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CRÓNICA
La
memoria fotográfica
de Francisco
Francisco
Fuentes fundó en 1932 el primer estudio fotográfico en
San Salvador. Fuentes se dedicó a retratar a familias adineradas,
figuras políticas y hechos de la época. Su conciencia
de la fotografía como documento histórico lo llevó
a archivar más de un millón de negativos que se han convertido
en un tesoro cultural para el país.
Ernesto
Villalobos
vertice@elsalvador.com
En la 1º Avenida Sur, muy cerca del Palacio Nacional, se encuentra
Fotoradio, un pequeño estudio fotográfico. El pequeño
establecimiento pasa desapercibido para las miles de personas que transitan
por la bulliciosa calle.
Sin embargo, en el local se guarda un invaluable tesoro histórico
acumulado, desde su inicio, en 1932. Dentro del edificio de arquitectura
antigua, fotos en blanco y negro recuerdan a personajes y hechos de
la historia de San Salvador, de mediados del siglo pasado.
Pero las imágenes, colgadas de la pared no son las únicas
que han congelado, en el tiempo, la capital salvadoreña y sus
ciudadanos. El negocio cuenta con un archivo de más de un millón
de negativos, recopilados desde que Fotoradio tomó su primer
retrato.
El legado cultural se conserva hasta hoy, gracias a la visión
de la imagen como documento histórico de Francisco José
Fuentes, un pionero de la fotografía en el país.
El fotógrafo nació en Berlín, Usulután,
el 9 de noviembre de 1905. El contacto con las cámaras para la
familia de Fuentes no era nuevo. En el estudio, se guardan retratos
de su abuelo en traje militar y de él a la edad de dos años.
Las fotografías fueron tomadas por el mexicano radicado en el
país Manuel de Chávez, uno de los primeros fotógrafos
de la historia salvadoreña y quien se convertiría después
en su tutor.
Cuando todavía era un niño emprendió, a caballo,
el viaje a San Salvador junto a su abuelo, para visitar sus hermanas
quienes estudiaban en el convento Santa Inés, en Santa Tecla.
Desde entonces, la capital se convirtió en su hogar.
Autodidacta
El
inquieto niño hizo sus estudios hasta sexto grado y se convirtió
en discípulo del fotógrafo mexicano. La enseñanzas
de su mentor hicieron que la fotografía se convirtiera la pasión
de su vida. A tal grado que cuando tenía 13 años, en 1918,
cambió una pequeña radio -el artículo más
popular en aquella época y otra de sus pasiones - por una cámara
fotográfica.
Con esto, sus sueños de convertirse en fotógrafo se estaban
materializando. Pero además de contar con una cámara propia
y la técnica fotográfica, Fuentes necesitaba, también,
conocer los secretos de la química para revelar los negativos
y ampliar las imágenes.
Para lograr su objetivo, se unió al doctor Carlos Renson, un
químico belga que había llegado al país para investigar
las minas de oro, en La Unión. Su tutor le dio los conocimientos
suficientes para dominar las formulas de revelado de película
y de ampliación. Sus conocimientos en la materia fueron tan avanzados
que más adelante lo contratarían como profesor de química
aplicada a la fotografía, en la Universidad Nacional de El Salvador,
aún sin contar con título universitario.
Así ya formado en todo el proceso de realizar fotografías,
decidió fundar en 1932 el primer estudio fotográfico en
la capital. Le llamó Fotoradio, debido a que el nombre reunía
sus dos pasiones.
Para establecer su propia empresa, Fuentes tuvo que aplicar conocimientos
de disciplinas que nada tenían que ver con los retratos. En ese
año, en el país, nadie sabía nada sobre montar
un negocio de esa naturaleza, por lo que él mismo tuvo que realizar
los trabajos de carpintería y de mecánica para armar los
estudios, cámaras y ampliadoras (ver recuadro).
Además de contar con todo lo necesario para echar a andar el
estudio, Fuentes quiso diferenciarse de los fotógrafos de la
época. Ninguno de ellos se preocupaba por guardar los negativos
de las fotos que tomaban, por lo que él decidió crear
un archivo de todas y cada una de las fotos que hacía, algún
día eso va a ser un tesoro, dijo en tono profético.
En esa misma época, el ya convertido empresario de la imagen
se casó con María Luisa Martínez con quien procreó
dos hijas, Haydée, quien más adelante se convertiría
en abogada, y Julia, quien eventualmente tomaría la batuta del
negocio.
Fotógrafo Oficial
La
empresa comenzó con el pie derecho gracias a que, en esos años,
tenía poca competencia y los retratos se consideraban un artículos
de lujo, por lo que se vendían muy bien. De esa forma, las familias
más pudientes de San Salvador se convirtieron en sus principales
clientes. Entre ellos estaba un militar que cambió el curso de
la historia de El Salvador: el general Maximiliano Hernández
Martínez.
En ese tiempo, el general Martínez gobernaba El Salvador con
mano dura y muy pocos se atrevían a criticar sus decisiones o
a darle órdenes. Roberto Quintanilla Fuentes, nieto del fundador
de Fotoradio, cuenta que su abuelo daba indicaciones al Presidente,
en cada sesión de fotografía, lo que en una ocasión
provocó el siguiente comentario del mandatario: a mí
nadie me da órdenes en este país, solo don Francisco Fuentes.
Si me dice que me ponga de culumbrón, lo hago.
Fuentes fue designado como el fotógrafo del presidente y de su
familia. Desde entonces, el país vivió su época
política más convulsionada, en la cual una cadena de golpes
de estado depusieron y llevaron al poder a jefes militares.
Sin embargo, a pesar de la inestabilidad de los mandatarios, Fuentes
conservó su designación oficial para retratar al presidente
militar en turno, hasta que Napoleón Duarte asumió la
presidencia en 1984.
Además de las fotos de los presidentes, el autodidacta de la
imagen desplazaba su voluminosos equipo para documentar los eventos
sociales de la época. Las fiestas patronales de San salvador,
de Semana Santa y los III Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados
en 1935 tuvieron su lugar en el archivo de Fotoradio. También
fueron documentadas tragedias como el incendio de Catedral, a mediados
del siglo pasado.
A medida el archivo fue creciendo, el trabajo aumentó para el
estudio hasta llegar a tener una planilla de más de 50 trabajadores,
encargados de retocar negativos, fotos o iluminar, al óleo, retratos.
Fuentes combinaba sus trabajos presidenciales, con la administración
del estudio y con su empleo de profesor en la Universidad de El Salvador.
En 1967, su hija Julia Fuentes de Quintanilla fundó otra sucursal
del estudio ubicado en la 19 Avenida Sur, de San Salvador. Le llamaron
Fotoradio Darío, por su cercanía al popular cine del mismo
nombre.
Con el paso del tiempo, las técnicas fotográficas evolucionaron.
La resistencia de Fuentes a renovar el equipo combinado con el surgimiento
de varios estudios más, tuvieron una negativa repercusión
en el negocio.
Aunque
la producción disminuyó, las dos sucursales han seguido
abiertas al público hasta hoy. Fuentes también resintió
el paso de los años y delegó la administración
del negocio en las manos de su hija Julia y su esposo, quienes después
entregaron la batuta a su hijo Mauricio Quintanilla, quien administra,
en la actualidad, las dos sucursales.
Después de su retiro, Francisco José Fuentes murió
de un paro cardiaco el 16 de abril de 1998. Pero su legado histórico
sigue intacto en el voluminoso archivo de negativos que ocupa tres pisos
del edificio de la sucursal Darío y un buen espacio de la sucursal
del centro.
Ahora, su nieto Mauricio Quintanilla sostiene abiertos los dos estudios
y se encarga de mantener los negativos del tesoro de su
abuelo en buen estado, lo que implica un gasto a la empresa. Con
la muerte de la cédula esto (el estudio) ya no es negocio,
dice.
Quintanilla está consciente del valor histórico y cultural
de archivo que dejó su abuelo, pero admite que es demasiado caro
mantenerlo, por lo que ha recurrido a instancias del gobierno para clasificar
e inventariar las imágenes. He estado en contacto con la
Comisión Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA) para
que nos dé apoyo en el trabajo, sostiene.
Al parecer, las peticiones de Quintanilla han rendido frutos, CONCULTURA
le ha prometido que a partir del próximo año trabajarán
en un proyecto de recuperación e inventariado del archivo contando
con el apoyo de estudiantes e historiadores.
Además, el Comité de El Salvador para el Programa Memoria
del Mundo de la UNESCO ha organizado desde el jueves 28 de noviembre
la exposición El Valor de la Fotografía como Documento
Histórico en El Salvador.
En el evento, se realizó una mesa redonda en la que Quintanilla
contó la historia de Fotoradio y de cómo su abuelo profetizó,
hace más de setenta años, el valor que su trabajo tendría,
en el futuro, para El Salvador.
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Don
Francisco el Hacelotodo
Para establecer su estudio fotográfico, Francisco Fuentes
tuvo que hacer el trabajo de carpintero, mecánico, químico,
pero sobre todo utilizó mucha imaginación.
En un principio, el mismo Fuentes diseño los planos de
las instalaciones para los estudios de Fotoradio. Las escasez
de mano de obra calificada en el ramo lo obligó a utilizar
sus conocimiento y mucha imaginación.
Así unos de sus primeros retos fue construir una armazón
de madera para su cámara fotográfica. En una pequeña
placa de metal de la máquina se lee Mar Lucky
y la fecha de 1932. En la actualidad, el aparato se conserva en
buen estado con las partes que Fuentes construyó.
De la misma forma, el emprendedor fotógrafo armó
la imponente ampliadora donde los negativos se convertían
en fotografías. El dispositivo sigue funcionando y ocupa
casi todo un cuarto de la sucursal Darío del estudio. En
similares condiciones, construyó equipos menores como secadoras,
retocadores de negativos y retratos.
Pero el ingenio de Fuentes no se limitó a construir sus
herramientas de trabajo. En la sucursal del centro de Fotoradio,
construyo los estudios fotográficos rodeados de ventanales
en las partes de arriba. de esta manera consiguió una iluminación
tenua y homogénea de una fuente de luz natural. Él
decía que si se iba la electricidad Fotoradio sería
el único estudio en continuar trabajando, explica
su hija Julia Fuentes, a cargo de los estudios.
Además su trabajo también se vio reflejado en todo
el proceso de la elaboración de un retrato. Sus conocimiento
en química le permitieron elaborar las tablas de las formulas
necesarias para revelar negativos, fijar fotografías y
crear luces a base de explosiones.
Pero su inquietud fue más allá de las paredes del
estudio, en esos años durante eventos sociales como los
desfiles de las fiestas agostinas de la capital se desplazo con
su cámara de varias libras de peso hasta el lugar de los
hechos. Su cámara no eran como las de ahora, él
tenía que parar a todo el desfile, ubicarse a media calle
y pedirle a la gente que miraran a la cámara por unos instantes,
para conseguir la fotografía, recuerda su nieto Roberto
Quintanilla. Gracias a ese espíritu emprendedor y creativo
Francisco Fuentes logró que su trabajo sea reconocido ahora
como patrimonio histórico de nuestro país.
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San
Salvador congelado en el tiempo
Esta
es una pequeña muestra del archivo de imágenes que recopilara
Francisco Fuentes en su estudio Fotoradio, a lo largo del siglo pasado.
Muchas más se encuentran entre más de un millón
de negativos que datan de 1932.
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PORTAL LA DALIA

Fiestas
de Agosto. Don Francisco logró esta imagen parando a la
comitiva
completa del desfile y haciéndola posar para la cámara.
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ESTADIO FLOR BLANCA 1935

III
Juegos Centroamericanos y del Caribe. Una de las delegaciones
en la inauguración del evento.
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PALACIO NACIONAL

En
el centro de San Salvador, los rieles del tranvía
cruzan lo que se convirtió en la Avenida Cuscatlán.
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CATEDRAL DE SAN SALVADOR 1951

A
mediados del siglo pasado, un incendio consumió el templo,
las llamas fueron pintadas en la fotografía.
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IGLESIA EL CALVARIO

Los
andamios todavía cubrían la fachada del templo cuando
Don Francisco tomó la fotografía.
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Personajes célebres
El
retrato de personajes célebres del siglo pasado fue una
de las especialidad del Estudio Fotoradio. En aquel entonces,
la fotografía era un lujo reservado solo para las familias
más adineradas del país. En ese exclusivo grupo,
también se incluyeron los personajes políticos,
como los presidentes militares del país desde 1932.
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Benjamín
Bloom
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Gral.
Maximiliano H.
Martínez
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Coronel
Arturo Armando Molina
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Gral.
Carlos Humberto Romero
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