6 de octubre de 2002

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INTERNACIONAL

Ataque a Irak:
“Necesario y apropiado”

La Cámara de los Representantes del Congreso estadounidense apoyó al presidente George Bush -después de un intenso cabildeo- el uso “necesario y apropiado” de la fuerza contra Irak para proteger la seguridad del país.

Vértice / Agencias
vertice@elsalvador.com

El Senado, que es controlado por los demócratas, prefirió estudiar el tema Irak antes de tomar una decisión definitiva; aunque los tambores de guerra redoblan en los pasillos de la Casa Blanca.
Varios senadores republicanos y el demócrata Joseph Lieberman, (que representa a Connecticut) sometieron un texto similar al acordado el pasado miércoles entre los líderes de la Cámara de Representantes y la Casa Blanca.
Pero ese proyecto no tuvo apoyo unánime: el líder demócrata del Senado, Tom Daschle, afirmó en un comunicado que los senadores de su partido y algunos republicanos “continúan pensando que una resolución final debería poner más énfasis en la eliminación de las armas de destrucción masiva de Irak”.
La posición es vista con recelo por el Secretario de Defensa Dondald Rumsfeld que tiene el dedo a punto de halar el gatillo. Lo único que espera es la licencia final.
Pero el texto acordado por la mayoría republicana y los demócratas en la Cámara de Representantes señaló que “el presidente está autorizado a recurrir a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos si lo juzga necesario y apropiado para defender la seguridad nacional de Estados Unidos de la continua amenaza impuesta por Irak”.

¿Y Bin Laden?

Esta semana, el “Grupo de Resistencia”, que engloba a 12 organizaciones pacifistas, puso en marcha una campaña nacional contra una eventual guerra en Irak, coincidiendo con el ejercicio de presión de la Casa Blanca al Congreso y a la Naciones Unidas para que autoricen el uso de la fuerza.
Este movimiento intensificará las protestas en contra de los planes de guerra del Gobierno de George W. Bush, en una estrategia cuyas directrices se basan en una serie de actos de desobediencia civil.
A juicio de los organizadores, este ataque “injusto”, no sólo acabaría con la vida de miles de iraquíes inocentes, sino que también pondría en peligro a las tropas estadounidenses, “que morirían si se permite a su gobierno derrocar al iraquí”.
La principal razón de la oposición a la guerra surge a raíz de que los servicios de inteligencia han sacado de la agenda el tema del paradero del saudita Osama Bin Laden o detalles sobre la desarticulación de la estructura terrorista Al Qaida.
A simple vista, la administración de W. Bush quiere enmendar el error de seguridad que desembocó en la destrucción de las torres gemelas, el Pentágono y el avión que se estrelló en Pennsilvania.
“Creemos que una guerra en Irak no nos ayudará a afrontar las verdaderas raíces del terrorismo y tememos que sólo atizará el sentimiento antiestadounidense y provocará más atentados”, dijo Kelly Campbell, directora de “Familias del 11-S para un Futuro Pacífico”.
En tanto, Saddam Hussein sostiene que E.U. “quiere tapar los crímenes perpetrados por Israel en Palestina” pero que “no tendrá éxito” oponiéndose al mundo entero.


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