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ENTREVISTA
La
propaganda política es
una crueldad visual
La
idea de los delantales, sombreros, pelotas, lapiceros, vasos y demás
artículos promocionales de los partidos políticos no es
cosa nueva. Desde los tiempos de las dictaduras militares, los candidatos
trataban de ganarse los votos así. Recientemente El Salvador
ha sido invadido por la pega indiscriminada en cualquier rincón
posible. Las pasarelas y los postes son lugares favoritos de los militantes
para exhibir -lo mejor posible- a sus candidatos.
Javier
Espinoza
vertice@elsalvador.com
Antonio
Lemus Simun, publicista salvadoreño, quien estuvo a cargo
de la campaña publicitaria del presidente Arturo Molina, nos
cuenta sobre la evolución de las estrategias publicitarias de
los partidos. Además, expone sus puntos de vista sobre la estética
de la propaganda actual y el efecto comunicativo en la población.
Vértice:¿Cómo piensa que la gente percibe a
los actuales candidatos a cargos públicos?
Lemus: Hay desconfianza política, no lo digo yo, la gente
lo expresa en las encuestas. En términos generales, la gente
no cree en los políticos. Los medios lo han recogido: a nivel
de corrupción, gastos indebidos, etc.
¿Cómo ve estéticamente la propaganda de los
partidos?
Estéticamente, la propaganda política es una crueldad.
La propaganda, desde el punto de vista estético, en una ciudad
no va.
¿Y si se contrataran artistas para hacer algo más estético?
Es difícil. Habría que verlo. Pero quién es el
que va a hacer algo estéticamente bello para un partido político.
¿Qué se puede sacar de la cara de Schafik? Además
hay que ver cómo lo voy a hacer y dónde.
¿Por qué piensa que ARENA, por lo menos en las calles
más transitadas de la capital, no ha hecho pinta y pega?
En mi opinión, saben que ellos están en una mejor posición
económica que les permite oponerse a la pinta y pega. Es algo
que al pueblo le puede gustar.
¿Piensa que eso le puede dar más popularidad?
No popularidad, pero credibilidad.
¿Se percibe credibilidad en los partidos políticos?
Cómo voy a creer yo en el PCN, por ejemplo, si Merino dispara
a una mujer, y ¿qué castigo le dieron? Nada. Es un hombre
público.
¿Qué tenían que haber hecho? Mira papaíto,
vamos a hacer como que te expulsamos pero es mentira, debajo de agua
te vamos a pasar el pistío. Y luego te mandamos al Tibet para
que platiques con Madre Teresa, si es que vive todavía y que
andés con los niños paralíticos, llenos de cáncer
y de lepra; aunque esté en Guatemala. Ahí tenés
un tipo que está viviendo en la impunidad.
Poco
creíbles
¿Qué partidos le dan la imagen de ofrecer cosas que no
cumplen?
FMLN, ARENA, PDC, PCN, que es de los más infames.
¿Cuál sería su recomendación si estuviera
trabajando con los partidos políticos en campaña?
Yo les diría que lo primero que tenemos que venderle al pueblo
es credibilidad. ¿Cuántos políticos hablan con
sinceridad? Todos, todos, todos tienen soluciones.
A nivel político, todas las frases son parecidas: Por un
mejor vivir, Más empleo, Más seguridad.
Si en lo que la mayoría de la población tiene desconfianza
son los partidos y en los políticos, no veo ninguna campaña
que ataque esa desconfianza. Por lo menos yo diría: qué
tipo más honesto que reconoce sus errores. Podría
haber una frustración que se refleje en no votar o el voto nulo.
¿Cuál ha sido la evolución de las campañas
políticas?
Desde la época de la caída de Martínez hubo una
especie de decisión de país, por los sectores que mandaban
en ese momento (sector económico, la fuerza militar y el clero)
de que los personajes que iban a estar en la silla presidencial tenían
que ser militares.
¿Era un secreto a voces?
Usted pasaba frente a la escuela militar y era muy común encontrar
personas de todos los niveles sociales que decían, esa
es la escuela para presidentes. Era de dedo como se definían
los candidatos por el partido oficial de ese entonces.
¿Todo se hacía dedocráticamente, entonces?
Cuando alguien llegaba al Ministerio del Interior era considerado como
el futuro presidente. Todo el pueblo salvadoreño era profético
porque efectivamente adivinaba quién iba a ser el candidato.
En ese tiempo me imagino que la campaña publicitaria no era muy
fuerte...
Era prácticamente directa, dirigida por los ideólogos
de cada partido y no había un desarrollo de agencias publicitarias
o mercadológicamente hablando que se dijera encarguemos
esta campaña a determinada agencia.
¿Cómo se planeaba la publicidad en medios masivos?
A nivel de medio, era el medio radial y el impreso. No existía
la televisión en esos momentos. La hoja volante tenía
mucha importancia, no habían pintas, ni vallas. Lo que había
era el mitín, que tenía una importancia tremenda.
¿Cuándo va cambiando?
Cuando se instituye el PCN, se toma otro rumbo y se le encomienda a
Efraín Imendia, quien está ligado en el ambiente publicitario.
¿Ya se manejaba el slogan en la estrategia comunicacional?
El slogan ya estaba, pero la televisión -aunque ya existía-
no se le tomaba muy en cuenta. Los debates aquí los tomamos desde
el momento en que Kennedy le ganó a Nixon y entonces ahí
se dieron cuenta que la televisión podía subir o bajar
la popularidad de alguien.
¿Cómo se vivía el día de las elecciones
en aquellos días?
Había dos cosas básicas: el partido que no tenía
el dinero y la facilidad de movilización, no tenía futuro.
Y el otro aspecto importante es la famosa tamaleada, se
llegaba a las comunidades, se buscaban a los líderes para que
repartieran los tamales y les dijeran a los miembros de sus comunidades
que no se les olvidara votar por el PCN. Después se instituyó
la rueda de caballitos
¿La rueda de caballitos ...?
Usted podía votar 3 ó 4 veces.
¿Hasta los muertos votaban?
Por supuesto. El fraude electoral en esa época era obvio. Tomaban
nombres de los muertos e iban a votar.
¿Cómo era visualmente el afiche?
Era una afiche donde estaba el candidato y el nombre del partido con
el slogan. Eso no ha variado.
¿De dónde viene la pega?
Es una herencia del conflicto. La guerrilla utilizaba la pinta para
promocionar su ideología. Además tiene un costo relativamente
barato. Un poco imitando lo que habían visto en Chile cuando
se da el movimiento en contra de Pinochet y en otros países.
¿Qué tipo de propaganda se ve en la televisión?
Los programas de televisión en cuanto a la propuesta de los oradores
no tienen importancia. Servía más dar regalos como sombreros,
pelotas, camisetas, llaveros, delantales.
¿Las mujeres apreciaban los delantales?
Las mujeres tenían la tendencia a los delantales, era la gente
del interior de la república, en los mercados. Lo que se demostró
con esos regalos es que había una deslealtad.
Escasa fidelidad
Entonces, ¿Las encuestas no eran nada fiables?
No, en lo absoluto. Un sector interesante en nuestra política
ha sido las señoras de los mercados.
Cuando llegaba el candidato del Pin Pin, se ponían
ese uniforme y le daban frescos a los candidatos y les decían
usted es el futuro nuestro. Se iban estos, al día
siguiente llegaba El Pom Pom se quitaban lo otro y a gritar
Viva el Pom Pom y a preguntarle si no traía calendarios,
llaveros, camisetas, etc.
¿Cuándo es que cobra fuerza la televisión?
Cuando se lanza Arturo Armando Molina hay un cambio con el uso de los
mensajes a través de la televisión. El mitín se
empieza a introducir.
¿Qué viene después del mitín como elemento
de campaña política?
Se empieza con elementos móviles: carteles en buses, taxis. Esto
a partir del 72. Las vallas toman fuerza y la pinta es mínima.
¿Cómo manejó esto en la campaña de Molina?
Usábamos la estrategia de bloqueo. Por ejemplo, si sabíamos
que el candidato de la oposición iba a estar a las 7 p.m. en
un canal, poníamos programas paralelos.
¿El Estado pagaba por esos programas?
Era parte del presupuesto del partido oficial. Con el dinero que nos
aprobaban poníamos los programas a horas estratégicas.
¿Cómo era la estrategia en radio?
Se hacía la compra masiva del espacio de determinadas emisoras
para hacer el famoso mitín radial, donde daba la impresión
que había tanta gente que estabas en el Estadio Nacional, cuando
en realidad era producción de estudios.
¿Cómo funcionaba?
Me decían, por ejemplo, Nota 10 de ataque contra Medrano, yo
sabía quiénes tenían la pluma envenenada
para decir que el candidato de la oposición era narcotraficante
o lo que tú quieras.
¿El presidente Molina recibía clases de oratoria?
Eso costó un mundo. Era mal orador. De ahí viene la broma
Campesinos del campo, ciudadanos de la ciudad.
¿No se daba cuenta el presidente de su fracaso como orador?
Lamentablemente en las cúpulas de los partidos hay bastante hipocresía,
entonces cuando él preguntaba ¿cómo voy?
todo el mundo lo elogiaba.
Pero si el presidente era elegido dedocráticamente,
¿de qué servía todo el aparataje publicitario?
Pues era para asegurarnos que se ganaba porque fijate qué sorpresa
con Molina, del partido oficial, militar, con excelente programa, con
el apoyo de las fuerzas más fuertes, compitió contra la
UNO y perdió. Por supuesto que no ganó la UNO porque entró
el Mago Mandrake...
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