15 de diciembre de 2002

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ANALISIS

Unión Europea se amplía

El nuevo mapa de la Unión Europea se extenderá a partir del 2004 sobre cuatro millones de kilómetros cuadrados, del Atlántico hasta las fronteras con Rusia, Bielorrusia y Ukrania. Estará compuesta por veinticinco países, con una población de 480 millones de habitantes dentro de un mercado único y una comunidad asentada en los mismos principios democráticos

Carmen Gallardo
vertice@elsalvador.com

Los mandatarios europeos firman en 1992 el Tratado de Maastricht,convencidos de que la Europa del futuro tiene la oportunidad de superar la división cultural, social y económica arraigada en el viejo continente tras la segunda guerra mundial.
Un año más tarde, nace la Unión Europea (UE), llamada hasta entonces Comunidad Económica Europea (CEE). El proceso de integración europea cobra así, un nuevo impulso. Ante la nueva realidad mundial ,se reafirma la necesidad de contar con una Europa diferente donde los socios occidentales lleguen a convivir bajo las mismas reglas, con las sociedades poscomunistas.
En 1993 en Copenhague , el Consejo de la Unión Europea establece los criterios que debe reunir cualquier país candidato para ser aceptado como miembro. Estos son en lo político: la Democracia y el respeto de los Derechos Humanos. En lo económico : la existencia del libre comercio y de la competitividad, y en lo jurídico: la capacidad de integrar la legislación comunitaria.
Ante su deseo de ingresar en la Unión, los países candidatos fueron sometidos a un estricto examen de sus situaciones particulares.Se inició a continuación, un laborioso mecanismo previsto en distintas secuencias siendo la primera de éstas la fase de preadhesión. El ritmo de progresión hacia la UE demostró ser diverso entre los países aspirantes. Los dirigentes políticos occidentales afirman en su mayoría, que la adhesión de nuevos estados incrementará la influencia de la Unión Europea en el escenario internacional.
La implantación de una moneda única acordada por once estados en 1999 permitió fijar los tipos de cambio de sus monedas nacionales.
Es indudable que la ampliación plantea situaciones difíciles. En términos económicos existe un enorme desfase entre los países occidentales y los candidatos del Este. Los Acuerdos Europeos firmados con cada uno de los futuros miembros han facilitado la asignación de recursos sustanciales con miras a que adapten sus economías y administraciones a las exigencias de la Unión y logren asimismo, elevar sus cifras macroeconómicas a los niveles esperados.
Los Acuerdos Europeos constituyen de alguna manera, el marco de las relaciones entre los países miembros y los países candidatos.
Cubren aspectos tales como el comercio, el dialogo político, la harmonización legal, la industria, el medio ambiente, el transporte y el régimen de fronteras.
Si bien la corrupción y la ineficiencia de la administración pública en los antiguos países del este constituye motivo de preocupación para el Consejo de Europa, el hecho de que mediante su ingreso, cien millones de ciudadanos ampliarán el mercado de la Unión, es una realidad vista por muchos dirigentes, como sinónimo de oportunidad.

Las modificaciones

El Tratado de Niza prevé una serie de reformas institucionales destinadas al buen funcionamiento de una Europa ampliada. Ello abre un espacio hacia una nueva oportunidad para matizar las desavenencias (incluso entre Alemania y Francia pilares hasta ahora del proceso de integración), acerca del funcionamiento de las instituciones de la Unión cuando se amplíe.
Irlanda era hasta hace poco el único país de los Quince que se oponía por temor de que la primacía de los grandes tuviese incidencia en su neutralidad. Las autoridades irlandesas lograron a través de un segundo referéndum, dar su voto de confianza a la Unión Europea.
El Consejo de Ministros: por ahora cada país dispone de determinados votos en las decisiones tomadas por mayoría cualificada en los encuentros ministeriales. A partir del 2004 (fecha de ingreso de los diez nuevos miembros ), se prevé una nueva ponderación que valore el peso demográfico de cada país. Queda por superar un escollo en la medida en que ninguna decisión podrá tomarse sin la mayoría de Estados y éstos deben representar un 62% de la población de la Unión Europea. Alemania es el país más favorecido en este aspecto.
El Parlamento Europeo: el Tratado de Niza redistribuye el número de diputados europeos pasando de 626 a 732. Tres de los Grandes Francia, el Reino Unido e Italia reducirán sus representantes y Alemania conservará a sus 99 diputados en el Parlamento Europeo.
La Comisión Europea: es el órgano ejecutivo de la Unión Europea integrado por veinte comisarios y un presidente. A Partir del 2004 habrá un comisario por estado (actualmente son dos ). Hasta la fecha el Presidente es nombrado por el Consejo Europeo y en 2004 su designación dependerá de la mayoría cualificada.

Países candidatos

Trece países llaman a la puerta de la Unión Europea . Entre ellos están los países del este y del centro de Europa, actualmente en sociedades con economía de mercado e instituciones democráticas. Otros pertenecen al mundo mediterráneo y llevan largo tiempo esperando esta oportunidad. El proceso de adhesión se hará en forma escalonada según el progreso de cada país.
A partir de enero del 2004 está previsto el ingreso de Chipre, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia.
Se espera que en el 2007 se acepte a Bulgaria y Rumania. Turquía será posiblemente la última en adherirse puesto que aún no empiezan las rondas de negociaciones. Las fases de adhesión son graduales.
El tratado de la Unión se refiere a los asuntos intergubernamentales (defensa, política exterior y asuntos internos); mientras que los textos que hablan de comunidad se refieren a temas económicos, las aduanas, y el mercado único. No obstante, en el preámbulo de ambos textos los objetivos, las tareas y los principios en cierta forma se sobreponen. Ello dificulta ciertamente la comprensión acerca de la estructura de la Unión para los nuevos miembros. Debe existir acuerdos fundamentales en torno a temas tales como la política agrícola común y el pacto de estabilidad. Los nuevos miembros habrán de hacer suyos aquellos esfuerzos encaminados a crear una política extranjera europea, una fuerza de defensa común así como espacios de libertades y de seguridad unificados.
La revisión de la costosa Política Agraria Común (PAC), es tema de amplio debate entre los países miembros ante la llegada de los nuevos socios. Alemania y Francia han esgrimido desde hace ya algún tiempo , sus marcadas diferencias en torno a las subvenciones agrícolas.
De hecho desde hace más de diez años los países de la Unión Europea aprovecharon los mercados de Europa del Este. La integración tiene que ver ante todo con una decisión de índole política más que económica. Algunos de los Quince sostienen que el costo de la ampliación es sumamente elevado y en el caso de Alemania por ejemplo, (calificado de contribuyente neto) se niega a incrementar su aportación monetaria para cubrir los gastos agrícolas en los paises candidatos.
El costo de la ampliación corresponde a una décima parte del presupuesto destinado por Alemania a su reunificación.
Los países candidatos recibirán en promedio 114 euros por habitante para realizar proyectos de infraestructura. Por su parte Grecia, Irlanda, Portugal y España, actuales miembros de la Unión Europea, contarán con 231 euros por habitante para los mismos fines. En otras palabras, a Europa occidental se le asignará prácticamente el doble para proyectos de infraestructura.

El nuevo mapa

Los próximos 12 y 13 de diciembre se celebra en Copenhague la cumbre que pone fin a la presidencia rotativa de Dinamarca. Se inicia la ronda final de negociación para la ampliación. Los diez países candidatos se enfrentan a una situación de hechos consumados en cuanto a la forma en que se desarrollará su futura incorporación.
Han aceptado negociar como grupo único en temas difíciles tales como la Política Agrícola Común (PAC). Según las encuestas un 68 % de los ciudadanos de la Unión apoyan el ingreso de nuevos países. Estos saben que solo unidos podrán superar los escollos de un proceso tan complejo, pero al mismo tiempo tan esperanzador para sus sociedades y sus economías.
Paralelamente a esta realidad para la Unión Europea en el 2004, queda planteado el inicio de un posible dialogo entre Centroamérica y la Unión Europea . El actual proceso de ampliación en la Unión Europea entre los Quince y los países candidatos debe ser motivo de reflexión para Centroamérica. Para asociarnos con la Unión Europea, hemos de ser capaces de negociar en bloque, suavizar nuestras diferencias regionales para integrarnos en una sola visión de futuro. La asociación entre Centroamérica y la Unión Europea nos beneficia en función y a favor de nuestro desarrollo, del bienestar humano y de la cultura y la educación de la región.
En 1999, los países europeos ratificaron su disposición a formarse en bloque al adoptar el euro como moneda única.
Una de las condiciones para integrar la nueva Unión Europea se relaciona con ejercicios democráticos (como votaciones) en cada país miembro.


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