3 de noviembre de 2002

Portada
Columna
Cartas
Tema de portada
Internacional
Política
Analisis
Especial
Colofón
Archivo

ANALISIS

Una guerra unilateral por...
¿El petróleo de Irak?

Atacar en forma unilateral para prevenir el uso indebido de armas de destrucción masiva plantea nuevas consideraciones al “derecho de autodefensa” contemplado en la Carta de las Naciones Unidas.

Carmen Gallardo *
vertice@elsalvador.com

En el mundo unipolar en el que vivimos se plantea diferentes formas para llevar una nación a la guerra. A Sadam Hussein le basta con permitirle a la guardia presidencial invadir un país vecino, tal como sucedió hace doce años en el caso de Kuwait. El presidente George W. Bush para lanzar una acción militar contra Irak ha tenido que dialogar con el Congreso, prestarle atención a las expresiones de cautela por parte de su alto mando, a evaluar la capacidad de la economía estadounidense para sostener una guerra prolongada y convencer a su propio pueblo. No es igual. En el plano internacional ha desplegado una extensa campaña tratando de convencer a sus aliados y miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Sus advertencias y aseveraciones -ampliamente apoyadas por Gran Bretaña- no han logrado convencer ni a los países aliados de la Unión Europea ni al resto de miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Rusia y China). Unos y otros se han unido a la alianza contra el terrorismo internacional. Pero ello no implica que estén dispuestos a sacrificar sus intereses políticos con el mundo islámico ni sus fuertes intereses económicos, industriales y estratégicos en la región del Golfo.

Esta realidad, quizás desestimada en su inicio por algunos políticos en Washington, le dificulta ciertamente, hoy en día, al Presidente Bush lograr el respaldo deseado. Los países aliados no parecen dispuestos a sacrificarlo todo por seguir a Estados Unidos en esta aventura militar.

Para Francia, China y Rusia la reanudación de la misión de los inspectores debe constituir un paso previo al eventual ataque militar. La presencia de armas de destrucción masiva (nucleares, biológicas y químicas) debe, además, quedar evidenciada. Para Francia China y Rusia las decisiones deben tomarse en dos tiempos; para E.U. el tiempo se acorta y se impacienta ante la prolongación de los debates en la ONU. Entre los cinco miembros permanentes se juega el destino del mundo en cierta forma y no es la primera vez.

El presidente francés Jacques Chirac afirma que debe “prevalecer la lógica del derecho internacional, descartando las iniciativas unilaterales”. Y el representante de México, miembro no permanente del Consejo, estima que no se debe aceptar “a priori” una guerra unilateral porque “no hay peor mal para la humanidad que una guerra’’.

Entre los miembros del Consejo de Seguridad la visión con respecto a Irak y sobretodo sus relaciones bilaterales con este país son diferentes. Ello explica en gran parte, en este momento, la fractura del pensamiento único entre los aliados.

El petróleo es prioridad

Lo subyacente a las posturas políticas lo encontramos en el plano de la geoeconomía y el petróleo. Sadam Hussein ha utilizado desde hace años el petróleo como arma de guerra. Y los aliados, incluyendo a China, necesitan del crudo del Golfo.

Rusia se opone a la guerra en la medida en que está elaborando un programa de cooperación comercial científica e industrial por un periodo de diez años con Irak cuyo monto se estima en 40.000 millones de dólares. Abarca unos 70 proyectos en el área del petroleo, transporte, comunicaciones y agricultura.

Irak, por su parte, le debe aproximadamente 8.000 millones de dólares a Rusia actualmente.
En cuanto a China, quedó evidenciada su posición con respecto a Irak cuando el Viceprimer Ministro Qian Qiochen afirmó que las relaciones chinas-iraquíes siguen siendo “extremadamente amistosas”. Ya en agosto de 2000 el Consejero del Estado Chino señalaba “Irak tiene ricos recursos naturales y existen amplias perspectivas de desarrollar la cooperación amistosa” entre ambas naciones.

Alemania, país que ha expresado por diversas vías diplomáticas su desacuerdo con la política unilateral del presidente Bush, no duda en afirmar -en palabras de su ministro de Finanzas- Hans Eichel que “un ataque estadounidense podría poner en peligro el objetivo de crecimiento del 2.5% para el próximo año y nuestro esfuerzos de alcanzar el déficit cero en 2004”. En tanto, el Canciller alemán Gerhard Schroeder opina que la invasión estadounidense puede “destruir la alianza internacional contra el terrorismo”. Para entender tal posición hemos de recordar que el poderío alemán se sustenta ante todo en su economía más que en su capacidad armamentista; además, es un fuerte competidor de los E.U. por la supremacía comercial en el Este de Europa. Schroeder desea encabezar la tendencia del multilateralismo para evitar el caos que pudiera causar la supremacía de una sola potencia.

Otra realidad que ayuda a entender las diferencias entre aliados se sitúa en el plano de las las rivalidades económicas en torno al petróleo del Golfo Pérsico. Washington tiene por principales adversarios en este campo a Alemania y a Japón. Solo en la medida en que E.U. logre controlar esa región, podrá imponer cierto dominio a sus competidores. La sumisión económica de Europa hacia Estados Unidos pasa necesariamente en este momento por Bagdad.

La amenaza de una próxima guerra entre E.U. e Irak enfrenta en el campo financiero a Wall Street y al complejo militar industrial. Para los primeros se avecina un derrumbe del sistema financiero global en tanto los segundos esperan incrementar sus ganancias, en caso estalle la guerra.
Queda asi planteado para el mundo si Sadam Hussein representa en este momento el principal peligro para la humanidad y si justifica atacar en forma unilateral a Irak para desarmarlo y derrocar a su gobierno.

O si el mundo no está más bien amenazado a muerte por la radicalización de las ideas que sigue enfrentando a Occidente con el Islam, y no tanto por tratarse de culturas diferentes; sino, más bien, porque unos tienen lo que otros no.

Se nutre así el odio en forma irracional y despiadada por encima de las fronteras entre las naciones y del respeto a la vida humana.
* Analista política internacional



Copyright 2002 El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.