1 de junio de 2003

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INTERNACIONAL

Frontera cruel, mercado bondadoso

La pregunta es si la última muerte colectiva de ilegales impulsará a los migrantes a ser más prudentes o al gobierno de Estados Unidos a tomar más en serio la solicitud para que se firme un acuerdo con México.

Por Susan Ferri
The New York Times
vertice@elsalvador.com
Los oasis en medio del desierto entre Estados Unidos y México es el último recurso que ha ideado un grupo de voluntarios.

Después de que siete migrantes de la misma región del sur del estado de Veracruz murieron en el desierto de Arizona hace dos años, hubo una oleada de informes noticiosos en ambos lados de la frontera acerca de los horribles peligros de la inmigración ilegal.

Pero, una vez que los cuerpos de los migrantes fueron regresados a sus pueblos y sepultados, no pasó mucho tiempo antes de que otros hombres de la misma zona de México emprendieran su propia travesía ilícita hacia el norte, caminando, nadando o cruzando de cualquier forma la frontera para trabajar en Estados Unidos.

“Hay grandes problemas en el campo. Y ese famoso sueño americano sigue llamando”, dice un funcionario del gobierno local en el pueblo rural de Atzalán, hogar en Veracruz de siete de los 14 mexicanos que murieron juntos en mayo 2000, cuando un contrabandista los dejó librados a su suerte en el desierto.

Los mexicanos se preguntan ahora si la más reciente muerte colectiva de inmigrantes ilegales -19 de ellos encontrados atestados dentro de la caja de un tráiler en Texas hace unas semanas- impulsará a los migrantes a ser más prudentes, a los contrabandistas a ser menos crueles, o al gobierno de Estados Unidos a tomar más en serio la solicitud mexicana para que se firme un acuerdo de migración.

Pocos de los que observan estrechamente el fenómeno de la migración creen que mucho vaya a cambiar.

La reforzada frontera de Estados Unidos, estrechamente patrullada desde mediados de la década de 1990 en todas las áreas, salvo quizá las más remotas, es cruel con los migrantes, y ha cobrado más de 300 vidas cada año desde 1998. La mayoría de los que perecen viajan solos o en compañía de dos o tres de sus compañeros, y sus muertes no son suficientemente espectaculares para generar grandes titulares. Las muertes se producen típicamente por deshidratación, exposición a los elementos, ahogados o sofocados cuando son trasportados en contenedores herméticos.

Tumba de soñadores

México calcula que no menos de 2,135 migrantes han muerto cerca de la frontera desde 1997, con una cifra récord de 491 en 2000 y 72 en lo que va de este año.

Pero también ha habido cientos de miles de migrantes que se han introducido exitosamente en Estados Unidos, y las leyes contra la contratación de trabajadores indocumentados rara vez son aplicadas en Estados Unidos. La frontera es cruel, pero el mercado laboral frecuentemente es amable para aquéllos que sobreviven a la travesía... y los mexicanos saben eso.

Cuando menos algunos de los 13 mexicanos y seis centroamericanos que murieron sofocados en el interior del tráiler en Texas ya habían trabajado antes en Estados Unidos.

Durante más de dos años, Juan José Morales, de 23 años, había trabajado en la industria de la construcción en el área de Houston, donde se había casado con una ciudadana estadounidense pero aún estaba indocumentado.
Estaba tratando de regresar a Houston después de visitar a su madre en México.

La instalación de los oasis en el camino fatídico es la mejor alternativa para garantizar que los inmigrante ilegales sobrevivan la odisea

Serafín Rivera, de 34 años, había trabajado durante dos años en una planta enlatadora de tomates en Florida, según informó su familia en el estado de Guanajuato. Él estaba llevando a su hermano, Roberto, de 29 años, a Florida cuando ambos perecieron.

En Atzalán, López calcula que hasta 10,000 de los 52,000 habitantes del municipio están trabajando en Estados Unidos, básicamente en Georgia, las Carolinas, Nueva York e Illinois.

“Cada mes, grupos de gente se van”, dijo López en una entrevista telefónica. “El impacto (de las muertes registradas
en el año 2000) fue prácticamente nulo. Hay pocas viudas que denuncian a los contrabandistas y lo que ocurrió. Pero la mayoría de la gente lo considera un accidente. La única diferencia ahora es que los contrabandistas son más discretos. Ellos dicen: “Yo te llevo al otro lado, pero recuerda que nunca me has visto u oído de mí antes”.

Cada año, funcionarios mexicanos aprehenden a funcionarios corruptos de aduanas o inmigración que contrabandean
a gente.

Pero es mucho más fácil enjuiciar a los que son atrapados cuando contrabandean a centroamericanos indocumentados u otros extranjeros en su paso por México, dicen los funcionarios. Es casi imposible tener pruebas para enjuiciar a mexicanos que contrabandean a ciudadanos mexicanos.

No es un delito trasportar a otros mexicanos hasta la frontera norte. Pero los funcionarios arrestaron a un número indeterminado de hombres de negocios en pequeños pueblos en el norte del estado de Sonora, y esperan conectarlos a la muerte de los migrantes de Atzalán utilizando las leyes relativas al crimen organizado.

Casos en proceso

“Estos son crímenes con mil cabezas”, dice Nicolás Suárez Valenzuela, un importante investigador de la Policía Federal Preventiva de México. “Nuestro trabajo es permanente”.

El analista político mexicano Jorge Chabat duda que en el lado estadounidense de la frontera la administración Bush o el Congreso de Estados Unidos estén motivados para, en algún momento cercano, llegar a un acuerdo que incluya la expedición de un gran número de visas para trabajadores mexicanos.

“Para Estados Unidos es conveniente tener inmigración ilegal. Lo atractivo de los inmigrantes ilegales es que son ilegales. Se les puede pagar menos”, dice Chabat.

Jorge Bailey, experto en México de la Universidad de Georgetown, se muestra de acuerdo con esta opinión, y resume el status quo como “fronteras duras, mercado blando”.

“El gobierno de Estados Unidos está atrapado en un juego de circunstancias sumamente hipócritas”, afirma Bailey.
“En estos momentos” la inmigración ilegal “es un enorme subsidio que el gobierno de Estados Unidos da a los patrones en Estados Unidos. Esta política de conveniencia permite a Estados Unidos generar una imagen de fronteras seguras, lo cual es importante en la política electoral, al tiempo que se proporciona mano de obra barata a un gran número de industrias”, agrega convincentemente.

En 1986, el Congreso de Estados Unidos otorgó amnistía a 2.7 millones de inmigrantes ilegales y votó por imponer sanciones más severas a quienes contrataran a trabajadores indocumentados.

En los primeros años de la década de 1990, la administración del ex presidente Bill Clinton adoptó una posición dura al enviar más agentes de la Patrulla Fronteriza a la frontera sur.

Pero el resultado fue una política que dio lugar a una industria cada vez más organizada de contrabando que guía a los migrantes a través de desiertos, sobre montañas y ríos y los transporta clandestinamente a lugares de trabajo a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Para México, la migración ha sido desde hace mucho tiempo una válvula de seguridad para un país que no está creando suficientes empleos bien pagados.

El Banco de México calcula que el dinero que los migrantes envían a sus hogares superará fácilmente la suma de 10,000 millones de dólares este año, lo que es más de lo que México gana a través del turismo, una de sus principales fuentes de divisas. Sólo la creación de empleos mejor pagados en México tendría un impacto significativo en la inmigración ilegal, dijo Chabat. Pero un acuerdo de migración sería mucho más honesto, añadió, “y probablemente salvaría vidas”.

Pero la respuesta está en la voluntad política de Estados Unidos para firmar un acuerdo que regule el ingreso o de Latinoamérica para no generar más pobreza.

Persiguen a responsables de muertes
Sin tregua para los “coyotes”


Los sobrevivientes de la tragedia ocurrida en Texas, Estados Unidos, servirán como testigos en un proceso judicial que las autoridades han iniciado contra los contrabandistas de ilegales.


Redacción Vértice/Agencias


México calcula una cifra récord de 491 muertos en 2000 y 72 este año. Desde 1997, han muerto no menos de 2,135.

Un juez de asuntos migratorios otorgó el derecho a fianza a más de 30 sobrevivientes del tráiler que fue
interceptado por las autoridades estadounidenses en la ciudad de Victoria, Texas, hace una semana. La operación de contrabando humano tuvo un desenlace fatal: murieron 19 inmigrantes ilegales.

Diecisiete personas fueron halladas muertas dentro y fuera del camión-remolque en una estación en Victoria, a unos 160 kilómetros al suroeste de Houston. Dos víctimas murieron después en un hospital. La noticia estremeció a la opinión pública norteamericana y planteó la necesidad de que los inmigrantes ilegales fuesen más prudentes a la hora de cruzar la frontera. Sin embargo, la idea de la prudencia es un franco eufemismo, sobre todo, cuando los latinos viajan a toda costa en busca de lo que no encuentran en sus lugares de origen: trabajo y condiciones de superación.

El viernes pasado, un tribunal de Texas concedió el derecho a fianza y algunos de los sobrevivientes están a la espera de ser citados para comparecer ante la justicia en calidad de testigos contra los traficantes de indocumentados. El gobierno de Estados Unidos ha priorizado el aumento de penas a “los polleros” con el fin de desarticular la red que introduce ilegales a su territorio.

Pero los organismos no gubernamentales insisten que el flujo migratorio ilegal nunca va a cesar a menos que los gobiernos de Latinoamérica dejen de expulsar a sus conciudadanos. Países como México, El Salvador, Honduras y Guatemala promedian un ingreso sustancial a su Producto Interno Bruto, gracias al envío de remesas familiares.

El cónsul general mexicano Eduardo Ibarrola dijo que las fianzas de los mexicanos y hondureños, detenidos desde el descubrimiento del camión-remolque, iban a ser pagadas a corto plazo.

Desarticular la red Ibarrola dijo que su gobierno convino en prestar 42.000 dólares para la excarcelación de 28 mexicanos. “Serán liberados”, dijo Ibarrola al diario Houston Chronicle.

Un día antes, el jueves, la fijación de fianza y posiblemente una audiencia en un proceso contra una mexicana, acusada de ayudar en la operación, fueron postergadas por las autoridades y serán reiniciadas hasta esta semana.

Norma Sánchez-González, detenida en Houston, es el séptimo caso de una persona aprehendida por su participación en la trama. Otras tres -cuyo nombre aparece en los documentos del juzgado- son buscadas por la policía.

Un total de 54 personas, cuyo paradero es mantenido en secreto, son consideradas testigos en el caso contra los presuntos contrabandistas de seres humanos. Las autoridades creen que éstos también pueden ser inmigrantes ilegales.Pero nadie tiene certeza.

 



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