![]() 29 de diciembre de 2002 |
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La
Columna Iván Gómez Y de nuevo... la vida En menos de 48 horas, la algarabía volverá a las vidas de los salvadoreños al igual que el 24, para hacer estallar las emociones que darán por terminadas las fiestas de fin de año. Como siempre, se escuchará a más de uno o una, el jurar a los suyos que el próximo año se portará bien. Así mismo, se escuchará de algunos que asegurarán al igual que el año pasado, que este nunca lo olvidará. Muchos hemos afirmado que el tiempo va demasiado rápido y en son de broma se afirma que en lo que menos se piensa, estaremos frente a la navidad de 2003. Pero en lo que hay que tener cuidado, es en que ese tiempo que pasa tan rápido, también nos arrastra a nuestras edades y las proyecciones incumplidas pronto se volverán piedra. Los únicos que están tan lejos en pensar que el tiempo pasa rápido, son los niños. Para los dichosos el día se convierte en lo que para los mayores es una semana. En fin, es el sueño inocente que no dura hasta los 14 años. El 2003 nos espera con las mismas o hasta peores dificultades que el año pasado. Una crisis en el sector salud pareciera que se mantendrá por un tiempo más. Además, para marzo, se visualiza una agresiva campaña electoral en busca del voto que permita a algunos partidos mantener el número de diputados en la Asamblea Legislativa. Los alcaldes que buscan una segunda vuelta se preocuparan estos primeros meses en hacer algo que los permita asegurar redoblarse. En fin el próximo año nos espera con no muchas sorpresas. Aunque para ser optimistas, a la hora de los abrazos estaremos deseando un feliz año nuevo. Pero hay algunos, como los que egresaron del bachillerato quienes tendrán que enfrentar dos suertes. Una, la de continuar sus estudios superiores en una universidad o institución afín. La otra y la que implica mayor sacrificio, es para los que tienen que buscar trabajo y así comenzar a llenar un poco más la refrigeradora de la casa. Para ellos, después de estas fiestas viene el enfrentarse sólos a la vida. Si desde antes no tenían claro aquel estribillo que reza ¿Qué quieres hacer cuando grande? hoy será difícil encontrar su propia vocación. La reflexión es para comprender que el futuro de la nación está en su juventud. Pero no en aquella que se desespera por encontrar un empleo. Por muy difícil que se vea su futuro, ese sacrificio de vida no basta. No hay que olvidar, que mientras más se esté preparado frente a este mundo globalizado, mejores serán sus oportunidades para enfrentar la vida. chochogomez@yahoo.com
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