29 de diciembre de 2002

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CARTAS

Oposición Política

Los diputados del FMLN muestran nuevamente esa nostalgia por los años ochenta, donde con las pancartas y los insultos querían resolver los problemas de nuestro país.
Quiero hacer un llamado a esa oposición ignorante de nuestro país, una oposición que siempre termina diciendo que sí.
Últimamente he notado que la oposición pone tropiezos a los decretos en la Asamblea, pero si les dan un aumento de sueldo nunca protestan; solo se abstienen de opinar.
Es ridículo y hasta raya en lo absurdo, como unos cuantos ignorantes que tuvieron la suerte de ser de la comandancia general del FMLN, hoy se llevan la parte grande del pastel y todas esas promesas populistas quedan en el olvido, y la gente que tanto defienden, nunca ve los resultados.
Lo que realmente pienso sobre la privatización del Seguro Social es que ya es hora de sacar ese montón de haraganes burócratas que se sientan tras un escritorio y no hacen otra cosa que holgazanear. Ya es hora de tener un sistema de salud que realmente se vuelva eficiente para todos.
Que las críticas y los análisis se lo dejen a los que saben, no a diputados incompetentes que lo único que saben es levantar la mano, y eso va con todos los partidos políticos.

Alberto Ortega
albertoortega79@hotmail.com

Mendicidad en aeropuerto
Quiero comentar algo que me llenó de indignación y de vergüenza hace unos días que regresé a nuestro país:
Desde que se sale de las aduanas salvadoreños se le pegan a uno muchos mendigos, señoras y niños especialmente, que son tan insistentes y hasta invocan a los santos con el único propósito de recibir unas monedas.
En particular, desde que salí de la terminal aérea se nos pegó (venía con tres acompañantes) una señora que no dejó de pedirnos, de todas las maneras posibles, sino hasta que nos subimos a nuestro vehículo y salimos del estacionamiento.
Sabemos que somos un país paupérrimo y esa situación es la primera impresión que se llevan los turistas cuando llegan a El Salvador. Pregunto: ¿No habrá alguna institución que pare esta vergonzosa situación?
A mí como salvadoreño me dio mucha vergüenza al pensar que no solo me sucedió a mi (en este caso), sino que todas las personas que llegan, la primera impresión es esa tan horrible y fea.

Renato Arias
renatoarias@yahoo.com


En mi opinión
Una persona como Mauricio Sandoval no tiene ninguna calidad moral para pedir la destitución de Beatrice de Carrillo.
Si ella no hubiera actuado como lo hizo, hoy habrían decenas de muertos. Lo que pasó en “Mariona” solo denota la falta de profesionalismo de la PNC y la incapacidad de su director.
La doctora de Carrillo es una espina encajada en las arbitrariedades del gobierno y es por eso que la atacan tanto.

Rafael Colindres
racozel@amnetsal.com


Derechos de los delincuentes
Es una lástima que alguien que se dice defiende los derechos humanos, comete la hipocresía de llamarles pobrecitos a un grupo de asesinos, que con lujo de barbarie causaron la muerte de dos policías que ni siquiera estaban armados.
Eso no extraña, ya que Beatrice de Carrillo siempre ha tenido ese tipo de posturas, sobre todo cuando ha aparecido en TV defendiendo a los sindicalistas del ISSS y ni siquiera menciona a los enfermos cotizantes.
Pero decirles “pobrecitos” a un atajo de delincuentes, eso va más allá de la mera hipocresía. “Yo se los traigo”, le dijo a los policías, y los trajo, pero muertos.
En mi experiencia real yo creo que la procuradora tiene una postura muy arbitraria (en una ocasión la vi dentro de la UES, sola y muy sospechosa), tal vez hasta tenga nexos con grupos izquierdistas y sindicalistas y por eso es que los defiende tanto, deberían investigarla y desaforarla y por que no, destituirla, ya que hace más daño que bien y por culpa suya los derechos humanos sufren más violaciones de las que se deberían.

Jorge Del Cid
jorgeperla@elsalvador.com


Horizontes
Estamos recorriendo ya el tramo final de 2002 y la perspectiva de un nuevo año hace inevitable el vistazo atrás, el balance y la interrogante por el futuro. ¿Qué nos traerá 2003?
El nuevo año se abre al país con un ramillete de interrogantes: la salud, el trabajo, la familia, la economía, la política, el país, temores y esperanzas. Alguno recuerdos estarán iluminados por la alegría; otros teñidos de tristezas.
Y al pensar en 2003, proyectos y expectativas surgirán en los corazones de todos, a pesar de momentos difíciles.

Efraín Ernesto Ramos
C.I.P. 01-01-337101


Desilusionada con el sistema
Soy una profesora jubilada, abogada y notaria, temporalmente retirada por tener que atender a mi esposo que ha sufrido dos infartos y un derrame cerebral. Quiero compartir con los lectores de esta revista mi experiencia desagradable con una aseguradora.
El 22 de septiembre de 1988 adquirí un seguro total por la cantidad de ¢90,000 para un plazo de quince años. Cada seis meses, cancelé la cantidad de ¢4,500.43 hasta septiembre de 1998.
En diciembre de ese año, por medio de El Diario de Hoy, me enteré que la aseguradora había solicitado liquidación voluntaria sin dar ningún aviso a los clientes.
Al apersonarme a las oficinas de dicha compañía aseguradora me explicaron que tenía que esperar para que me devolvieran ¢48,500 de modo que perdí más del 50% de todo lo cancelado.
Después de varias gestiones solo me han devuelto una parte y ha quedado un saldo de ¢31,000. La última devolución fue de mil colones el 23 de octubre de 2001.
Cada vez me siento más dañada por dicha aseguradora y la Superintendencia del Sistema Financiero. Que se juegue con la buena fe de personas responsables que cumplen con sus obligaciones haciendo el pago de la cuota en la fecha establecida y durante diez años fruto del trabajo honesto. Por eso crece la incredulidad en el sistema.

Zoila Martínez de Dennery
C.I.P. 01-01-337101


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