12 de octubre de 2002

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CRÓNICA

Las vallas de El Salvador 2002

Por ley, desde abril del año 2000, todas las construcciones nuevas y remodelaciones de edificios que den algún tipo de servicio al público, deben ser accesibles a personas discapacitadas. El caso de las instalaciones para los próximos XIX Juegos Centroamericanos y del Caribe no son la excepción.

Ernesto Villalobos
vertice@elsalvador.com

Con ansias, todo el país espera la inauguración de los Juegos Centroameri-canos y del Caribe El Salvador 2002, que se realizarán del 23 de noviembre al 7 de diciembre de este año. La impaciencia se duplica entre los dirigentes deportivos y atletas.
No es para menos, por segunda vez, en sus 76 años de historia, se realizan en el país. Además, se han destinado más de 50 millones de dólares a la construcción y remodelación de escenarios deportivos y de la Universidad Nacional, donde se ubicará la Villa Olímpica y las instalaciones para entrenamiento de los atletas visitantes. Gracias a la millonaria inversión, El Salvador contará con una envidiable infraestructura olímpica de primer nivel.
Pero la expectativa de tal evento se triplica para un sector de la población que históricamente ha sido marginada de este tipo de eventos: los discapacitados.
Por años, para asistir a edificios de servicios públicos o a eventos deportivos, han tenido que hacer grandes sacrificios para movilizarse o, simplemente, quedarse en casa. Ahora , con la realización de los juegos, los discapacitados esperan que en las construcciones y remodelaciones se haya tomado en cuenta el aspecto de la accesibilidad.
Sus inquietudes no solo se centran en la buena voluntad de los funcionarios: desde abril del año 2000, la Asamblea Legislativa les dio un asidero legal para reclamar su derecho a participar, en igualdad de condiciones, de una vida normal.

Arma legal


Ese año, se aprobó la Ley de Equiparación de Oportunidades para las Personas Discapacitadas. La normativa busca eliminar las barreras sociales y arquitectónicas que impiden a las personas su desarrollo integral. Entres otros aspectos, la ley determina, en su Capítulo III, que “las entidades responsables de autorizar planos y proyectos de urbanización garantizarán que se eliminen toda barrera que imposibilite, a las personas con discapacidades, el acceso a las instalaciones que presten algún tipo de servicio público”.
En ese apartado, se determina que los establecimientos públicos o privados deben contar, por lo menos, con un tres por ciento de espacios destinados expresamente para estacionar vehículos conducidos o que transporten personas con discapacidad.
También se establece que se deberá procurar que los ascensores cuenten con facilidades de acceso, manejo, señalización visual, auditiva, dáctil y con mecanismo de emergencia.
Así, armados con el texto de ley y sus sillas de ruedas, la Asociación del Deporte Sobre Silla de Ruedas (ASADESIR), por medio de cartas, comenzó una cruzada para recordar a las autoridades del Instituto Nacional de los Deportes (INDES) que, por una disposición legal, las instalaciones nuevas o remodeladas para los próximos juegos debían ser accesibles para las personas discapacitadas.
Las peticiones fueron escuchadas, pero no a cabalidad. Para comprobarlo, Vértice realizó junto a Oscar Vargas, un miembro de ASADESIR, un recorrido por todos los escenarios deportivos, nuevos y remodelados, para verificar la accesibilidad de los mismos.
Vargas es parapléjico debido a una lesión de bala en su médula espinal. Desde los 17 años, la silla de ruedas ha sustituido a sus piernas y se ha convertido en su compañera inseparable. Ahora de 49 años, Oscar trabaja como coordinador deportivo del Instituto de Rehabilitación de Inválidos (ISRI). Su proceso de rehabilitación en Estados Unidos le ha dado la posibilidad de llevar una vida plena, hasta donde las barreras externas se lo han permitido.
Él, como la mayoría de personas con alguna discapacidad (más de 10% de toda la población, en El Salvador), debe luchar contra barreras estructurales de un país inaccesible.
Jorge aceptó gustosamente realizar la gira por los escenarios deportivos, algunos de los cuales no visitaba por inaccesibles. Para realizar la gira se parapetó de una botella de agua para calmar la sed y otra botella vacía, en caso de que tuviera que hacer sus necesidades fisiológicas en pleno camino. Hallar un servicio sanitario adecuado para discapacitados es muy difícil por lo que regularmente tiene que portar consigo un preservativo especial que le ayuda a evacuar la orina, en su ausencia cualquier botella es buena.
Con una autonomía total, Oscar se traslada en su propio vehículo y llega hasta donde las construcciones se lo permiten. Según él se puede analizar cuatro aspectos mínimos de accesibilidad en un edificio: estacionamientos, rampas de acceso, elevadores amplios y baños acondicionados. Esos aspectos analizaría Oscar como limitado físico, en cada escenario a visitar.

Ciudad Merliot

La primera parada en el recorrido fue el Polideportivo de Ciudad Merliot, en Santa Tecla, donde recién se construyeron nuevas canchas de tenis y el polígono de Tiro con Arco. Las obras alcanzaron casi los dos millones de dólares. El complejo cuenta con 13 canchas de tenis, un gimnasio techado con capacidad para 5 mil personas, un polígono de tiro con arco techado y otro al aire libre, dos piscinas con graderíos y un albergue.
Oscar intentó llegar con su silla de ruedas hasta las nuevas instalaciones. Pero gradas y pendientes demasiado prolongadas impidieron que se movilizara con fluidez. Así se comprobó que las obras no tenían acceso, ni siquiera a las graderías para espectadores.
Aunque sí hay rampas en las nuevas canchas de tenis, no hay ninguna vía adecuada para que los discapacitados lleguen hasta ellas. Similar situación ocurre con el polígono de tiro con arco.
Por otro lado, la amplia zona de parqueo no cuenta con un solo espacio debidamente señalado para personas discapacitadas. De igual forma los baños del lugar son inaccesibles y no están acondicionados.
La misma situación existe en todas las instalaciones del complejo que se construyeron para los V Juegos Centroamericanos en 1994, mucho antes que se aprobara la Ley de Equiparación de Oportunidades.
No obstante, el albergue que forma parte de complejo sí cumple con las normas, por lo menos en la primera planta. El edifico de 54 habitaciones cuenta en el primer piso con rampas de acceso y dos baños para personas discapacitadas. Un amplio elevador sirve para subir a las tres plantas superiores, sin ningún problema, pero los baños de las habitaciones no están acondicionados.
Elías Alberto Aguilar gerente del polideportivo está consciente de las omisiones en las remodelaciones. Sin embargo, mostró toda la voluntad para arreglar la situación, “esperamos solventarlo en los próximos días”, aseguró.
La visita dejó una sensación agridulce en Oscar, “están muy bonitas, pero son inaccesibles”, lamentó.

Las delicias

En la misma municipalidad de Santa Tecla se ubica el Estadio de Las Delicias.
Poco se pudo apreciar de la obra, pero las gradas a su entrada demuestran que el acceso es exclusivo para personas sin ninguna limitación física. Así mismo, el parqueo no tiene ningún tipo de marcación para limitados físicos.
Oscar conocía el lugar y, con base a su experiencia ahí, aseguró que era inaccesible, “ya he venido aquí antes, y según parece nada ha cambiado”, afirmó. Las instalaciones se utilizarán para los entrenos de las selecciones de fútbol.
Hasta ese momento, las pronósticos para Oscar no eran muy alentadores. En ninguno de los dos sitios previos, han tomado en cuenta a cabalidad las medidas para evitar las barreras arquitectónicas. Pero el optimismo siguió en él, “faltan muchos todavía, hay que ver cómo están los demás”, dijo.
La siguiente parada se hizo en el Estadio Nacional de Béisbol “Saturnino Bengoa”. Para ingresar al lugar, Oscar tuvo que sortear una grada que divide el parqueo de las instalaciones. No era una buena señal, pero ya adentro las cosas cambiaron. Un rampa de poca inclinación lleva hasta los graderíos donde hay una sección exclusiva para que discapacitados ubiquen sus sillas y vean las competencias. Otra vía a desnivel llega hasta los baños, donde se encuentran dos de ellos acondicionados para limitados físicos.
El encargado del proyecto Ingeniero Henry Berríos aseguró que se construirán rampas en la grada que obstaculiza el ingreso al estadio. Después de ver las instalaciones, Oscar no pudo ocultar su satisfacción, “gracias por tomarnos en cuenta”, dijo al ingeniero Berríos.

errores de cálculo

Continuando el recorrido con Oscar, se pudo comprobar que en similares condiciones, se encuentran las instalaciones del Complejo Deportivo El Polvorín y el Velódromo. No obstante, se cometió un error estructural, al dejar un arriate para separar los dos escenarios, este impide el acceso a la piscina olímpica. “De nada sirve tener rampas, sino podes llegar a ellas”, se quejó Vargas.
A pesar de los pequeños fallos en las remodelaciones, el ánimo de nuestro improvisado inspector de obra se mantuvo y continuó empujando su silla hacia todos los edificios deportivos que faltaban por visitar. A vuelta de rueda y con mucha satisfacción, Oscar pudo comprobar que también son accesibles el Estadio de la Flor Blanca, que albergará las pruebas de atletismo y los actos de inauguración y clausura, y el ‘Palacio de los Deportes’ donde se realizarán disciplinas como el ajedrez y levantamiento de pesas.
Para nuestro representante de los discapacitados, la accesibilidad de los edificios remodelados implica un salto cualitativo, “antes no teníamos nada y ahora nos han tomado en cuenta”, repetía Oscar.
Pero la facilidad de movimiento terminó en el Estadio de Sóftbol y el Gimnasio Nacional “Adolfo Pineda”, que incluye la construcción del Estadio Nacional de Vólibol de playa. Ambos son inaccesibles y al parecer seguirán así. En ellos, se jugarán las competencias de sóftbol y básquetbol.
Después del tropiezo en los dos últimos edificios, el recorrido continuó en el Complejo Deportivo de Santa Ana. Ahí, en una lujosa pista de tartán, varios jóvenes atletas practicaban sus disciplinas y algunos adultos hacían ejercicios diarios. El polideportivo comprende una cancha de fútbol rodeada por una pista de atletismo y un miniestadio de béisbol. Aunque todavía no se han terminado los trabajos en algunas zonas, Oscar vio con satisfacción que las instalaciones cumplen con todas las condiciones para que discapacitados las visiten.

En la ues

La parada final, después de asistir a la mayoría de los centros deportivos, sería en los edificios más importantes para muchos discapacitados: la Universidad de El Salvador. El acceso al centro de estudios significa la oportunidad para ellos de alcanzar la educación superior, la que por muchos años les ha sido negada.
Oscar visitó el local de cuatro pisos que albergará la facultad de Filosofía y comprobó que él y su silla de ruedas pueden llegar solo a la primera planta, la cual cuenta con baños acondicionados. Se puede subir a los otros tres niveles por medio de una escalera, lo que para alguien en como Oscar es imposible, sin depender de la ayuda de alguien.
Caso distinto es el complejo deportivo donde cómodos desniveles permiten a Oscar llegar hasta donde él quiera.
Al recapitular sobre todos los escenarios remodelados y nuevos que dejarán los próximos juegos, Vargas reflexiona que es un buen banderillazo de salida, pero falta mucho para alcanzar la meta: “falta que se cambie el transporte público, las aceras de y, principalmente, la mentalidad de las personas ”, remató.

UES

Nombre: Universidad de El Salvador.
Proyecto: Reconstrucción de edificios de facultades y complejo deportivo.
Costos de construcción: 30 millones de dólares.
Accesibilidad: Los edificios de cuatro plantas solo son accesibles al primer piso. El complejo deportivo que es accesible a todos sus escenarios de futbol, gimnasia, natación, boleibol de playa y basquetbol.

Flor Blanca

Nombre: Estadio Nacional de La Flor Blanca.
Capacidad y obra: 35 mil espectadores. Mejoramiento de costado oriente y poniente del estadio.
Costos de remodelación: 3 millones 166 mil 831 dólares.
Accesibilidad: Los cuatro sectores del estadio poseen rampas de acceso. Además, en el sector de tribuna se han dispuesto dos baños para ambos sexos completamente acondicionados para personas discapacitadas.

INDES

Nombre: Palacio de los Deportes.
Obras: Mejoramiento, reparación y adecuación de las instalaciones.
Costos de construcción: 1 millón 326 mil 334 dólares
Accesibilidad: En el mismos complejo se encuentran las oficinas centrales del Instituto Nacional de los Deportes. El escenario cumple con las normativas de accesibilidad en el sector deportivo y de oficinas.

Polideportivo

Nombre: Polideportivo Ciudad Merliot.
Proyecto: Construcción de canchas de tenis y polígono de tiro con arco, remodelación de piscina y construcción de parque ecológico.
Costos de obras: Un millón 499 mil 178 dólares.
Accesibilidad: Las áreas de complejo deportivo son inaccesibles para personas discapacitadas. La única área expedita para limitados físicos es el albergue de cuatro pisos.

Básquetbol


Nombre: Gimnasio Nacional Adolfo Pineda.
Obras: Mejoramiento de las instalaciones y construcción de miniestadio de boleibol de playa.
Costos de producción: 979 mil 538 dólares.
Accesibilidad: Las personas discapacitadas difícilmente pueden acceder a la parte superior de los graderíos. Unas gradas son la única vía de entrada a los baños.

El Polvorín

Nombre: Complejo Deportivo El Polvorín.
Obras: Remodelación del complejo en su segunda etapa y reparación de velódromo.
Costos de construcción: 1 millón 771 mil 701 dólares.
Accesibilidad: Los dos escenarios cumplen con las características para discapacitados. Sin embargo, un arriate impide el acceso del velódromo a la piscina.

Los marginados
Las construcciones y remodelaciones para los próximos juegos se hicieron pensando solo en personas en silla de ruedas.
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Ninguno de los edificios e instalaciones deportivas que se visitaron ha tomado en cuenta la señalización para ciegos y sordomudos. Según la Ley de Equiparación de Oportunidades Para Personas Discapacitadas, los edificios deben tener señalamiento visual, táctil y auditivo, para facilitar la movilidad a ese sector de la población.
Otra omisión , fue la señalización de los estacionamientos con las dimensiones adecuadas para los discapacitados. En ningún lugar se observó este tipo de demarcación.
Según algunos encargados de las obras en proceso, esa tarea será responsabilidad de las autoridades que administran los edificios después de finalizar los trabajos. Sin embargo, los escenarios ya finalizados tampoco cuentan con la señalización.



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