.2 de noviembre de 2003


INTERNACIONAL

El impulso económico de los mexicanos

Un sondeo patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que aproximadamente uno de cada cinco mexicanos recibe envíos de dinero de manera regular de parte de parientes que trabajan en Estados Unidos tanto en el mercado
oficial como en el mundo irregular de los inmigrantes ilegales.

Por Ginger Thompson
The New York Times News Service

vertice@elsalvador.com

Los 14,500 millones de dólares en envíos que fueron por el BID este año han marcado un aumento considerable en proporción a hace tres años.

México es el mayor depositario de esas transferencias electrónicas en todo el mundo de acuerdo al estudio publicado por el organismo internacional.El encuestador Sergio Bendixen estima que los pagos ayudan a cubrir los costos de alimentación, un techo y la educación de cuando menos una cuarta parte de los 100 millones de habitantes de México.

El sondeo formó parte de un informe presentado por el banco el lunes anterior, donde se afirmaba que la totalidad del dinero que inmigrantes mexicanos envían a casa ascendería este año a 14,500 millones de dólares, superando al turismo y a la inversión extranjera para ocupar el segundo lugar como la fuente principal de ingresos de este país.

Eso sí, el petróleo sigue estando a la cabeza de las divisas.
Bendixen dijo que la encuesta ofreció firme evidencia de que los envíos no solamente sostuvieron a los campesinos mexicanos que viven en la pobreza, sino que también se convirtieron en un elemento importante de los hogares de clase trabajadora en las ciudades.

Roberto Suro, el director del Centro Hispano Pew, estimó que los envíos anuales a México y América Central podrían ascender, para finales de esta década, a más de 21,000 millones de dólares (mdd) para fines de la década, enorme suma compuesta por incontables y diminutos giros electrónicos por parte de los trabajadores con los salarios más bajos de Estados Unidos.
“Eso no es necesariamente algo para celebrar”, advirtió Don Terry, el administrador del Fondo Multilateral de Inversión. “Significa que la economía mexicana no está creciendo, por lo cual esa gente ha tenido que abandonarlo”.

De hecho, además de registrar un marcado aumento en las transferencias de dinero en efectivo, el informe abrió una ventana hacia los cambios en la inmigración ilegal a Estados Unidos desde los atentados del 11 de septiembre.

¿Cambios políticos?

Una de las consecuencias de los ataques fue que Estados Unidos, casi de inmediato, despachó a más personal y maquinaria para apuntalar operaciones enfocadas a hacer valer la ley en su frontera con México, y se creía que el incremento en la seguridad desalentaría el cruce ilegal de inmigrantes.

La férrea identidad mexicana convive con la dualidad de partir al Norte en busca de mejorar sus condiciones económicas.

Con una proporción menor de inmigrantes dirigiéndose al norte, pronosticaban expertos en ambos lados de la frontera, los envíos de efectivo a Latinoamérica bajarían de manera notable. Además, se pronosticaba que la economía estadounidense obligaría a los inmigrantes a quedar desempleados, dejándoles menos dinero para enviar a casa.

Dichos pronósticos, según expertos de inmigración y del BID, han demostrado estar equivocados.

Pese a los riesgos mayores de cruzar la frontera, estimados de la población de Estados Unidos revelan que el flujo hacia el norte siguió en aumento, y algunos expertos observaron que los jornaleros inmigrantes habían demostrado ser resistentes a un tempestuoso clima económico.

Expertos mexicanos de inmigración, incluyendo a Rodolfo García Zamora de la Universidad Autónoma de Zacatecas, estimaron que aproximadamente 450,000 mexicanos ingresaron de manera ilegal a Estados Unidos durante el año pasado.

Suro, el director del Centro Hispano Pew, reiteró que otra evidencia señalaba que la población estadounidense había registrado un crecimiento de casi un millón de personas provenientes de Latinoamérica. Más de la mitad, estimó, carecía de estatus legal.

Nada cambia

“Para la mayoría de los mexicanos, el aumento en los riesgos implicados en el cruce fronterizo no ha tenido ningún impacto sobre su disposición para emigrar”, notó Suro. Recordó una entrevista con un grupo representativo de la población en el que preguntó, ante un público compuesto por hombres y mujeres mexicanos, cuántos de ellos estaban considerando emigrar a Estados Unidos. Todos levantaron la mano, dijo.

El gobierno Mexicano estimó que las transferencias alcalzarín los 12 mil millones de Dólares este año

Los 14,500 millones de dólares en envíos que fueron reportados por el banco marcaron un aumento considerable con respecto a lo que se estima en nueve mil mdd que, como se informó, enviaron los inmigrantes a casa hace tres años. El gobierno mexicano estimó que las transferencias alcanzarían los 12 mil millones de dólares este año, pero las autoridades del BID dijeron que ellos habían ajustado sus cifras para incluir recursos que llegaban a México a través de canales informales.

La mayor parte del dinero se invierte en comida, ropa y vivienda. Con todo, aseguró Suro, un porcentaje creciente se invierte en pequeños negocios o se usa como ayuda para cubrir cuotas de estudios medios o superiores.

A lo lago de buena parte de la región central de México, de donde han emigrado hombres y mujeres hacia Estados Unidos por tantos decenios que el cruce fronterizo se ha convertido más en un rito de pasaje que en un escape de la pobreza, los envíos de dinero superan los presupuestos estatales y pagan la construcción de caminos, escuelas, sistemas de agua y estadios de béisbol.

En años recientes, Estados Unidos y México facilitaron a los inmigrantes las transferencias de efectivo a casa. Empresas como Western Union redujeron las tarifas que cobraban por la transferencia electrónica, disminuyendo por la mitad el costo de la transferencia de fondos, y los bancos estadounidenses empezaron a permitir que los inmigrantes ilegales abrieran cuentas de ahorro, para que así sus familiares en casa puedan retirar fondos de cajeros automáticos.

Estos cambios ya empezaron a limar las actitudes negativas que muchos mexicanos han albergado por largo tiempo hacia las instituciones financieras. Aproximadamente el 45 por ciento de las personas encuestadas por el banco dijo que recibía sus envíos de dinero de un banco u otra institución de crédito, en comparación con apenas el 7 por ciento en Guatemala y el 17 por ciento en Ecuador.La apertura de canales más formales ha facilitado la medición del flujo de efectivo, destacó Terry.

Asimismo, dijo que al menos un parte del marcado aumento en las transferencias podía atribuirse a mejores prácticas contables.


Las cifras han sido el centro de un debate que está surgiendo entre expertos mexicanos. En una conferencia efectuada la semana pasada en Zacatecas, varios de ellos acusaron al gobierno mexicano de haber inflado cifras de dichos envíos con el fin de darle un toque de optimismo a lo que, de lo contrario, habría sido un desalentador informe económico.



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