1 de junio de 2003

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LA COLUMNA

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

¿Pilatos?

“Fuimos sorprendidos”. Esa es la expresión que en resumidas cuentas dio a conocer el subdirector de la División de Seguridad Pública de la policía, comisionado Mauricio Ramírez Landaverde, al evaluar la trifulca que se armó hace una semana en el estadio nacional “mágico González”.

No es la primera vez que en este escenario deportivo se presentan este tipo de vandalismo.

Hace menos de un mes, en el mismo lugar, seudoaficionados de dos equipos que disputaban subir a la liga mayor se dieron a puños, palos y lo que encontraran en el camino.

Además de las personas lesionadas se destruyeron varias sillas que habían sido instaladas el año pasado durante la remodelación del estadio.

Pero el sabor de la pelea estaba acompañada de una fuerte dosis de bebidas embriagantes que con toda comodidad se venden en el interior del centro deportivo.

No es la primera vez que se originan este tipo de peleas. Durante todo el campeonato no se dejan de ver a ciertos alcoholizados que desean demostrar en ese estado, que son los meros-meros de la fanaticada.

En todos esos bonches, me pregunto ¿dónde estuvo la policía? y ¿qué medidas de seguridad se han tomado?

En los estadios internacionales, se prohíbe la venta de bebidas embriagantes en el interior, independientemente éstas sean patrocinador o no del encuentro.

La Fiscalía General de la República por su lado sigue en juego lanzando la pelota a quien sabe quién cuando argumenta que “no somos policías”, mientras los dirigentes se sienten incapaces de controlar a las “barras” e igual los de la ultra blanca, ya que en este caso recae en ellos la responsabilidad del desorden.

En una ocasión en que se registraron disturbios, un dirigente le comentó a un periodista deportivo que no se podían pelear con el patrocinador y así prohibir sin problemas la venta de bebidas embriagantes.

Y, por ejemplo, hay que recordar que cuando en nuestro país se disputaba la clasificación para el mundial pasado con la selección chapina, en el estadio de Guatemala, también se prohibió la venta de alcohol.

Sin embargo, muchos salvadoreños que viajaron al vecino país, se las ingeniaron para introducir sus “botes”. ¿Atrevidos, no?

Lo que se hace en otros escenarios es que el alcohol se vende afuera de los estadios y las autoridades consideran que si la persona está ebria tiene que permanecer afuera.

Entonces, ¿qué esperamos para implementar medidas más serias?


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