3 de noviembre de 2002

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POLÍTICA

El FMLN se despedaza

Lo dijo el mismo Schafik Handal. Ya no hay enfrentamiento ideológico en el FMLN. Los grupos que pelearon entre sí durante las primarias del 19 de octubre lo hicieron alrededor de intereses particulares, no por diferencias entre corrientes. Uno de los intereses ortodoxos era llevar a Silva como candidato, pero hoy piensan desecharlo.

Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com

Los enfrentamientos internos caracterizaron al FMLN cuando dejó de ser guerrilla y se convirtió en partido político. En los últimos años, se ha tratado de una lucha entre cuatro corrientes o tendencias: los ortodoxos, renovadores, terceristas y los revolucionarios, de Dagoberto Gutiérrez.
Los tres primeros se enfrascan en luchas intestinas de poder. El cuarto grupo (la Tendencia Revolucionaria, TR) se mantiene en el autoexilio.
En 1999, con la derrota de la fórmula presidencial del Frente, integrada por Facundo Guardado y Nidia Díaz, se allanó la salida del FMLN del principal impulsor de la Tendencia Renovadora (Guardado).
Mientras los ortodoxos, con ayuda de convenciones negociadas, alcanzaron el poder cuasi total de la organización.
La herencia de Guardado quedó latente. El reducido grupo se sumó a los otros dos movimientos efemelenistas: los terceristas, de Gerson Martínez, y los disidentes de la línea dura, encabezada por Schafik Handal.
Así, se formaron dos grandes bloques en el partido de izquierda: lo ortodoxos y los unionistas, estos últimos llamados también ‘tulipanes’.

MIden fuerza
El 19 de octubre pasado, durante la Convención efemelenista, los dos grupos midieron fuerza para alcanzar el mayor número de candidatos legislativos y municipales, que representarán al FMLN en los comicios del 2003.
De acuerdo con Handal, “ya no hay enfrentamiento ideológico en el FMLN”.
Los grupos que pelearon entre sí durante las primarias lo hicieron alrededor de intereses particulares, no por diferencias entre corrientes. Resultados preliminares de las elecciones internas efemelenistas, evidencian que los ortodoxos aventajan a los “unionistas” o “tulipanes”, pero la distancia entre entre ambos apunta a disminuir.
Con un 58% de los candidatos legislativos en firme a favor de los “duros”, frente al 42% de los unionistas o tulipanes, la línea radical se mantiene a la cabeza.
Los ortodoxos rebuscaron estrategias para mantener el control de la institución. Sus movimientos surtieron efecto en algunos lugares más que otros.
Llama la atención, no obstante, la actitud caníbal que los ortodoxos o tulipanes aplican contra sus mismos colegas o seguidores.
Dos municipios de San Salvador, Soyapango y Mejicanos, destacan por los incidentes en la elección de candidatos.
La todavía alcaldesa de Soyapango, Marta Elena de Rodríguez, quien se declaró públicamente ortodoxa, perdió la posibilidad de la reelección.
Carlos “El Diablito” Ruíz , también de la línea dura, ganó la candidatura en firme.
La dirección general del partido prohibió al “Diablito” Ruíz lanzarse como candidato, pero el supuesto clamor de las bases lo obligaron a competir por la candidatura. Ruíz ganó abrumadoramente a su contrincante.
En Mejicanos, los “tulipanes” han hecho de las suyas.
María Tomasa de Del Cid perdió contra Carlos Menéndez. Ambos de la línea tulipán.
Horas después de declarados firmes los resultados, Del Cid y sus seguidores se lanzaron literalmente a las calles de Mejicanos para hablar del “fraude” cometido durantes las primarias.
El tribunal electoral efemelenista se ha limitado a tomar apunte sobre la denuncia, sin que llegue a determinarse si se cometieron o no actos fraudulentos.
Una u otra tendencia (ortodoxos y tulipanes) aspira controlar el FMLN y ansía mantenerse a toda costa, aún atropellando a los mismos efemelenistas.
El canibalismo y las denuncias públicas de fraude son pequeñas muestras de lo que ocurre al interior del FMLN, ya que en privado -a nivel de la cúpula partidista- se habla de intensas negociaciones que empañan el verdadero sentido de unas votaciones primarias para elegir candidatos.
A la sombra de la figura “integración”, los dirigentes efemelenistas canjearon unas candidaturas por otras. Salvador Sánchez Cerén, coordinador general del Frente, habla sin tapujos sobre el proceso “integrador o de consenso”.
Sánchez Cerén niega que los grupos del Frente se muevan por intereses particulares e insiste que el FMLN ha cambiado o haya perdido sus principios (ver entrevista).

El factor silva
Pero nadie puede negar que el mapa político ha dado un vuelco tras las reacciones entre la izquierda ante la decisión de Héctor Silva.
Paradójicamete, el alcalde capitalino logró lo que ni las protestas ni los fervientes llamados de la oposición lograron en todas estas semanas. Cualquiera pensaría que el futuro de un político con semejante capacidad negociadora es exitoso.
Pero, bajo la lógica rígida del Frente, las cosas son distintas.
Quien se aleja de la dirección del partido y responde a sus intereses particulares antes que la “línea” de la comisión política está frito.
Y esto es lo que le ha sucedido a Silva, quien, en una noche, es el héroe del gremio médico porque logró permear el juicio del presidente; pero, a la mañana siguiente, es el blanco de toda la militancia que lo mira con recelo. ¿Intereses nacionales o partidistas? Esa es la elección que debió enfrentar el alcalde Silva ante una crisis, que ya se había salido de las manos del presidente Flores y colocaba -tras una vitrina muy borrosa- la celebración de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.
Entretanto, la derecha aguarda la expulsión del principal contrincante de Evelyn Jacir, para apostar así a a una candidatura segura.
Silva, en un momento sirvió a los intereses de los ‘duros’. Ahora ya no. De ser expulsado, se evidenciaría el canibalismo ortodoxo.



“Somos un solo partido”

Salvador Sánchez Cerén, se resiste a la idea de que los grupos efemelenistas se muevan por intereses particulares. La situación ha cambiado, sostiene el político
La historia política del FMLN se repite de forma constante. Los grupos se enfrentan entre sí, para asegurar el dominio de la institución y dictar las líneas de partido. Silva, podría sufrir un desplante de los ortodoxos y viviría por cuenta propia el jaloneo interno del Frente.


¿Cómo explica los resultados de las elecciones primarias?

Lo primero que quiero decir es que estas elecciones se realizaron con un nuevo estatuto que establece que el FMLN es un partido unificado, diferente a la vez pasada que era un partido de tendencias.

Es un escenario diferente. Las propuesta no vinieron por grupos... hubo propuestas de la sbases del partido, de la dirección y se trabajaron planillas de consenso. No hubo candidaturas de grupos o tendencias, surgieron con ese nuevo proceso que, a mi juicio, evidencia la unificación del partido y con una participación de 35 mil a 40 mil afiliados.

Segundo, las planillas de consenso fueron ratificadas; cada afiliado tenía la posibilidad de respaldar las propuestas. Donde hubo varias planillas allí se hizo una integración de las planillas, se aplicó el procedimiento del reparto proporicional. Por ejemplo, en una alcaldía si alguien llevaba al alcalde, el síndico y los concejales los llevaba el otro sector, se formaba el concejo de varias planillas.

Pero se habla que el porcentaje mayor lo obtuvieron los ortodoxos y los tulipanes el menor.
Venimos de un proceso permanente de modificación de nuestras relgas del juego. Desde el 94 reformamos nuestros estatutos para que nos permitieran una participación democrática de las bases del partido. En el 92 ó 93 iniciamos con el voto secreto y directo para elegir a funcionarios públicos como dirigentes.

Estamos en un proceso transitorio, en estas elecciones tratamos de que ya no hubiera una elección por tendencias.

El hecho de que ya no hubiera candidaturas por agrupamientos eso ya evidencia una integracion. La reforma del estatuto establece que nadie puede ser excluido porque perteneció a una tendencia y nadie puede ser excluido por ser una minoría...

¿Qué pasó en Ciudad Delgado?

No solo fue delgado, sino en Soyapango, Ilopagno, en varios municipios donde perdieron algunos candidatos. La democracia es así, hay un ganador y un perdedor.

Las bases del partido son las que fueron a depositar su voto secreto y directo, sin imposición de la cúpula. En las elecciones las bases por cuenta propia, sin ninguna presión, fueron a emitir sus votos.

¿Las bases pasaron factura a sus funcionarios?

No se trata de pasar facturas, en todo proceso de elección interna se realiza una evaluación. Nosotros garantizamos que todos los compañeros que fueran a elección se sometieran a un proceso de evaluacion interna y ese proceso, tenía a su base un compromiso con la comunidad, la sensibilidad frente a los problemas de la comunidad; segundo, el conocimiendo del gobierno local y lo otro que se midió es la estrtegia del partido. Todos (los candidatos) pasaron por un proceso de evaluación. Ahora, quienes eligen son las bases.

Aunque haya habido un proceso de buscar planillas integradas, se garantizó el derecho de todos las bases para definir.

En el caso de los candidatos se firmó un acuerdo de respetar el resultado de las votaciones y además se asume la decisión, donde hay coalición, de deponer el cargo, siempre que se así se acuerde en las coaliciones.

¿Ya se definieron coaliciones?

En algunos municipios ya están, en otros depende de las pláticas con los partidos.



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