2 de enero de 2003

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CRONICA

¿Ganará la apatía?

Once partidos para más de tres millones de salvadoreños inscritos en el padrón. Pese a la oferta electoral, los institutos políticos tendrán que competir contra la gran ganadora en las últimas elecciones: la apatía.

Alicia Miranda
vertice@elsalvador.com

Las doce y media del mediodía. La Plaza Barrios luce igual que siempre. Los mismos que ayer estuvieron sentados en las bancas, lo hacen hoy. Pese al sosiego que parece embargar a los presentes, una urna electoral ubicada en el centro del parque desvía la mirada de la gente.
“¡Qué temprano comenzaron a poner las cosas! De todas formas yo no creo en estos hombres, solo en Dios. ¡Por eso solo la paja voy a hacer!”, dice Marlon Gómez, un vendedor de agua, quien deja por un instante su oficio para darle una ojeada a las urnas. Pronto pierde el interés y vuelve a su trabajo.
La misma actitud se repite en dos o tres personas más. Media hora después, las cajas que hemos colocado pasan a formar parte del paisaje de la Plaza Barrios y la apatía vuelve a colmar la mirada de los visitantes.
El experimento que hizo Vértice era llevar las urnas a espacios públicos para llamar la atención de los curiosos, pero no lograron más que media hora de curiosidad. El ejercicio realizado alude a uno de los fenómenos políticos crecientes entre el electorado salvadoreño: el ausentismo.
A pocos días del evento electoral, la misma nube amenaza con posarse sobre El Salvador. Las predicciones advierten que los salvadoreños, una vez más, levantarán los hombros frente a los comicios.
Mientras los equipos de campaña de los partidos políticos vuelcan sus energías en conquistar votos, se prevé que más del 60 por ciento de las personas en edad para votar se ausentarán de las urnas.

La misma actitud

Año tras año, la población ha reflejado su inconformidad con la clase política. Ni cambios de camiseta, ni caras nuevas, ni alianzas, ni las acostumbradas promesas hechas al calor de las campañas han logrado cambiar esa realidad.
De acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) los niveles de ausentismo alcanzaron el 61% en los comicios pasados. Hablar del porcentaje que alcanzará el ausentismo y abstencionismo para las elecciones de 2003 aún es prematuro. A juicio de Pablo Cerna, magistrado electoral, quien prevé que la cifra se mantendrá como hace tres años.
Si los partidos políticos y los procesos electorales no representan una opción, cabe preguntarnos: ¿hacia dónde se está dirigiendo la mirada de los salvadoreños?¿Por qué no acuden a votar?
“Lo más fácil es irse para el norte”, asegura Sandra de Barraza, coordinadora del Plan de Nación.
Ella no descarta la posibilidad de que los salvadoreños que no se sienten motivados con el proceso electoral y los partidos políticos estén pensando en irse del país.
Alvaro Artiga, director de la maestría de Ciencias Políticas de la UCA, comparte el argumento de Barraza.
“La gente ve que esto no va a cambiar o que la situación económica está peor, entonces hay un desinteresarse en la política nacional y terminan por agarrar fuerzas e irse del país”.
Datos de la Oficina del Censo y el Servicio de Inmigración y Naturali-zación de los Estados Unidos expresa que “los trabajos con buena remuneración constituye uno de los principales motivos que impulsan a la corriente migratoria ilegal”.
Las últimas encuestas de opinión pública reflejan la apatía hacia los procesos electorales. Es decir, el interés por la política no es prioridad.
“No creo en los políticos, lo que me interesa es trabajar para comer y si no tengo trabajo, el año que viene me voy para el norte”, dice Ernesto, vigilante de una zona residencial en Santa Tecla.
De acuerdo con la encuesta realizada en junio de 2002 por CID Gallup, el 65% de la población entrevistada piensa que “la labor de la Asamblea ayuda poco o nada a mejorar la calidad de vida del pueblo”.
Esta percepción puede entenderse como la manifiesta indiferencia de los salvadoreños frente a la clase política.
“El ausentismo es la falta de credibilidad. No es siquiera comodidad, ni cobardía porque durante la guerra los salvadoreños votaban en medio de las balas”, recuerda Alfredo Mena Lagos, analista político.
Por su parte, Artiga señala que el descrédito de los políticos y de los procesos electorales ha aumentado con los años. “Siempre se estuvo poniendo al proceso electoral como un mecanismo para alcanzar objetivos que no llegaban a través de las elecciones. ¡Es allí donde se genera un déficit!”.
Ante los elevados índices de ausentismo, ¿de quién es la responsabilidad? ¿De la población, de la clase política e instituciones como los partidos, Asamblea y alcaldías o del Tribunal Supremo Electoral? Las agrupaciones partidarias y el Tribunal Electoral explican el fenómeno.
Ninguna acepta de manera abierta su responsabilidad en el problema, y actúan de forma irónica frente a este.

Rueda la pelota

En el TSE funciona una dependencia que se encarga de convencer a los ciudadanos sobre la importancia del voto. La Subgerencia de Capacita-ción Ciudadana tiene como objetivo generar confianza en los procesos electorales.
El magistrado Cerna asegura que la oficina de motivación está logrando su propósito. Sin embargo, los resultados de la subgerencia se contraponen con las estadísticas de las últimas elecciones (ver cuadro aparte).
Sandra de Barraza prefiere ponerle nombre y apellido al responsable de la poca participación ciudadana en los procesos electorales.
“En la medida en que seamos indiferentes con la cosa pública tendremos una peor Asamblea Legislativa y peores partidos políticos”, señala.
Para ella, los salvadoreños “tenemos lo que merecemos” y esa realidad podría cambiar a través de “generar condiciones que obligue a los ciudadanos a pedir cuentas a las instituciones y a los partidos políticos que nos representan”.
Mena Lagos asegura que lo planteado por Barraza es una respuesta cómoda y hasta cierto punto “miope”. Asegura que no sirve de nada entrar en el sistema actual pues son las cúpulas partidarias las que al final determinan quiénes serán los candidatos. “Yo para votar por Herman Bruch tendré que votar por Fuerza Cristiana. Y no voto por el partido”.
El TSE dice que en el padrón se encuentran inscritos tres millones trecientos mil ciudadanos. Los partidos tendrán que volcar sus energías para ganar la confianza en los que no terminan de creerles. De lo contrario, la urna vacía y sola en la Plaza Barrios puede ser la foto en los periódicos del 17 de marzo próximo.

“Venzamos la indiferencia”
Sandra de Barraza, analista política, señala que la apatía de la gente hacia la cosa pública determina la clase de políticos.


Ante los altos índices de ausentismo, de Barraza señala que “el no estar presente (en los comicios) es darle espacio a una estructura o partido que a lo mejor no es el más conveniente”.

Vértice:
¿Hacia dónde cree que se está dirigiendo la mirada de los salvadoreños?
Sandra de Barraza: Los salvadoreños lo que tenemos es indiferencia por la cosa pública. En la medida en que seamos indiferentes tendremos una peor Asamblea y peores partidos.

¿Sería un castigo a la apatía?

¡Claro que sí¡ No nos interesa tener buenos diputados. Entonces, vamos a tener lo que nos merecemos.

Y para usted ¿Qué pudiera cambiar esa realidad?
Bueno, generar condiciones que los obligue, a los ciudadanos, a pedir cuentas a las instituciones y a los partidos que nos representan. Si a la gente no le interesa pedir cuentas, a los diputados menos ¡Lo más fácil es irse al norte!
No sería una forma de enfrentar esa disconformidad...
¡Pero (esa actitud) no contribuye en nada al país!

Si los que administran la cosa pública no hacen tangibles lo que prometen, ¿no se genera desconcierto en la población?
Si en la práctica uno ve cuando llega el Frente, ARENA o cualquier partido a una alcaldía, por ejemplo, y solo beneficia a la gente de ese partido, pues ¡ojo con la democracia!

¿Entonces, qué son las promesas electorales?
Son palabras. Eso es los que nos gusta que nos digan. ¡Pidamos cuentas a la Asamblea Legislativa, a los gobiernos locales y al Ejecutivo!

¿Es parte de la idiosincrasia del salvadoreño ser apático con la cosa pública?

Mientras no nos importe vamos a tener lo que tenemos . No nos quejemos. ¡Hay que cambiar el sistema político electoral!

¿Cree que se mantendrán los mismos niveles de ausentismo?

Por el nivel de desencanto que tiene la gente, creo que la tendencia va a ser la ausencia. ¡Eso creo que es poco responsable! Pero, el no estar presente es darle espacio a una estructura que a lo mejor no es la más conveniente.

Ausentismo creciente
En los últimos nueve años la tendencia de los votantes ha sido de creciente escepticismo, sostiene el TSE. Diversas causas explican el fenómeno.
Año Ausentes Porcent. Elección
1994 2,574,903 52% Presidente
1994 1,579,427 58% Diputados
1994 1,267,574 46% Alcaldes
1994 1,491,528 54% Presidente 2a.
1997 1,827,288 60% Diputados
1997 1,828,217 60% Alcaldes
1999 1,948,009 61% Presidente
2000 2,001,495 61% Alcaldes
2000 2,008,382 61% Diputados

 


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