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INTERNACIONAL
Frontera
cruel, mercado bondadoso
La
pregunta es si la última muerte colectiva de ilegales impulsará
a los migrantes a ser más prudentes o al gobierno de Estados
Unidos a tomar más en serio la solicitud para que se firme un
acuerdo con México.
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Los
oasis en medio del desierto entre Estados Unidos y México
es el último recurso que ha ideado un grupo de voluntarios.
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Después de que siete migrantes de la misma región
del sur del estado de Veracruz murieron en el desierto de Arizona hace
dos años, hubo una oleada de informes noticiosos en ambos lados
de la frontera acerca de los horribles peligros de la inmigración
ilegal.
Pero, una vez que los cuerpos de los migrantes fueron regresados a sus
pueblos y sepultados, no pasó mucho tiempo antes de que otros
hombres de la misma zona de México emprendieran su propia travesía
ilícita hacia el norte, caminando, nadando o cruzando de cualquier
forma la frontera para trabajar en Estados Unidos.
Hay grandes problemas en el campo. Y ese famoso sueño americano
sigue llamando, dice un funcionario del gobierno local en el pueblo
rural de Atzalán, hogar en Veracruz de siete de los 14 mexicanos
que murieron juntos en mayo 2000, cuando un contrabandista los dejó
librados a su suerte en el desierto.
Los mexicanos se preguntan ahora si la más reciente muerte colectiva
de inmigrantes ilegales -19 de ellos encontrados atestados dentro de
la caja de un tráiler en Texas hace unas semanas- impulsará
a los migrantes a ser más prudentes, a los contrabandistas a
ser menos crueles, o al gobierno de Estados Unidos a tomar más
en serio la solicitud mexicana para que se firme un acuerdo de migración.
Pocos de los que observan estrechamente el fenómeno de la migración
creen que mucho vaya a cambiar.
La reforzada frontera de Estados Unidos, estrechamente patrullada desde
mediados de la década de 1990 en todas las áreas, salvo
quizá las más remotas, es cruel con los migrantes, y ha
cobrado más de 300 vidas cada año desde 1998. La mayoría
de los que perecen viajan solos o en compañía de dos o
tres de sus compañeros, y sus muertes no son suficientemente
espectaculares para generar grandes titulares. Las muertes se producen
típicamente por deshidratación, exposición a los
elementos, ahogados o sofocados cuando son trasportados en contenedores
herméticos.
Tumba de soñadores
México calcula que no menos de 2,135 migrantes
han muerto cerca de la frontera desde 1997, con una cifra récord
de 491 en 2000 y 72 en lo que va de este año.
Pero también ha habido cientos de miles de migrantes que se han
introducido exitosamente en Estados Unidos, y las leyes contra la contratación
de trabajadores indocumentados rara vez son aplicadas en Estados Unidos.
La frontera es cruel, pero el mercado laboral frecuentemente es amable
para aquéllos que sobreviven a la travesía... y los mexicanos
saben eso.
Cuando menos algunos de los 13 mexicanos y seis centroamericanos que
murieron sofocados en el interior del tráiler en Texas ya habían
trabajado antes en Estados Unidos.
Durante más de dos años, Juan José Morales, de
23 años, había trabajado en la industria de la construcción
en el área de Houston, donde se había casado con una ciudadana
estadounidense pero aún estaba indocumentado.
Estaba tratando de regresar a Houston después de visitar a su
madre en México.
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La
instalación de los oasis en el camino fatídico es
la mejor alternativa para garantizar que los inmigrante ilegales
sobrevivan la odisea
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Serafín Rivera, de 34 años, había
trabajado durante dos años en una planta enlatadora de tomates
en Florida, según informó su familia en el estado de Guanajuato.
Él estaba llevando a su hermano, Roberto, de 29 años,
a Florida cuando ambos perecieron.
En Atzalán, López calcula que hasta 10,000 de los 52,000
habitantes del municipio están trabajando en Estados Unidos,
básicamente en Georgia, las Carolinas, Nueva York e Illinois.
Cada mes, grupos de gente se van, dijo López en una
entrevista telefónica. El impacto (de las muertes registradas
en el año 2000) fue prácticamente nulo. Hay pocas viudas
que denuncian a los contrabandistas y lo que ocurrió. Pero la
mayoría de la gente lo considera un accidente. La única
diferencia ahora es que los contrabandistas son más discretos.
Ellos dicen: Yo te llevo al otro lado, pero recuerda que nunca
me has visto u oído de mí antes.
Cada año, funcionarios mexicanos aprehenden a funcionarios corruptos
de aduanas o inmigración que contrabandean
a gente.
Pero es mucho más fácil enjuiciar a los que son atrapados
cuando contrabandean a centroamericanos indocumentados u otros extranjeros
en su paso por México, dicen los funcionarios. Es casi imposible
tener pruebas para enjuiciar a mexicanos que contrabandean a ciudadanos
mexicanos.
No es un delito trasportar a otros mexicanos hasta la frontera norte.
Pero los funcionarios arrestaron a un número indeterminado de
hombres de negocios en pequeños pueblos en el norte del estado
de Sonora, y esperan conectarlos a la muerte de los migrantes de Atzalán
utilizando las leyes relativas al crimen organizado.
Casos en proceso
Estos son crímenes con mil cabezas, dice Nicolás
Suárez Valenzuela, un importante investigador de la Policía
Federal Preventiva de México. Nuestro trabajo es permanente.
El analista político mexicano Jorge Chabat duda que en el lado
estadounidense de la frontera la administración Bush o el Congreso
de Estados Unidos estén motivados para, en algún momento
cercano, llegar a un acuerdo que incluya la expedición de un
gran número de visas para trabajadores mexicanos.
Para Estados Unidos es conveniente tener inmigración ilegal.
Lo atractivo de los inmigrantes ilegales es que son ilegales. Se les
puede pagar menos, dice Chabat.
Jorge Bailey, experto en México de la Universidad de Georgetown,
se muestra de acuerdo con esta opinión, y resume el status quo
como fronteras duras, mercado blando.
El gobierno de Estados Unidos está atrapado en un juego
de circunstancias sumamente hipócritas, afirma Bailey.
En estos momentos la inmigración ilegal es
un enorme subsidio que el gobierno de Estados Unidos da a los patrones
en Estados Unidos. Esta política de conveniencia permite a Estados
Unidos generar una imagen de fronteras seguras, lo cual es importante
en la política electoral, al tiempo que se proporciona mano de
obra barata a un gran número de industrias, agrega convincentemente.
En 1986, el Congreso de Estados Unidos otorgó amnistía
a 2.7 millones de inmigrantes ilegales y votó por imponer sanciones
más severas a quienes contrataran a trabajadores indocumentados.
En los primeros años de la década de 1990, la administración
del ex presidente Bill Clinton adoptó una posición dura
al enviar más agentes de la Patrulla Fronteriza a la frontera
sur.
Pero el resultado fue una política que dio lugar a una industria
cada vez más organizada de contrabando que guía a los
migrantes a través de desiertos, sobre montañas y ríos
y los transporta clandestinamente a lugares de trabajo a lo largo y
ancho de Estados Unidos.
Para México, la migración ha sido desde hace mucho tiempo
una válvula de seguridad para un país que no está
creando suficientes empleos bien pagados.
El Banco de México calcula que el dinero que los migrantes envían
a sus hogares superará fácilmente la suma de 10,000 millones
de dólares este año, lo que es más de lo que México
gana a través del turismo, una de sus principales fuentes de
divisas. Sólo la creación de empleos mejor pagados en
México tendría un impacto significativo en la inmigración
ilegal, dijo Chabat. Pero un acuerdo de migración sería
mucho más honesto, añadió, y probablemente
salvaría vidas.
Pero la respuesta está en la voluntad política de Estados
Unidos para firmar un acuerdo que regule el ingreso o de Latinoamérica
para no generar más pobreza.
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Persiguen a responsables de muertes
Sin
tregua para los coyotes
Los sobrevivientes de la tragedia ocurrida en Texas, Estados Unidos,
servirán como testigos en un proceso judicial que las autoridades
han iniciado contra los contrabandistas de ilegales.
Redacción
Vértice/Agencias
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México calcula una cifra récord de 491 muertos
en 2000 y 72 este año. Desde 1997, han muerto no
menos de 2,135.
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Un juez de asuntos migratorios otorgó el
derecho a fianza a más de 30 sobrevivientes del tráiler
que fue
interceptado por las autoridades estadounidenses en la ciudad
de Victoria, Texas, hace una semana. La operación de contrabando
humano tuvo un desenlace fatal: murieron 19 inmigrantes ilegales.
Diecisiete personas fueron halladas muertas dentro y fuera del
camión-remolque en una estación en Victoria, a unos
160 kilómetros al suroeste de Houston. Dos víctimas
murieron después en un hospital. La noticia estremeció
a la opinión pública norteamericana y planteó
la necesidad de que los inmigrantes ilegales fuesen más
prudentes a la hora de cruzar la frontera. Sin embargo, la idea
de la prudencia es un franco eufemismo, sobre todo, cuando los
latinos viajan a toda costa en busca de lo que no encuentran en
sus lugares de origen: trabajo y condiciones de superación.
El viernes pasado, un tribunal de Texas concedió el derecho
a fianza y algunos de los sobrevivientes están a la espera
de ser citados para comparecer ante la justicia en calidad de
testigos contra los traficantes de indocumentados. El gobierno
de Estados Unidos ha priorizado el aumento de penas a los
polleros con el fin de desarticular la red que introduce
ilegales a su territorio.
Pero los organismos no gubernamentales insisten que el flujo migratorio
ilegal nunca va a cesar a menos que los gobiernos de Latinoamérica
dejen de expulsar a sus conciudadanos. Países como México,
El Salvador, Honduras y Guatemala promedian un ingreso sustancial
a su Producto Interno Bruto, gracias al envío de remesas
familiares.
El cónsul general mexicano Eduardo Ibarrola dijo que las
fianzas de los mexicanos y hondureños, detenidos desde
el descubrimiento del camión-remolque, iban a ser pagadas
a corto plazo.
Desarticular la red Ibarrola dijo que su gobierno convino en prestar
42.000 dólares para la excarcelación de 28 mexicanos.
Serán liberados, dijo Ibarrola al diario Houston
Chronicle.
Un día antes, el jueves, la fijación de fianza y
posiblemente una audiencia en un proceso contra una mexicana,
acusada de ayudar en la operación, fueron postergadas por
las autoridades y serán reiniciadas hasta esta semana.
Norma Sánchez-González, detenida en Houston, es
el séptimo caso de una persona aprehendida por su participación
en la trama. Otras tres -cuyo nombre aparece en los documentos
del juzgado- son buscadas por la policía.
Un total de 54 personas, cuyo paradero es mantenido en secreto,
son consideradas testigos en el caso contra los presuntos contrabandistas
de seres humanos. Las autoridades creen que éstos también
pueden ser inmigrantes ilegales.Pero nadie tiene certeza.
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