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ANALISIS
XII
cumbre iberoamericana
El diálogo en La Española
Hace
once años se institucionalizó el espacio de cooperación
y de diálogo político entre los países del mundo
Luso-Hispano. En 1991 en Guadalajara, México, el rey Juan Carlos
I inauguró este proceso de encuentro entre 19 países de
América Latina, España y Portugal.
Carmen
Gallardo *
vertice@elsalvador.com
La
última Cumbre tuvo lugar en Perú. En esta semana mientras
el mundo sigue centrando su mirada en Irak, se celebró la XII
Cumbre Iberoamericana en el balneario de Bávaro de República
Dominicana.
Existe cierto paralelismo entre la primera Declaración de la
Cumbre realizada en Guadalajara, cinco meses después de la ofensiva
encabezada por E.U. en contra de Irak, en la Guerra del Golfo. Hoy en
día, la Declaración de Bávaro responde también
a las actuales circunstancias al referirse al terrorismo y a la seguridad.
Y no podía ser de otra forma puesto que, desde la última
Cumbre en Lima, el mundo ha vivido los atentados del 11 de septiembre
de 2001 en E.U. con las conocidas consecuencias de incertidumbre política
y estancamiento económico.
El Presidente Uribe de Colombia ha aprovechado la ocasión para
presentar su programa gubernamental de seguridad a fin de tranquilizar
a los posibles inversionistas extranjeros que tanto necesita su país.
El marco de las Cumbres ha sido ocasión para los países
participantes de reafirmar su compromiso con el Estado de Derecho, la
democracia, el combate a la pobreza y la lucha contra la corrupción.
El escepticismo en cuanto al impacto que puede llegar a tener este tipo
de encuentro en la vida diaria de la población latinoamericana
nace cuando se examina la realidad en la región. Según
un reciente informe de la CEPAL, unos 200 millones de personas viven
en la pobreza, lo cual representa un 43%, y asciende a un 18%, la población
que vive en la indigencia.
El informe estima, además, que un 33% de los jóvenes en
Latinoamérica no asiste a la escuela.
La declaración final
Elaborada por los ministros de Relaciones Exteriores ha sido firmada
por los veinte Jefes de Estado y de Gobierno con excepción del
presidente peruano Alejandro Toledo (quien no asistió debido
al clima electoral), Fidel Castro y Mireya Moscoso de Panamá.
La declaración se sustenta en un amplio temario que expresa la
preocupación iberoamericana de que la gobernabilidad y la democracia
impere en los países de Latinoamérica.
Otro de los temas mencionados es la competitividad agropecuaria a la
que aspiran nuestros países, la cual pasa por la reducción
de los subsidios agrícolas y cooperación financiera para
hacerle frente a la crisis económica internacional.
El documento expresa el compromiso de lograr mayor liberalización
del comercio que favorezca la integración de los países
en desarrollo en la economía mundial; asimismo, propugna por
la reducción de las asimetrías económicas actuales.
A raíz de la situación argentina surge la necesidad de
incluir un llamado a las instituciones financieras para redefinir sus
programas de asistencia.
República Dominicana hace hincapié en la declaración
acerca de la importancia del turismo en las economías iberoamericanas
como parte de su desarrollo sostenible y de la necesidad de impulsar
el sector agropecuario. El Salvador decidió contribuir proponiendo
una declaración sobre la agudización de la crisis mundial
del café.
La primera tierra
La XII Cumbre escogió por sede la primera costa americana que
tocó Cristóbal Colón en la Isla La Española,
que hoy ocupan República Dominicana y República de Haití.
La diversidad del paisaje de Dominicana, que va desde la selva montañosa
pasando por la llanura costera hasta las sierras áridas, propicia
un intenso auge turístico que se beneficia de una amplia red
de carreteras y de balnearios.
Los índices de desarrollo económico sobrepasan los de
la mayoría de países en Latinoamérica. El crecimiento
real de la economía alcanzó el año pasado 2.7%
superado solamente por Ecuador y Chile.
La inversión extranjera directa se incrementó en un 26%.
República Dominicana presenta una inflación de 4.3% inferior
resto de los países del Caribe, encontrándose en una fuerte
reactivación económica.
Este panorama contrasta con la realidad en los países participantes
en la XII Cumbre, la cual va desde la crisis económica argentina
pasando por las turbulencias políticas venezolanas y la crisis
interna en Nicaragua.
Pero, en esencia, el espacio de las Cumbres Iberoamericanas ha favorecido
la cohesión de intereses y posiciones ante los problemas del
mundo actual, facilitándose el dialogo gracias a los vínculos
históricos y culturales que unen a los 21 países que conforman
esta región.
* Analista de política internacional
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