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CARTAS
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¿A
quién defiende?
Quiero expresar mi sentir sobre la actitud incompetente de la
señora Beatrice de Carrillo, Procuradora para la Defensa
de los Derechos Humanos.
Me imagino que esta señora tiene un concepto bastante particular
de lo que es un ser humano, ya que siempre me da la impresión,
que para ella los seres humanos son solamente los reos, los manifestantes,
etc.
Siempre se preocupa que no los lastimen, que no les hagan daño
y siempre llama al diálogo al gobierno, la Policía
Nacional Civil (PNC), en fin, cualquier organismo o institución
que represente la ley.
Los acontecimientos en el Penal de Mariona, nos han dejado consternados
a todos, por la inhumanidad de los reclusos, que descargaron su
ira contra esos dos oficiales de la policía.
Señora procuradora, muchas veces las medidas dialogadas
no se pueden dar, porque alguna de las partes no quiere dialogar.
La intervención de la policía debió haber
ocurrido para salvar a estos policías. Los reos ya estaban
actuando violentamente.
Cabe señalar que se evitaron más muertes, pero no
se puede defender solamente a los pobrecitos reos que actuaron
con salvajismo, y que no es la primera vez que lo hacen.
Recuerde que todos aquellos que representan la ley, también
son seres humanos y ciudadanos que merecen respeto.
Espero que estos sucesos violentos en el Penal de Mariona sirvan
para dar una lección a todos los involucrados en el problema
del hacinamiento y corrupción dentro de los penales salvadoreños.
Alberto
Ortega
albertoortega79@hotmail.com
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Por
favor, renuncie
En nuestro país sucede de todo, pero al revés. Los encargados
de velar por el orden y la paz, son detenidos por lesionar a un delincuente;
los médicos se van a una huelga y son aplaudidos por abandonar
a los pacientes.
¿En qué cabeza cabe que los que afectan tienen más
derecho que los afectados? La respuesta la puede dar una doctora que
dirige la institución, que dice velar por los derechos humanos.
¿Cómo es posible que los salvadoreños tengamos
que aguantar a este personaje tan pero tan incapaz de mediar en cualquier
conflicto? Y peor aún, que permita la muerte personas que nada
más cumplen con su deber.
La doctora Beatrice de Carrillo tiene que deponer su cargo; pero, antes,
tiene que pedirles perdón a los familiares de los policías
asesinados.
Todo esto no hubiese sucedido si los padres de la patria
no la hubieran elegido. En él o los diputados que la propusieron
está rectificar el grave error que cometieron. Señora
procuradora, los derechos humanos son universales; no para un sector
y menos aún para encubrir y proteger a delincuentes.
José
V. Ortíz
DUI 00254629-8
La
atención en Tacachico
No me queda más que dirigirme a ustedes de esta manera para enviar
la voz de clamor y alarma que yo represento desde la villa de San Pablo
Tacachico, ubicada en el departamento de La Libertad, lugar donde vivimos
poco más de 25 mil habitantes, cuya inmensa mayoría lo
constituyen familias numerosas que viven en la pobreza extrema, a merced
de las enfermedades, la desnutrición, los desastres y sobre todo
de gente sin escrúpulos.
Precisamente a este tipo de personas, nos referimos cuando hablamos
de la directora de la Unidad de Salud de nuestra localidad, quien funge
como tal desde hace varios años, los cuales han dejado un inmenso
sufrimiento en nuestra comunidad debido a que la mencionada doctora
maltrata tanto verbal como físicamente a la inmensa mayoría
de pacientes, que acuden a dicho establecimiento público, en
donde se supone la salud es para todos gratuita.
Esto último lo menciono debido a que aún se efectúan
cobros injustificados a la gente que acude, lo cual es realizado por
el personal administrativo de la mencionada Unidad, autorizado por la
directora; vale la pena mencionar que a ella no le importa negar la
consulta (y si la da se les cobra en algunos casos) a la gente sin tomar
en cuanta de donde venga, cuanto haya caminado o si se han mojado o
aguantado hambre para llegar.
Además, vale mencionar que muchos pacientes son sometidos a vejaciones
verbales a viva voz y en público, suceso que ocurre frecuentemente.
Con esto cierro la primera queja, de muchas que vendrán, hasta
que la población reciba un trato acorde al que se merece una
persona por un médico humano, capaz y sobre todo diferente a
la susodicha doctora.
No cesaré de protestar en nombre de mi gente hasta que este cargo
sea ocupado por alguien de buen corazón, al que le importe el
sufrimiento de esta comunidad.
Estanislao
Saravia Medina
habitantespt@hotmail.com
La
vida vrs. la fama
Lunes 16 de diciembre del 2002. Fecha que quedara marcada en el recuerdo
de muchos salvadoreños que con rabia, éramos espectadores
de la más burda tragedia en nuestro país: dos policías
morían a consecuencia de la negligencia absurda de una funcionaria
pública.
Tal y como que se tratase de una tragedia griega, la señora de
Carrillo, se invistió del papel de una mala actriz, sin importar
las consecuencias de su actuación; solamente buscó ser
notoria, llevar el protagónico, sin saber ni siquiera lo que
decía: yo se los voy a sacar. A mi me hacen caso porque
los trato como personas. Esa es la diferencia. Triste parlamento,
ya sabemos el final.
Mientras tanto, en la cruel realidad, dos familias tendrán una
amarga navidad. El trabajo de un policía es peligroso, arriesgado
y muchos se atreven a llamarlo represivo, pero, acordémonos
que adentro del uniforme también hay seres humanos que luchan
día a día con sus conciencias, con sus carencias, con
sus propias tragedias, tratando de cumplir con lo que les manda la ley.
El que alguien muera de esa manera, ya sea policía o comerciante,
no deja de ser inhumano y cruel. Epílogo: a esta señora
no le tocaría más que por ética, moral o por vergüenza
dejar el cargo que le quedó muy grande; a las autoridades sancionar
a todos aquellos responsables de un procedimiento que se les salió
fuera de control, pues trataban con delincuentes y no con infantes.
Jossette
Rodríguez
drajosseen@hotmail.com
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