22 de diciembre de 2002

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CARTAS

¿A quién defiende?

Quiero expresar mi sentir sobre la actitud incompetente de la señora Beatrice de Carrillo, Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos.
Me imagino que esta señora tiene un concepto bastante particular de lo que es un ser humano, ya que siempre me da la impresión, que para ella los seres humanos son solamente los reos, los manifestantes, etc.
Siempre se preocupa que no los lastimen, que no les hagan daño y siempre llama al diálogo al gobierno, la Policía Nacional Civil (PNC), en fin, cualquier organismo o institución que represente la ley.
Los acontecimientos en el Penal de Mariona, nos han dejado consternados a todos, por la inhumanidad de los reclusos, que descargaron su ira contra esos dos oficiales de la policía.
Señora procuradora, muchas veces las medidas dialogadas no se pueden dar, porque alguna de las partes no quiere dialogar.
La intervención de la policía debió haber ocurrido para salvar a estos policías. Los reos ya estaban actuando violentamente.
Cabe señalar que se evitaron más muertes, pero no se puede defender solamente a los pobrecitos reos que actuaron con salvajismo, y que no es la primera vez que lo hacen.
Recuerde que todos aquellos que representan la ley, también son seres humanos y ciudadanos que merecen respeto.
Espero que estos sucesos violentos en el Penal de Mariona sirvan para dar una lección a todos los involucrados en el problema del hacinamiento y corrupción dentro de los penales salvadoreños.

Alberto Ortega
albertoortega79@hotmail.com

Por favor, renuncie
En nuestro país sucede de todo, pero al revés. Los encargados de velar por el orden y la paz, son detenidos por lesionar a un delincuente; los médicos se van a una huelga y son aplaudidos por abandonar a los pacientes.
¿En qué cabeza cabe que los que afectan tienen más derecho que los afectados? La respuesta la puede dar una doctora que dirige la institución, que dice velar por los derechos humanos. ¿Cómo es posible que los salvadoreños tengamos que aguantar a este personaje tan pero tan incapaz de mediar en cualquier conflicto? Y peor aún, que permita la muerte personas que nada más cumplen con su deber.
La doctora Beatrice de Carrillo tiene que deponer su cargo; pero, antes, tiene que pedirles perdón a los familiares de los policías asesinados.
Todo esto no hubiese sucedido si los “padres de la patria” no la hubieran elegido. En él o los diputados que la propusieron está rectificar el grave error que cometieron. Señora procuradora, los derechos humanos son universales; no para un sector y menos aún para encubrir y proteger a delincuentes.

José V. Ortíz
DUI 00254629-8


La atención en Tacachico
No me queda más que dirigirme a ustedes de esta manera para enviar la voz de clamor y alarma que yo represento desde la villa de San Pablo Tacachico, ubicada en el departamento de La Libertad, lugar donde vivimos poco más de 25 mil habitantes, cuya inmensa mayoría lo constituyen familias numerosas que viven en la pobreza extrema, a merced de las enfermedades, la desnutrición, los desastres y sobre todo de gente sin escrúpulos.
Precisamente a este tipo de personas, nos referimos cuando hablamos de la directora de la Unidad de Salud de nuestra localidad, quien funge como tal desde hace varios años, los cuales han dejado un inmenso sufrimiento en nuestra comunidad debido a que la mencionada doctora maltrata tanto verbal como físicamente a la inmensa mayoría de pacientes, que acuden a dicho establecimiento público, en donde se supone la salud es para todos gratuita.
Esto último lo menciono debido a que aún se efectúan cobros injustificados a la gente que acude, lo cual es realizado por el personal administrativo de la mencionada Unidad, autorizado por la directora; vale la pena mencionar que a ella no le importa negar la consulta (y si la da se les cobra en algunos casos) a la gente sin tomar en cuanta de donde venga, cuanto haya caminado o si se han mojado o aguantado hambre para llegar.
Además, vale mencionar que muchos pacientes son sometidos a vejaciones verbales a viva voz y en público, suceso que ocurre frecuentemente.
Con esto cierro la primera queja, de muchas que vendrán, hasta que la población reciba un trato acorde al que se merece una persona por un médico humano, capaz y sobre todo diferente a la susodicha doctora.
No cesaré de protestar en nombre de mi gente hasta que este cargo sea ocupado por alguien de buen corazón, al que le importe el sufrimiento de esta comunidad.

Estanislao Saravia Medina
habitantespt@hotmail.com


La vida vrs. la fama
Lunes 16 de diciembre del 2002. Fecha que quedara marcada en el recuerdo de muchos salvadoreños que con rabia, éramos espectadores de la más burda tragedia en nuestro país: dos policías morían a consecuencia de la negligencia absurda de una funcionaria pública.
Tal y como que se tratase de una tragedia griega, la señora de Carrillo, se invistió del papel de una mala actriz, sin importar las consecuencias de su actuación; solamente buscó ser notoria, llevar el protagónico, sin saber ni siquiera lo que decía: “yo se los voy a sacar. A mi me hacen caso porque los trato como personas. Esa es la diferencia”. Triste parlamento, ya sabemos el final.
Mientras tanto, en la cruel realidad, dos familias tendrán una amarga navidad. El trabajo de un policía es peligroso, arriesgado y muchos se atreven a llamarlo “represivo”, pero, acordémonos que adentro del uniforme también hay seres humanos que luchan día a día con sus conciencias, con sus carencias, con sus propias tragedias, tratando de cumplir con lo que les manda la ley.
El que alguien muera de esa manera, ya sea policía o comerciante, no deja de ser inhumano y cruel. Epílogo: a esta señora no le tocaría más que por ética, moral o por vergüenza dejar el cargo que le quedó muy grande; a las autoridades sancionar a todos aquellos responsables de un procedimiento que se les salió fuera de control, pues trataban con delincuentes y no con infantes.

Jossette Rodríguez
drajosseen@hotmail.com



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