2 de febrero de 2003

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CARTAS

La suicida ruta 44
Cómo me encantaría, como ciudadano, que ustedes hicieran un reportaje completo de los microbuseros y buseros. Si usted ha viajado en la ruta 44 que se dirige a Santa Elena se daría cuenta de qué le hablo. No hay leyes ni normas que hagan entender a estos microbuseros de la exagerada velocidad a que exponen en cada viaje a muchas personas responsables que van a trabajar o que van a hacer sus mandados.
No entiendo por qué el Viceministerio de Transporte no hace nada y lo peor es que brillan por su ausencia todos los días en las calles. Nuestro país, no tiene ningún plan de seguridad vial.
El problema aquí es que el Viceministerio se lo deja todo a que el conductor decida y aquí no funciona ese método. Pero ni en el extranjero es así. Allá, si usted viaja muy rápido y lo pescan, lo multan.
Si giro imprudentemente, igual. Y si va borracho, va a la cárcel. Si choco y hay heridos, paga los daños y posiblemente también vaya a la cárcel.
Aquí los conductores hasta en sentido contrario manejan y se estacionan y ninguna autoridad hace nada. Viaje en la ruta 44 y recibirá un viaje casi a la tumba, incómodo porque se va muy tensionado no solo por la velocidad, sino por el ruido de la música y por la imprudencia en que el cafre al volante cambia constantemente de carriles sin precaución.
Vea, a la altura de la Universidad Francisco Gavidia, una parada hacia abajo yendo hacia el centro, cómo los buseros hacen un desorden junto a los microbuseros, tomándose dos carriles para hacer parada y crear un embotellamiento innecesario.
Pudiera seguir y seguir pero solo me quedo con la esperanza que ustedes nos hagan oir ante el Viceministerio de Transporte porque hasta que ustedes publican algo en los diarios, ellos actúan, es decir, ellos no previenen si no que hasta después actúan.
Sé que sólo soy un pequeño ciudadano que pensó en los demás y en mi familia cuando viajo con mi esposa y mis 3 muñecas por no tener un vehículo en estos momentos y no soportaría que algo les pasara, debido a un conductor imprudente.

Jaime E. Alvarado
jealvarado@navegante.com.sv

Gazapo histórico

En el Diario de Hoy del 28 de Diciembre del año pasado, una nota del corresponsal de Ahuachapán, mi buen amigo Roberto Zambrano, se refiere al terremoto en dicha ciudad, según manifiesta el 27 de diciembre de 1936.
Con el deseo de ilustrarlo, manifiesto que esto sucedió en 1937 y el sacerdote que ofició la misa pidiendo el cese de las réplicas era de apellido Echevería y no Chavarría.
Con mis amigos Toño Contreras y René Granados, teníamos la costumbre de reunirnos todos los días a las cinco de la tarde en el portal de la Alcaldía Municipal, frente al Parque Concordia, y nos sentábamos en una banca que ahí había.
Ya nos habíamos acomodado ese día 27 de diciembre de 1937, cuando llegó a la esquina del atrio de la Iglesia Parroquial nuestro común amigo Gustavo Rodríguez y nos llamó a dicho lugar diciéndonos que estaba más fresco; tanto insistió que optamos por acompañarle y antes de cinco minutos se originó el temblor y vimos derrumbarse el portal de la alcaldía sobre el banco que nosotros habíamos ocupado; además, todos los días llegaban a pernoctar ahí algunos indigentes, pero ese día, por voluntad divina, no había llegado nadie.
Nunca en toda mi vida he dejado de creer que quien nos salvó de morir soterrados fue nuestro amigo Gustavo Rodríguez.
Otro detalle que recuerdo es que ese día iban a exhibir en el cine la película “Allá en el lejano oeste”con Stan Laurel y Oliver Hardy.

Carlos Edmundo Herrarte
DUI 02318889-3



Felices sueños para el 2003
Es muy agradable oir la expresión “Feliz año nuevo”, pero qué tan superficial y falaz es. La intención es buena, pero eso no la hace verdadera. Creo que en vez de desear, hay que actuar, si está a nuestro alcance poder hacerlo.
Particularmente deseo a todo el pueblo salvadoreño lo siguiente: Que en este año se acaben los abusos de las campañas políticas fuera de tiempo, manipulando a las mentes sencillas para que caigan automáticamente. Que la defensa de los derechos humanos actúe con equilibrio y equidad, especialmente con las personas honradas. Que los medios de comunicación social actúen sin sofismas, que sean imparciales; que no abusen de la libertad de expresión, corrompiendo la moral, el cuerpo humano y el idioma.
Que no haya más de cincuenta diputados; que no devenguen salarios onerosos, cuando hay tantas personas muriéndose de hambre o de neurosis; ojalá que en lugar de aumentar diputados, aumente el salario mínimo que ya se perpetuó.
Ojalá que no se pretenda más cambiar las cosas sólo con cambiarles de nombre.
Ojalá que el MINED no siga teniendo de enemigo al Magisterio Nacional, y que si quiere calidad de educación, que empiece a realizar campañas educativas y a estimular los ánimos de los docentes, no sólo económicamente.
Que el Ministerio de Salud no toque lo que le pertenece al MINED: Educación Sexual, prevención de accidentes, etc.
Que el Ministerio de Justicia no gaste más millones de dólares en centros penales de alta seguridad; mejor que evite el origen de la delincuencia y el crimen. Que Dios nos bendiga.

Edgardo Adalid Rivera G.
C.I.P. 11-1-0016486



Los médicos

Hoy vienen a hablar de ilegalidades, la huelga misma es ilegal, la Constitución las prohíbe para los servidores públicos.
Hablan de lo nocivo de la salud privatizada; pero con ello demuestran ser tesis y antitesis, pues en sus clínicas cobran por consulta altos honorarios y cuando el paciente llega con carnet de un seguro médico, no cobran el 20% sino que el 100%, no les gusta firmar hojas de reclamo médico.
Todos se quedan en la capital, ¿y el campo?, bien gracias. Los dueños de los hospitales privados son mayormente del gremio médico, bien saben lo voraces que son para cobrar, se conocen bien. Si hablan de legalidad, por qué no declaran completamente los ingresos anuales que perciben por el ejercicio de la profesión, declaran $6,000.00 de ingreso anual y con carros path finder, mercedes, runners, nuevos, clínicas bien equipadas, altas casas, etc,...
Y para más, se educaron en esa profesión con fondos del Estado (los impuestos que paga el Pueblo). Lo que están haciendo es chantaje al Estado con los pobres enfermos.

Ricardo Chávez Cortez
rchvzctz@hotmail.com

 


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