
|
 |
ESPECIAL
Los
nuevos Arce
María
Luz Camacho de Koehn y Héctor Mauricio Arce representan la quinta
generación desde el General Manuel José Arce. Ambos conservan
documentos valiosos e historias sobre los descendientes del prócer.
Las dos líneas familiares complementan de manera significativa
el árbol genealógico de la familia procedente de la vieja
España
Víctor
Hugo Dueñas
vertice@elsalvador.com
A155
años de fallecido Manuel José Arce, una treintena de salvadoreños
y salvadoreñas conservan viva su memoria y descendencia. Todos
provienen de dos líneas directas de los primeros parientes del
prócer.
Revista VÉRTICE, en su edición del domingo 29 de septiembre,
reveló la herencia de Arce a partir de José Bernardo Nicolás
(el supuesto primogénito del General) y el único hombre
entre sus cinco hijos, Antonio.
Poco se habló de las familias formadas por Juana Santos, María
Eulalia, María Apolonia y Juana Bautista.
En el caso de Juana Bautista se consignan como desconocidos
a sus descendientes. No obstante, fueron sus mismos herederos quienes
hablaron de la extensa línea familiar procreada por la nieta
Arce.
El apellido del General, ya no figura en el nombre de algunos de ellos.
En su lugar, aparecen los de Camacho-Peña y Camacho-Guidos. Sin
embargo, es innegable la relación consanguínea con quien
fuera el primer Presidente de Centro-américa y fundador del ejército
salvadoreño.
Con las nuevas revelaciones familiares se amplía significativamente
el árbol genealógico desde el prócer.
Por el lado de María de Koehn los descendientes se extienden
hasta la sexta generación. Por parte de Mauricio Arce, los Arce
suman siete generaciones.
Los orígenes
Juana Bautista se casó con Eligio Peña. De la unión
nacen Blanca del Carmen y Graciela Peña Arce
Justo a la mitad del siglo XIX (1850) nace Juana Bautista.
Sus primeros años de vida transcurrieron junto a sus hermanas
y hermano, entre el viejo centro de San Salvador, Barrio La Vega, y
la actual zona de El Playón (depósito de lava al occidente
del volcán capitalino).
De acuerdo con Mauricio Arce, de la quinta generación del General,
las reconocidas señoritas Arce vivieron en La Vega, cerca de
Iglesia de la Merced, durante la mayor parte de tiempo.
Antes, según María Luz Camacho -también de la quinta
generación- las Arce vivieron en El Playón.
Ellas vivían detrás del volcán. La erupción
del volcán (1917) obligó a las descendientes a mudarse
a la capital, dijo.
Se ignora el tiempo que las Arce vivieron en el ahora Playón
y si antes de llegar a La Vega permanecieron en otro lugar.
Nunca tuvieron casa, añade María Luz Camacho.
La pobreza de las señoritas Arce se refleja, en buena parte,
en un juicio civil promovido por ellas en 1912.
En el proceso reconocen que somos muy pobres y nuestros trabajos
como mujeres no nos basta para adquirir lo que necesitamos para nuestra
existencia.
El 10 de diciembre de ese año, el gobierno central reconoce como
nietas legítimas del General a Juana Bautista de la Luz, María
Apolonia, María Eulalia y Juana Santos, y les concede una jubilación
de 25 pesos a cada una.
La difícil condición de las Arce es heredada
a otros descendientes, al grado que otras mujeres de la familia acuden
a la ayuda del Ejecutivo.
En esta ocasión, son las bisnietas del prócer, Blanca
del Carmen y Graciela Peña Arce, (hijas de Juana Bautista de
la Luz) quienes piden apoyo para mejorar su nivel de vida.
El 17 de agosto de 1923, una carta (similar a la recibida por la nietas
Arce) es entregada a las bisnietas del prócer.
La misiva expresa: El Poder Ejecutivo acuerda: asignar desde el
primero del mes en curso, por vía de gracia a las señoritas
Graciela y Blanca del Carmen Peña Arce, la pensión de
25 pesos mensuales a cada una como nietas del prócer Dr. Manuel
José Arce....
La tía abuela
De las dos bisnietas de Arce por línea de Juana Bautista, Blanca
del Carmen es la más
emblemática de la generación
A la muerte de su hermana, Graciela (quien casó con Miguel Angel
Camacho), tía Carmela se ocupa de sus tres sobrinos: Miguel Angel,
María Luz y Mauricio, todos de apellido Camacho Peña.
Carmen murió posiblemente a los 84 años, en 1975. La edad
siempre fue un tema difícil para ella, como para otras mujeres
Arce, por lo que no se tiene certeza de su nacimiento.
Su sobrina nieta, María Luz Camacho, la recuerda como una mujer
muy linda, quien se entregó por completo a los sobrinos.
Tía Carmela gustaba de contar historias a los pequeños.
Relató que en una ocasión, los Arce, decidieron visitar
el mar.
Se fueron en carreta y tardaron más de una semana para
llegar, comenta María Luz. El viaje se realizó a
las playas de La Libertad, en las primeras décadas del siglo
pasado.
Por Carmela se conoció que las nietas de Arce vivieron al
otro lado del volcán de San Salvador, donde perdieron
todo debido a la erupción del volcán.
Su fiel creencia por el catolicismo, la inculcó a sus descendientes.
La tía abuela rezaba el rosario todos los días a
las siete de la noche, frente al Sagrado Corazón de Jesús.
Tía Carmela también es recordada por su temperamento fuerte,
heredado sin duda del General Arce.
Cuando quería salir a jugar con algunos amigos decía
en tono serio: de ninguna manera... Yo insistía y
ella solo contestaba: absolutamente no....
El temple Arce es reconocido por María Luz Camacho, no solo en
su tía Carmela sino en su propia humanidad y en otros descendientes.
Según María Luz eso lo tienen del General, que son
mandones todos... Unos más que otros.
Blanca del Carmen siempre se mostró fuerte, pese a las adversidades.
Sólo así pudo resistir cuatro años consecutivos
postrada en cama, luego de sufrir un derrame cerebral.
La figura de Blanca del Carmen se asemeja a la de María Apolonia
Arce, quien se dedicó por completo a ayudar a otros descendientes
del General (por la línea del único hombre de sus cinco
nietos)
Las dos son recordadas con afecto por sus parientes más cercanos.
Poblan el mundo
Los parientes de Tía Carmela y Mamía (María Apolonia)
se hayan dispersos por el mundo.
Algunos Camacho residen en Australia y otros en Nueva York.
En el caso de los descendientes de Mamía, una de sus sobrina-nietas
se ha radicado en Suecia, mientras sus hermanos viven en Estados Unidos.
Para María Luz Camacho de Koehn y Héctor Mauricio Arce,
representantes de la quinta generación del prócer, es
motivo de alegría y satisfacción hablar de sus allegados.
Hasta ahora ninguno de los parientes ha seguido alguna carrera militar
como el prócer. Algunos son catedráticos universitarios,
sociológos, empresarios, con títulos universitarios locales
y extranjeros.
El General quizá se sorprendería al ver a su parentela
tan prolífica y variada.
|
La
tumba del General
Se piensa en la construcción de un mausoleo para Manuel
José Arce en el Museo Militar
La primera semana de septiembre fue abierta la tumba que durante
años ocupó el prócer Manuel José Arce,
dentro de la Iglesia La Merced, en el viejo corazón de
San Salvador.
Los restos del General fueron exhumados y dados en depósito
temporal a una funeraria.
El gobierno central, el ejército salvadoreño y algunos
descendientes de Arce están decididos a rendir homenaje
póstumo al Primer Presidente de Centroaméri-ca y
fundador del ejército salvadoreño, por medio de
un honroso mausoleo.
El ejército prepara desde hace meses el Museo Militar,
en las instalaciones de Cuartel El Zapote (en el sector
de San Jacinto). Es allí donde será construída
la nueva morada de Arce.
Merecido Tributo
Antes de construirse el mausoleo (cuyo diseño y edificación
será licitado públicamente), se planea ofrecer un
merecido tributo al General.
Mientras se diseña y se erige el mausoleo, los restos de
Arce permanecerán en capilla ardiente (y serán cuidadosamente
protegidos en una urna) para que pueda ser visitada, mientras
una escolta de militares monta guardia en derredor de éstos
en tributo a su memoria.
|
Copyright 2002
El Diario de Hoy - Derechos Reservados. vertice@elsalvador.com
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización
escrita de su titular. |
|