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CARTAS
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Las
maras y la PDDH
Realmente es preocupante
la situación de las pandillas (maras) que abaten a todo
nuestro país, pero me resulta aún más preocupante
las actitudes y aseveraciones que la Procuradora de Derechos Humanos
(Beatrice de Carrillo) ofrece a cada iniciativa del gobierno;
a solucionar en las situaciones que acongojan a la ciudadanía
en general.
Ella se preocupa por que la Constitución, los Derechos
de la niñez y solo Dios sabe qué cosas más
se violan al poner en marcha planes como el de mano dura
contra las maras.
Yo a la Procuradora le pregunto: ¿en qué bus viaja
ella para dirigirse a su casa o trabajo? ¿Qué hace
cuando los antisociales la tocan e insultan por el simple hecho
de no tener una cora para darles? ¿En qué
escuela pública estudian sus hijas? ¿Se queda suplicándole
a Dios cada vez que las envía a estudiar?
¿Cuánto paga de derecho de entrada a su colonia
a las maras que la tienen bajo su control? ¿Cuántas
veces en lo que va del año ha pintado las paredes de su
vivienda o colocado defensas adentro y afuera de sus ventanas
para no verse tan insegura ante estos mafiosos y desalmados niños
de la calle?
No señora, por si usted no lo sabe, la mayoría de
los salvadoreños somos gente trabajadora, honrada y que
solo queremos ver vivir a nuestros hijos y hermanos en un ambiente
limpio y seguro, lejos de los problemas de las pandillas por las
que usted se preocupa tanto.
Debería, a mi juicio, colaborar con la solución
del problema, por que si no sabe diferenciar entre los salvadoreños
de verdad y los mareros, y prefiere abogar por los derechos de
estos últimos a mi juicio mejor debería renunciar
a su cargo.
Eduardo López Blandón
eblandon@signos.com.sv
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Estado
de emergencia
Todos los salvadoreños vamos ha estar pendientes de la plenaria
(en la Asamblea Legislativa) y vamos a ver quiénes son los diputados
que no van a acompañar al presidente en la Ley anti maras.
Los que no lo acompañen, serán los que no creen en El
Salvador y su progreso. El pueblo está obligado a tomar en cuenta
a quienes estén en contra, para no considerarlos en las siguientes
elecciones.
Debe haber un sentir unánime entre todos los diputados, para
aprobar la ley, y no politizar la situación. Los que se opongan
serán los traidores de El Salvador.
Juan
Henríquez
juanhenriquez@aol.com
No
hay verdades absolutas
Soy un estudiante de derecho de la universidad nacional y con cierto
sentido de la conciencia social y la justicia. He leído mucho
acerca de la izquierda y he pensado siempre de izquierda, pero hace
dos años me di cuenta que es a veces contradictorio estar dependiendo
de teorías sin fundamentos y sin lógica.
Hace meses, después de los cobardes encarcelamientos y fusilamientos
de personas inocentes, me preguntaba cómo es posible que estudiantes
de Derecho, de la Facultad de Derecho en Buenos Aires, le estuvieran
aplaudiendo a un asesino, en un auditorio, llamado Fidel Castro.
Compañeros de la Nacional, especialmente de la "BRES"
y "UERS", ¿qué piensan acerca de las masacres
de estudiantes en Tianamen, los campos de concentración en la
ex Unión Soviética, Cambodia o el muro de Berlín?
Acaso no es irónico hablar de marxismo, cuando estamos en el
siglo XXI.
Un poeta dijo: ¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?
Yo esa pregunta les hago a mis compañeros, amigos estudiantes
de la UES.
Enrique
Martínez
Barrio
La Cruz, San Miguel
Hurto
en un almacén
Hace unos días fui a un prestigioso almacén
de electrodomésticos en el centro de San Salvador. Fui a recoger
una cancelación de un artículo y fue allí donde
ocurrió algo grave:
Resulta que en la entrada, como usualmente sucede, una persona tomó
mi maleta que andaba para colocarla donde se dejan los paquetes. Llevaba
una mochila-cartera, donde guardaba $10.00 para luego ir a de compras
al supermercado.
Dentro del establecimiento tardé unos 15 minutos. Recogí
la cartera y me fui. Antes de entrar al supermercado, busqué
el dinero y por increíble que parezca no estaba, había
desaparecido.
Sin pensarlo dos veces me regresé y reclamé mi dinero
en el almacén. Les advertí que si no me lo devolvían
iba a armar un tremendo escándalo, sino indignante, bochornoso
y denigrante, en fin, después de haber discutido con ellos, apareció
un joven llevando el dinero en la mano. Los billetes estaban doblados
de la misma forma como los encontraron (dos billetes de $5.00 cada uno).
Me dieron el dinero, dando las más tontas y absurdas explicaciones.
De manera que le recomiendo a todas las personas que tengan mucho cuidado
al lugar donde vaya y donde deje sus cosas.
Si bien es cierto que yo no debí dejar cosas de valor, también
es cierto lo inconcebible de este tipo de abusos en un establecimiento
de renombre.
Penélope
Moreno
penelopemoreno@yahoo.com
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