
|
 |
ANALISIS
Unión
Europea se amplía
El
nuevo mapa de la Unión Europea se extenderá a partir del
2004 sobre cuatro millones de kilómetros cuadrados, del Atlántico
hasta las fronteras con Rusia, Bielorrusia y Ukrania. Estará
compuesta por veinticinco países, con una población de
480 millones de habitantes dentro de un mercado único y una comunidad
asentada en los mismos principios democráticos
Carmen
Gallardo
vertice@elsalvador.com
Los mandatarios europeos firman en 1992 el Tratado de Maastricht,convencidos
de que la Europa del futuro tiene la oportunidad de superar la división
cultural, social y económica arraigada en el viejo continente
tras la segunda guerra mundial.
Un año más tarde, nace la Unión Europea (UE), llamada
hasta entonces Comunidad Económica Europea (CEE). El proceso
de integración europea cobra así, un nuevo impulso. Ante
la nueva realidad mundial ,se reafirma la necesidad de contar con una
Europa diferente donde los socios occidentales lleguen a convivir bajo
las mismas reglas, con las sociedades poscomunistas.
En 1993 en Copenhague , el Consejo de la Unión Europea establece
los criterios que debe reunir cualquier país candidato para ser
aceptado como miembro. Estos son en lo político: la Democracia
y el respeto de los Derechos Humanos. En lo económico : la existencia
del libre comercio y de la competitividad, y en lo jurídico:
la capacidad de integrar la legislación comunitaria.
Ante su deseo de ingresar en la Unión, los países candidatos
fueron sometidos a un estricto examen de sus situaciones particulares.Se
inició a continuación, un laborioso mecanismo previsto
en distintas secuencias siendo la primera de éstas la fase de
preadhesión. El ritmo de progresión hacia la UE demostró
ser diverso entre los países aspirantes. Los dirigentes políticos
occidentales afirman en su mayoría, que la adhesión de
nuevos estados incrementará la influencia de la Unión
Europea en el escenario internacional.
La implantación de una moneda única acordada por once
estados en 1999 permitió fijar los tipos de cambio de sus monedas
nacionales.
Es indudable que la ampliación plantea situaciones difíciles.
En términos económicos existe un enorme desfase entre
los países occidentales y los candidatos del Este. Los Acuerdos
Europeos firmados con cada uno de los futuros miembros han facilitado
la asignación de recursos sustanciales con miras a que adapten
sus economías y administraciones a las exigencias de la Unión
y logren asimismo, elevar sus cifras macroeconómicas a los niveles
esperados.
Los Acuerdos Europeos constituyen de alguna manera, el marco de las
relaciones entre los países miembros y los países candidatos.
Cubren aspectos tales como el comercio, el dialogo político,
la harmonización legal, la industria, el medio ambiente, el transporte
y el régimen de fronteras.
Si bien la corrupción y la ineficiencia de la administración
pública en los antiguos países del este constituye motivo
de preocupación para el Consejo de Europa, el hecho de que mediante
su ingreso, cien millones de ciudadanos ampliarán el mercado
de la Unión, es una realidad vista por muchos dirigentes, como
sinónimo de oportunidad.
Las modificaciones
El
Tratado de Niza prevé una serie de reformas institucionales destinadas
al buen funcionamiento de una Europa ampliada. Ello abre un espacio
hacia una nueva oportunidad para matizar las desavenencias (incluso
entre Alemania y Francia pilares hasta ahora del proceso de integración),
acerca del funcionamiento de las instituciones de la Unión cuando
se amplíe.
Irlanda era hasta hace poco el único país de los Quince
que se oponía por temor de que la primacía de los grandes
tuviese incidencia en su neutralidad. Las autoridades irlandesas lograron
a través de un segundo referéndum, dar su voto de confianza
a la Unión Europea.
El Consejo de Ministros: por ahora cada país dispone de determinados
votos en las decisiones tomadas por mayoría cualificada en los
encuentros ministeriales. A partir del 2004 (fecha de ingreso de los
diez nuevos miembros ), se prevé una nueva ponderación
que valore el peso demográfico de cada país. Queda por
superar un escollo en la medida en que ninguna decisión podrá
tomarse sin la mayoría de Estados y éstos deben representar
un 62% de la población de la Unión Europea. Alemania es
el país más favorecido en este aspecto.
El Parlamento Europeo: el Tratado de Niza redistribuye el número
de diputados europeos pasando de 626 a 732. Tres de los Grandes Francia,
el Reino Unido e Italia reducirán sus representantes y Alemania
conservará a sus 99 diputados en el Parlamento Europeo.
La Comisión Europea: es el órgano ejecutivo de la Unión
Europea integrado por veinte comisarios y un presidente. A Partir del
2004 habrá un comisario por estado (actualmente son dos ). Hasta
la fecha el Presidente es nombrado por el Consejo Europeo y en 2004
su designación dependerá de la mayoría cualificada.
Países candidatos
Trece países llaman a la puerta de la Unión Europea .
Entre ellos están los países del este y del centro de
Europa, actualmente en sociedades con economía de mercado e instituciones
democráticas. Otros pertenecen al mundo mediterráneo y
llevan largo tiempo esperando esta oportunidad. El proceso de adhesión
se hará en forma escalonada según el progreso de cada
país.
A partir de enero del 2004 está previsto el ingreso de Chipre,
República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania,
Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia.
Se espera que en el 2007 se acepte a Bulgaria y Rumania. Turquía
será posiblemente la última en adherirse puesto que aún
no empiezan las rondas de negociaciones. Las fases de adhesión
son graduales.
El tratado de la Unión se refiere a los asuntos intergubernamentales
(defensa, política exterior y asuntos internos); mientras que
los textos que hablan de comunidad se refieren a temas económicos,
las aduanas, y el mercado único. No obstante, en el preámbulo
de ambos textos los objetivos, las tareas y los principios en cierta
forma se sobreponen. Ello dificulta ciertamente la comprensión
acerca de la estructura de la Unión para los nuevos miembros.
Debe existir acuerdos fundamentales en torno a temas tales como la política
agrícola común y el pacto de estabilidad. Los nuevos miembros
habrán de hacer suyos aquellos esfuerzos encaminados a crear
una política extranjera europea, una fuerza de defensa común
así como espacios de libertades y de seguridad unificados.
La revisión de la costosa Política Agraria Común
(PAC), es tema de amplio debate entre los países miembros ante
la llegada de los nuevos socios. Alemania y Francia han esgrimido desde
hace ya algún tiempo , sus marcadas diferencias en torno a las
subvenciones agrícolas.
De hecho desde hace más de diez años los países
de la Unión Europea aprovecharon los mercados de Europa del Este.
La integración tiene que ver ante todo con una decisión
de índole política más que económica. Algunos
de los Quince sostienen que el costo de la ampliación es sumamente
elevado y en el caso de Alemania por ejemplo, (calificado de contribuyente
neto) se niega a incrementar su aportación monetaria para cubrir
los gastos agrícolas en los paises candidatos.
El costo de la ampliación corresponde a una décima parte
del presupuesto destinado por Alemania a su reunificación.
Los países candidatos recibirán en promedio 114 euros
por habitante para realizar proyectos de infraestructura. Por su parte
Grecia, Irlanda, Portugal y España, actuales miembros de la Unión
Europea, contarán con 231 euros por habitante para los mismos
fines. En otras palabras, a Europa occidental se le asignará
prácticamente el doble para proyectos de infraestructura.
El nuevo mapa
Los próximos 12 y 13 de diciembre se celebra en Copenhague la
cumbre que pone fin a la presidencia rotativa de Dinamarca. Se inicia
la ronda final de negociación para la ampliación. Los
diez países candidatos se enfrentan a una situación de
hechos consumados en cuanto a la forma en que se desarrollará
su futura incorporación.
Han aceptado negociar como grupo único en temas difíciles
tales como la Política Agrícola Común (PAC). Según
las encuestas un 68 % de los ciudadanos de la Unión apoyan el
ingreso de nuevos países. Estos saben que solo unidos podrán
superar los escollos de un proceso tan complejo, pero al mismo tiempo
tan esperanzador para sus sociedades y sus economías.
Paralelamente a esta realidad para la Unión Europea en el 2004,
queda planteado el inicio de un posible dialogo entre Centroamérica
y la Unión Europea . El actual proceso de ampliación en
la Unión Europea entre los Quince y los países candidatos
debe ser motivo de reflexión para Centroamérica. Para
asociarnos con la Unión Europea, hemos de ser capaces de negociar
en bloque, suavizar nuestras diferencias regionales para integrarnos
en una sola visión de futuro. La asociación entre Centroamérica
y la Unión Europea nos beneficia en función y a favor
de nuestro desarrollo, del bienestar humano y de la cultura y la educación
de la región.
En 1999, los países europeos ratificaron su disposición
a formarse en bloque al adoptar el euro como moneda única.
Una de las condiciones para integrar la nueva Unión Europea se
relaciona con ejercicios democráticos (como votaciones) en cada
país miembro.
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|