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REPORTAJE
Huizúcar:
Con el futuro en la calle
La
mayoría de los municipios tiene problemas latentes que afectan
a su población y Huizúcar no es la excepción. Las
dificultades para lograr la prosperidad se tienen que ver con el mal
estado de sus calles.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
En
el puesto de guardia policial de Huizúcar se recibe a la hora
de la siesta, una llamada de emergencia, que a diferencias de otras
delegaciones, no se trata de un hecho delincuencial, pues afortunadamente
estos casos se dan aisladamente.
Más bien, es el de socorrer un accidente doméstico ocurrido
dos horas antes, en el caserío El Cajón del cantón
Nazaret.
Es necesario utilizar el único vehículo policial para
trasladar a una persona herida al hospital San Rafael de Santa Tecla.
A este tipo de asistencia se le denomina, ayuda a la comunidad.
Y son de las emergencias que mayormente se presentan en el aparente
solitario municipio, legado del trabajo cafetero y que ahora se ha convertido
en una de las denominadas ciudad dormitorio. Casi la mayoría
de la población urbana, trabaja en Santa Tecla o la capital.
En Huizúcar apenas hay destacados diez agentes policiales para
una población de 25 mil habitantes distribuidos en sus seis escabrosos
cantones y 13 caseríos.
A diario, al menos cinco policías se encontrarán de licencia
u otras ocupaciones, por lo que no es raro que en más de alguna
ocasión, se haye cerrado el puesto policial. Mientras las emergencias
se presentan en la zona urbana.
Por suerte en esta ocasión, habían los suficientes elementos
para cumplir con el llamado de auxilio.
El cacareo de una de las pocas gallinas que tiene doña Ángela
Flores le intuye que ha dado un nuevo producto. Ante el temor que otro
animal se almuerce la producción, la anciana de 81 años,
se apresura a bajar en el quebrado terreno de su solar, típico
de todo el municipio.
El suelo desnivelado propicia un accidente de la viejecilla, que le
deja fracturas en uno de sus delgados brazos y lesiones en partes del
rostro.
Paciencia
En
la vivienda de bahareque sólo se encuentra su nieto Alonso quien
deja a un lado su plato de frijoles, con un par de tortillas tostadas,
y con fuerza de adolescente recorre el camino de tierra cuesta arriba,
cuatro kilómetros a punta de pedal hasta llegar al cantón
Nazaret para llamar por teléfono a la delegación policial.
Minutos más tarde, el encargado de guardia, avisa al carro patrulla
que en ese momento se encuentra en la hacienda El Porvenir, ubicada
sobre la carretera hacia San Salvador, unos once kilómetros de
distancia.
Dos horas han trascurrido desde el accidente. La recién proporcionada
patrulla, regalo de navidad y que fue entregada en mal estado mecánico
y reparada gracias al apoyo de la población, transporta a la
anciana hacia Santa Tecla.
Durante su dolorosa espera, doña Ángela no tuvo más
medicina que el agua y jabón.
Todo en común
Ángela es atendida en el Hospital San Rafael a eso de las cuatro
y media de la tarde. Presenta fractura en el brazo derecho y hematoma
(golpe) en la frente. Por suerte no necesita hospitalización.
A eso de las ocho de la noche, la anciana se encuentra de regreso en
casa en compañía de su familia, integrada por once miembros,
seis de ellos menores de edad.
Imagínese, cuanto tiempo pasó para poder llegar
al hospital, todo por no tener una buena calle, se lamenta Natalia,
hija de la anciana, quien al momento del percance andaba en busca de
agua y leña.
Este es uno de los muchos casos que con frecuencia se registran en el
Municipio de Huizúcar, en donde todos los problemas giran, según
la misma población, en torno a las pésimas condiciones
de las calles.
Aunque el área urbana tiene la suerte de contar con 14 unidades
del transporte colectivo, las que se atestan a buena mañana debido
a la gran cantidad de la población que se dirige a la capital,
la zona rural no tiene la misma suerte.
Es el caso de Nazaret, en donde dos buses hacen su recorrido dos veces
al día con dirección a Santa Tecla a un precio de tres
colones con ochenta centavos durante la semana, mientras que sábados
y domingos la tarifa es de cuatro. Las personas que viven en los caseríos
del cantón, tienen que caminar hasta media hora para lograr transportase.
Si la calle estuviera buena, habrían más buses y
hasta el precio fuera más barato. ¿Quién se va
a arriesgar por estas calles?, se lamenta la anciana, quien tendrá
que buscar alternativas cuando tenga que ir a curación. Para
este caso se trasladará a la Unidad de Salud de Huizúcar,
la que se encuentra a unos ocho kilómetros de distancia.
Sin embargo este tipo de vida ya cuenta con 25 años de experiencia.
Seguridad
Pese
a la poca cantidad de efectivos policiales, la zona de Huizúcar
no es considerada de alto riesgo, según el sargento José
Roberto Martínez jefe de la delegación, los casos de asaltos
se dan de forma aislada, principalmente en la zona del cantón
Ojo de Agua ubicado en el desvío de la calle que conduce a Santa
Tecla y San Salvador.
Debido al estado de la calle, los automotores tienen que bajar la velocidad
y eso facilita a que sean interceptados por grupos pequeños de
las denominadas maras quienes, generalmente exigen el peaje
a los conductores.
Este tipo de hechos se presentan entre los días jueves,
viernes y sábado, ya que es cuando a la gente les han pagado,
sostiene Martínez.
Para contrarrestar estos casos, la policía ha puesto en marcha
un plan de seguridad ciudadana, con la colaboración de las directivas
comunales de todo Huizúcar.
Parte de la estrategia está en el de brindar charlas a los alumnos
de las once escuelas que existen en el municipio, entre ellas, el Instituto
Nacional que desde hace dos años cuenta con bachillerato.
Otra de las tácticas que se desarrollan desde el año pasado,
consiste en el de identificar a aquellos jóvenes que no van a
la escuela ni trabajan.
Se les reúne y se les persuade sobre las limitantes sociales
que pueden tener si llegan a integrar una pandilla.
Aunque la mayoría de jóvenes una vez finalizan sus estudios
tienden a emigrar en busca de mejores oportunidades debido a que la
agricultura es poco rentable.
Pese al poco personal policial y que se cuenta con un sólo vehículo,
se ha establecido el compromiso de asegurar una mayor presencia en la
zona rural.
Desde que fue asignado al carro patrulla, en diciembre pasado, se ha
logrado detener a unas 24 personas acusadas por diferentes delitos.
Aunque en estas estas emergencias se incluyen zonas las cuáles
no pertenecen al municipio, sino a San Marcos, sin embargo, se ha acudido
al lugar debido al llamado de la población o de otras delegaciones
cercanas. Todo el trabajo lo hemos hecho gracias al vehículo,
el que fue asignado el año pasado chocado, con la condición
que se reparara. La población se preocupó por él
y aquí andamos, señala agradecido el jefe policial.
Políticas
Pero
el mayor esfuerzo o la lucha por resolver los problemas de su comunidad,
está basada en las directivas de los diferentes cantones y caseríos
del municipio.
Es el caso de Juan Gómez, quien junto a otros cuatro representantes
del caserío Los Gómez, esperan pacientemente la llegada
del alcalde Carlos Vásquez para que estampe su firma en un proyecto
de agua potable cuyo costo en su mayoría ha sido gracias al esfuerzo
de la comunidad compuesta por unas 600 familias, curiosamente de apellido
Gómez.
Nosotros les hemos puesto así para que nos distingan y
se nos tome en cuenta, sostiene Gómez.
La directiva, formada desde hace nueve años, ha logrado establecer
la energía eléctrica en la mayoría de las viviendas
y resolver otro tipo de problemas. No obstante y aunque exista un interés
común, el histórico estado de la carretera ha quedado
sólo en buenas intenciones y en el burocrático legado
a otras instituciones.
Hace tres años, las máquinas pesadas comenzaron a arreglar
la calle, la población pensó que sería el final
de su eterno problema, sin embargo, la obra sólo consistió
en la terracería y el aplacamiento de la arteria
de seis kilómetros. La obra tuvo un tiempo de vida de menos de
seis meses.
No nos han dicho nada sobre la reparación de la calle,
siempre se dice que se arreglará, sostiene Jesús
Gómez Guzmán residente del cantón Ojo de Agua.
El alcalde de Huizúcar argumenta que una de las dificultades
presentadas en sus dos administraciones ha sido la falta de presupuesto.
Así mismo aclaró que nunca prometió la reconstrucción
de la calle. Lo que se hizo fue remover la tierra, sacar las piedras
grandes y echar un material especial para fijar el suelo, con un tiempo
de vida de tres años.
Aunque el jefe edilicio, por el partido oficial, no buscará una
nueva reelección señaló que se ha gestionado un
préstamo con el Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE) por unos cinco millones 900 mil colones para construir seis kilómetros
con material de concreto. Los trabajos iniciarán en este trimestre.
Mientras tanto, durante la semana pasada empleados del Fondo Vial (FOVIAL)
realizaron trabajos de conformación y balastreo.
Candidatos
Aunque la campaña política comienza a intensificarse en
otras zonas del país, en Huizúcar se mantiene a paso lento.
El trabajo de pinta y pega ha sido menor, todos los afiches de los partidos
políticos presentan fotografías de candidatos a diputados
que las población no conoce, como los efemelenistas Irma Amaya
y Calixto Mejía. Sus rostros comienzan a verse desde la entrada
del municipio.
Durante el día, las casas de campaña de los partidos ARENA,
FMLN y PCN se mantienen cerradas, pese a que son quienes están
más en disputa.
El movimiento político se realiza en horas de la noche y los
fines de semana.
Lo que la población quiere es que se le tome en cuenta.
el alcalde prometió un mercado, resolver el problema del agua
y estamos igual, sólo cae en zonas bajas, se queja Andrés
Gómez, miembro de una de las directivas.
Para el representante de la comunidad uno de los problemas que ha existido
en el municipio es el poco contacto entre las autoridades municipales
y la población.
En todo caso, priman los intereses partidistas que el comunitario.
A pesar del distanciamiento burocrático, Huizúcar ha demostrado
por propia iniciativa, que se puede alcanzar sus retos. Todo depende
del apoyo comunal a iniciativas concretas.
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El
habitante del quiosco
Desde hace siete años, Julián Rivas ha utilizado
el quiosco del parque central de Huizúcar como su casa.
Todas las personas desde niños a adultos le conocen como
el cuto Julián, quien asegura tener 81 años. Durante
gran parte de su vida, trabajó en decenas de haciendas
cafetaleras del municipio. Pero el arraigo a las bebidas embriagantes
le obligó hace unos diez años, a dejar su hogar
y buscar refugio en el quiosco del céntrico parque, teniendo
como única compañía un par de trapos viejos.
Desde hace seis meses ya no deambula por el parque. Un accidente
le obliga a mantenerse acostado, a la suerte de la buena voluntad
de vecinos, quienes le llevan comida.
Cómo es la vida en cuanto somos y no somos,
susurra el anciano, quien según cuenta perdió parte
de su brazo izquierdo años atrás, cuando buscaba
leña. Aunque otras personas de su edad, sostienen que fue
durante una riña, al calor de los tragos.
Tanto la alcaldía como la policía han buscado a
su familia para que se ocupe de él. Sin embargo, argumentan
que es don Julián el que quiere quedarse a morir en el
parque.
Al preguntársele ¿qué quiere?, el anciano
argumenta que se le lleve a otro lugar.
Hace unos cinco años, Julián se quedó dormido
a la entrada de una casa vecina al parque.
La familia le dió albergue. Buscaron a sus hijos y antes
que llegaran por él, decidió retornar a su eterno
aposento.
Aquí estaré hasta que se me llegue el día,
sostiene el octogenario.
La
calle afecta a niños y adultos
Las enfermedades más comunes que se atienden en la Unidad
de Salud de Huizúcar están relacionadas a las infecciones
respiratorias
Desde las ocho de la mañana, al centro asistencia, se presentan
decenas de padres de familia con sus hijos en brazos. La atención
general está relacionada con la gripe.
Uno de los casos es el de Josefina, quien por tercera vez en menos
de dos meses, ha buscado asistencia médica para su hija
Claudia, de dos años. Desde diciembre se ha mantenido
con catarro y no se le quita, debido a que vivimos con el polvo.
Por más que estoy pendiente a que su pacha no se le llene
de tierra, es casi imposible y más ahora con estos vientos,
sostiene la madre quien debió caminar unos dos kilómetros
desde su casa hasta el centro de salud.
A diario son atendidas unas 80 personas, en su mayoría
niños menores de 12 años.
La Unidad cuenta con cinco promotores de salud. El tema de salud
preocupa más que el de seguridad ciudadana.
La directora del centro asistencial Tamara Gogoy sostiene que
uno de los factores que ha facilitado las enfermedades respiratorias
agudas es el constante contacto con el polvo, que soportan las
familias residentes a la carretera en mal estado.
El problema es que el medio ambiente favorece a que se presente
cuadros de bronquitis, sostiene.
Aunque la Unidad no cuenta con laboratorio clínico, los
casos son remitidos al Hospital San Rafael. En ese sentido existe
un seguimiento con el paciente a nivel médico.
Otras de las enfermedades que se presentan, son las diarreas y
las de transmisión sexual, por lo que los promotores de
salud trabajan con mayor esfuerzo junto a los líderes de
las comunidades.
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