10 de noviembre de 2002

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PERFIL

El pago del esfuerzo

Nació de una familia pobre, sus pies conocieron los zapatos hasta los 13 años, cuando comenzó a trabajar. La guerra lo forzó a emigrar. Hoy es un exitoso empresario, ha fundado una organización que por medio del deporte previene a los jóvenes de los vicios. La próxima meta de josé roy garcía es incursionar en la política estadounidense.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

En la alcaldía de Cuscatancingo está asentado como José Rogelio García pero, al adquirir la nacionalidad estadounidense en 1996, modificó su nombre a José “Roy” García, en memoria de un amigo a quien una vez le brindara la mano cuando el extranjero vivía en el país y años más tarde, le devolviera su generosidad al extenderle la mano para hacerle cumplir a García el sueño americano.
La experiencia de José en el trabajo inicia desde los 13 años, cuando tiene que vender turrón para pagar sus estudios de primaria. Luego será ayudante de albañilería, después el de maestro de obra y, finalmente, el de alcanzar un título de técnico en Ingeniería Civil.
Hoy José Roy aspira a obtener un puesto de Concejal por el Valle de San Fernando de la Ciudad de Los Ángeles, California, en la que residen 1.3 millones de habitantes. Su puesto consiste en representar a más de 96 mil ciudadanos.
Pero el interés por la política ha sido bajo el convencimiento que para realizar los cambios en una comunidad y alcanzar la dignidad de vida, es necesario estar organizado y participar activamente. “Mi política es cambiar la vida en los vecindarios y revivir ese orgullo perdido, pero no acepto servir por intereses partidarios, sino por amor a la misma comunidad”, sostiene el candidato.
García solo obtuvo el 51 por ciento de los votos de la comunidad del Valle, que no logró aprobar la propuesta de separación de L.A.
Ahora García alista maletas para las elecciones de febrero próximo para competir por un puesto de concejal por Los Ángeles lo que le permitiría representar a un poco de un cuarto de millón de personas. “Ya se han reunido conmigo gente económicamente influyentes que vieron en los resultados del 5 de noviembre, que tengo mucho pueblo, por lo que es hora de negociar y buscar y vencer a Tony Cárdenas quien es un asambleísta estatal”, sostiene, optimista.

El principio...

Su interés por preocuparse por la comunidad salvadoreña y centroamericana nace en 1994, cuando se le impide jugar fútbol con sus hijos en un parque de la ciudad angelina. Dos días más tarde, regresa con una cámara de video y filma la vida cotidiana en el centro de diversión. Juegos de cartas, consumo y venta de droga; decenas de alcoholizados fue su reflejo. Las imágenes fueron emitidas por una estación de televisión local, lo que obligó que las autoridades se preocuparan por resolver la mala imagen mostrada en el video.
García logra un permiso para que en el lugar jueguen 12 niños. A la semana aumentan a 50.
La experiencia de combatir la delincuencia y la droga por medio del deporte le permite fundar ese mismo año, la organización de Jóvenes Naciones Unidas, con la clara visión de mantener alejada a la juventud de las pandillas, drogas y violencia.
Y lo que inició con 12 niños, ha crecido a cinco mil, sin incluir los más de mil quinientos adultos. “Estoy orgulloso que este programa ha sido creado a través de la ayuda voluntaria de más de 300 personas de la comunidad. Actualmente muchos han logrado ingresar a la universidad, jugar fútbol en las ligas nacionales y hasta servir a la Armada de los Estados Unidos.
Con este trabajo, García quiere darle la oportunidad a las personas que deseen alcanzar su sueños o, por lo menos, el de vivir una vida más digna contraria a la que él mismo tuvo que enfrentar años atrás. Pero gracias a su esfuerzo, dedicación y, sobre todo, su humildad, hoy se siente comprometido con los más necesitados: los niños.

A emigrar

José Rogelio García Castro nació a mediados del año 1954 y será el mayor de siete hermanos de una familia pobre cuya cabeza es Rogelio García Olivares, de oficio albañil.
Parte de su niñez la vive en la colonia Santa Rosa de Cuscatancingo, donde sus pies no conocerán los zapatos hasta cumplir los 13 años y pueda llegar al aula de clases de la Escuela La Paz y cursar el sexto grado.
Con esfuerzo logra egresar del Instituto El Salvador. Ya para esos años, su familia se traslada a vivir a una humilde vivienda ubicada en los alrededores del Parque Centenario.
Su trabajo y tenacidad por el estudio le permitirán ingresar a la Escuela de Capacitación Obrero de la Construcción. “Si me pregunta por mi niñez y adolescencia, le confieso que no la tuve como cualquier otro muchacho pobre, pero éramos felices. Mi idea era ser economista y de alguna manera hoy lo soy” sostiene.
García trabajó en la construcción de escuelas en el oriente del país, como La Unión. Es en esta ciudad donde se le acerca Roy Davis, un ciudadano norteamericano cuyo contrato de trabajo en una compañía había finalizado y se encontraba en malas condiciones económicas. Entre los dos surgió una amistad que marcaría posteriormente el futuro de José.
En 1981, tres de sus hermanas intentan ser reclutadas por el movimiento guerrillero; luego son perseguidas por el ejército.
No tienen otra salida que emigrar hacia los Estados Unidos. El 10 de mayo logran llegar a Sun Valley.
Pero sus esperanzas de vida se ensombrecen al saber ese mismo año que su hermano, José Luis, es dado por desaparecido en el desierto mexicano. “Nunca volvimos a saber de él” dice.
Pero García logró establecer contacto con su amigo Roy quien residía en el mismo Estado. El estadounidense le había prometido que le extendería la mano cuando llegara al “Norte“ y así de alguna manera saldar una deuda de amistad pendiente.
Davis les enseñó el oficio de trabajar en el acabado de pisos de madera, un legado que es aprovechado. Pero un años después, el hombre que le dio la mano, fallece.
“El me ayudó a mi y a mis hermanos. Roy quería que pusiera mi propia empresa y se lo prometí; reunimos entre todos mis hermanos siete mil dólares y compramos un primer equipo. En 1983 establecí mi compañía de pisos ubicada en North Hollywood donde residimos la mayoría de la familia. Además, en su honor cuando adquirí la nacionalidad cambié el nombre de Rogelio por el de Roy, el buen y recordado amigo ”.
Desde 1994 José Roy comenzó a trabajar de lleno por la comunidad latina.
El trabajo con los niños ganó el interés de los medios de comunicación locales y desde luego por los políticos. “Fue el momento de involucrarse con los políticos del área formando bases y creando concejos de vecinos para colaborar con los concejales. Todo por el bienestar de los míos”, recalca.
Tras las elecciones del 5 de noviembre y aunque el Valle de San Fernando no haya alcanzado los votos para su separación de Los Ángeles, García recibió el apoyo electoral para aspirar -en febrero- a un puesto de Concejal por ese Estado.

Todo por esfuerzo

Nombre: José Roy García

Edad: 48 años

Padres:
Rogelio García Olivares y
Juana Solórzano

Hermanos:
Seis

Hijos:
Hardy, José y Roy García

Profesión:
Técnico en Ingeniería Civil

 

 

Escenario de su vida:
Trabaja desde los 13 años para mantener sus estudios y ayudar a su familia. En 1981 parte “mojado” a los Estados Unidos en donde instala una empresa para el manejo de pisos de madera.

Logros alcanzados:
En 1994 funda la organización de Jóvenes de las Naciones Unidas cuyo fin es crear en el deporte un ambiente para mantener a la juventud alejada de las drogas. Actualmente existen cinco mil miembros. Su labor ha sido reconocido por personajes de la política norteamericana quienes lo apoyarían para que incursione en la vida política en el Estado Norteamericano de Los Ángeles.

 


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