
|
 |
TRES
HECHOS CONEECTADOS
A Francisco Flores no
le gusta observar la historia. Lo que siente es una fascinación
por ponerle una nueva dirección a esta historia. Eso fue lo que
intentó hacer con su reforma al sistema público de salud.
Pero, después de muchísimas victorias que le llevaron
a quitarle grasa al Estado, esta vez resultó derrotado con dureza.
¿Qué fue lo que lo venció? Una suma de avatares
humanos, dentro de los que se incluyen el diseño de una mala
estrategia y una equivocada valoración del momento en que trató
de ejecutar una de las reformas más sensibles y difíciles
de conducir que conocen las sociedades modernas.
Políticos que violaron un compromiso con la casa de gobierno,
y hasta volaron al extranjero para esconderse en el momento más
crítico, y una desafortunada estrategia de comunicación
gubernamental forman parte de las causas que llevaron a Flores a observar
cómo crecían sus enemigos y se derrumbaba su propuesta.
Pero, esta vez, como equilibrista que sabe calcular perfectamente su
caída, acabó arrancándole al principal partido
opositor, mientras sus líderes desfilaban por las calles de San
Salvador sin sospechar nada, a la única figura que podía
convertirse en uno de esos que llaman presidenciables.
Esto último fue lo que ocurrió con la renuncia del Dr.
Héctor Silva a su candidatura a la reelección como candidato
a Alcalde de San Salvador.
El mismo día en que Silva lanzaba una propuesta a Flores para
mediar en la huelga y el gobernante la aceptó, el FMLN usaba
palabras sacadas con pinzas para calificar ese acto (maniobra;
iluminados), mientras intentaban reponerse de la resaca
que les dejaba el golpe.
El camino más fácil para interpretar esta última
jugada de fino ajedrez político entre Flores y Silva es creer
que se trató de un hecho aislado que no aprobaron las neuralgias
de los más radicales efemelenistas.
Sin embargo, podría existir una interpretación más
atrevida: ¿Sirvió la huelga misma para contribuir a crear
un nuevo mapa político salvadoreño sobre el que nadie
podría atreverse a decir en qué fase se encuentra?
Una huelga médica, la renuncia de Silva y la posible construcción
de ese mapa podrían, en principio, no tener conexión alguna.
Pero no se equivoque. Aunque es difícil extraer una interpretación
correcta de un lenguaje contradictorio, quizá lo impensable es
lo que, al final, resulta ser el producto más apropiado para
mirar todo lo que ha ocurrido.
La
derrota de Flores
¡Cinco
días antes de iniciarse los Juegos, se pondrá en marcha
el dispositivo de seguridad en estadios y albergue para atletas. Miles
de horas-hombre, millares de elementos policiales y militares,
y una considerable suma de dinero serán invertidos.
La misión: hacer de la XIX edición de los Juegos un espectáculo
divertido, histórico y, sobre todo, seguro.
Lafitte Fernández/El Diario de Hoy
vertice@elsalvador.com
'1 HUELGA.
Con una huelga médica en marcha, al presidente Francisco Flores
sólo le quedaban dos caminos: o administraba la crisis o trataba
de sacarle provecho.
Flores, posiblemente, sabía que si resultaba perdedor por cualquiera
de las dos sendas que siguiera, el resultado sería siempre el
mismo. Los factores no alteraban la suma final: los médicos siempre
querrían, al final del camino, normas que les garantizaran la
no privatización de servicios, tanto si el mandatario simplemente
administraba la crisis o se aprovechaba de ella.
El gobernante decidió apostar fuerte. Ese es su estilo. Por eso
planteó la reforma del sistema previsional de salud, aunque para
algunos eso significaba echarle gasolina al fuego.
Al final, como todo hombre que apuesta fuerte, la derrota le salió
cara a Flores pues, aunque todavía no acaba la huelga, todos
los partidos opositores acabaron aprobando, en la Asamblea Legislativa,
una disposición que, aunque inconstitucional, significa perder
unos cuantos pasos atrás de la posición en que se estaba
cuando se inició la huelga.
En todo lo que va de su administración, Flores no había
perdido una sola batalla reformadora. Acajutla, el sistema de pensiones,
la dolarización del país son apenas tres grandes trofeos
victoriosos que tiene en los muebles de su despacho.
Pero, qué fue lo que sucedió esta vez. Varios factores
podrían haber contribuido a modelar esa derrota:
1. Momento inapropiado
El presidente Francisco Flores jamás estuvo equivocado en lo
principal: el sistema de salud pública salvadoreño necesita
un cambio para mejorar la atención que reciben los asegurados.
El mandatario siempre tuvo claro, en ese caso, que su obligación
como gobernante era reducir la distancia entre donde uno está
y donde quiere estar.
Flores también reconoce que, en el fondo, las decisiones políticas
significan un puente entre lo que uno cree que será si no actúa
y lo que cree que debe ser.
Ademas, siempre incluyó dentro de su análisis personal
que de lo que se trataba era crear una senda para una mejor alternativa,
aunque se tuviese que pagar un costo político.
El cambio del ISSS se necesita. Los técnicos que colaboran con
él le diseñaron, con la ayuda de expertos internacionales,
una fórmula de cambio razonable que no necesitaba elevar las
cuotas que pagan los trabajadores y empresarios. Entonces, dijo, procuraré
hacerlo.
Pero es probable que al presidente Flores le faltó reflexionar
más sobre el hecho de que todo cambio tiene una oportunidad y
una velocidad. Si gobernar siempre será una elección,
ésta no se debe tomar sin tomar en cuenta esos dos elementos.
Era obvio, también, que el mandatario sabía que tenía
entre sus manos no cualquier reforma: aunque necesaria, la transformación
del sistema de salud será siempre la más sensible de todas
para cualquier gobierno.
Flores y algunos de sus principales colaboradores sabían que
una parte de la historia no se puede tachar como el que traza una raya
sobre una cuenta saldada. Una vez listos los cambios que el gobierno
tomó como los mejores, comenzó la incertidumbre sobre
la oportunidad.
La pregunta básica siempre fue si era el momento correcto para
provocar la transformación del sistema de salud. Al final, pesó
muchísimo en el Presidente la sombra de la terminación
de su mandato y el tiempo efectivo de gobierno que le queda.
Eso sí, el cálculo final siempre estuvo acorralado en
una esquina: me quedan siete meses de gobierno efectivo para hacer cualquier
innovación, es lo que llevaba en su mente.
Flores sabía que, conforme se acerca el último tramo de
su gobierno, debe dedicarse a hacer tareas diferentes. O lo hago
ahora, o el país tendrá que esperar muchos años
para hacerlo, dijo a un grupo de colaboradores después
de recordar que ninguno de sus antecesores se había atrevido
a provocar un cambio de ese tipo, por las razones que fueran.
Cabalgando sobre ese convencimiento, Flores envió el proyecto
a la Asamblea Legislativa. Más tarde, cuando las cosas se le
pusieron cuesta abajo, algunos se acercaron al gobernante y, por primera
vez, le plantearon que el momento que escogió para hacer la reforma
no fue nunca el más oportuno.
En medio de la herencia de la huelga médica que crecía
con el tiempo, el mandatario atendió otras razones: quizá,
pensó, sea cierto que ese tipo de reformas, por ser la más
espinosa, se debe realizar al principio de un gobierno. ¿Por
qué? Porque, en ese período, el gobernante goza de mucha
popularidad. Las treguas políticas se hacen más tolerables
al principio y las condiciones de arranque no poseen el desgaste que
se tiene a la mitad del camino.
A ese nuevo análisis se le agregó a Flores que, independientemente
del momento, todo gobernante necesita a su lado, en el momento en que
procure cambios de ese tipo, colaboradores mucho más fuertes
en las carteras de Salud y Trabajo.
2. ¿Traición de los partidos?
Esta vez no fue diferente: cuando el presidente Francisco Flores envió
la reforma al sistema de salud, estaba seguro porque así
se había negociado con antelación de que tenía
los votos suficientes de los diputados para lograr la aprobación
en la Asamblea Legislativa.
Al apoyo de ARENA se le sumarían los votos del PCN y de algunos
legisladores de partidos minoritarios. Eso sí, como en anteriores
ocasiones, el PCN pedía privilegios a cambio de su apoyo.
Casi todas ellas estaban en función de asegurarse un éxito
en la próxima campaña electoral de medio período.
El PCN fue claro desde el principio: quería favorecer a los buseros,
a los productores de azúcar, a los cafetaleros y a los pescadores
mediante, otras cosas, exenciones al FOVIAL.
Esas cuatro medidas, sumadas a otras demandas, le darían fortaleza
electoral al PCN a cambio del apoyo que le prometieron a Flores.
Pero conforme se elevaba el tono de la huelga y las circunstancias para
votar sin mucho impacto negativo se hicieron más difíciles,
el costo del apoyo comenzó a elevarse como si se tratara de una
cotización del mercado bursátil. Los listados de solicitudes
comenzaron a llegar de nuevo a la Casa Presidencial. El valor de las
acciones crecía.
El primer campanazo de que las cosas no andaban bien lo escuchó
el gobierno cuando un grupo de partidos, incluido el PCN, votó
el proyecto que, hace pocos días, los legisladores refrendaron
pasándole por encima a las observaciones de Flores.
El día en que eso ocurrió, muchos corrían por los
pasillos de la casa de gobierno. Los miembros de un comité de
crisis ad hoc fueron convocados de emergencia. Ese fue el primer aviso
en el sentido de que el apoyo prometido comenzaba a fracturarse.
Algunos estrategas tomaron eso como un esfuerzo del PCN y de algunos
otros para elevar la cotización del apoyo. Confiaron que en la
votación definitiva (la que provocaría el proyecto de
reforma enviado a la Asamblea Legislativa), las piezas del rompecabezas
se pondrían en su lugar.
Sin embargo, mientras eso transcurría, el movimiento encabezado
por los médicos crecía. Fue entonces cuando muchos legisladores
que habían comprometido su apoyo comenzaron a temer el costo
político que tendría la alianza con el presidente Flores.
La lucha por las percepciones favorables se perdía rápidamente.
Algunos diputados repensaron su posición de cara a la opinión
pública y la casa de gobierno no hacía nada por evitar
que eso ocurriera.
Las consignas en el sentido de que los pobres tendrían que pagar
por sus curaciones no ajustadas a la realidad comenzaron
a atropellar la necesidad de un cambio en el sistema de salud que haría
más felices a todos, como lo pregonaba el gobierno. Además,
uno de los problemas fundamentales del grupo oficial es que la reforma
no la entendía la mayoría de la población, a quien
nunca se le explicó con detalle.
La dimensión del cerco tendido a los legisladores que habían
comprometido su voto, las condiciones que cambiaban día a día,
la radicalización de la huelga, el incremento de los pedidos
de los políticos a cambio de los votos y hasta un furtivo viaje
al exterior de un dirigente parlamentario que había pactado el
apoyo es parte de lo que algunos llamaron la traición de
los partidos.
Esto último también estaría conectado con:
a. En todo el fracaso pudo influir la posibilidad de que el PCN entendiera
que la renuncia del Dr. Héctor Silva a su candidatura para la
reelección como alcalde capitalino (en medio de la huelga) podía
significar un atrevido paso del presidente Flores para apoyar la creación
de un nuevo centro-izquierda que limitara su futuro como partido. En
ese sentido, habrían interpretado al gobernante como un conspirador
que buscaría debilitar al PCN y librarse, en el futuro, de la
necesidad de conseguir futuros entendimientos con ellos.
b. El posible camino del PCN (observado en otras temporadas preelectorales)
en el sentido de apartarse de compromisos y posturas pro oficialistas
para tratar de consolidar el favorecimiento de sus seguidores.
3. Catástrofe comunicacional
Desde el primer momento en que el gobierno planteó la reforma
al sistema previsional de salud, se observaron fallas en la estrategia
de comunicación. Algunas personas que quisieron contribuir con
el proyecto se cansaron de tildar esas fallas sin ser realmente escuchadas.
Posiblemente, muchos estrategas cercanos al gobierno olvidaron que las
decisiones del individuo siempre están influidas por la forma
como valora el mundo y el lugar que ocupa en el. El mensaje de que le
tocarían el bolsillo a muchos triunfó sobre la venta del
cambio y el bienestar que podía provocar.
Una de las fallas fundamentales de la estrategia de comunicación
consistió en que, si bien es cierto, las encuestas revelan que
la mayoría de las personas tiene la percepción de que
el servicio que recibe en el Seguro Social es malo o muy malo; el gobierno
nunca se preocupó por explicar, detalladamente, la reforma.
Es probable que todavía hoy nadie entiende qué es lo que
se le ofrecía en la construcción de un sistema mixto de
salud que no abandonara la solidaridad. Ya de por sí, el título
de la reforma se volvía inmasticable para muchísimos.
Frente a ese ofrecimiento, los asegurados tenían centenares de
preguntas que, por básicas o disparatadas que fueran, nunca encontraron
respuesta en una campaña orgánicamente trazada por los
guías en ese campo del gobierno.
Frente a sus propias dudas, los asegurados escuchaban de los médicos
(con quienes las personas mantienen una relación de estrecha
confianza y credibilidad) mensajes muchas veces exagerados y dramatizados.
El estruendo de este lado nunca lo pudo neutralizar el gobierno. Fue
tan errática la estrategia de comunicación pública
que el mensaje de sus enemigos alcanzó la retaguardia, allí
donde generalmente permanecen los indiferentes.
La verdad es que los administradores nunca pudieron evitar que el proyecto
se reforma cayera en una suerte de asesinato moral. Los médicos
ganaron la batalla de las conjeturas, los presentimientos o estimaciones
sobre la probabilidad de que realmente se produjeran las consecuencias
que ellos adelantaban (pobres se quedarían sin salud
y otra serie de consignas que utilizaron durante la huelga).
4. movimiento social
La huelga hizo resurgir un movimiento social que académicos e
intelectuales creían muerto. El FMLN se muestra ahora triunfalista
por ese hecho forjado, en buena medida, por ellos. El problema para
el principal partido de izquierda es que ese movimiento habría
renacido no por coincidencias ideológicas o partidarias con el
FMLN, sino ante el temor de la gente en el sentido de que los cambios
les tocarán sus bolsillos. A eso se podría sumar el temor
de muchísimos médicos que apoyaron la huelga al ser amenazados
con la proletarización que surgiría entre
ellos con la creación de las gestoras de salud que proponía
el gobierno.
5. empresarios
Muchos consideran que, a pesar de que era el gran padrino
de la reforma a la salud, el sector empresarial jugó, durante
los momentos más importantes de la crisis, un papel a la medida
de anteriores reformas sin tomar en cuenta que, esta vez, no sólo
se necesitaba una vocería intensa. Se cree que en el sector empresarial
faltó una estrategia diferente, mucho más agresiva, para
empujar las transformaciones. Hasta se cree que el surgimiento de un
movimiento social inflamado por los médicos y el FMLN los obligaba
a responder con caminos similares. En otras palabras, que debieron incluirse,
esta vez, hasta marchas de empresarios junto a sus empleados (los principales
sostenedores de las finanzas del ISSS) en una abierta batalla para lograr
transformar la salud.
6. Mala estrategia
Como una orquesta sinfónica bien afinada, en las anteriores reformas
que impulsó el gobierno de Francisco Flores, un grupo de técnicos,
generalmente encabezados por el ministro de Hacienda, Juan José
Daboub, diseñaba una estrategia que contemplaba todas las posibilidades
y caminos a seguir para lograr el fin deseado. Esta vez, la estrategia
no estuvo tan bien afinada como en otras épocas. A Daboub lo
dejaron detrás de las cortinas. Se estimó que tenía
una imagen de hombre privatizador que en esta crisis no
podía cumplir un buen rol. Ante esa ausencia, el gobierno careció
de un director de proyecto que guiara, con su cara abierta al público,
el plan de reforma. Incluso, en muchos momentos el propio presidente
Flores habría cometido el error de asumir, personalmente, muchos
tramos de la crisis. La estrategia creada, en esta oportunidad, careció
del manejo de factores sorpresivos (como la marcha atrás en sus
compromisos de algunos diputados) o de una definición mucho más
amplia de todos los actores que jugarían en la crisis. Al final,
lo que los salvadoreños miraban era, de forma exclusiva, a un
grupo de funcionarios que simplemente respondía a los ataques
de sus detractores.
|
El presidente escuchó cuando se le dijo:este
no es el momento de hacer la reforma. Debió encabezarla
cuando arrancaba su administración
Después de eso, Flores dejó a los técnicos
y se acercó a los políticos.
Es cierto: cuando todos los creían muertos, la huelga renació
un movimiento social, en un momento en que los mÉdicos
se negaban a proletarizarse como simples empleados de las gestoras
que el gobierno deseaba construir. Pero quizá se equivoque
el FMLN: ese movimiento no es necesariamente dejo de afinidades
políticas o ideológicas. Ese movimiento lo cimentÓ
el temor de muchísima gente de que le tocaran los bolsillos.
|
FMLN
huele a traición
' 2 RENUNCIA.
El carisma de un hombre que los remolcó durante mucho
tiempo, las circunstancias históricas y las herejías revisionistas
tienen, ahora, a los principales dirigentes del FMLN, en una permanente
esquizofrenia política.
La decisión del Dr. Héctor Silva de renunciar a la candidatura
para reelegirse como Alcalde de San Salvador obligó, primero,
a esos hombres a caminar en pantuflas. Sin hacer mucho ruido.
Ahora, por mero cálculo político frente a sus electores
y mientras Silva dice, públicamente, que aún está
dentro del FMLN, la dirigencia de esa agrupación política
optó por un autismo defensivo.
Así se encuentran por mera disposición táctica:
silenciados y sin poder tomar aspirinas que sanen la neuralgia mientras
intentan cambiar el apocalipsis que les ha creado Silva por un gesto
casi nietzcheano.
Una casa célebre
La residencia número 229 de Antiguo Cuscatlán que renta
el FMLN se ha vuelto célebre en las últimas semanas.
Fue ahí donde Salvador Sánchez Cerén y Shafick
Handal usaron un lenguaje aséptico, pero puntiagudo, para atacar
al Dr. Héctor Silva por su decisión de mediar en la huelga
médica con la aceptación del presidente Francisco Flores.
Dos palabras representaron, esa noche, la época de apuro y destajo:
maniobra e iluminados. Era evidente que, aunque
ambos hicieron esfuerzos por volver heroicas las palabras, eran verdaderos
dardos en contra del alcalde.
Pero el día en que Silva toreó públicamente a su
partido, ni Handal ni Sánchez estaban sorprendidos por aquello.
Ocho días antes, el Alcalde se había reunido con los miembros
de la comisión política (la misma a la que había
renunciado casi dos meses antes), y les dijo que estaba sosteniendo
contactos con el gobierno para tratar de solucionar el problema de la
huelga médica.
Ya desde ese momento, Silva fue desautorizado para actuar a nombre de
su partido, y se le advirtió que lo hacía a título
personal. Por eso es que la segunda advertencia que se escuchó
la noche del 31 de octubre tampoco fue una sorpresa para el médico
dedicado a gobernar San Salvador.
La residencia número 229 de Antiguo Cuscatlán también
adquiere ahora celebridad porque, hace pocos días, se reunieron
allí, en privado, algunos de los principales dirigentes del FMLN
y reconocieron que el Alcalde ha puesto a ese partido en la peor crisis
desde que, con los Acuerdos de Paz, decidieron enterrar la espada y
coger el arado político.
¿Aislamiento?
Los principales dirigentes del FMLN escuchan, desde hace al menos dos
años, que existe un plan premeditado para aislarlos en el contexto
político salvadoreño, por el radicalismo que representan
muchos de ellos.
A ellos les llegan versiones de todos lados en el sentido de que, tras
las purgas que decretaron a los renovadores en busca de algún
grado de purismo partidario, se echó a andar un plan para fortalecer
una importante opción de centroizquierda a la que Silva podría
vincularse en el futuro, si así lo desea.
Aunque el parto de ese centro todavía no es claro, el FMLN sospecha
que el presidente Francisco Flores es parte del grupo de constructores
de la nueva vía política (que intentaría acomodarse
al pensamiento socialdemócrata). A él se suman intelectuales,
empresarios y dirigentes renovadores, entre otros.
Que Silva hable con Flores, en medio de una huelga médica cuyo
fogón lo atizó el FMLN, siempre fue intolerable para Handal,
Sánchez y compañía. Además, en diferentes
oportunidades a éstos se les había escuchado manifestaciones
en el sentido de que no tenían mucho aprecio por el alcalde ni
confiaban en su purismo ideológico.
Además, en menos de 24 horas de que Silva hiciera una propuesta
pública y que Flores la aceptara, ofreciéndole un cargo
importante dentro de la comisión que reformaría el sistema
de salud, se volvió más sospechoso para ellos. ¿El
cargo principal? Se está prestando para huir del partido
y contribuir, con eso, a nuestro aislamiento.
¿Maniobras externas?
La renuncia de Silva, el hombre popular, el líder indispensable
que se construyó al lado de cada uno de ellos, golpeó
durísimo la confraternidad de fieles que lograron conformar después
de los Acuerdos de Paz.
Los dirigentes lo saben. Lo discuten. Lo reflexionan, aunque no pueden
salir a la calle a gritarlo a todo galillo. Quizá por eso es
que, con toda la cautela del mundo, tragan saliva, se muerden la lengua
pero, por lo menos hasta ahora, han hecho un pacto de mudez.
Eso sí, muchos de ellos, o casi todos, son expertos en el arte
de la guerra. Nacieron como guerreros. Fueron construidos como tales
mientras buscaban una utopía.
Por eso es que saben que ya vendrá la hora del desquite personal.
Que mientras tanto, y ese es el camino que han escogido, que sean otros
los que completen la labor. Que sean otros los que ataquen a Silva y
le llamen traidor. Y el trabajo de perseguirlo, como perros de caza,
lo han encargado, algunos dirigentes, a organizaciones sociales que,
aunque cercanas a ellos, las mantienen a suficiente distancia para evitar
dañinas confusiones.
No obstante, las truculencias de la vida tienen ahora entrampados a
esos dirigentes. Lo que les ha pasado bien puede transportarse a un
drama familiar de esos que se repiten en las telenovelas.
Para un buen guionista, todo lo que ha pasado incubó fascinantes
consecuencias: el hijo vivió durante muchos años en el
hogar. Creció. Comenzó a entender que los líderes
más eficaces son aquellos que dominan primero una técnica
nueva. Rápidamente, aprendió esa técnica nueva,
aunque después, por muchas circunstancias que encontró
en el camino, decidió huir de la casa. Ya no estaba a gusto en
ella. No le gustaba ni el pensamiento ni el estilo con el que convivían
sus padres. Y, entonces, el mejor camino era cometer una falta grave
para que los padres lo sacaran de la casa.
Pero el FMLN huele también ahora a doble moral: no están
dispuestos a correr al hijo ni a criticarlo públicamente. Eso
sí, nadie sabe en qué va a acabar el drama.
¿Por
qué Héctor Silva actuó así?
Héctor Silva no ha utilizado recursos exculpatorios. Tampoco
vive en una incómoda fantasmagoría. Habló con el
presidente Francisco Flores. Pidió mediar. Y hasta quiere formar
parte de una comisión que arregle los problemas de la salud pública.
El Alcalde de San Salvador ha dicho, públicamente, que la única
razón para actuar a título personal en el problema médico,
y no como representante del partido que lo curtió, era su interés
de participar en la solución de una crisis.
Pero colocada esa decisión en un entorno mucho más complejo,
sabe que muchos dudan de las verdaderas razones por las que se distanció
de sus compadres ideológicos.
Sobre las últimas actuaciones de Silva, se ha especulado muchísimo.
Aun dentro de su propio partido, sobran quienes dicen que su nueva postura
que también estremeció a algunos de sus amigos más
cercanos obedece a una suerte de presión externa.
Aseguran, sin tener las pruebas en sus manos, que en todo el lío
de Silva participan fuerzas externas. Supuestamente, Washington no vería
con buenos ojos que asumiese una candidatura en representación
de los sectores más radicales del FMLN.
Los dirigentes del FMLN que llevan esa versión en su garganta
creen que Silva podría resurgir dentro de un movimiento de centroizquierda
que se encuentra en formación, desde hace algún tiempo,
con el apoyo de algunos sectores nacionales.
Otras razones
La verdad es que las razones adicionales que habrían llevado
a Silva a desafiar y desamparar a los líderes más duros
del FMLN todavía no están del todo claras. El se ha empeñado
en advertir que sólo quiso contribuir con la solución
a un problema nacional.
No obstante, algunos de sus mejores amigos dicen que Silva estaba cansado
de la forma como se hace política en el FMLN y del radicalismo
de muchos de sus principales dirigentes. Incluso, se dice que desde
hace dos meses renunció a la comisión política,
aunque otros aseguran que la dimisión oficial jamás la
presentó.
Otros creen que también lo hartó la forma como el FMLN
manejó las últimas elecciones primarias, en las que se
eligió a los candidatos a alcaldes y a diputados.
Las acusaciones de fraude hechas por algunos candidatos amigos suyos
que fueron descabezados habría afectado al alcalde capitalino
y, supuestamente, lo condujeron a quedarse dentro del FMLN, por lo menos
ahora, como si se tratase de un matrimonio por conveniencia.
Las acciones denunciadas dentro del FMLN son tan graves que el tribunal
electoral de ese partido todavía no ha entregado el cómputo
oficial de las elecciones. Tampoco se conocen datos sobre los resultados
nacionales, mucho menos en cada municipio.
Otras razones que llevaron a Silva a desafiar a su partido, según
lo comentan algunos, era la posibilidad de resultar derrotado en la
contienda que disputaría con Evelyn Jacir de Lovo por la Alcaldía
de San Salvador.
Quienes lo conocen, saben que Silva tiene una personalidad particular
para enfrentar situaciones límites. Habrían sido condiciones
similares las que lo llevaron a renunciar, a último momento,
a otras postulaciones, como asumir la coordinación general del
FMLN.
También se recuerda el hecho de que, en 1988, cuando observó
algunas posibilidades de perder la candidatura presidencial con Marina
de Avilés, decidió retirarse.
Otros opinan que Silva no estaba dispuesto a recibir, durante su campaña,
enjuiciamientos morales por el manejo de los dineros que debieron destinarse
a la construcción de una planta de transferencia de basura.
Pero las verdaderas causas del desafío, sólo Silva las
conoce. Muchas de las restantes versiones podrían originarlas
filósofos de mecedora.
|
El desafío de Silva al FMLN ha originado toda suerte
de conjeturas. Algunas, son dignas de filósofos de mecedora.
|
Partidos
con nueva cara
' 3 EL MAPA
Los electores salvadoreños verán, en las elecciones de
marzo próximo, un nuevo mapa de los partidos políticos
salvadoreños, principalmente, porque todas esas agrupaciones
llegan en condiciones muy diferentes a las que mostraron en anteriores
comicios.
Para empezar, ARENA llega como favorita en las primeras encuestas que
se hacen, pero con parte de su aparato de dirigentes históricos
desmontado y transformado.
El partido oficial mostró, desde los últimos nombramientos
que realizó en el COENA, importantes variaciones en su principal
cuadro de dirigentes que se reúnen en el COENA.
Dos hombres serían quienes ejercen, ahora, una mayor influencia
en las decisiones de ese partido: el presidente Francisco Flores y el
empresario bancario Archie Baldocchi.
En esas decisiones ya no participan algunos personajes que, como dirigentes
históricos, ejercieron, en otro tiempo, no menos influencia sobre
el rumbo de esa agrupación política.
De acuerdo con la última encuesta de Gallup, realizada en octubre
último, ARENA supera en 13 puntos (26% contra 13%) porcentuales
a un FMLN que pareciera estancado en las preferencias políticas.
El mayor número de adeptos los encuentra ARENA entre los electores
de menor edad que poseen estudios secundarios y entre quienes perciben
mejoría en su situación económica familiar comparada
con el año anterior.
Algunos creen que el fracaso del presidente Flores en su intento de
reformar el sistema de salud pública podría repercutir
en las elecciones de marzo.
Pero, otros creen que, pasadas algunas semanas, las heridas de ese hecho
estarán sanadas.
Con el retiro de Silva su candidata a la alcaldía de San Salvador,
Evelyn jacir de Lovo, se convierte en la favoritza para asumir esa plaza.
Los votos que atraiga la antigua encargada de la cartera de educación
posiblemente sumará diputados a los areneros.
El FMLN
El partido que llegaría a las elecciones en condiciones más
diferentes sería el FMLN. Esta vez arriba a los comicios sin
tener al lado a los renovadores, que poseen una fuerza significativa
que ahora empujará en forma separada.
Pero el cambio más importante es que llegarán a pedir
votos para la Alcaldía de San Salvador y para diputados sin la
figura del Dr. Héctor Silva.
Esto último será un duro golpe para esa agrupación
política. Algunos hasta vaticinan que Silva (quien halaba votos
hasta de los areneros), los condenará a resignarse con su voto
duro ( aquellos que son seguidores fieles de ese partido).
Otra consecuencia del efecto Silva sería una reducción
de al menos tres diputados en la Asamblea Legislativa y le abriría
el paso a ARENA para dominar las elecciones de medio período.
Con la partida de Silva de la candidatura, serán los partidos
menores los que se beneficiarán con alguna parte de la repartición
de votos.
Por todo eso es que algunos observadores consideran que si bien ARENA
heredaría un desgaste ante los efectos de la huelga médica,
el tiempo lo recuperará de esa herida. Mientras, se dice,
la pérdida de Silva para el FMLN representa un golpe muchísimo
mayor para ese partido y de efectos duraderos, se indicó
a El Diario de Hoy.
El FMLN cuenta con el 13 por ciento de las preferencias de los electores.
Su mayor apoyo lo encuentra entre residentes de zonas urbanas, varones
y personas con menos de 40 años y entre quienes tienen mayor
nivel educativo.
Otros partidos
A los nuevos rostros y condiciones que mostrarán ARENA y el FMLN,
se añadirá un cambio de mando en el PDC (guiado ahora
por el abogado Rodolfo Parker) y nuevas alianzas y coaliciones entre
agrupaciones pequeñas, como el CDU, AP y los renovadores.
Estos últimos participarán, por primera vez, en unos comicios
coaligados, en diversas áreas geográficas, con otros partidos.
En zonas donde guardan mayor influencia electoral, asumirán los
retos solos.
Mientras tanto, el PCN espera garantizarse fuerzas adicionales y sectores
de apoyo nuevo, para no ver reducida su planilla en la Asamblea Legislativa.
|
EL FMLN LLEGARá a LAS ELECCIONES SIN LOS RENOVADORES
Y HECTOR SILVA. ES EL PARTIDO Más GOLPEADO .
ARENA acude a los comicios como favorita en las primeras encuestas
y sin algunos dirigentes históricos.
|
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|