa quitarles a las comunidades la posibilidad
de que vivan en tranquilidad
, me parece demasiado retórico.
Y con esto no estoy defendiendo a estos grupos de antisociales, lacras
de la sociedad, ni tampoco abogo por el incremento presupuestario, esto
último requiere un estudio más responsable. Sin embargo,
conozco de comunas que han aplicado programas de readaptación
de mareros y les ha ido bien, con o sin incremento. Cuestión
de voluntad. Apaneca es un ejemplo de ello.
Lo que sí defiendo es el respeto a los derechos de los ciudadanos.
Porque no vamos a negar que con el proyecto de ley -o con algunos artículos
de ésta- se pueden dar peligrosos abusos de autoridad. Porque
quién va a determinar qué tatuaje es propio de maras y
qué otro no. Quién decidirá qué grupo reunido
en x lugar sea de mareros y cuál no. Para mientras
eso sucede, el detenido parmanecerá en una bartolina para que
luego le salgan con un perdón, pero es que nos equivocamos.
Porque no todo tatuado es marero, no todo grupo reunido en una esquina
es de mara. Pensar así, es caer en un sistema de excepción.
Ni más ni menos.
Las fotografías e imágenes que mostraron los medios de
comunicación esta pasada semana sólo traen a la mente
recuerdos que urge borrar de las mentes de los salvadoreños.
Vehículos militares, con ametralladoras incluidas,
mientras pasajeros de autobuses recostados en la carrocería del
vehículo esperando ser registrados por las autoridades sólo
traen recuerdos dolorosos de una época en la que lastimosamente
perdimos mucho.
Y total. El esfuerzo parece ser infructuoso. Los pandilleros sólo
van de paseo a las bartolinas porque a las 72 horas salen libres por
falta de pruebas. Eso no es éxito, perdónenme.
Pero si se lograra ser exitoso en el plan, permítanme la pregunta
¿dónde meter a los 17 mil mareros que dicen las autoridades
hay en nuestro país?
¿Quien ganará? ¿Quién tendrá la razón?
Ojalá el único beneficiado de todo esto sea el pueblo.
Hay que pedirle tiempo al tiempo para que éste se encargue de
poner a cada uno en su verdad.
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