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CRONICA
¿Ganará
la apatía?
Once
partidos para más de tres millones de salvadoreños inscritos
en el padrón. Pese a la oferta electoral, los institutos políticos
tendrán que competir contra la gran ganadora en las últimas
elecciones: la apatía.
Alicia
Miranda
vertice@elsalvador.com
Las
doce y media del mediodía. La Plaza Barrios luce igual que siempre.
Los mismos que ayer estuvieron sentados en las bancas, lo hacen hoy.
Pese al sosiego que parece embargar a los presentes, una urna electoral
ubicada en el centro del parque desvía la mirada de la gente.
¡Qué temprano comenzaron a poner las cosas! De todas
formas yo no creo en estos hombres, solo en Dios. ¡Por eso solo
la paja voy a hacer!, dice Marlon Gómez, un vendedor de
agua, quien deja por un instante su oficio para darle una ojeada a las
urnas. Pronto pierde el interés y vuelve a su trabajo.
La misma actitud se repite en dos o tres personas más. Media
hora después, las cajas que hemos colocado pasan a formar parte
del paisaje de la Plaza Barrios y la apatía vuelve a colmar la
mirada de los visitantes.
El experimento que hizo Vértice era llevar las urnas a espacios
públicos para llamar la atención de los curiosos, pero
no lograron más que media hora de curiosidad. El ejercicio realizado
alude a uno de los fenómenos políticos crecientes entre
el electorado salvadoreño: el ausentismo.
A pocos días del evento electoral, la misma nube amenaza con
posarse sobre El Salvador. Las predicciones advierten que los salvadoreños,
una vez más, levantarán los hombros frente a los comicios.
Mientras los equipos de campaña de los partidos políticos
vuelcan sus energías en conquistar votos, se prevé que
más del 60 por ciento de las personas en edad para votar se ausentarán
de las urnas.
La misma actitud
Año tras año, la población ha reflejado su inconformidad
con la clase política. Ni cambios de camiseta, ni caras nuevas,
ni alianzas, ni las acostumbradas promesas hechas al calor de las campañas
han logrado cambiar esa realidad.
De acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) los niveles de ausentismo
alcanzaron el 61% en los comicios pasados. Hablar del porcentaje que
alcanzará el ausentismo y abstencionismo para las elecciones
de 2003 aún es prematuro. A juicio de Pablo Cerna, magistrado
electoral, quien prevé que la cifra se mantendrá como
hace tres años.
Si los partidos políticos y los procesos electorales no representan
una opción, cabe preguntarnos: ¿hacia dónde se
está dirigiendo la mirada de los salvadoreños?¿Por
qué no acuden a votar?
Lo más fácil es irse para el norte, asegura
Sandra de Barraza, coordinadora del Plan de Nación.
Ella no descarta la posibilidad de que los salvadoreños que no
se sienten motivados con el proceso electoral y los partidos políticos
estén pensando en irse del país.
Alvaro Artiga, director de la maestría de Ciencias Políticas
de la UCA, comparte el argumento de Barraza.
La
gente ve que esto no va a cambiar o que la situación económica
está peor, entonces hay un desinteresarse en la política
nacional y terminan por agarrar fuerzas e irse del país.
Datos de la Oficina del Censo y el Servicio de Inmigración y
Naturali-zación de los Estados Unidos expresa que los trabajos
con buena remuneración constituye uno de los principales motivos
que impulsan a la corriente migratoria ilegal.
Las últimas encuestas de opinión pública reflejan
la apatía hacia los procesos electorales. Es decir, el interés
por la política no es prioridad.
No creo en los políticos, lo que me interesa es trabajar
para comer y si no tengo trabajo, el año que viene me voy para
el norte, dice Ernesto, vigilante de una zona residencial en Santa
Tecla.
De acuerdo con la encuesta realizada en junio de 2002 por CID Gallup,
el 65% de la población entrevistada piensa que la labor
de la Asamblea ayuda poco o nada a mejorar la calidad de vida del pueblo.
Esta percepción puede entenderse como la manifiesta indiferencia
de los salvadoreños frente a la clase política.
El ausentismo es la falta de credibilidad. No es siquiera comodidad,
ni cobardía porque durante la guerra los salvadoreños
votaban en medio de las balas, recuerda Alfredo Mena Lagos, analista
político.
Por su parte, Artiga señala que el descrédito de los políticos
y de los procesos electorales ha aumentado con los años. Siempre
se estuvo poniendo al proceso electoral como un mecanismo para alcanzar
objetivos que no llegaban a través de las elecciones. ¡Es
allí donde se genera un déficit!.
Ante los elevados índices de ausentismo, ¿de quién
es la responsabilidad? ¿De la población, de la clase política
e instituciones como los partidos, Asamblea y alcaldías o del
Tribunal Supremo Electoral? Las agrupaciones partidarias y el Tribunal
Electoral explican el fenómeno.
Ninguna acepta de manera abierta su responsabilidad en el problema,
y actúan de forma irónica frente a este.
Rueda la pelota
En el TSE funciona una dependencia que se encarga de convencer a los
ciudadanos sobre la importancia del voto. La Subgerencia de Capacita-ción
Ciudadana tiene como objetivo generar confianza en los procesos electorales.
El magistrado Cerna asegura que la oficina de motivación está
logrando su propósito. Sin embargo, los resultados de la subgerencia
se contraponen con las estadísticas de las últimas elecciones
(ver cuadro aparte).
Sandra de Barraza prefiere ponerle nombre y apellido al responsable
de la poca participación ciudadana en los procesos electorales.
En la medida en que seamos indiferentes con la cosa pública
tendremos una peor Asamblea Legislativa y peores partidos políticos,
señala.
Para ella, los salvadoreños tenemos lo que merecemos
y esa realidad podría cambiar a través de generar
condiciones que obligue a los ciudadanos a pedir cuentas a las instituciones
y a los partidos políticos que nos representan.
Mena Lagos asegura que lo planteado por Barraza es una respuesta cómoda
y hasta cierto punto miope. Asegura que no sirve de nada
entrar en el sistema actual pues son las cúpulas partidarias
las que al final determinan quiénes serán los candidatos.
Yo para votar por Herman Bruch tendré que votar por Fuerza
Cristiana. Y no voto por el partido.
El TSE dice que en el padrón se encuentran inscritos tres millones
trecientos mil ciudadanos. Los partidos tendrán que volcar sus
energías para ganar la confianza en los que no terminan de creerles.
De lo contrario, la urna vacía y sola en la Plaza Barrios puede
ser la foto en los periódicos del 17 de marzo próximo.
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Venzamos
la indiferencia
Sandra de Barraza, analista política, señala que
la apatía de la gente hacia la cosa pública determina
la clase de políticos.
Ante los altos índices de ausentismo, de Barraza señala
que el no estar presente (en los comicios) es darle espacio
a una estructura o partido que a lo mejor no es el más
conveniente.
Vértice: ¿Hacia dónde cree que se está
dirigiendo la mirada de los salvadoreños?
Sandra de Barraza: Los salvadoreños lo que tenemos
es indiferencia por la cosa pública. En la medida en que
seamos indiferentes tendremos una peor Asamblea y peores partidos.
¿Sería un castigo a la apatía?
¡Claro que sí¡ No nos interesa tener buenos
diputados. Entonces, vamos a tener lo que nos merecemos.
Y para usted ¿Qué pudiera cambiar esa realidad?
Bueno, generar condiciones que los obligue, a los ciudadanos,
a pedir cuentas a las instituciones y a los partidos que nos representan.
Si a la gente no le interesa pedir cuentas, a los diputados menos
¡Lo más fácil es irse al norte!
No sería una forma de enfrentar esa disconformidad...
¡Pero (esa actitud) no contribuye en nada al país!
Si los que administran la cosa pública no hacen tangibles
lo que prometen, ¿no se genera desconcierto en la población?
Si en la práctica uno ve cuando llega el Frente, ARENA
o cualquier partido a una alcaldía, por ejemplo, y solo
beneficia a la gente de ese partido, pues ¡ojo con la democracia!
¿Entonces, qué son las promesas electorales?
Son palabras. Eso es los que nos gusta que nos digan. ¡Pidamos
cuentas a la Asamblea Legislativa, a los gobiernos locales y al
Ejecutivo!
¿Es parte de la idiosincrasia del salvadoreño ser
apático con la cosa pública?
Mientras no nos importe vamos a tener lo que tenemos . No nos
quejemos. ¡Hay que cambiar el sistema político electoral!
¿Cree que se mantendrán los mismos niveles de ausentismo?
Por el nivel de desencanto que tiene la gente, creo que la tendencia
va a ser la ausencia. ¡Eso creo que es poco responsable!
Pero, el no estar presente es darle espacio a una estructura que
a lo mejor no es la más conveniente.
Ausentismo creciente
En los últimos nueve años la tendencia de los votantes
ha sido de creciente escepticismo, sostiene el TSE. Diversas causas
explican el fenómeno.
Año Ausentes Porcent. Elección
1994 2,574,903 52% Presidente
1994 1,579,427 58% Diputados
1994 1,267,574 46% Alcaldes
1994 1,491,528 54% Presidente 2a.
1997 1,827,288 60% Diputados
1997 1,828,217 60% Alcaldes
1999 1,948,009 61% Presidente
2000 2,001,495 61% Alcaldes
2000 2,008,382 61% Diputados
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