17 de noviembre 2002

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TRES HECHOS CONEECTADOS

A Francisco Flores no le gusta observar la historia. Lo que siente es una fascinación por ponerle una nueva dirección a esta historia. Eso fue lo que intentó hacer con su reforma al sistema público de salud. Pero, después de muchísimas victorias que le llevaron a quitarle grasa al Estado, esta vez resultó derrotado con dureza.
¿Qué fue lo que lo venció? Una suma de avatares humanos, dentro de los que se incluyen el diseño de una mala estrategia y una equivocada valoración del momento en que trató de ejecutar una de las reformas más sensibles y difíciles de conducir que conocen las sociedades modernas.
Políticos que violaron un compromiso con la casa de gobierno, y hasta volaron al extranjero para esconderse en el momento más crítico, y una desafortunada estrategia de comunicación gubernamental forman parte de las causas que llevaron a Flores a observar cómo crecían sus enemigos y se derrumbaba su propuesta.
Pero, esta vez, como equilibrista que sabe calcular perfectamente su caída, acabó arrancándole al principal partido opositor, mientras sus líderes desfilaban por las calles de San Salvador sin sospechar nada, a la única figura que podía convertirse en uno de esos que llaman “presidenciables”.
Esto último fue lo que ocurrió con la renuncia del Dr. Héctor Silva a su candidatura a la reelección como candidato a Alcalde de San Salvador.
El mismo día en que Silva lanzaba una propuesta a Flores para mediar en la huelga y el gobernante la aceptó, el FMLN usaba palabras sacadas con “pinzas” para calificar ese acto (“maniobra”; “iluminados”), mientras intentaban reponerse de la resaca que les dejaba el golpe.
El camino más fácil para interpretar esta última jugada de fino ajedrez político entre Flores y Silva es creer que se trató de un hecho aislado que no aprobaron las neuralgias de los más radicales efemelenistas.
Sin embargo, podría existir una interpretación más atrevida: ¿Sirvió la huelga misma para contribuir a crear un nuevo mapa político salvadoreño sobre el que nadie podría atreverse a decir en qué fase se encuentra?
Una huelga médica, la renuncia de Silva y la posible construcción de ese mapa podrían, en principio, no tener conexión alguna. Pero no se equivoque. Aunque es difícil extraer una interpretación correcta de un lenguaje contradictorio, quizá lo impensable es lo que, al final, resulta ser el producto más apropiado para mirar todo lo que ha ocurrido.



La derrota de Flores

¡Cinco días antes de iniciarse los Juegos, se pondrá en marcha el dispositivo de seguridad en estadios y albergue para atletas. Miles de horas-hombre, millares de “elementos” policiales y militares, y una considerable suma de dinero serán invertidos.
La misión: hacer de la XIX edición de los Juegos un espectáculo divertido, histórico y, sobre todo, seguro.


Lafitte Fernández/El Diario de Hoy
vertice@elsalvador.com

'1 HUELGA.
Con una huelga médica en marcha, al presidente Francisco Flores sólo le quedaban dos caminos: o administraba la crisis o trataba de sacarle provecho.
Flores, posiblemente, sabía que si resultaba perdedor por cualquiera de las dos sendas que siguiera, el resultado sería siempre el mismo. Los factores no alteraban la suma final: los médicos siempre querrían, al final del camino, normas que les garantizaran la no privatización de servicios, tanto si el mandatario simplemente administraba la crisis o se aprovechaba de ella.
El gobernante decidió apostar fuerte. Ese es su estilo. Por eso planteó la reforma del sistema previsional de salud, aunque para algunos eso significaba echarle gasolina al fuego.
Al final, como todo hombre que apuesta fuerte, la derrota le salió cara a Flores pues, aunque todavía no acaba la huelga, todos los partidos opositores acabaron aprobando, en la Asamblea Legislativa, una disposición que, aunque inconstitucional, significa perder unos cuantos pasos atrás de la posición en que se estaba cuando se inició la huelga.
En todo lo que va de su administración, Flores no había perdido una sola batalla reformadora. Acajutla, el sistema de pensiones, la dolarización del país son apenas tres grandes trofeos victoriosos que tiene en los muebles de su despacho.
Pero, qué fue lo que sucedió esta vez. Varios factores podrían haber contribuido a modelar esa derrota:

1. Momento inapropiado
El presidente Francisco Flores jamás estuvo equivocado en lo principal: el sistema de salud pública salvadoreño necesita un cambio para mejorar la atención que reciben los asegurados.
El mandatario siempre tuvo claro, en ese caso, que su obligación como gobernante era reducir la distancia entre donde uno está y donde quiere estar.
Flores también reconoce que, en el fondo, las decisiones políticas significan un puente entre lo que uno cree que será si no actúa y lo que cree que debe ser.
Ademas, siempre incluyó dentro de su análisis personal que de lo que se trataba era crear una senda para una mejor alternativa, aunque se tuviese que pagar un costo político.
El cambio del ISSS se necesita. Los técnicos que colaboran con él le diseñaron, con la ayuda de expertos internacionales, una fórmula de cambio razonable que no necesitaba elevar las cuotas que pagan los trabajadores y empresarios. Entonces, dijo, procuraré hacerlo.
Pero es probable que al presidente Flores le faltó reflexionar más sobre el hecho de que todo cambio tiene una oportunidad y una velocidad. Si gobernar siempre será una elección, ésta no se debe tomar sin tomar en cuenta esos dos elementos.
Era obvio, también, que el mandatario sabía que tenía entre sus manos no cualquier reforma: aunque necesaria, la transformación del sistema de salud será siempre la más sensible de todas para cualquier gobierno.
Flores y algunos de sus principales colaboradores sabían que una parte de la historia no se puede tachar como el que traza una raya sobre una cuenta saldada. Una vez listos los cambios que el gobierno tomó como los mejores, comenzó la incertidumbre sobre la oportunidad.
La pregunta básica siempre fue si era el momento correcto para provocar la transformación del sistema de salud. Al final, pesó muchísimo en el Presidente la sombra de la terminación de su mandato y el tiempo efectivo de gobierno que le queda.
Eso sí, el cálculo final siempre estuvo acorralado en una esquina: me quedan siete meses de gobierno efectivo para hacer cualquier innovación, es lo que llevaba en su mente.
Flores sabía que, conforme se acerca el último tramo de su gobierno, debe dedicarse a hacer tareas diferentes. “O lo hago ahora, o el país tendrá que esperar muchos años para hacerlo”, dijo a un grupo de colaboradores después de recordar que ninguno de sus antecesores se había atrevido a provocar un cambio de ese tipo, por las razones que fueran.
Cabalgando sobre ese convencimiento, Flores envió el proyecto a la Asamblea Legislativa. Más tarde, cuando las cosas se le pusieron cuesta abajo, algunos se acercaron al gobernante y, por primera vez, le plantearon que el momento que escogió para hacer la reforma no fue nunca el más oportuno.
En medio de la herencia de la huelga médica que crecía con el tiempo, el mandatario atendió otras razones: quizá, pensó, sea cierto que ese tipo de reformas, por ser la más espinosa, se debe realizar al principio de un gobierno. ¿Por qué? Porque, en ese período, el gobernante goza de mucha popularidad. Las treguas políticas se hacen más tolerables al principio y las condiciones de arranque no poseen el desgaste que se tiene a la mitad del camino.
A ese nuevo análisis se le agregó a Flores que, independientemente del momento, todo gobernante necesita a su lado, en el momento en que procure cambios de ese tipo, colaboradores mucho más fuertes en las carteras de Salud y Trabajo.

2. ¿Traición de los partidos?
Esta vez no fue diferente: cuando el presidente Francisco Flores envió la reforma al sistema de salud, estaba seguro —porque así se había negociado con antelación— de que tenía los votos suficientes de los diputados para lograr la aprobación en la Asamblea Legislativa.
Al apoyo de ARENA se le sumarían los votos del PCN y de algunos legisladores de partidos minoritarios. Eso sí, como en anteriores ocasiones, el PCN pedía privilegios a cambio de su apoyo.
Casi todas ellas estaban en función de asegurarse un éxito en la próxima campaña electoral de medio período. El PCN fue claro desde el principio: quería favorecer a los buseros, a los productores de azúcar, a los cafetaleros y a los pescadores mediante, otras cosas, exenciones al FOVIAL.
Esas cuatro medidas, sumadas a otras demandas, le darían fortaleza electoral al PCN a cambio del apoyo que le prometieron a Flores.
Pero conforme se elevaba el tono de la huelga y las circunstancias para votar sin mucho impacto negativo se hicieron más difíciles, el costo del apoyo comenzó a elevarse como si se tratara de una cotización del mercado bursátil. Los listados de solicitudes comenzaron a llegar de nuevo a la Casa Presidencial. El valor de las acciones crecía.
El primer campanazo de que las cosas no andaban bien lo escuchó el gobierno cuando un grupo de partidos, incluido el PCN, votó el proyecto que, hace pocos días, los legisladores refrendaron pasándole por encima a las observaciones de Flores.
El día en que eso ocurrió, muchos corrían por los pasillos de la casa de gobierno. Los miembros de un comité de crisis ad hoc fueron convocados de emergencia. Ese fue el primer aviso en el sentido de que el apoyo prometido comenzaba a fracturarse.
Algunos estrategas tomaron eso como un esfuerzo del PCN y de algunos otros para elevar la cotización del apoyo. Confiaron que en la votación definitiva (la que provocaría el proyecto de reforma enviado a la Asamblea Legislativa), las piezas del rompecabezas se pondrían en su lugar.
Sin embargo, mientras eso transcurría, el movimiento encabezado por los médicos crecía. Fue entonces cuando muchos legisladores que habían comprometido su apoyo comenzaron a temer el costo político que tendría la alianza con el presidente Flores. La lucha por las percepciones favorables se perdía rápidamente. Algunos diputados repensaron su posición de cara a la opinión pública y la casa de gobierno no hacía nada por evitar que eso ocurriera.
Las consignas en el sentido de que los pobres tendrían que pagar por sus curaciones —no ajustadas a la realidad— comenzaron a atropellar la necesidad de un cambio en el sistema de salud que haría más felices a todos, como lo pregonaba el gobierno. Además, uno de los problemas fundamentales del grupo oficial es que la reforma no la entendía la mayoría de la población, a quien nunca se le explicó con detalle.
La dimensión del cerco tendido a los legisladores que habían comprometido su voto, las condiciones que cambiaban día a día, la radicalización de la huelga, el incremento de los pedidos de los políticos a cambio de los votos y hasta un furtivo viaje al exterior de un dirigente parlamentario que había pactado el apoyo es parte de lo que algunos llamaron la “traición de los partidos”.
Esto último también estaría conectado con:
a. En todo el fracaso pudo influir la posibilidad de que el PCN entendiera que la renuncia del Dr. Héctor Silva a su candidatura para la reelección como alcalde capitalino (en medio de la huelga) podía significar un atrevido paso del presidente Flores para apoyar la creación de un nuevo centro-izquierda que limitara su futuro como partido. En ese sentido, habrían interpretado al gobernante como un conspirador que buscaría debilitar al PCN y librarse, en el futuro, de la necesidad de conseguir futuros entendimientos con ellos.
b. El posible camino del PCN (observado en otras temporadas preelectorales) en el sentido de apartarse de compromisos y posturas pro oficialistas para tratar de consolidar el favorecimiento de sus seguidores.

3. Catástrofe comunicacional
Desde el primer momento en que el gobierno planteó la reforma al sistema previsional de salud, se observaron fallas en la estrategia de comunicación. Algunas personas que quisieron contribuir con el proyecto se cansaron de tildar esas fallas sin ser realmente escuchadas.
Posiblemente, muchos estrategas cercanos al gobierno olvidaron que las decisiones del individuo siempre están influidas por la forma como valora el mundo y el lugar que ocupa en el. El mensaje de que le tocarían el bolsillo a muchos triunfó sobre la venta del cambio y el bienestar que podía provocar.
Una de las fallas fundamentales de la estrategia de comunicación consistió en que, si bien es cierto, las encuestas revelan que la mayoría de las personas tiene la percepción de que el servicio que recibe en el Seguro Social es malo o muy malo; el gobierno nunca se preocupó por explicar, detalladamente, la reforma.
Es probable que todavía hoy nadie entiende qué es lo que se le ofrecía en la construcción de un sistema mixto de salud que no abandonara la solidaridad. Ya de por sí, el título de la reforma se volvía inmasticable para muchísimos. Frente a ese ofrecimiento, los asegurados tenían centenares de preguntas que, por básicas o disparatadas que fueran, nunca encontraron respuesta en una campaña orgánicamente trazada por los guías en ese campo del gobierno.
Frente a sus propias dudas, los asegurados escuchaban de los médicos (con quienes las personas mantienen una relación de estrecha confianza y credibilidad) mensajes muchas veces exagerados y dramatizados. El estruendo de este lado nunca lo pudo neutralizar el gobierno. Fue tan errática la estrategia de comunicación pública que el mensaje de sus enemigos alcanzó la retaguardia, allí donde generalmente permanecen los indiferentes.
La verdad es que los administradores nunca pudieron evitar que el proyecto se reforma cayera en una suerte de asesinato moral. Los médicos ganaron la batalla de las conjeturas, los presentimientos o estimaciones sobre la probabilidad de que realmente se produjeran las consecuencias que ellos adelantaban (“pobres se quedarían sin salud” y otra serie de consignas que utilizaron durante la huelga).

4. movimiento social
La huelga hizo resurgir un movimiento social que académicos e intelectuales creían muerto. El FMLN se muestra ahora triunfalista por ese hecho forjado, en buena medida, por ellos. El problema para el principal partido de izquierda es que ese movimiento habría renacido no por coincidencias ideológicas o partidarias con el FMLN, sino ante el temor de la gente en el sentido de que los cambios les tocarán sus bolsillos. A eso se podría sumar el temor de muchísimos médicos que apoyaron la huelga al ser amenazados con la “proletarización” que surgiría entre ellos con la creación de las gestoras de salud que proponía el gobierno.

5. empresarios
Muchos consideran que, a pesar de que era el gran “padrino” de la reforma a la salud, el sector empresarial jugó, durante los momentos más importantes de la crisis, un papel a la medida de anteriores reformas sin tomar en cuenta que, esta vez, no sólo se necesitaba una vocería intensa. Se cree que en el sector empresarial faltó una estrategia diferente, mucho más agresiva, para empujar las transformaciones. Hasta se cree que el surgimiento de un movimiento social inflamado por los médicos y el FMLN los obligaba a responder con caminos similares. En otras palabras, que debieron incluirse, esta vez, hasta marchas de empresarios junto a sus empleados (los principales sostenedores de las finanzas del ISSS) en una abierta batalla para lograr transformar la salud.

6. Mala estrategia
Como una orquesta sinfónica bien afinada, en las anteriores reformas que impulsó el gobierno de Francisco Flores, un grupo de técnicos, generalmente encabezados por el ministro de Hacienda, Juan José Daboub, diseñaba una estrategia que contemplaba todas las posibilidades y caminos a seguir para lograr el fin deseado. Esta vez, la estrategia no estuvo tan bien afinada como en otras épocas. A Daboub lo dejaron detrás de las cortinas. Se estimó que tenía una imagen de hombre “privatizador” que en esta crisis no podía cumplir un buen rol. Ante esa ausencia, el gobierno careció de un director de proyecto que guiara, con su cara abierta al público, el plan de reforma. Incluso, en muchos momentos el propio presidente Flores habría cometido el error de asumir, personalmente, muchos tramos de la crisis. La estrategia creada, en esta oportunidad, careció del manejo de factores sorpresivos (como la marcha atrás en sus compromisos de algunos diputados) o de una definición mucho más amplia de todos los actores que jugarían en la crisis. Al final, lo que los salvadoreños miraban era, de forma exclusiva, a un grupo de funcionarios que simplemente respondía a los ataques de sus detractores.

El presidente escuchó cuando se le dijo:”este no es el momento de hacer la reforma. Debió encabezarla cuando arrancaba su administración”

Después de eso, Flores dejó a los técnicos y se acercó a los políticos.

Es cierto: cuando todos los creían muertos, la huelga renació un movimiento social, en un momento en que los mÉdicos se negaban a proletarizarse como simples empleados de las gestoras que el gobierno deseaba construir. Pero quizá se equivoque el FMLN: ese movimiento no es necesariamente dejo de afinidades políticas o ideológicas. Ese movimiento lo cimentÓ el temor de muchísima gente de que le tocaran los bolsillos.




FMLN huele a traición

' 2 RENUNCIA.
El carisma de un hombre que los remolcó durante mucho tiempo, las circunstancias históricas y las herejías revisionistas tienen, ahora, a los principales dirigentes del FMLN, en una permanente esquizofrenia política.
La decisión del Dr. Héctor Silva de renunciar a la candidatura para reelegirse como Alcalde de San Salvador obligó, primero, a esos hombres a caminar en pantuflas. Sin hacer mucho ruido.
Ahora, por mero cálculo político frente a sus electores y mientras Silva dice, públicamente, que aún está dentro del FMLN, la dirigencia de esa agrupación política optó por un autismo defensivo.
Así se encuentran por mera disposición táctica: silenciados y sin poder tomar aspirinas que sanen la neuralgia mientras intentan cambiar el apocalipsis que les ha creado Silva por un gesto casi nietzcheano.

Una casa célebre

La residencia número 229 de Antiguo Cuscatlán que renta el FMLN se ha vuelto célebre en las últimas semanas.
Fue ahí donde Salvador Sánchez Cerén y Shafick Handal usaron un lenguaje aséptico, pero puntiagudo, para atacar al Dr. Héctor Silva por su decisión de mediar en la huelga médica con la aceptación del presidente Francisco Flores.
Dos palabras representaron, esa noche, la época de apuro y destajo: “maniobra” e “iluminados”. Era evidente que, aunque ambos hicieron esfuerzos por volver heroicas las palabras, eran verdaderos dardos en contra del alcalde.
Pero el día en que Silva toreó públicamente a su partido, ni Handal ni Sánchez estaban sorprendidos por aquello. Ocho días antes, el Alcalde se había reunido con los miembros de la comisión política (la misma a la que había renunciado casi dos meses antes), y les dijo que estaba sosteniendo contactos con el gobierno para tratar de solucionar el problema de la huelga médica.
Ya desde ese momento, Silva fue desautorizado para actuar a nombre de su partido, y se le advirtió que lo hacía a título personal. Por eso es que la segunda advertencia que se escuchó la noche del 31 de octubre tampoco fue una sorpresa para el médico dedicado a gobernar San Salvador.
La residencia número 229 de Antiguo Cuscatlán también adquiere ahora celebridad porque, hace pocos días, se reunieron allí, en privado, algunos de los principales dirigentes del FMLN y reconocieron que el Alcalde ha puesto a ese partido en la peor crisis desde que, con los Acuerdos de Paz, decidieron enterrar la espada y coger el arado político.

¿Aislamiento?


Los principales dirigentes del FMLN escuchan, desde hace al menos dos años, que existe un plan premeditado para aislarlos en el contexto político salvadoreño, por el radicalismo que representan muchos de ellos.
A ellos les llegan versiones de todos lados en el sentido de que, tras las purgas que decretaron a los renovadores en busca de algún grado de purismo partidario, se echó a andar un plan para fortalecer una importante opción de centroizquierda a la que Silva podría vincularse en el futuro, si así lo desea.
Aunque el parto de ese centro todavía no es claro, el FMLN sospecha que el presidente Francisco Flores es parte del grupo de constructores de la nueva vía política (que intentaría acomodarse al pensamiento socialdemócrata). A él se suman intelectuales, empresarios y dirigentes renovadores, entre otros.
Que Silva hable con Flores, en medio de una huelga médica cuyo fogón lo atizó el FMLN, siempre fue intolerable para Handal, Sánchez y compañía. Además, en diferentes oportunidades a éstos se les había escuchado manifestaciones en el sentido de que no tenían mucho aprecio por el alcalde ni confiaban en su purismo ideológico.
Además, en menos de 24 horas de que Silva hiciera una propuesta pública y que Flores la aceptara, ofreciéndole un cargo importante dentro de la comisión que reformaría el sistema de salud, se volvió más sospechoso para ellos. ¿El cargo principal? “Se está prestando para huir del partido y contribuir, con eso, a nuestro aislamiento”.

¿Maniobras externas?


La renuncia de Silva, el hombre popular, el líder indispensable que se construyó al lado de cada uno de ellos, golpeó durísimo la confraternidad de fieles que lograron conformar después de los Acuerdos de Paz.
Los dirigentes lo saben. Lo discuten. Lo reflexionan, aunque no pueden salir a la calle a gritarlo a todo galillo. Quizá por eso es que, con toda la cautela del mundo, tragan saliva, se muerden la lengua pero, por lo menos hasta ahora, han hecho un pacto de mudez.
Eso sí, muchos de ellos, o casi todos, son expertos en el arte de la guerra. Nacieron como guerreros. Fueron construidos como tales mientras buscaban una utopía.
Por eso es que saben que ya vendrá la hora del desquite personal. Que mientras tanto, y ese es el camino que han escogido, que sean otros los que completen la labor. Que sean otros los que ataquen a Silva y le llamen traidor. Y el trabajo de perseguirlo, como perros de caza, lo han encargado, algunos dirigentes, a organizaciones sociales que, aunque cercanas a ellos, las mantienen a suficiente distancia para evitar dañinas confusiones.
No obstante, las truculencias de la vida tienen ahora entrampados a esos dirigentes. Lo que les ha pasado bien puede transportarse a un drama familiar de esos que se repiten en las telenovelas.
Para un buen guionista, todo lo que ha pasado incubó fascinantes consecuencias: el hijo vivió durante muchos años en el hogar. Creció. Comenzó a entender que los líderes más eficaces son aquellos que dominan primero una técnica nueva. Rápidamente, aprendió esa técnica nueva, aunque después, por muchas circunstancias que encontró en el camino, decidió huir de la casa. Ya no estaba a gusto en ella. No le gustaba ni el pensamiento ni el estilo con el que convivían sus padres. Y, entonces, el mejor camino era cometer una falta grave para que los padres lo sacaran de la casa.
Pero el FMLN huele también ahora a doble moral: no están dispuestos a correr al hijo ni a criticarlo públicamente. Eso sí, nadie sabe en qué va a acabar el drama.



¿Por qué Héctor Silva actuó así?

Héctor Silva no ha utilizado recursos exculpatorios. Tampoco vive en una incómoda fantasmagoría. Habló con el presidente Francisco Flores. Pidió mediar. Y hasta quiere formar parte de una comisión que arregle los problemas de la salud pública.
El Alcalde de San Salvador ha dicho, públicamente, que la única razón para actuar a título personal en el problema médico, y no como representante del partido que lo curtió, era su interés de participar en la solución de una crisis.
Pero colocada esa decisión en un entorno mucho más complejo, sabe que muchos dudan de las verdaderas razones por las que se distanció de sus compadres ideológicos.
Sobre las últimas actuaciones de Silva, se ha especulado muchísimo. Aun dentro de su propio partido, sobran quienes dicen que su nueva postura —que también estremeció a algunos de sus amigos más cercanos— obedece a una suerte de presión externa.
Aseguran, sin tener las pruebas en sus manos, que en todo el lío de Silva participan fuerzas externas. Supuestamente, Washington no vería con buenos ojos que asumiese una candidatura en representación de los sectores más radicales del FMLN.
Los dirigentes del FMLN que llevan esa versión en su garganta creen que Silva podría resurgir dentro de un movimiento de centroizquierda que se encuentra en formación, desde hace algún tiempo, con el apoyo de algunos sectores nacionales.

Otras razones

La verdad es que las razones adicionales que habrían llevado a Silva a desafiar y desamparar a los líderes más duros del FMLN todavía no están del todo claras. El se ha empeñado en advertir que sólo quiso contribuir con la solución a un problema nacional.
No obstante, algunos de sus mejores amigos dicen que Silva estaba cansado de la forma como se hace política en el FMLN y del radicalismo de muchos de sus principales dirigentes. Incluso, se dice que desde hace dos meses renunció a la comisión política, aunque otros aseguran que la dimisión oficial jamás la presentó.
Otros creen que también lo hartó la forma como el FMLN manejó las últimas elecciones primarias, en las que se eligió a los candidatos a alcaldes y a diputados.
Las acusaciones de fraude hechas por algunos candidatos amigos suyos que fueron descabezados habría afectado al alcalde capitalino y, supuestamente, lo condujeron a quedarse dentro del FMLN, por lo menos ahora, como si se tratase de un matrimonio por conveniencia.
Las acciones denunciadas dentro del FMLN son tan graves que el tribunal electoral de ese partido todavía no ha entregado el cómputo oficial de las elecciones. Tampoco se conocen datos sobre los resultados nacionales, mucho menos en cada municipio.
Otras razones que llevaron a Silva a desafiar a su partido, según lo comentan algunos, era la posibilidad de resultar derrotado en la contienda que disputaría con Evelyn Jacir de Lovo por la Alcaldía de San Salvador.
Quienes lo conocen, saben que Silva tiene una personalidad particular para enfrentar situaciones límites. Habrían sido condiciones similares las que lo llevaron a renunciar, a último momento, a otras postulaciones, como asumir la coordinación general del FMLN.
También se recuerda el hecho de que, en 1988, cuando observó algunas posibilidades de perder la candidatura presidencial con Marina de Avilés, decidió retirarse.
Otros opinan que Silva no estaba dispuesto a recibir, durante su campaña, enjuiciamientos morales por el manejo de los dineros que debieron destinarse a la construcción de una planta de transferencia de basura.
Pero las verdaderas causas del desafío, sólo Silva las conoce. Muchas de las restantes versiones podrían originarlas filósofos de mecedora.

El desafío de Silva al FMLN ha originado toda suerte de conjeturas. Algunas, son dignas de filósofos de mecedora.




Partidos con nueva cara

' 3 EL MAPA
Los electores salvadoreños verán, en las elecciones de marzo próximo, un nuevo mapa de los partidos políticos salvadoreños, principalmente, porque todas esas agrupaciones llegan en condiciones muy diferentes a las que mostraron en anteriores comicios.
Para empezar, ARENA llega como favorita en las primeras encuestas que se hacen, pero con parte de su aparato de dirigentes históricos desmontado y transformado.
El partido oficial mostró, desde los últimos nombramientos que realizó en el COENA, importantes variaciones en su principal cuadro de dirigentes que se reúnen en el COENA.
Dos hombres serían quienes ejercen, ahora, una mayor influencia en las decisiones de ese partido: el presidente Francisco Flores y el empresario bancario Archie Baldocchi.
En esas decisiones ya no participan algunos personajes que, como dirigentes históricos, ejercieron, en otro tiempo, no menos influencia sobre el rumbo de esa agrupación política.
De acuerdo con la última encuesta de Gallup, realizada en octubre último, ARENA supera en 13 puntos (26% contra 13%) porcentuales a un FMLN que pareciera estancado en las preferencias políticas.
El mayor número de adeptos los encuentra ARENA entre los electores de menor edad que poseen estudios secundarios y entre quienes perciben mejoría en su situación económica familiar comparada con el año anterior.
Algunos creen que el fracaso del presidente Flores en su intento de reformar el sistema de salud pública podría repercutir en las elecciones de marzo.
Pero, otros creen que, pasadas algunas semanas, las heridas de ese hecho estarán sanadas.
Con el retiro de Silva su candidata a la alcaldía de San Salvador, Evelyn jacir de Lovo, se convierte en la favoritza para asumir esa plaza.
Los votos que atraiga la antigua encargada de la cartera de educación posiblemente sumará diputados a los areneros.

El FMLN

El partido que llegaría a las elecciones en condiciones más diferentes sería el FMLN. Esta vez arriba a los comicios sin tener al lado a los renovadores, que poseen una fuerza significativa que ahora empujará en forma separada.
Pero el cambio más importante es que llegarán a pedir votos para la Alcaldía de San Salvador y para diputados sin la figura del Dr. Héctor Silva.
Esto último será un duro golpe para esa agrupación política. Algunos hasta vaticinan que Silva (quien halaba votos hasta de los areneros), los condenará a resignarse con su voto “duro” ( aquellos que son seguidores fieles de ese partido).
Otra consecuencia del “efecto Silva” sería una reducción de al menos tres diputados en la Asamblea Legislativa y le abriría el paso a ARENA para dominar las elecciones de medio período.
Con la partida de Silva de la candidatura, serán los partidos menores los que se beneficiarán con alguna parte de la repartición de votos.
Por todo eso es que algunos observadores consideran que si bien ARENA heredaría un desgaste ante los efectos de la huelga médica, el tiempo lo recuperará de esa herida. “Mientras, se dice, la pérdida de Silva para el FMLN representa un golpe muchísimo mayor para ese partido y de efectos duraderos”, se indicó a El Diario de Hoy.
El FMLN cuenta con el 13 por ciento de las preferencias de los electores.
Su mayor apoyo lo encuentra entre residentes de zonas urbanas, varones y personas con menos de 40 años y entre quienes tienen mayor nivel educativo.

Otros partidos

A los nuevos rostros y condiciones que mostrarán ARENA y el FMLN, se añadirá un cambio de mando en el PDC (guiado ahora por el abogado Rodolfo Parker) y nuevas alianzas y coaliciones entre agrupaciones pequeñas, como el CDU, AP y los renovadores.
Estos últimos participarán, por primera vez, en unos comicios coaligados, en diversas áreas geográficas, con otros partidos.
En zonas donde guardan mayor influencia electoral, asumirán los retos solos.
Mientras tanto, el PCN espera garantizarse fuerzas adicionales y sectores de apoyo nuevo, para no ver reducida su planilla en la Asamblea Legislativa.

EL FMLN LLEGARá a LAS ELECCIONES SIN LOS RENOVADORES Y HECTOR SILVA. ES EL PARTIDO Más GOLPEADO .

ARENA acude a los comicios como favorita en las primeras encuestas y sin algunos dirigentes históricos.


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