1 de diciembre de 2002

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CRÓNICA

La memoria fotográfica
de Francisco

Francisco Fuentes fundó en 1932 el primer estudio fotográfico en San Salvador. Fuentes se dedicó a retratar a familias adineradas, figuras políticas y hechos de la época. Su conciencia de la fotografía como documento histórico lo llevó a archivar más de un millón de negativos que se han convertido en un tesoro cultural para el país.

Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com

En la 1º Avenida Sur, muy cerca del Palacio Nacional, se encuentra Fotoradio, un pequeño estudio fotográfico. El pequeño establecimiento pasa desapercibido para las miles de personas que transitan por la bulliciosa calle.
Sin embargo, en el local se guarda un invaluable tesoro histórico acumulado, desde su inicio, en 1932. Dentro del edificio de arquitectura antigua, fotos en blanco y negro recuerdan a personajes y hechos de la historia de San Salvador, de mediados del siglo pasado.
Pero las imágenes, colgadas de la pared no son las únicas que han congelado, en el tiempo, la capital salvadoreña y sus ciudadanos. El negocio cuenta con un archivo de más de un millón de negativos, recopilados desde que Fotoradio tomó su primer retrato.
El legado cultural se conserva hasta hoy, gracias a la visión de la imagen como documento histórico de Francisco José Fuentes, un pionero de la fotografía en el país.
El fotógrafo nació en Berlín, Usulután, el 9 de noviembre de 1905. El contacto con las cámaras para la familia de Fuentes no era nuevo. En el estudio, se guardan retratos de su abuelo en traje militar y de él a la edad de dos años.
Las fotografías fueron tomadas por el mexicano radicado en el país Manuel de Chávez, uno de los primeros fotógrafos de la historia salvadoreña y quien se convertiría después en su tutor.
Cuando todavía era un niño emprendió, a caballo, el viaje a San Salvador junto a su abuelo, para visitar sus hermanas quienes estudiaban en el convento Santa Inés, en Santa Tecla. Desde entonces, la capital se convirtió en su hogar.

Autodidacta

El inquieto niño hizo sus estudios hasta sexto grado y se convirtió en discípulo del fotógrafo mexicano. La enseñanzas de su mentor hicieron que la fotografía se convirtiera la pasión de su vida. A tal grado que cuando tenía 13 años, en 1918, cambió una pequeña radio -el artículo más popular en aquella época y otra de sus pasiones - por una cámara fotográfica.
Con esto, sus sueños de convertirse en fotógrafo se estaban materializando. Pero además de contar con una cámara propia y la técnica fotográfica, Fuentes necesitaba, también, conocer los secretos de la química para revelar los negativos y ampliar las imágenes.
Para lograr su objetivo, se unió al doctor Carlos Renson, un químico belga que había llegado al país para investigar las minas de oro, en La Unión. Su tutor le dio los conocimientos suficientes para dominar las formulas de revelado de película y de ampliación. Sus conocimientos en la materia fueron tan avanzados que más adelante lo contratarían como profesor de química aplicada a la fotografía, en la Universidad Nacional de El Salvador, aún sin contar con título universitario.
Así ya formado en todo el proceso de realizar fotografías, decidió fundar en 1932 el primer estudio fotográfico en la capital. Le llamó Fotoradio, debido a que el nombre reunía sus dos pasiones.
Para establecer su propia empresa, Fuentes tuvo que aplicar conocimientos de disciplinas que nada tenían que ver con los retratos. En ese año, en el país, nadie sabía nada sobre montar un negocio de esa naturaleza, por lo que él mismo tuvo que realizar los trabajos de carpintería y de mecánica para armar los estudios, cámaras y ampliadoras (ver recuadro).
Además de contar con todo lo necesario para echar a andar el estudio, Fuentes quiso diferenciarse de los fotógrafos de la época. Ninguno de ellos se preocupaba por guardar los negativos de las fotos que tomaban, por lo que él decidió crear un archivo de todas y cada una de las fotos que hacía, “algún día eso va a ser un tesoro”, dijo en tono profético.
En esa misma época, el ya convertido empresario de la imagen se casó con María Luisa Martínez con quien procreó dos hijas, Haydée, quien más adelante se convertiría en abogada, y Julia, quien eventualmente tomaría la batuta del negocio.

Fotógrafo Oficial


La empresa comenzó con el pie derecho gracias a que, en esos años, tenía poca competencia y los retratos se consideraban un artículos de lujo, por lo que se vendían muy bien. De esa forma, las familias más pudientes de San Salvador se convirtieron en sus principales clientes. Entre ellos estaba un militar que cambió el curso de la historia de El Salvador: el general Maximiliano Hernández Martínez.
En ese tiempo, el general Martínez gobernaba El Salvador con mano dura y muy pocos se atrevían a criticar sus decisiones o a darle órdenes. Roberto Quintanilla Fuentes, nieto del fundador de Fotoradio, cuenta que su abuelo daba indicaciones al Presidente, en cada sesión de fotografía, lo que en una ocasión provocó el siguiente comentario del mandatario: “a mí nadie me da órdenes en este país, solo don Francisco Fuentes. Si me dice que me ponga de culumbrón, lo hago”.
Fuentes fue designado como el fotógrafo del presidente y de su familia. Desde entonces, el país vivió su época política más convulsionada, en la cual una cadena de golpes de estado depusieron y llevaron al poder a jefes militares.
Sin embargo, a pesar de la inestabilidad de los mandatarios, Fuentes conservó su designación oficial para retratar al presidente militar en turno, hasta que Napoleón Duarte asumió la presidencia en 1984.
Además de las fotos de los presidentes, el autodidacta de la imagen desplazaba su voluminosos equipo para documentar los eventos sociales de la época. Las fiestas patronales de San salvador, de Semana Santa y los III Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en 1935 tuvieron su lugar en el archivo de Fotoradio. También fueron documentadas tragedias como el incendio de Catedral, a mediados del siglo pasado.
A medida el archivo fue creciendo, el trabajo aumentó para el estudio hasta llegar a tener una planilla de más de 50 trabajadores, encargados de retocar negativos, fotos o iluminar, al óleo, retratos.
Fuentes combinaba sus trabajos “presidenciales”, con la administración del estudio y con su empleo de profesor en la Universidad de El Salvador.
En 1967, su hija Julia Fuentes de Quintanilla fundó otra sucursal del estudio ubicado en la 19 Avenida Sur, de San Salvador. Le llamaron Fotoradio Darío, por su cercanía al popular cine del mismo nombre.
Con el paso del tiempo, las técnicas fotográficas evolucionaron. La resistencia de Fuentes a renovar el equipo combinado con el surgimiento de varios estudios más, tuvieron una negativa repercusión en el negocio.
Aunque la producción disminuyó, las dos sucursales han seguido abiertas al público hasta hoy. Fuentes también resintió el paso de los años y delegó la administración del negocio en las manos de su hija Julia y su esposo, quienes después entregaron la batuta a su hijo Mauricio Quintanilla, quien administra, en la actualidad, las dos sucursales.
Después de su retiro, Francisco José Fuentes murió de un paro cardiaco el 16 de abril de 1998. Pero su legado histórico sigue intacto en el voluminoso archivo de negativos que ocupa tres pisos del edificio de la sucursal Darío y un buen espacio de la sucursal del centro.
Ahora, su nieto Mauricio Quintanilla sostiene abiertos los dos estudios y se encarga de mantener los negativos del “tesoro” de su abuelo en buen estado, lo que implica un gasto a la empresa. “Con la muerte de la cédula esto (el estudio) ya no es negocio”, dice.
Quintanilla está consciente del valor histórico y cultural de archivo que dejó su abuelo, pero admite que es demasiado caro mantenerlo, por lo que ha recurrido a instancias del gobierno para clasificar e inventariar las imágenes. “He estado en contacto con la Comisión Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA) para que nos dé apoyo en el trabajo”, sostiene.
Al parecer, las peticiones de Quintanilla han rendido frutos, CONCULTURA le ha prometido que a partir del próximo año trabajarán en un proyecto de recuperación e inventariado del archivo contando con el apoyo de estudiantes e historiadores.
Además, el Comité de El Salvador para el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO ha organizado desde el jueves 28 de noviembre la exposición “El Valor de la Fotografía como Documento Histórico en El Salvador”.
En el evento, se realizó una mesa redonda en la que Quintanilla contó la historia de Fotoradio y de cómo su abuelo profetizó, hace más de setenta años, el valor que su trabajo tendría, en el futuro, para El Salvador.

Don Francisco el “Hacelotodo”

Para establecer su estudio fotográfico, Francisco Fuentes tuvo que hacer el trabajo de carpintero, mecánico, químico, pero sobre todo utilizó mucha imaginación.


En un principio, el mismo Fuentes diseño los planos de las instalaciones para los estudios de Fotoradio. Las escasez de mano de obra calificada en el ramo lo obligó a utilizar sus conocimiento y mucha imaginación.
Así unos de sus primeros retos fue construir una armazón de madera para su cámara fotográfica. En una pequeña placa de metal de la máquina se lee “Mar Lucky” y la fecha de 1932. En la actualidad, el aparato se conserva en buen estado con las partes que Fuentes construyó.
De la misma forma, el emprendedor fotógrafo armó la imponente ampliadora donde los negativos se convertían en fotografías. El dispositivo sigue funcionando y ocupa casi todo un cuarto de la sucursal Darío del estudio. En similares condiciones, construyó equipos menores como secadoras, retocadores de negativos y retratos.
Pero el ingenio de Fuentes no se limitó a construir sus herramientas de trabajo. En la sucursal del centro de Fotoradio, construyo los estudios fotográficos rodeados de ventanales en las partes de arriba. de esta manera consiguió una iluminación tenua y homogénea de una fuente de luz natural. “Él decía que si se iba la electricidad Fotoradio sería el único estudio en continuar trabajando”, explica su hija Julia Fuentes, a cargo de los estudios.
Además su trabajo también se vio reflejado en todo el proceso de la elaboración de un retrato. Sus conocimiento en química le permitieron elaborar las tablas de las formulas necesarias para revelar negativos, fijar fotografías y crear luces a base de explosiones.
Pero su inquietud fue más allá de las paredes del estudio, en esos años durante eventos sociales como los desfiles de las fiestas agostinas de la capital se desplazo con su cámara de varias libras de peso hasta el lugar de los hechos. “Su cámara no eran como las de ahora, él tenía que parar a todo el desfile, ubicarse a media calle y pedirle a la gente que miraran a la cámara por unos instantes, para conseguir la fotografía”, recuerda su nieto Roberto Quintanilla. Gracias a ese espíritu emprendedor y creativo Francisco Fuentes logró que su trabajo sea reconocido ahora como patrimonio histórico de nuestro país.




San Salvador congelado en el tiempo

Esta es una pequeña muestra del archivo de imágenes que recopilara Francisco Fuentes en su estudio Fotoradio, a lo largo del siglo pasado. Muchas más se encuentran entre más de un millón de negativos que datan de 1932.

PORTAL LA DALIA

Fiestas de Agosto. Don Francisco logró esta imagen parando a la comitiva
completa del desfile y haciéndola posar para la cámara.


ESTADIO FLOR BLANCA 1935

III Juegos Centroamericanos y del Caribe. Una de las delegaciones en la inauguración del evento.

 

PALACIO NACIONAL

En el centro de San Salvador, los rieles del tranvía
cruzan lo que se convirtió en la Avenida Cuscatlán.

CATEDRAL DE SAN SALVADOR 1951

A mediados del siglo pasado, un incendio consumió el templo, las llamas fueron pintadas en la fotografía.

 

IGLESIA EL CALVARIO

Los andamios todavía cubrían la fachada del templo cuando Don Francisco tomó la fotografía.



Personajes célebres
El retrato de personajes célebres del siglo pasado fue una de las especialidad del Estudio Fotoradio. En aquel entonces, la fotografía era un lujo reservado solo para las familias más adineradas del país. En ese exclusivo grupo, también se incluyeron los personajes políticos, como los presidentes militares del país desde 1932.



Benjamín Bloom

 


Gral. Maximiliano H.
Martínez

 

Coronel Arturo Armando Molina

 

Gral. Carlos Humberto Romero

 


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