22 de diciembre 2002

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LAS PREOCUPACIONES CIUDADANAS

A las puertas de 2003

Dos metodologías de las ciencias sociales, que aplicó Vértice a un grupo de ciudadanos, evidencian las principales preocupaciones del salvadoreño promedio. Su punto de vista contrasta con las declaraciones de los funcionarios. Mientras los primeros cuestionan el rumbo del país; los segundos, reconocen avances nacionales. Lea un ejercicio a fondo sobre la realidad nacional.

Vertice
vertice@elsalvador.com

Opiniones variadas se expresan en esta edición sobre el año que termina.
Los ciudadanos promedios tienen percepciones de que el país ha marchado por rumbo equivocado y exteriorizan quejas.
El sentir de los nacionales se plasma en las encuestas de CID Gallup realizadas durante los meses de febrero, junio y octubre. Las encuestas combinan más de 4,500 opiniones de salvadoreños y salvadoreñas.
Tres binomios temáticos son considerados como fundamentales por CID Gallup para acercarse a la realidad económica-social de El Salvador: empleo y desempleo, violencia e inseguridad, costo de la vida y situación económica.
La empresa consultora establece cifras porcentuales para cada binomio (ver gráficos).
Vértice retomó los temas y a la base de estos desarrolló el método de “focus group” o grupo focal.
De acuerdo con la metodología, se convocó a un grupo de invitados para que opinaran libremente sobre los temas definidos.
Con los testimonios, llenos de naturalidad y soltura, no solo se aterrizan los temas en estudio, sino se humanizan y se llega a determinar su gravedad o no para el común de los salvadoreños.
De acuerdo con Gallup, el tema de mayor preocupación es el binomio empleo-desempleo; el segundo, es la violencia e inseguridad.
Con el “focus group” se reafirman las inquietudes sobre los ítemes. Sobresalen, no obstante, las preocupaciones en torno el ‘alto costo de la vida’.
Los salvadoreños encuestados en junio por CID Gallup, tuvieron la percepción de que el costo de la vida “había subido mucho”. 75 de cada 100 encuestados coincidieron en ese punto.
En octubre, la percepción sobre el alza de la vida se redujo a un 69%. Un 13% más consideró que se había incrementado ‘algo’, una categoría no considerada para junio.
Además de las encuestas de CID Gallup y el “focus group” se realizó un tercer ejercicio de investigación social: el muestro aleatorio simple.
Un joven fue escogido para profundizar sobre el binomio violencia y delincuencia, debido a que este sector de la población está más vulnerable a fenómenos como las maras y las pandillas estudiantiles.
Una ama de casa comentó sobre sus experiencias en la manutención de la casa y los precios de los productos básicos.
Un padre de familia fue abordado sobre el tema empleo y desempleo.

Presentación

Los resultados de CID Gallup, “focus group” y muestreo simple se presentan de forma combinada, en esta entrega especial de Vértice.
Los ejercicios metodológicos se agrupan de acuerdo a cada temática investigada: costo de la vida y situación económica, violencia e inseguridad, empleo y desempleo.
Por rigurosidad periodística se conceden los espacios necesarios a funcionarios de gobierno para que ofrezcan sus puntos de vista sobre los hallazgos en las encuestas y los testimonios vertidos por los ciudadanos.
En general, se concluye que los salvadoreños y salvadoreñas denotan pesimismo a lo largo de 2002. Los funcionarios públicos no temen abordar los temas; aunque hablan de interpretarlos correctamente.

DOS métodos científicos
Revista Vértice recurrió a dos métodos científicos para evidenciar las “preocupaciones” de los salvadoreños. Se apoyó en la mediciones de CID Gallup y en el desarrollo de un Focus Group.
CID Gallup hizo tres mediciones sobre la realidad salvadoreña a lo largo del año: febrero, junio y octubre. Los datos sobre los temas considerados importantes (costo de vida, empleo, desempleo, violencia, inseguridad, víctimas de delincuencia) en esos tres tiempos permiten establecer un aumento o disminución de los problemas. El costo de la vida destaca entre los temas investigados como el de mayor sensibilidad entre la población debido a que “ha subido mucho” en comparación al año pasado. Además de las cifras de Gallup, Vértice realizó un Focus Group (Grupo focal) con la colaboración de ocho salvadoreños y salvadoreñas ‘promedio’. Sus testimonios permiten ‘humanizar’ las frías cifras estadísticas de la encuestadora y ofrecen una riqueza de vivencias y realidades de los connacionales. La técnica del muestreo aleatorio simple se utilizó con una profesora, un vendedor y un obrero, residentes en diversos puntos de la capital.




LAS PREOCUPACIONES CIUDADANAS
"Todo está más caro"

Las ocho personas invitadas por la revista Vértice para discutir las principales preocupaciones de los salvadoreños, según Cid Gallup, coincidieron en que el costo de la vida ha ido en ascenso y que han tenido que reajustar sus presupuestos.

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A unque con distintos matices hombres y mujeres participantes coincidieron que el costo de la vida ha aumentado en los último meses, en su argumentos se encuentra la dolarización como posible causa del alza en los precios de sus necesidades básicas.
Para Leticia Martínez, vendedora de equipo de informática, hay un incremento considerable sobre todo en teléfono y energía eléctrica. Esto provoca que la canasta básica no se se alcance a suplir y como consecuencia se tenga que recortar gastos en áreas como conexiones de internet o televisión por cable: “Para poder pagar eso que es fundamental uno se tiene que limitar en otras cosas, porque el dinero no alcanza”, dice.
Moisés Umaña, funcionario público, respalda la posición de Alicia y considera que la definición de “canasta básica” no es realista, de acuerdo a las necesidades de la población: “se debe redefinir los elementos de la canasta básica”, afirma.
María Hernández de Flores vive el problema desde su puesto en el mercado de San Miguelito: “en la venta del mercado, siempre se me van centavitos de más con lo del dólar, para tener agradado al cliente”, afirma. Pero esos “centavitos” que no percibe tiene un impacto directo en la cuota que pagan a la municipalidad, la que se ha duplicado desde el año pasado.
Al final la vendedora debe recurrir a prestamistas para suplir los gastos, con intereses del 15% a plazo de 22 días. Mientras que la abogada Jessica Paredes reafirma la necesidad de recurrir al crédito para pagar vivienda y transporte: “no queda de otra”, remata.
David Rauda, agente del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), enfila sus críticas a la dolarización como la culpable de los altos costos de la vida: “lo que antes compraba con 25 colones; ahora lo compro con 5 dólares y lo que compraba con 5 colones; ahora lo compro con un dólar”, explica. Según el agente de seguridad, esta situación se agrava debido al que el salario mínimo no aumenta.
José Rousselin, pastor de la iglesia Cristo a las naciones, afirma que ante eso solo les queda reajustar el presupuesto familiar: “tenemos que bajar la calidad de los productos para mantener cantidad, o viceversa”.

Nombres de Personas

José R. Rousselin

40 años. Casado, con dos hijos. Ingeniero en sistemas. Representa a la iglesia “Cristo a las Naciones”.

Leticia Martínez
26 años. Soltera. Licenciada en Comunicación y Periodismo. Vendedora de equipo de informática.

Moisés A. Umaña

42 años. Casado, 3 hijos. Ingeniero electricista. Labora como funcionario público.

David f. Rauda

37 años. Casado, 3 hijos. Ingeniero agroecólogo. Jefe Unidades Distritales del CAM.

 

 

Wendy Funes
22 años. Soltera. Egresa-da de Relaciones Internacionales. Asistente de producción en TV.

Diana Cerón
23 años. Soltera. Cursa 4º año de Ciencias Jurídicas. Labora en la imprenta de su familia.

María h. de Flores

55 años. 5º grado de educación básica.Vendedora de fruta y verdura en el mercado San Miguelito.

Jessica Paredes

29 años. Soltera. Licenciada en Ciencias Jurídicas. Labora como defensora pública.


Los problemas

CUATRO TIPOS DE VIOLENCIA

Asalto: Este fenómeno social se experimenta más en zonas populosas y cerca de la periferia y centro capitalino.

Secuestro: Los delitos de privación de libertad se registran en lugares residenciales en donde existe seguridad privada.

Maltrato familiar: Generalmente estos casos se mantienen en la intimidad del hogar. Existe temor y presión frente a la denuncia.

Aunque los participantes en el grupo no han sido víctimas directas de violencia, cuando andan en la calle se sienten inseguros y desconfiados.

El fenómeno de la violencia social es el más percibido por la población salvadoreña, tanto así que existe una resignación de acostumbrarse a convivir con estos autores.
Por su misma característica de trabajar o estudiar, gran parte de todos los participantes, desconocen si en sus colonias impera la delincuencia. Pero, guardan las precauciones necesarias cuando entran y salen de sus casas.
“En la zona donde yo vivo no hay problemas. Al menos nunca he escuchado. Hay vigilancia permanente en la cuadra. Sin embargo nosotros casi no nos movemos y si lo hacemos tratamos que sea rápido”, sostiene el pastor José Ramón Rousselín, quien vive en una zona residencial de San Salvador.
Pero para Sandra Margarita el hecho de vivir cerca del centro, les obliga a permanecer bajo llave. “Vivo en una zona prácticamente comercial, ubicada en los alrededores de la alcaldía; el hecho de existir demasiados prostíbulos hacen que la zona se vuelva peligrosa”, sostiene la pequeña comerciante.
Y en el caso de Wendy Funes, quien se mantiene la mayor parte del día en la universidad, opina que el fenómeno la tiene paranoica. “Uno que anda a pie, cuando oscurece, es más difícil. Siempre he dicho que vivimos como en un toque de queda. A medida que cae el sol, se te acorta el día”, se lamenta.
Pero el temor no sólo es de gente de bus. Moisés Umaña se traslada en su vehículo todos los días desde la colonia Metrópolis hasta el centro. En cada semáforo, algunos ya identificados como peligrosos, siente que en cualquier momento puede ser víctima hasta de los niños vagabundos.
Los participantes esperan para el próxima año una verdadera disminución de los hechos delincuenciales y de la misma violencia.



Jóvenes Violentos
Los participantes en el grupo focal coinciden que los jóvenes o adultos jóvenes son los principales responsables de los actos de violencia y delincuencia que más se registran en San Salvador.


Las pandillas o maras se perfilan como las primeras responsables la violencia y delincuencia en la capital. Los participantes de más edad en el grupo de enfoque, ubican el fenómeno de las maras luego de firmados los Acuerdos de Paz, en 1992. Los más jóvenes lo relacionan con la deportación de salvadoreños desde los Estados Unidos, los últimos cinco años. Las pandillas o maras agreden a los ciudadanos y atentan contra la tranquilidad de todos, al disputarse territorios.


LAS PREOCUPACIONES CIUDADANAS
El delito de ser joven

La inseguridad en las calles afecta a la población en general. Pero, para los jóvenes, el miedo crece cuando por sus características también son tratados como delincuentes. A veces, un jeans flojo, tenis y facciones de púber bastan para despertar sospechas.

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José Luis Hernández Madrid sabe lo que significa vivir bajo amenaza. A sus 19 años, ha tenido encuentros con la Policía, según él, simplemente por estar parado en la esquina de su casa “sin hacer nada”.
Residente en la urbanización Las Margaritas, en Soyapango, es consciente de que habita en una de las zonas más populosas y castigadas por el flagelo de la delincuencia y las pandillas juveniles.
Las anécdotas sobre violencia en su colonia abundan. Pone de ejemplo el caso de un muchacho que asesinaron hace pocos días: “Un bicho que se encontró en la calle le rifó el barrio a él (decirle a qué mara pertenece). Como no era de los mismos, lo mataron”, acota.
El problema de las maras y las drogas es alarmante en su municipio. Tanto, que la estigmatización hacia los jóvenes también ha aumentado considerablemente.
“Los policías a veces lo confunden a uno, aunque no ande tatuado. Un día estaba en la esquina de mi casa, sin hacer nada. Me pidieron los documentos; les dije que los tenía en la casa. Se molestaron bastante y me trataron mal, hasta que me acompañaron a la casa y les entregué mi identificación. Sólo por ser joven me trataron como delincuente”.
La proliferación del consumo de drogas entre los jóvenes, no sólo pandilleros, es un elemento que empeora la situación de inseguridad en las calles de su vecindario, según explica.
Asegura conocer muchachos que consumen drogas y que han llegado a robar para mantener su vicio. “Es bien duro, porque uno ha crecido con ellos. Casi todos provienen de familias desintegradas, aunque eso no es excusa para acabar mal”.
Su familia, conformada por cuatro hermanos y su madre, también fue testigo de la desintegración familiar, hace algún tiempo, cuando su padre abandonó el hogar.
Desde entonces, tres hermanos trabajan para ayudar al mantenimiento de la casa. Su madre está desempleada. “Cuando mi papá se separó de mi mamá a nosotros no nos afectó tanto. Aunque no es una familia perfecta, procuramos mantener la unidad familiar”, enfatiza.
Los estudios en contabilidad son su máxima aspiración. Quiere iniciar el próximo año en la Universidad Nacional, aunque dependerá de los horarios de clases, para que pueda seguir trabajando en la empresa de estructuras donde labora como obrero.

Delincuencia agobia la ciudad

Cid Gallup expone diversos comentarios relacionados con la violencia y la inseguridad. Señala que “la inseguridad ha sido más sentida en San Salvador”, con más frecuencia de asaltos, robos, crímenes, según la medición de febrero. A medio año (junio) se expone que “el crimen y la violencia todavía aquejan al pueblo”.
Para octubre, además de medirse el índice delictivo, se tratan de conocer sus causas: un 38% de los encuestados consideran que la violencia es producto de la desintegración familiar; un 21% señala que la violencia ocurre debido a que los jueces no ejercen castigos y un 11% considera que la violencia se debe a que los menores no son corregidos, cuando cometen algún acto delictivo.
En febrero Gallup estableció que eran las mujeres y las personas jóvenes quienes más sufrían la delincuencia. “(la delincuencia) se incrementa a medida se mejora el nivel educativo de la persona y entre el grupo que se manifiesta que vive mejor económicamente”.




LAS PREOCUPACIONES CIUDADANAS

Sueños de buen empleo

Un alto porcentaje de salvadoreños está desempleado o subempleado. Los que gozan del privilegio de trabajar no siempre ponen en práctica los conocimientos adquiridos académicamente. Pocos, pues, disfrutan de un curriculum laboral equilibrado entre una vocación satisfecha y un salario realmente competitivo y justo.

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“Tengo 22 años y me piden experiencia. pero Si no me dan la oportunidad de trabajar, ¿cómo la voy a tener?”

“la educación se ha quedado rezagada, y a veces se contrata a gente que no es idónea para los cargos”

“En estos tiempos es indispensable tener un buen conecte, sobre todo, en los trabajos de gobierno”

El desempleo es quizá el problema que encabeza las preocupaciones de muchos salvadoreños. Además, los estrictos requisitos que se exigen en los pocos puestos que se ofrecen hacen más difícil la incorporación al competitivo mercado laboral.
Esas fueron algunas de las ideas principales que surgieron entre los participantes en el grupo focal.
El rango de edad, que cada vez es más estrecho para las empresas
solicitantes, y los años de experiencia necesarios para conseguir un puesto de cargo medio se convierten en un binomio difícil de cumplir para el salvadoreño promedio.
“Quieren gente de 20 a 35 años con 15 años de experiencia. La mayoría de gente cumple una cosa o la otra, pero no las dos, porque el requerimiento no es realista”, opina José Ramón Rousselín, pastor de la iglesia Cristo a las Naciones.
El proceso de transformación de un país agrícola a uno de producción diversificada también ha contribuido a que muchas personas que se formaron para el área agrícola ahora no tengan en qué trabajar.
“Nunca se previó una planeación estratégica, tomando en cuenta a las universidades. Es decir, no se propició un balance entre la oferta laboral y la demanda académica necesaria para el cambio”, expresa Moisés Alens, de CONAMYPE.
Éste, precisamente, es el caso de David Rauda, jefe de Unidades Distritales del CAM, quien afirma ser ingeniero agroecológico.
“¿Cómo consigo trabajo de mi carrera? No me siento mal de mi trabajo, porque sirvo a la ciudadanía, pero mi vocación académica la he tenido que hacer a un lado”, asegura.
¿aprovechamiento?
La falta de oportunidad de trabajo para los más jóvenes también fue tema de conversación. Wendy Funes, de 22 años, señala que ha intentado en repetidas ocasiones emplearse, pero que la falta de experiencia se convierte en una limitante para conseguir su propósito.
“¿Cómo voy a tener experiencia si no me dan la oportunidad de trabajar?”, se cuestiona.
Aclara que ha sentido un “aprovechamiento” de parte de algunas empresas o instituciones que, por ser joven, sólo le ofrecen pasantías.
“Me piden que me quede, de gratis, como para hacerme el favor de que acumule experiencia. Pero ni siquiera los viáticos de comida y bus le quieren dar a uno”, enfatiza.
Por su parte, Jessica Paredes, abogada y defensora pública, asegura que, en estos tiempos, es fundamental contar con un “conecte” para poder ingresar a un puesto de trabajo, sobre todo en las plazas gubernamentales.
“Eso fue lo que me sirvió a mí para entrar. Todavía era estudiante universitaria cuando empecé y no me pidieron experiencia”, relata.
Leticia Martínez compartió que ha estudiado Periodismo, pero se dedica ala venta de equipo de computación.
“Estuve en lo mío un tiempo. Pero me cambié porque no me pagaban y necesitaba pagar mis cuentas”.


LAS PREOCUPACIONES CIUDADANAS
‘Estoy angustiado’

Mario Navarrete se encuentra en un calvario desde hace dos años después que su esposa perdiera el trabajo y luego de que la empresa fuera absorbida por la crisis económica internacional. Hoy hace malabares para lograr que su sueldo alcance para el mes.

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Mario Navarrete espera
para el 2003 mejores
oportunidades de trabajo

A sus 35 años, Mario Navarrete ve frustradas sus aspiraciones de alcanzar estabilidad laboral que le permita llenar las aspiraciones que una familia promedio puede tener.
Desde hace dos años, ha mantenido la carga de sus tres miembros de su familia, ya que su esposa fue cesada luego de que la empresa internacional donde trabajara, decidiera reducir sus inversiones en América Latina.
Actualmente trabaja como vendedor de una compañía de radio comunicación con el sueldo mínimo como base y una comisión del 4 por ciento en las ventas, las cuáles, sostiene, este año han caído un 30 por ciento.
Para Mario, en el país existe una mala orientación respecto a las oportunidades de empleo, pues considera que lo más importante es que algunos gocen de buenas recomendaciones para ocupar cargos que no tienen capacidad para desempeñarlos. Ese tipo de problemas le impidió lograr finalizar sus estudios de Ingeniería Industrial. “El tener conocidos en buenas empresas le dan ventajas a alguien, aunque no esté preparado”, sostiene.
En relación al tema de salud, Navarrete espera que se logren cambios en el sistema principalmente en el beneficios de sus hijos.
“En una ocasión mi hija de año y medio, presentó dolores estomacales, fuimos al hospital y no fue bien atendida. Buscamos una privada. Era apendicitis. Prestamos dinero para pagar una cuenta de más de mil 400 dólares”, recuerda Mario.

La angustia
La llegada de los recibos de agua, luz y teléfono, ponen en aprietos a la familia Navarrete, por más que intentan mantener una política de ahorrativa.
Los gustos de la buena comidas es recuerdo.)




“Los precios suben”

Tradicionalmente, las mujeres administran los gastos de la casa. En su diario vivir, tienen que lidiar con los precios de la canasta básica y los artículos del hogar. Así, ellas son el mejor termómetro para medir las fluctuaciones del costo de la vida, en el país.

Ana de Funes espera conseguir un ingreso extra para sufragar los gastos familiares.

Ana Betancourt de Funes es madre de tres hijos y trabaja impartiendo clases de química y farmacia a nivel superior. Junto a su esposo mantienen su hogar haciendo malabares para que el salario de ambos llene las necesidades de la casa.
De Funes afirma que ha podido verificar que las cuotas de teléfono, electricidad y agua, tanto como el gasto en alimentación se han incrementado en los últimos meses.
Y la situación no pinta para mejor, según de Funes. Una de sus hijas está por entrar a la universidad. Este cambio educativo de la adolescente implica un gasto mayor para sus padres. Esto unido a que la única variación en el costo de la vida que de Funes ha experimentado en el año ha sido al alza. De Funes extrae de su vida diaria una anécdota que resume sus argumentos: “Antes un condimento pequeño que, en oferta, costaba 2.90; ahora vale 3.50, aun con el descuento”, explica.
Por otro lado, la profesional percibe que la delincuencia ha bajado en los últimos días. Aunque hace la salvedad de que esta aparente baja podría ser solo en algunos sectores del país.
Las opiniones negativas de la profesional también se enfilan a la dolarización: “prometieron que iban a mantener las dos monedas y no lo cumplieron. En la conversión, salimos perdiendo ”, protesta.
Para terminar, los mejor que podría pasarle a la familia para el próximo año, según de Funes, es que tanto su esposo como ella puedan conseguir un empleo extra para sufragar sus gastos.


LAS PREOCUPACIONES CIUDADANAS
Son temas “relativos”

El Ministro de Economía, Miguel Lacayo, y el Director de la PNC, Mauricio Sandoval, ofrecen su visión de las ‘quejas’ de los salvadoreños promedio. Ambos funcionarios coinciden en que los temas de violencia-inseguridad, costo de la vida, empleo-desempleo tienen su explicación de acuerdo con ‘el cristal con que se miren’. El ministro de Hacienda, Juan José Daboud, aunque aceptó conversar sobre los temas, nunca cedió un espacio real para hacerlo.

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Ministerio de economía

Son “percepciones”, no realidades

Según el Ministro de Economía el país se encuentra en el camino correcto. Basa sus argumentos en las cifras oficiales
En las encuestas realizadas por la empresa Cid Gallup este año, la opinión de los salvadoreños reflejó algunos altibajos en la administración del actual gobierno.
Según las encuestas, la población cree que el desempleo ha crecido. En febrero, el 32% de los encuestados pensaba que el desempleo iba en aumento, ese porcentaje creció a 37% en julio, y a 44% en octubre.
Lacayo acepta que el segundo trimestre de este año, no fue bueno económicamente. Sin embargo, afirma que el tercero fue todo lo contrario, lo que dio un promedio más bajo (6.5%) de desempleo, compara-do al 2000 y 2001, en las mismas fechas.
No obstante, se observó un incremento en el desempleo en la categoría de 10 a 24 años.
Por otro lado, en febrero de este año, un 40% de los encuestados pensaba que el país estaba administrado en el rumbo correcto, esa cifra bajo al 36% en octubre pasado y las opiniones en contra subieron del 35% a 45%, en octubre.
Más allá de las cifras, Lacayo afirmó que “lo importante es seguir comunicando los logros del gobierno y el apoyo que le da a la población. Por ejemplo, todos los programas para a la pequeña empresa”, dijo.
En febrero, el 57% de los encuestados manifestaron que la dolarización había traído beneficios al país. Ese porcentaje cayó a un 25% en junio, y el colón recobró popularidad al alcanzar un 57% de las opiniones favorables.
Para el ministro, esa percepción se debe a la nostalgia de algunos por el colón. Pero según cifras oficiales, el 85% de la población usa el dólar para sus transacciones.

“Lo importante es seguir comunicando
los logros del gobierno”
Miguel Lacayo
Ministro de Economía

 
Seguridad

"Sobredimensionan la violencia”

El director de la PNC sostiene que la incidencia delincuencial disminuyó un 21% los dos últimos años.
Mauricio Sandoval interpreta la inseguridad ciudadana a todo el ambiente de información que muestran los asesinatos ocurridos a diario. Para el funcionario estos casos crean un ambiente de inseguridad y sobre dimensiona lo que normalme puede sentir una persona.
“Sucede a menudo que cuando hay una información fuerte de noticias como la huelga del seguro, los Juegos Centroamericanos, el tema de violencia pasa a tercer o cuarto lugar”, señala Sandoval.
El director insiste que hay que separar lo que es violencia social y la generada por la delincuencia. “Si nosotros comparamos las cifras delincuenciales del país con las de otras ciudades en el mundo, realmente aquí tenemos niveles aceptables”, sostiene.
Sandoval insiste en que existe un problema de percepción e imagen y la policía trabaja en diferencias campañas como el acercamiento a la comunidad para incrementar el grado de confianza.
El director de la PNC tiene proyectado para el próximo año, mejorar este tipo de trabajo.
Al mismo tiempo las autoridades tienen previsto trabajar mucho en la prevención y el combate a la delincuencia.
El director insiste que uno de los factores necesarios para la disminución de los hechos delincuenciales es la cooperación de la ciudadanía.
Según las estadísticas policiales la incidencia delincuencial en el país disminuyó en un 21 por ciento en comparación a los dos años anteriores.
Los reportes policiales señalan que de cada 100 homicidios registrados, 86 están relacionados con la violencia social.



“La desconfianza de la población
es con el sistema”.
Mauricio Sandoval Director PNC


 


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