
|
 |
NOTARIOS
EN LA PENUMBRA
El
examen de la sospecha
¡Corte
mentirosa! ¡Abogados ineptos! ¡Examen mal hecho! ¡Educación
en crisis! Los gritos del hígado no se han hecho esperar, después
del desproporcionado número de reprobados en el pasado examen
de notariado. En un intento por descubrir los nudos que confrontan a
víctimas y victimarios, unos hablan de un posible
objetivo secreto de instaurar un examen para aspirar a la abogacía
y, otros, de una reforma a la Ley Orgánica Judicial, para resolver
de tajo la situación.
Redacción Vértice
vertice@elsalvador.com
A
los abogados salvadoreños les llueve sobre mojado. Después
de ser duramente criticados por por un fiscal especial, la Corte Suprema
de Justicia los deja hoy sin aliento ante los desastrosos resultados
de una prueba que los autorizaría como notarios. El 0.6% fue
la cifra del descrédito. Y se convirtió en la gota que
no cupo más en el vaso de las historias guardadas sobre este
tema. Por eso, muchos ahora deciden hablar.
La gente cree que los problemas son nuevos, como hasta ahora lo
han visto en los diarios... pero la verdad es que se trata de una situación
antigua, y eso la Corte no lo puede negar, dice un joven abogado,
miembro de uno de los bufetes más reconocidos del país
y que reprobó la prueba.
Vértice habló con un grupo de abogados que se sometieron
a la prueba, sin obtener buenos resultados. Entre ellos se encuentran
personas con un promedio universitario superior a ocho y que incluso
fueron exonerados de su trabajo de tesis por su alto rendimiento. Los
consultados aceptan que, efectivamente, entre los examinandos había
gente sin la suficiente preparación en notariado y sin las bases
universitarias en general necesarias para rendir una prueba de esta
naturaleza. Sin embargo, argumentan que uno de los puntos de asombro
es la publicidad que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) hizo de los
resultados, incluso antes de conocerse los nombres de los aprobados.
Nunca antes había ocurrido esto. Tampoco antes un Magistrado
se había expresado de forma tan irresponsable e irrespetuosa
como lo hicieron esta vez, dice uno de ellos, refiriéndose
a las declaraciones de un funcionario que dijo que ni siquiera habían
entendido que era lápiz lo que tenían que utilizar, no
lapicero.
Recuperar la imparcialidad y cristalinidad de la prueba fue, al parecer,
el objetivo de la Corte al cambiar la metodología.
Al menos así lo sostiene el magistrado Mauricio Clará,
miembro de la Comisión Especial que delegó la CSJ para
realizar el examen.
Clará acepta que el procedimiento para autorizar a los notarios
estaba en entredicho: Se escucharon afirmaciones negativas que
hicieron reaccionar a la Corte, para superar posibles imputaciones que
desacreditaban el mecanismo que se utilizaba. Pueda ser que haya responsabilidad
administrativa de la Corte, admite.
Descréditos tan fuertes que lindaban en la ilegalidad de una
prueba que está encaminada a designar en una persona la fe pública
del Estado. Es decir, el notario es aquel que da fe, en nombre del Estado,
de un hecho o de una decisión tomada por particulares. Su palabra
sólo puede ser rebatida a través de un juicio de nulidad
de fe notarial en los Juzgados de lo Civil, proceso que puede durar
hasta diez años.
De hecho, en los últimos cinco años, ningún Juzgado
de lo Civil de San Salvador reporta procesos de este tipo.
El desprestigio de la prueba tambaleaba, más que en la cuerda
académica, en la ética. En los días previos a los
exámenes programados, los pasillos de la CSJ y del Centro Judicial
Isidro Menéndez eran escenarios de lo que los mismos abogados
consultados califican como el mercado negro judicial.
Simplemente, la prueba se filtraba. Los precios han oscilado en los
últimos años entre los 10 mil y los 25 mil colones. La
CSJ lo sabe y, según Clará, se han hecho investigaciones
entre sus empleados, pero cada quien se cubre; además,
no dejan huellas, asegura.
El cuestionario para responder la prueba del 28 de septiembre presuntamente
se filtró (ver recuadro). Algunos sostienen que la CSJ lo supo
y por eso cambió la prueba nuevamente, pero esta tesis no ha
sido confirmada.
Compadres
y padrinos
Nadie va a su bautizo sin padrino, comentó un magistrado
a un examinando, justificando así su inclusión en la lista,
sin seguir los pasos requeridos.|
El
padrinazgo o tráfico de influencias es otra de las
prácticas que, al parecer, se han suscitado en los últimos
años en la CSJ. Hay gente que se gradúa, se autoriza
como abogado y al mes ya se está examinando como notario y pasa.
No respetan el orden cronológico que supuestamente debe seguirse.
Los meten en las listas por recomendaciones de arriba, afirma
uno de los abogados con los que Vértice conversó.
El jefe de la Sección de Investigación Profesional de
la CSJ, Alfredo Flores Molina, explica que antes los exámenes
eran de grupos conformados por 75 examinandos. Las pruebas eran elaboradas
y revisadas por cinco comisiones, integradas por tres Magistrados cada
una. Los exámenes se realizaban cada tres meses, es decir, cuatro
veces al año. Si se hace un promedio de las cantidades que se
manejaban hace tan solo dos años, se obtiene que había
un promedio 300 examinandos evaluados cada año. ¿Cómo
es posible, entonces, que habiendo esperado sólo un año
sin hacer pruebas, se hayan acumulado dos mil examinandos, que son los
evaluados en septiembre y octubre de 2002?
Flores Molina detalla que el último examen se hizo el 1 de diciembre
de 2001, pero que con la nueva metodología de opción múltiple
con revisión de lector óptico (ver módulo aparte)
es posible examinar a más abogados.
Se nos pidió el reporte de las solicitudes pendientes hasta
el 28 de agosto de 2002. Eran 2,117 en total. Esos son parte de la mora
que tenía la Corte. Los Magistrados no daban a basto con todo
lo que tenían que revisar antes. Además, los terremotos
también influyeron, dice.
Sin embargo, algunos abogados piensan que todo ese rezago de solicitantes
que hoy se examinó eran parte de los que continuaban en espera
por años, porque no se respetaba el orden de llegada
de la solicitud, y sólo se llamaba para examinarse a los
que tenían conectes.
Reforma
de ley
Hay fuertes rumores de que lo que la Corte quiere es hacer un
examen para autorizar abogados, porque ya habemos demasiados, y fuimos
los chivos expiatorios para justificar eso, declara uno de los
consultados.
La Corte sostendrá que los abogados salen tan mal formados
que tienen resultados así de desastrosos, y por eso es necesario
examinar incluso para ser abogado, abunda otro.
La idea no parece descabellada, sobre todo tomando en cuenta que en
otros países los Colegios de Abogados son los que se encargan
de examinar a sus profesionales también para la abogacía.
A juicio de Flores Molina sería bastante conveniente, considerando
que con el apogeo de las universidades privadas sin mayor control, en
la década de los noventa, se disminuyó mucho la formación
académica de los profesionales de las leyes. La autorización
masiva de abogados debe controlarse afirma, al tiempo que revela
que, actualmente, existen cerca de 8,200 abogados autorizados. De esos,
casi el 50% es notario.
El magistrado Clará va más allá: Sostiene firmemente
que él nunca ha sido partidario de evaluar a través de
exámenes. Cree que lo conveniente sería adiestrar y capacitar,
por un período de uno a dos años, a los abogados para
ser autorizados en el ejercicio del notariado. Y que ese abogado
tuviese un tutor que certifique que ya está apto para desempeñar
la función notarial. Así era antes y funcionaba mejor,
acota.
Clará sostiene que incluso la Corte presentó, hace cuatro
meses, un anteproyecto de reforma a la Ley Orgánica Judicial,
en el que menciona varias opciones para evaluar al examinando, sin atarse
a un método en específico. No le puedo dar más
detalle, porque está en discusión en la Comisión.
Pero la responsabilidad ya no es de la Corte desde el momento que hay
un anteproyecto para cambiar la metodología de evaluación,
argumenta.
¿Instrumento
ideal?
Los resultados desproporcionados de la primera evaluación podrían
impugnarse o invalidarse, porque es evidente que algo falló.
Así lo sostiene Agustín Fernández, pedagogo y jefe
del departamento de Educación de la Universidad Centroamericana
José Simeón Cañas, UCA, Agustín Fernández,
quien considera que hay un fallo evidente en la estructura del test
proporcionado en la evaluación del 28 de septiembre.
No conozco la prueba pero, a juzgar por los resultados, es imposible
que el instrumento esté bien hecho, señala.
Fernández cree que, posiblemente el error puede estar en la no
validación de los ítemes que se incluyeron, o en que la
hoja de respuestas que facilitó la CSJ haya contenido errores.
Por su parte, Henry Fino, de la Fundación para el Estudio y la
Aplicación del Derecho, FESPAD, detalla que con el sistema de
evaluación de opción múltiple no es posible medir
objetivamente el conocimiento y capacidad de un profesional del Derecho.
Este tipo de prueba es adecuada para medir conocimientos de ciencias
exactas, como química o matemática. Pero en Derecho, hay
muchas excepciones y circunstancias que pueden cambiar las cosas. No
puede decirse un sí o un no absolutos, explica.
FESPAD fue una de las entidades que impartió cursos de preparación
para realizar el examen de notariado. El costo era de 1,600 colones
por 36 horas de estudio. Fino aclara que dicha oferta académica
no incluía la garantía de aprobar el examen. Es
imposible garantizar algo así, es antiético, añade.
Incluso Magistrados impartieron cursos de preparación. La oferta
del magistrado Mauricio Ernesto Velasco Zelaya apareció en los
principales rotativos a mediados de agosto. Velasco integraba el equipo
de catedráticos que el bufete Portillo-Cuadra, abogados
y notarios ofrecía. De ahí que algunos abogados
consideren hipócrita la acusación de estos
mismos funcionarios, cuando señalan que es la educación
la principal falla.
De la Corte actual, una buena parte de Magistrados han sido nuestros
maestros. ¿Cómo critican, entonces, la formación
que ellos mismos nos han dado?, cuestiona uno de los entrevistados
(ver recuadro)
Por su parte, el magistrado Napoleón Rodríguez Ruíz,
durante la realización de la segunda prueba el domingo 27 de
octubre, disparó un dardo que apunta al blanco que a muchos notarios
no les pareció extraño: La propuesta de autorizar un notario
por cada diez o quince mil habitantes. Consideró emular el sistema
europeo en el que sólo se autorizan más abogados cuando
un titular muere.
Habrá que esperar los resultados de la segunda prueba, para realizar
una minuciosa e integral evaluación para descubrir dónde
están las fallas dentro de todo este berenjenal. Y, por qué
no, considerar modificaciones en un instrumento fuertemente cuestionado
porque, como acepta el magistrado Mauricio Clará, de que
tiene imperfecciones, las tiene.
|
El examen de la sospecha
¡Corte mentirosa! ¡Abogados ineptos! ¡Examen
mal hecho! ¡Educación en crisis! Los gritos del hígado
no se han hecho esperar, después del desproporcionado número
de reprobados en el pasado examen de notariado. En un intento
por descubrir los nudos que confrontan a víctimas
y victimarios, unos hablan de un posible objetivo secreto
de instaurar un examen para aspirar a la abogacía y, otros,
de una reforma a la Ley Orgánica Judicial, para resolver
de tajo la situación.
|
|
El
alto precio de la fe pública
En los primeros días de septiembre pasado, cuando se
conoció la fecha de realización de la prueba, un
fuerte rumor circuló por los pasillos del Centro Judicial
Isidro Menéndez. El examen de notariado ya tenía
un precio: Entre 10 mil y 25 mil colones.
No quiere dar su nombre, porque, aunque asegura no haber adquirido
el examen, la gente en los Juzgados es turbia y vengativa,
y no desea meterse en problemas. Pero cree que es conveniente
contar lo que realmente pasa con el examen, para que
la Corte sepa que siempre hay filtración o, al menos, engaño,
pues algunas veces se comercializan cuestionarios que no son los
reales.
Yo trabajo en una de las oficinas del Centro Judicial. Me
gradué hace dos años como licenciado en Ciencias
Jurídicas de una universidad privada y a los meses fui
autorizado como abogado de la República. Solicité
realizar mi examen de notariado a principios de 2001, pero me
llamaron hasta ahora. No sé... me imagino que con los terremotos
todo se complicó y por eso la tardanza.
Cuando me encontré en el listado, me alegré y me
preocupé a la vez, porque sentía que tenía
poco tiempo para prepararme. Ya antes había dado unas repasadas,
pero no había estudiado en serio, como se debe.
Mire, siempre hay rumores de que el examen se ha filtrado, que
si lo venden, que si hay Magistrados que se quedan con el protocolo
de uno el primer año, para sacar de ahí su paga
y uno llega sólo a firmar, que si es chero de alguno de
ellos se lo pasan así nada más... en fin, tantas
cosas. Yo no puedo asegurarle si eso es verdad o mentira. Pero
a mí, por lo menos, un empleado de los Juzgados me ofreció
un diskette que contenía el universo total de preguntas
de donde iban a seleccionar las veinte del examen. Eran cien en
total. E incluían todas las áreas del Derecho que
tienen que ver con el ejercicio notarial: Mercantil, Civil, Familia,
Registral...
Me dijo que él lo había conseguido en la Corte.
Como yo ya había oído que la metodología
iba a cambiar, supuse que, si era de verdad el examen, las preguntas
tenían que estar redactadas y estructuradas por opción
múltiple, no así de corrido...
El chero me dijo que iban a hacer varias claves con las mismas
preguntas, sólo cambiaría el orden, y que éstas
estaban incluidas en el diskette que me ofrecía.
Me dio dos días para pensarlo. Me dijo que, por ser conocido
suyo, me lo dejaba en 15 mil colones. Pero realmente lo ofrecía
en 20 mil y hasta 25 mil.
Yo estoy pensando en casarme y no gano la gran cosa. Tenía
ahorrado dinero pero no podía arriesgarme así. ¿Qué
tal si ese no era el examen verdadero?
Mi novia, que también es abogada, me terminó de
convencer y por eso no lo compré. Pero sé de otra
compañera que sí lo hizo y, de todos modos, no pasó
el examen. Eso es duro. Ella es de escasos recursos y hasta hizo
un préstamo con un usurero para conseguir el pisto.
Pero allá cada quien... esas son decisiones que quedan
en la conciencia.
|
|
Los
magistrados maestros
Formación universitaria deficiente. Esa fue la razón
más importante que señalaron algunos magistrados
como explicación al altísimo porcentaje de reprobados.
Sin embargo, algunos examinandos con los que Vértice contactó
aseguran que es absurdo tal afirmación ya que han sido
esos mismos funcionarios los que han contribuido en su formación
académica profesional. Incluso recibieron cursos de Derecho
Notarial, previo al examen, con algunos magistrados que hicieron
esas aseveraciones.
El magistrado Mauricio Clará, quien tiene más de
30 años de ser catedrático, considera que es absurdo
responsabilizarlos indirectamente, ya que los examinandos provenían
de diferentes universidades y existen otras variables que determinan
la calidad de formación en un abogado. He aquí el
listado de algunas de las materias impartidas por algunos Magistrados
de la Corte Suprema de Justicia, relacionadas con el área
notarial:
- Nombre: Agustín García Calderón
- Cargo: Presidente de la Corte Suprema de Justicia
- Experiencia académica: Derecho Mercantil III, en la Universidad
Católica de Occidente, UNICO, Santa Ana.
- Nombre: Jorge Eduardo Tenorio
- Cargo: Ex presidente de la CSJ y actual Magistrado de la Sala
de lo Constitucional
- Experiencia académica: De 1970 a 1980, fue catedrático
de Derecho Mercantil II y III en la Universidad de El Salvador.
De 1977 a 1996 fue profesor de Derecho Civil en el mismo centro
de estudios. Ex decano de la Facultad de Derecho de la Universidad
José Matías Delgado. Actual Director de la Maestría
en Derecho Mercantil de la misma universidad.
- Nombre: Julio Enrique Acosta Baires
- Cargo: Magistrado de la Sala de lo Constitucional de la CSJ
- Experiencia académica: Ex decano de la Facultad de Derecho
de la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer, USAM.
Profesor de Derecho Mercantil desde 1977 hasta 1988 en la Universidad
de El Salvador e imparte la misma materia en la USAM, desde 1984.
- Nombre: Mauro Alfredo Bernal Silva
- Magistrado de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la
CSJ
- Experiencia académica: Profesor de Derecho Mercantil
y Derecho Civil en la Universidad de El Salvador, desde 1970 a
1980. Catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad
José Matías Delgado, desde 1980 hasta la actualidad.
Imparte las mismas materias en la Universidad de Sonsonate desde
1985 a la fecha. Decano de la Facultad de Derecho en la Universidad
Nueva San Salvador, UNSSA, de 1985 a 1986. Profesor de Derecho
Mercantil en la USAM de 1986 a 1989, así como en la Universidad
José Simeón Cañas, UCA, desde 1986 a la fecha.
- Nombre: Mauricio Alfredo Clará
- Magistrado de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la
CSJ
- Experiencia académica: Catedrático por más
de 30 años de las materias Derecho Procesal Civil I, II
y III en la UNSSA, USAM, UCA y UES.
- Nombre: René Fortín Magaña
- Cargo: Magistrado de la Sala de lo Contencioso Administrativo
de la CSJ
- Experiencia Académica: Profesor de Derecho Civil y Derecho
Mercantil en la Universidad de El Salvador. Ex decano de la Facultad
de Derecho de la UES.
- Nombre: Edgardo Cierra Quesada
- Cargo: Magistrado de la Sala de lo Penal de la CSJ
- Experiencia académica: Ha sido catedrático de
Derecho Procesal Penal I y II en la Universidad José Matías
Delgado
- Nombre: Mauricio Ernesto Velasco Zelaya
- Cargo: Magistrado de la Sala de lo Civil
- Experiencia académica: Maestro de Derecho Mercantil en
la Universidad Tecnológica, UTEC, desde 1991 hasta la actualidad.
|
El
problema no es sólo la educación
El
ministro de Educación, Rolando Marín, y el director de
Educación Superior, Adalberto Campos, aseguran que los desastrosos
resultados de la prueba de notariado no son sólo responsabilidad
de la formación académica que reciben en las universidades,
tal como lo sostuvieron algunos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com
A juicio de los titulares, es necesario hacer una evaluación
profunda de las razones que están relacionadas con el bajo resultado
de los examinandos. Señalan una urgente necesidad de equiparar
y coordinar el perfil del profesional que requiere la CSJ con el que
están formando las universidades, a través de una periódica
revisión de los programas de estudio.
Vértice: ¿Qué piensa de las aseveraciones hechas
por algunos Magistrados, a raíz de los resultados del examen
de notariado?
¿Cree que la responsabilidad es de la educación que
los abogados reciben en las universidades?
Rolando Marín: Hay que hacer una clara diferenciación
entre lo que son los estudios de Licenciatura en Derecho y lo que es
el ejercicio profesional. En lo primero tenemos relación, pero
en lo segundo tiene que ver nada más la Corte. Ahora, cuando
algunos Magistrados afirman que la educación está en crisis
no están refiriéndose únicamente al Ministerio
de Educación, sino a todas las universidades privadas y pública.
Por eso una afirmación de esas es delicada porque abarca a todo
el universo de educación superior.
Cuando un grupo de abogados realiza un examen y la mayoría reprueba,
es necesario preguntarse dónde está la falla y buscar,
de manera responsable, los diferentes factores que pueden haber influido
en los resultados. Es como cuando un maestro reprueba a todos sus alumnos...
se pregunta,
¿es que soy yo el que estoy fallando?, ¿es el examen
el que está mal? ¿o son los alumnos el problema?
Vértice: Hay que hacer una evaluación integral entonces...
R.M.: Claro. Primero, hay que ver si es una prueba que evalúa
lo que ellos aprendieron en la universidad, porque pudiera darse que
lo que se evaluó no formó parte de su preparación,
por ejemplo. Eso se consigue mejor cuando se coordina y hay un acercamiento
entre el empleador, que en este caso es la Corte, y los formadores,
que son las universidades, para definir cuál es el perfil y conocimiento
requeridos, y ver si eso estaba plasmado en la prueba. Y ahí
sí es responsabilidad del Ministerio de Educación verificar
si las universidades realizan lo necesario para preparar mejor a sus
estudiantes, a través de la revisión de sus planes de
estudio.
Vértice: Pero ahora mismo, con los pésimos resultados
obtenidos, ¿qué puede concluirse en el aspecto educativo?
R.M.: Hay que evaluar cuatro puntos: Primero, la estructura y
contenido del test. Segundo, si los contenidos evaluados corresponden
a los programas de las universidades; tercero, debe revisarse la práctica
profesional, para ajustar sus beneficios y, cuarto, evaluar el perfil
de los estudiantes y los requisitos que exigen las universidades para
admitirlos.
Adalberto Campos: Yo no conozco el contenido del examen, pero por experiencia
le puedo decir que, generalmente, muchos creen que los exámenes
de opción múltiple son fáciles. Pero los distractores
que pueden darse son mayores. Si la persona no lee e interpreta bien,
es fácil que se pueda inclinar por la respuesta incorrecta, porque
hay similitud entre las opciones. Por eso las preguntas deben elaborarse
con muchísimo cuidado.
Vértice: ¿Pudo haber errores en la elaboración
de la prueba, entonces?
R.M.: No conocemos el contenido. Pero sí le puedo decir
que la construcción de ítemes para este tipo de pruebas
de opción múltiple es toda una ciencia. Primero se determina
qué contenidos se quieren evaluar y luego se seleccionan aleatoriamente,
previa a una validación. No puede examinarse sin haber validado
los contenidos a evaluar.
Vértice: ¿Por qué en el listado de abogados
que publicó la CSJ para someterse al examen de notariado aparecen
algunos nombres de profesionales cuyo título no fue registrado
en el Ministerio de Educación?
A.C.: Nosotros no tenemos facultades para anular títulos.
El Ministerio de Educación sólo ve si el título
ha sido obtenido bajo las reglas legales que rigen a la universidad.
Pero en el sentido estricto de la legalidad no podemos invalidar el
título. Mientras no haya una instancia que los invalide legalmente,
ellos siguen siendo Licenciados en Ciencias Jurídicas, y pueden
someterse a cualquier examen.
Vértice: ¿Y qué instancia debe invalidarlos
entonces?
A.C.: El mismo poder judicial debe hacerlo. Deben actuar a partir
de una denuncia o actuar de oficio. El MINED ha hecho la denuncia ante
la Fiscalía en los casos en los que ha habido signos de falsedad.
Para los casos en los que ha habido irregularidad, que es diferente,
ya se designó un fiscal especial que elaboró un informe
con los resultados.
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|