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CRÓNICA
Las
vallas de El Salvador 2002
Por ley, desde abril del año 2000, todas las construcciones nuevas
y remodelaciones de edificios que den algún tipo de servicio
al público, deben ser accesibles a personas discapacitadas. El
caso de las instalaciones para los próximos XIX Juegos Centroamericanos
y del Caribe no son la excepción.
Ernesto
Villalobos
vertice@elsalvador.com
Con ansias, todo el país espera la inauguración de los
Juegos Centroameri-canos y del Caribe El Salvador 2002, que se realizarán
del 23 de noviembre al 7 de diciembre de este año. La impaciencia
se duplica entre los dirigentes deportivos y atletas.
No es para menos, por segunda vez, en sus 76 años de historia,
se realizan en el país. Además, se han destinado más
de 50 millones de dólares a la construcción y remodelación
de escenarios deportivos y de la Universidad Nacional, donde se ubicará
la Villa Olímpica y las instalaciones para entrenamiento de los
atletas visitantes. Gracias a la millonaria inversión, El Salvador
contará con una envidiable infraestructura olímpica de
primer nivel.
Pero la expectativa de tal evento se triplica para un sector de la población
que históricamente ha sido marginada de este tipo de eventos:
los discapacitados.
Por años, para asistir a edificios de servicios públicos
o a eventos deportivos, han tenido que hacer grandes sacrificios para
movilizarse o, simplemente, quedarse en casa. Ahora , con la realización
de los juegos, los discapacitados esperan que en las construcciones
y remodelaciones se haya tomado en cuenta el aspecto de la accesibilidad.
Sus inquietudes no solo se centran en la buena voluntad de los funcionarios:
desde abril del año 2000, la Asamblea Legislativa les dio un
asidero legal para reclamar su derecho a participar, en igualdad de
condiciones, de una vida normal.
Arma legal
Ese año, se aprobó la Ley de Equiparación de Oportunidades
para las Personas Discapacitadas. La normativa busca eliminar las barreras
sociales y arquitectónicas que impiden a las personas su desarrollo
integral. Entres otros aspectos, la ley determina, en su Capítulo
III, que las entidades responsables de autorizar planos y proyectos
de urbanización garantizarán que se eliminen toda barrera
que imposibilite, a las personas con discapacidades, el acceso a las
instalaciones que presten algún tipo de servicio público.
En ese apartado, se determina que los establecimientos públicos
o privados deben contar, por lo menos, con un tres por ciento de espacios
destinados expresamente para estacionar vehículos conducidos
o que transporten personas con discapacidad.
También se establece que se deberá procurar que los ascensores
cuenten con facilidades de acceso, manejo, señalización
visual, auditiva, dáctil y con mecanismo de emergencia.
Así, armados con el texto de ley y sus sillas de ruedas, la Asociación
del Deporte Sobre Silla de Ruedas (ASADESIR), por medio de cartas, comenzó
una cruzada para recordar a las autoridades del Instituto Nacional de
los Deportes (INDES) que, por una disposición legal, las instalaciones
nuevas o remodeladas para los próximos juegos debían ser
accesibles para las personas discapacitadas.
Las peticiones fueron escuchadas, pero no a cabalidad. Para comprobarlo,
Vértice realizó junto a Oscar Vargas, un miembro de ASADESIR,
un recorrido por todos los escenarios deportivos, nuevos y remodelados,
para verificar la accesibilidad de los mismos.
Vargas es parapléjico debido a una lesión de bala en su
médula espinal. Desde los 17 años, la silla de ruedas
ha sustituido a sus piernas y se ha convertido en su compañera
inseparable. Ahora de 49 años, Oscar trabaja como coordinador
deportivo del Instituto de Rehabilitación de Inválidos
(ISRI). Su proceso de rehabilitación en Estados Unidos le ha
dado la posibilidad de llevar una vida plena, hasta donde las barreras
externas se lo han permitido.
Él, como la mayoría de personas con alguna discapacidad
(más de 10% de toda la población, en El Salvador), debe
luchar contra barreras estructurales de un país inaccesible.
Jorge aceptó gustosamente realizar la gira por los escenarios
deportivos, algunos de los cuales no visitaba por inaccesibles. Para
realizar la gira se parapetó de una botella de agua para calmar
la sed y otra botella vacía, en caso de que tuviera que hacer
sus necesidades fisiológicas en pleno camino. Hallar un servicio
sanitario adecuado para discapacitados es muy difícil por lo
que regularmente tiene que portar consigo un preservativo especial que
le ayuda a evacuar la orina, en su ausencia cualquier botella es buena.
Con una autonomía total, Oscar se traslada en su propio vehículo
y llega hasta donde las construcciones se lo permiten. Según
él se puede analizar cuatro aspectos mínimos de accesibilidad
en un edificio: estacionamientos, rampas de acceso, elevadores amplios
y baños acondicionados. Esos aspectos analizaría Oscar
como limitado físico, en cada escenario a visitar.
Ciudad Merliot
La primera parada en el recorrido fue el Polideportivo de Ciudad Merliot,
en Santa Tecla, donde recién se construyeron nuevas canchas de
tenis y el polígono de Tiro con Arco. Las obras alcanzaron casi
los dos millones de dólares. El complejo cuenta con 13 canchas
de tenis, un gimnasio techado con capacidad para 5 mil personas, un
polígono de tiro con arco techado y otro al aire libre, dos piscinas
con graderíos y un albergue.
Oscar intentó llegar con su silla de ruedas hasta las nuevas
instalaciones. Pero gradas y pendientes demasiado prolongadas impidieron
que se movilizara con fluidez. Así se comprobó que las
obras no tenían acceso, ni siquiera a las graderías para
espectadores.
Aunque sí hay rampas en las nuevas canchas de tenis, no hay ninguna
vía adecuada para que los discapacitados lleguen hasta ellas.
Similar situación ocurre con el polígono de tiro con arco.
Por otro lado, la amplia zona de parqueo no cuenta con un solo espacio
debidamente señalado para personas discapacitadas. De igual forma
los baños del lugar son inaccesibles y no están acondicionados.
La misma situación existe en todas las instalaciones del complejo
que se construyeron para los V Juegos Centroamericanos en 1994, mucho
antes que se aprobara la Ley de Equiparación de Oportunidades.
No obstante, el albergue que forma parte de complejo sí cumple
con las normas, por lo menos en la primera planta. El edifico de 54
habitaciones cuenta en el primer piso con rampas de acceso y dos baños
para personas discapacitadas. Un amplio elevador sirve para subir a
las tres plantas superiores, sin ningún problema, pero los baños
de las habitaciones no están acondicionados.
Elías Alberto Aguilar gerente del polideportivo está consciente
de las omisiones en las remodelaciones. Sin embargo, mostró toda
la voluntad para arreglar la situación, esperamos solventarlo
en los próximos días, aseguró.
La visita dejó una sensación agridulce en Oscar, están
muy bonitas, pero son inaccesibles, lamentó.
Las delicias
En la misma municipalidad de Santa Tecla se ubica el Estadio de Las
Delicias.
Poco se pudo apreciar de la obra, pero las gradas a su entrada demuestran
que el acceso es exclusivo para personas sin ninguna limitación
física. Así mismo, el parqueo no tiene ningún tipo
de marcación para limitados físicos.
Oscar conocía el lugar y, con base a su experiencia ahí,
aseguró que era inaccesible, ya he venido aquí antes,
y según parece nada ha cambiado, afirmó. Las instalaciones
se utilizarán para los entrenos de las selecciones de fútbol.
Hasta ese momento, las pronósticos para Oscar no eran muy alentadores.
En ninguno de los dos sitios previos, han tomado en cuenta a cabalidad
las medidas para evitar las barreras arquitectónicas. Pero el
optimismo siguió en él, faltan muchos todavía,
hay que ver cómo están los demás, dijo.
La siguiente parada se hizo en el Estadio Nacional de Béisbol
Saturnino Bengoa. Para ingresar al lugar, Oscar tuvo que
sortear una grada que divide el parqueo de las instalaciones. No era
una buena señal, pero ya adentro las cosas cambiaron. Un rampa
de poca inclinación lleva hasta los graderíos donde hay
una sección exclusiva para que discapacitados ubiquen sus sillas
y vean las competencias. Otra vía a desnivel llega hasta los
baños, donde se encuentran dos de ellos acondicionados para limitados
físicos.
El encargado del proyecto Ingeniero Henry Berríos aseguró
que se construirán rampas en la grada que obstaculiza el ingreso
al estadio. Después de ver las instalaciones, Oscar no pudo ocultar
su satisfacción, gracias por tomarnos en cuenta,
dijo al ingeniero Berríos.
errores de cálculo
Continuando el recorrido con Oscar, se pudo comprobar que en similares
condiciones, se encuentran las instalaciones del Complejo Deportivo
El Polvorín y el Velódromo. No obstante, se cometió
un error estructural, al dejar un arriate para separar los dos escenarios,
este impide el acceso a la piscina olímpica. De nada sirve
tener rampas, sino podes llegar a ellas, se quejó Vargas.
A pesar de los pequeños fallos en las remodelaciones, el ánimo
de nuestro improvisado inspector de obra se mantuvo y continuó
empujando su silla hacia todos los edificios deportivos que faltaban
por visitar. A vuelta de rueda y con mucha satisfacción, Oscar
pudo comprobar que también son accesibles el Estadio de la Flor
Blanca, que albergará las pruebas de atletismo y los actos de
inauguración y clausura, y el Palacio de los Deportes
donde se realizarán disciplinas como el ajedrez y levantamiento
de pesas.
Para nuestro representante de los discapacitados, la accesibilidad de
los edificios remodelados implica un salto cualitativo, antes
no teníamos nada y ahora nos han tomado en cuenta, repetía
Oscar.
Pero la facilidad de movimiento terminó en el Estadio de Sóftbol
y el Gimnasio Nacional Adolfo Pineda, que incluye la construcción
del Estadio Nacional de Vólibol de playa. Ambos son inaccesibles
y al parecer seguirán así. En ellos, se jugarán
las competencias de sóftbol y básquetbol.
Después del tropiezo en los dos últimos edificios, el
recorrido continuó en el Complejo Deportivo de Santa Ana. Ahí,
en una lujosa pista de tartán, varios jóvenes atletas
practicaban sus disciplinas y algunos adultos hacían ejercicios
diarios. El polideportivo comprende una cancha de fútbol rodeada
por una pista de atletismo y un miniestadio de béisbol. Aunque
todavía no se han terminado los trabajos en algunas zonas, Oscar
vio con satisfacción que las instalaciones cumplen con todas
las condiciones para que discapacitados las visiten.
En la ues
La parada final, después de asistir a la mayoría de los
centros deportivos, sería en los edificios más importantes
para muchos discapacitados: la Universidad de El Salvador. El acceso
al centro de estudios significa la oportunidad para ellos de alcanzar
la educación superior, la que por muchos años les ha sido
negada.
Oscar visitó el local de cuatro pisos que albergará la
facultad de Filosofía y comprobó que él y su silla
de ruedas pueden llegar solo a la primera planta, la cual cuenta con
baños acondicionados. Se puede subir a los otros tres niveles
por medio de una escalera, lo que para alguien en como Oscar es imposible,
sin depender de la ayuda de alguien.
Caso distinto es el complejo deportivo donde cómodos desniveles
permiten a Oscar llegar hasta donde él quiera.
Al recapitular sobre todos los escenarios remodelados y nuevos que dejarán
los próximos juegos, Vargas reflexiona que es un buen banderillazo
de salida, pero falta mucho para alcanzar la meta: falta que se
cambie el transporte público, las aceras de y, principalmente,
la mentalidad de las personas , remató.
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UES
Nombre: Universidad de El Salvador.
Proyecto: Reconstrucción de edificios de facultades
y complejo deportivo.
Costos de construcción: 30 millones de dólares.
Accesibilidad: Los edificios de cuatro plantas solo
son accesibles al primer piso. El complejo deportivo que
es accesible a todos sus escenarios de futbol, gimnasia,
natación, boleibol de playa y basquetbol.
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Flor
Blanca
Nombre: Estadio Nacional de La Flor Blanca.
Capacidad y obra: 35 mil espectadores. Mejoramiento
de costado oriente y poniente del estadio.
Costos de remodelación: 3 millones 166 mil
831 dólares.
Accesibilidad: Los cuatro sectores del estadio poseen
rampas de acceso. Además, en el sector de tribuna
se han dispuesto dos baños para ambos sexos completamente
acondicionados para personas discapacitadas.
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INDES
Nombre: Palacio de los Deportes.
Obras: Mejoramiento, reparación y adecuación
de las instalaciones.
Costos de construcción: 1 millón 326
mil 334 dólares
Accesibilidad: En el mismos complejo se encuentran
las oficinas centrales del Instituto Nacional de los Deportes.
El escenario cumple con las normativas de accesibilidad
en el sector deportivo y de oficinas.
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Polideportivo
Nombre: Polideportivo Ciudad Merliot.
Proyecto: Construcción de canchas de tenis
y polígono de tiro con arco, remodelación
de piscina y construcción de parque ecológico.
Costos de obras: Un millón 499 mil 178 dólares.
Accesibilidad: Las áreas de complejo deportivo
son inaccesibles para personas discapacitadas. La única
área expedita para limitados físicos es el
albergue de cuatro pisos.
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Básquetbol
Nombre: Gimnasio Nacional Adolfo Pineda.
Obras: Mejoramiento de las instalaciones y construcción
de miniestadio de boleibol de playa.
Costos de producción: 979 mil 538 dólares.
Accesibilidad: Las personas discapacitadas difícilmente
pueden acceder a la parte superior de los graderíos.
Unas gradas son la única vía de entrada a
los baños.
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El
Polvorín
Nombre: Complejo Deportivo El Polvorín.
Obras: Remodelación del complejo en su segunda
etapa y reparación de velódromo.
Costos de construcción: 1 millón 771
mil 701 dólares.
Accesibilidad: Los dos escenarios cumplen con las
características para discapacitados. Sin embargo,
un arriate impide el acceso del velódromo a la piscina.
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Los
marginados
Las construcciones y remodelaciones para los próximos
juegos se hicieron pensando solo en personas en silla de ruedas.|
Ninguno de los edificios e instalaciones deportivas que se visitaron
ha tomado en cuenta la señalización para ciegos
y sordomudos. Según la Ley de Equiparación de Oportunidades
Para Personas Discapacitadas, los edificios deben tener señalamiento
visual, táctil y auditivo, para facilitar la movilidad
a ese sector de la población.
Otra omisión , fue la señalización de los
estacionamientos con las dimensiones adecuadas para los discapacitados.
En ningún lugar se observó este tipo de demarcación.
Según algunos encargados de las obras en proceso, esa tarea
será responsabilidad de las autoridades que administran
los edificios después de finalizar los trabajos. Sin embargo,
los escenarios ya finalizados tampoco cuentan con la señalización.
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