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LA
COLUMNA
¿Pilatos?
Fuimos
sorprendidos. Esa es la expresión que en resumidas cuentas
dio a conocer el subdirector de la División de Seguridad Pública
de la policía, comisionado Mauricio Ramírez Landaverde,
al evaluar la trifulca que se armó hace una semana en el estadio
nacional mágico González.
No es la primera vez que en este escenario deportivo se presentan este
tipo de vandalismo.
Hace menos de un mes, en el mismo lugar, seudoaficionados de dos equipos
que disputaban subir a la liga mayor se dieron a puños, palos
y lo que encontraran en el camino.
Además de las personas lesionadas se destruyeron varias sillas
que habían sido instaladas el año pasado durante la remodelación
del estadio.
Pero el sabor de la pelea estaba acompañada de una fuerte dosis
de bebidas embriagantes que con toda comodidad se venden en el interior
del centro deportivo.
No es la primera vez que se originan este tipo de peleas. Durante todo
el campeonato no se dejan de ver a ciertos alcoholizados que desean
demostrar en ese estado, que son los meros-meros de la fanaticada.
En todos esos bonches, me pregunto ¿dónde estuvo la policía?
y ¿qué medidas de seguridad se han tomado?
En los estadios internacionales, se prohíbe la venta de bebidas
embriagantes en el interior, independientemente éstas sean patrocinador
o no del encuentro.
La Fiscalía General de la República por su lado sigue
en juego lanzando la pelota a quien sabe quién cuando argumenta
que no somos policías, mientras los dirigentes se
sienten incapaces de controlar a las barras e igual los
de la ultra blanca, ya que en este caso recae en ellos la responsabilidad
del desorden.
En una ocasión en que se registraron disturbios, un dirigente
le comentó a un periodista deportivo que no se podían
pelear con el patrocinador y así prohibir sin problemas la venta
de bebidas embriagantes.
Y, por ejemplo, hay que recordar que cuando en nuestro país se
disputaba la clasificación para el mundial pasado con la selección
chapina, en el estadio de Guatemala, también se prohibió
la venta de alcohol.
Sin embargo, muchos salvadoreños que viajaron al vecino país,
se las ingeniaron para introducir sus botes. ¿Atrevidos,
no?
Lo que se hace en otros escenarios es que el alcohol se vende afuera
de los estadios y las autoridades consideran que si la persona está
ebria tiene que permanecer afuera.
Entonces, ¿qué esperamos para implementar medidas más
serias?
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