3 de agosto de 2003


CARTAS

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

Las maras y la PDDH

Realmente es preocupante la situación de las pandillas (maras) que abaten a todo nuestro país, pero me resulta aún más preocupante las actitudes y aseveraciones que la Procuradora de Derechos Humanos (Beatrice de Carrillo) ofrece a cada iniciativa del gobierno; a solucionar en las situaciones que acongojan a la ciudadanía en general.
Ella se preocupa por que la Constitución, los Derechos de la niñez y solo Dios sabe qué cosas más se violan al poner en marcha planes como el de “mano dura” contra las maras.  
Yo a la Procuradora le pregunto: ¿en qué bus viaja ella para dirigirse a su casa o trabajo? ¿Qué hace cuando los antisociales la tocan e insultan por el simple hecho de no tener una “cora” para darles? ¿En qué escuela pública estudian sus hijas? ¿Se queda suplicándole a Dios cada vez que las envía a estudiar?
¿Cuánto paga de derecho de entrada a su colonia a las maras que la tienen bajo su control? ¿Cuántas veces en lo que va del año ha pintado las paredes de su vivienda o colocado defensas adentro y afuera de sus ventanas para no verse tan insegura ante estos mafiosos y desalmados “niños de la calle”?
No señora, por si usted no lo sabe, la mayoría de los salvadoreños somos gente trabajadora, honrada y que solo queremos ver vivir a nuestros hijos y hermanos en un ambiente limpio y seguro, lejos de los problemas de las pandillas por las que usted se preocupa tanto.
Debería, a mi juicio, colaborar con la solución del problema, por que si no sabe diferenciar entre los salvadoreños de verdad y los mareros, y prefiere abogar por los derechos de estos últimos a mi juicio mejor debería renunciar a su cargo.

Eduardo López Blandón
eblandon@signos.com.sv

Estado de emergencia

Todos los salvadoreños vamos ha estar pendientes de la plenaria (en la Asamblea Legislativa) y vamos a ver quiénes son los diputados que no van a acompañar al presidente en la Ley anti maras.
Los que no lo acompañen, serán los que no creen en El Salvador y su progreso. El pueblo está obligado a tomar en cuenta a quienes estén en contra, para no considerarlos en las siguientes elecciones.
Debe haber un sentir unánime entre todos los diputados, para aprobar la ley, y no politizar la situación. Los que se opongan serán los traidores de El Salvador.

Juan Henríquez
juanhenriquez@aol.com



No hay verdades absolutas

Soy un estudiante de derecho de la universidad nacional y con cierto sentido de la conciencia social y la justicia. He leído mucho acerca de la izquierda y he pensado siempre de izquierda, pero hace dos años me di cuenta que es a veces contradictorio estar dependiendo de teorías sin fundamentos y sin lógica.
Hace meses, después de los cobardes encarcelamientos y fusilamientos de personas inocentes, me preguntaba cómo es posible que estudiantes de Derecho, de la Facultad de Derecho en Buenos Aires, le estuvieran aplaudiendo a un asesino, en un auditorio, llamado Fidel Castro.
Compañeros de la Nacional, especialmente de la "BRES" y "UERS", ¿qué piensan acerca de las masacres de estudiantes en Tianamen, los campos de concentración en la ex Unión Soviética, Cambodia o el muro de Berlín?
Acaso no es irónico hablar de marxismo, cuando estamos en el siglo XXI.
Un poeta dijo: ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades? Yo esa pregunta les hago a mis compañeros, amigos estudiantes de la UES.

Enrique Martínez
Barrio La Cruz, San Miguel


Hurto en un almacén

Hace unos días fui a un ‘prestigioso’ almacén de electrodomésticos en el centro de San Salvador. Fui a recoger una cancelación de un artículo y fue allí donde ocurrió algo grave:
Resulta que en la entrada, como usualmente sucede, una persona tomó mi maleta que andaba para colocarla donde se dejan los paquetes. Llevaba una mochila-cartera, donde guardaba $10.00 para luego ir a de compras al supermercado.
Dentro del establecimiento tardé unos 15 minutos. Recogí la cartera y me fui. Antes de entrar al supermercado, busqué el dinero y por increíble que parezca no estaba, había desaparecido.
Sin pensarlo dos veces me regresé y reclamé mi dinero en el almacén. Les advertí que si no me lo devolvían iba a armar un tremendo escándalo, sino indignante, bochornoso y denigrante, en fin, después de haber discutido con ellos, apareció un joven llevando el dinero en la mano. Los billetes estaban doblados de la misma forma como los encontraron (dos billetes de $5.00 cada uno). Me dieron el dinero, dando las más tontas y absurdas explicaciones.
De manera que le recomiendo a todas las personas que tengan mucho cuidado al lugar donde vaya y donde deje sus cosas.
Si bien es cierto que yo no debí dejar cosas de valor, también es cierto lo inconcebible de este tipo de abusos en un establecimiento de renombre.

Penélope Moreno
penelopemoreno@yahoo.com


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