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SOLO
FRENTE AL DESTINO
Ruta a la soledad
El
FMLN fracasó en su intento de crear una amplia coalición
para la candidatura a la Alcaldía de San Salvador. El único
partido político que le acompaña es el CDU, que no es
ni la sombra de la alianza que en 1999 logró el tercer lugar
en la votación presidencial. Hasta una parte de la Iniciativa
Ciudadana ha partido en desbandada y ha abierto pláticas con
partidos de centro izquierda.
Luis Laínez/Wilfredo Moreno
vertice@elsalvador.com
Las últimas dos semanas han sido realmente frustrantes para
la dirigencia del FMLN.
El grupo de negociadores del partido de izquierda intentó conservar
la amplia coalición que sostendría la maltrecha
candidatura a alcalde de San Salvador. Pero no pudo.
Acción Popular (AP), la vieja guardia de la Democracia Cristiana
de los 80, decidió replegarse.
Tomó el portafolio donde estaba la candidatura del coronel David
Munguía Payés y se incorporó de lleno a la coalición
formada por el PDC, los renovadores y el PSD.
Es más, un miembro de AP, Ricardo Perdomo, es el candidato a
alcalde capitalino de la coalición. Eso no es casualidad. Es
el fruto del entendimiento construido durante varias semanas, paralelamente
a las negociaciones con el FMLN.
El Frente sólo tendrá la bandera del Centro Democrático
Unido (CDU) al lado de la suya en la papeleta de votación.
El CDU se ha convertido en el aliado incondicional de la ortodoxia que
domina el FMLN, a pesar que, como su nombre lo indica, propugnaba por
la creación de una opción política de centro.
Sin embargo, el vasallaje del CDU no es de mucha ayuda.
El CDU actual no es ni la sombra del CDU que en 1999 quedó en
el tercer lugar en la votación presidencial, con lo que logró
obtener una magistratura en el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
En ese entonces, el CDU era una coalición integrada por la Convergencia
Democrática (CD), Partido Demócrata (PD) y el Partido
Popular Laborista (PPL).
Además, participaban en la alianza dos movimientos disidentes
del PDC: Fuerza y Esperanza (FE, dirigida por Carlos Castillo Claramount)
y el Movimiento de Unificación Cristiana Democrática (MUDC,
la vieja guardia del PDC, dirigida por Alejandro Duarte y otros veteranos).
Pasadas las elecciones, el MUDC decidió convertirse en partido
político y se alejó del CDU.
Fue inscrito en el TSE con el nombre de Unión Cristiana Democrática
(UCD), con una bandera muy parecida a la del CDU, amén que las
siglas eran las mismas.
Este año, la UCD cambió de nombre y bandera y se transformó
en Acción Popular (AP).
Incorporó en sus filas al coronel retirado David Munguía
Payés, protagonista de un altercado con el ex Presidente Armando
Calderón Sol, quien se negó a ascenderlo a general.
FE no logró convertirse en partido político. Antes de
retirarse del CDU denunció que Rubén Zamora intentaba
apropiarse el esfuerzo de las cinco agrupaciones en provecho propio.
Más tarde, Ernesto Vilanova, presidente del PPL, intentó
robarse la bandera y el nombre del CDU.
Sin consultar con los otros dos socios, envió al TSE una reforma
de estatutos por la cual cambiaba de nombre y bandera por el verde amarillo
del CDU.
El TSE no aceptó el cambio y Convergencia y PD expulsaron al
PPL de la alianza.
El CDU, reducido a una coalición de nada más que Convergencia
y PD, tuvo un fracaso en las elecciones legislativas de 2000.
A pesar de ganar tres diputados, no obtuvo el seis por ciento de los
votos válidos exigidos por el Código Electoral a las coaliciones
de dos partidos, y Convergencia y PD fueron cancelados.
Rafael Arévalo se pasó a la bancada arenera. Juan Ramón
Medrano se declaró diputado del Partido Social Demócrata
(PSD, quien obtuvo la membresía electoral gracias a un oscuro
negocio con el partido PODER).
Lo que se conoció como Convergencia, con Rubén Zamora
a la cabeza, se quedó con la bandera y el nombre del CDU.
Su único diputado es Jorge Villacorta, compañero de Zamora
cuando se separaron en los 80s del PDC para formar el Movimiento Popular
Social Cristiano (MPSC), el germen de la Convergencia.
En resumidas cuentas, el partido con el cual el Frente ha logrado mantener
la coalición en San Salvador no es nada más que la misma
gente que lo acompañó en las elecciones presidenciales
de 1994 y de facto en las municipales de 2000.
sin apoyo ciudadano
El Frente publicitó hasta la saciedad, desde 1997, que el gobierno
municipal de San Salvador no sólo incluía a políticos
partidistas.
Héctor
Silva llegó a su primer período como alcalde capitalino
gracias al respaldo que le dieron al FMLN la Convergencia (su partido
de origen) y el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR, que antes de
ser cancelado se fusionó con la Expresión Renovadora del
Pueblo -ERP- y la Resistencia Nacional -RN-, dos agrupaciones guerrilleras,
para fundar el PD).
Sin embargo, lo que más resaltó el Frente fue la participación
de una organización denominada Iniciativa Ciudadana (IC).
Se les presentó como capitalinos sin vínculos partidistas,
pero con preocupación por el manejo de la comuna.
Al principio, casi todo esto era cierto. Ahí se encontraban pedecistas
de viejo cuño, como el actual concejal Héctor Dada Hirezi,
revueltos con otros personajes provenientes de organizaciones relacionadas
con el FMLN y otros realmente sin relación partidaria alguna.
Con el paso del tiempo, la IC se fue convirtiendo en una especie de
club de amigos de Héctor Silva.
Ahí empezaron las deserciones y la Iniciativa Ciudadana quedó
copada por ex cuadros medios de la Resistencia Nacional, como Morena
Herrera, Alberto Arene y Roberto Cañas.
Al interior de esta reducida IC se formaron dos bandos después
de la intempestiva renuncia de Héctor Silva, a finales de octubre
pasado.
Una de las facciones propugnó por lograr acuerdos con un bloque
de partidos de centro izquierda, formado originalmente por el PDC, Movimiento
Renovador y PSD y al cual se incluiría AP.
Durante las negociaciones entabladas por el FMLN, CDU, AP y la IC para
resucitar la coalición por la alcaldía capitalina salieron
a la luz nuevas diferencias al interior de la IC.
La organización ha debido realizar varias asambleas extraordinarias
para definir si continuaban plegados al FMLN o si, en cambio, decidían
apostarle a un proyecto de centro izquierda.
Al final, un grupo de miembros de la IC inició conversaciones
con el Movimiento Renovador, con el fin de apoyar otra candidatura a
alcalde de San Salvador.
El otro grupo se plegó al Frente, a pesar de que los ortodoxos
nunca desistieron de mantener, además del alcalde, al síndico
y un número suficiente de regidores para mantener la mayoría
en el concejo.
Los detractores de la alianza con el FMLN cuestionaban la incorporación
de concejales independientes, ya que los consideraban ligados
a la ortodoxia efemelenista.
De hecho, una estrategia de última hora del FMLN era incorporar
otras agrupaciones de la sociedad civil o barriales
para suplir la insuficiencia de aliados sin vínculos partidarios.
La idea era lograr un esquema similar al instituido en Antiguo Cuscatlán,
donde, además del FMLN, CDU y AP, se incorporó a otra
iniciativa ciudadana y a una gremial de microempresarios.
No obstante, para un sector de la IC, eso no era garantía de
que se tratase de personas relacionadas con el Frente.
Silva y la huelga
E l golpe más mortífero contra el FMLN, y que determinó
en buen grado su grado de aislamiento es, sin dudas, la renuncia de
Héctor Silva como candidato de la coalición.
El
31 de octubre, Silva sorprendió a la dirigencia de su partido,
el FMLN.
A espaldas de la cúpula ortodoxa, lanzó una propuesta
de diálogo para solucionar la huelga de los médicos y
trabajadores del Seguro Social, quienes habían paralizado labores
desde el 19 de septiembre.
El Presidente Francisco Flores acepta el ofrecimiento y anuncia que
retirará la polémica reforma del Seguro Social.
Además, anuncia que no vetaría el Decreto de Garantía
Estatal de la Salud y la Previsión Social (el famoso 1024),
una de las exigencias de los sindicalistas para levantar la huelga en
el Seguro.
La cúpula del FMLN desconoció las acciones de Silva y
lo calificó de maniobrero.
Silva dijo desde el principio que se ofrecía para ser el mediador
entre el Gobierno y los médicos y que, incluso, estaba dispuesto
a sacrificar su candidatura con tal de solucionar la crisis médica.
Cumplió su ofrecimiento el 2 de noviembre. En el Cementerio General
La Bermeja, Silva renunció a la candidatura de la
coalición.
CDU, AP y la IC declararon muertos los acuerdos de coalición
logrados con el FMLN alrededor de la figura de Silva.
Anunciaron que buscarían un acuerdo con los partidos de centro
izquierda.
Fue en ese momento que el FMLN estuvo totalmente solo. Perdió
a sus aliados.
Sin embargo, se dedicó a reconquistarlos en reuniones de emergencia
en su sede nacional, el 1316, y en el local de AP.
Hasta formaron una comisión negociadora.
No obstante, el daño ya estaba hecho. Sin Silva, el FMLN perdió
la confianza de los electores moderados de la capital y toda el aura
de amplitud. Se mostró tal cual era: una prolongación
del Partido Comunista.
El
infiltrado
El FMLN consideró de vital importancia que para mantener votos
para diputados en San Salvador era necesario aíslar el proyecto
de centro izquierda.
El 28 de julio, la XIX Convención Nacional del Frente decidió
prohibir las coaliciones con el Movimiento Renovador, a quienes consideran
traidores, e incluso intentó que sus aliados electorales excluyeran
de sus acuerdos a los renovadores.
Después de la partida de Silva, el aislamiento de los renovadores
se convirtió en tarea primordial.
El Partido Comunista encontró en Mario Aguiñada Carranza,
dirigente del CDU, un aliado clave.
Aguiñada Carranza, proveniente de la Unión Democrática
Nacional (UDN, el brazo legal del Partido Comunista durante la década
de los 80), era una opción natural.
La UDN fue uno de los cinco partidos que integraron, a principios de
los 90, la Convergencia Democrática, y que ahora se llama CDU.
Aguiñada Carranza propugnó en el CDU las alianzas con
el FMLN, en lugar de hacerlo con el bloque formado por PDC, renovadores
y PSD.
Aguiñada Carranza aprovechó la ausencia de Zamora para
lograr que el Consejo Nacional del CDU proscribiera una coalición
en San Salvador con los partidos de centro izquierda, con el argumento
de que era un proyecto que favorecía a la derecha.
Criticó la reciente incorporación de Ana Guadalupe Martínez
a la cúpula del PDC y la interpretó como una estrategia
para debilitar a la izquierda.
Pero no se contentó con eso. Trabajó arduamente para romper
las coaliciones con los partidos de centro en otros municipios, como
Apopa y Soyapango.
El acuerdo final de coalición entre FMLN y CDU fue delegado por
Zamora en Aguiñada Carranza.
El resultado es evidente. Carlos Rivas Zamora no es nada más
que el candidato solitario de los comunistas.
La
necesidad de sobrevivir del CDU
Rubén Zamora es un peculiar líder político.
En medio del fragor de la negociación para integrar la coalición
para la alcaldía de San Salvador decidió mantener
sus compromisos fuera del país en lugar de lograr acuerdos
coherentes con su ideología de centro.
No estuvo presente en la reunión del Consejo Nacional que
prohibió coaliciones con el PDC y sus aliados en San Salvador.
Tampoco ha estado en las últimas negociaciones con el FMLN.
Su hombre de confianza, el diputado Jorge Villacorta, tampoco participó
en esas dos jornadas.
El verdadero negociador del CDU ha sido Mario Aguiñada Carranza,
un hombre ligado orgánicamente al FMLN desde que era el principal
dirigente de la UDN, un partido político que surgió
en la década de los 80 para servir de plataforma legal del
proscrito Partido Comunista, una organización del FMLN.
Es más, personas allegadas a Aguiñada Carranza en
el CDU lo describen como un admirador del líder comunista
del Frente, Schafik Handal.
En el fondo, lo que siempre le interesó al CDU no era el
proyecto político o el candidato a alcalde, sino las cuotas
de poder en el concejo capitalino.
Actualmente, el CDU tiene concejales propietarios y varios gerentes,
además de decenas de activistas entre los empleados de la
alcaldía.
Viendo así las cosas, no es de extrañar que Zamora
haya preferido que otro se desgastara por él y negociara
sus intereses. El acuerdo preliminar otorgaría cuatro concejales
propietarios para el CDU. |
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El aislamiento
Estos son los cuatro principales momentos que han
desencadenado el aislamiento electoral del FMLN. Haberse
incorporado y tratado de apropiarse de la huelga de los
médicos del Seguro Social los aisló a nivel
político.
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Exclusión
de renovadores. El 28 de julio, la Convención Nacional
del FMLN prohibió entablar alianzas o coaliciones
con el partido Movimiento Renovador.
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La
renuncia de héctor Silva. La imposición
y ortodoxia de la dirigencia del FMLN obligaron a Héctor
Silva a renunciar como candidato a la Alcaldía
de San Salvador. Con su salida se desbarató la
coalición que se había formado.
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El
apoyo a la huelga. Schafik Handal, Salvador Sánchez
Cerén y el resto de la dirigencia del FMLN se ha
incorporado y apoyado la huelga de médicos del Seguro
Social.
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Coaliciones
incompletas. La salida de Silva rompió la coalición
con CDU, AP y la Iniciativa Ciudadana. Al final, AP desistió
y se retiró para formar bloque con PDC, renovadores
y PSD.
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