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ENTREVISTA
¿Solos
frente a la violencia?
En
esta semana, la sociedad salvadoreña ha quedado perpleja ante
la situación de violencia intrafamiliar, que en esta ocasión
finalizó en la muerte del agresor a manos de su víctima
y esposa. Para la psicóloga y experta en violencia doméstica,
Leonor Cantera (de Puerto Rico) el hecho pudo evitarse si las instituciones
hubiesen actuado preventivamente.
Iván
Gómez
vertice@elsalvador.com
Asumir que la violencia intrafamiliar es un problema individual,
que tiene que resolverse en casa como un asunto privado (por lo tanto
que no incumbe a la sociedad en general) es una de las primeras causas
que potencian el grave fenómeno.
Así lo manifiesta Leonor Cantera, investigadora en Violencia
de Género de la Universidad de Puerto Rico y exponente del foro
sobre maltrato infantil y violencia familiar organizado por el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La investigadora sostiene que además de esa visión errada
(de violencia como problema privado), la mitificación del concepto
patriarcal (el hombre como jefe y amo) ha sido caldo de cultivo para
los ciclos de violencia doméstica.
Cantera sugiere a los medios de comunicación abordar de manera
profesional los temas, a fin de no reforzar los ya conocidos mitos.
A las instituciones encargadas de velar por la seguridad ciudadana y
familiar (Policía, Fiscalía, Procuradu-ría) les
sugiere actuar de manera preventiva.
Vértice: Dentro de las relaciones familiares o de pareja,
¿Es normal que exista algún tipo de violencia?
Leonor Cantera: Si, desgraciadamente cuando la forma de resolver
los conflictos es una forma donde no media la palabra sino el miedo,
el control. Entonces es muy probable que ocurra la violencia.
¿Mira el fenómeno como un problema de patriarcado?
La violencia familiar es un reflejo más de la violencia que vivimos
a nivel macro. Muchas veces la violencia en el hogar se ve más
reforzada por los mitos que ven el caso como algo individual. Es decir
que a nadie le compete.
Muchas familias salvadoreñas se han desintegrado debido a
la migración hacia el extranjero, ¿Qué tipo de
violencia se puede percibir en estos casos?
Entramos en los casos que yo llamaría violencia política,
ya que nos preguntamos sobre el beneficio que trae para el país
de origen la separación familiar.¿Qué repercusiónes
tendrán estos hijos que se quedan al cuidado de un familiar o
parientes lejanos? y qué implica si estos hijos se encuentran
con sus padres, si es que ocurre. Esto lleva a replantearse lo que es
la familia.
Seguimos muchas veces con una definición arcaica en el siglo
21 de lo que debe de ser una familia; la vemos como mamá, papá
e hijos por lo que hay que mantenerla a toda costa, porque dicen que
si se desintegran saldrán delincuentes. Eso no es así.
Entonces,
definamos la familia.
Una mujer sola con un hijo, es familia, una abuela sola con los hijos
cuyos padres se fueron a Estados Unidos, es familia. Estos grupos lo
que necesitan es apoyo para que puedan desarrollarse de una forma digna
y así evitar otro tipo de violencia. La separación obligatoria
ya de por sí es una cuestión de violencia.
Usted sostiene que la violencia se mantiene hasta en las parejas
que se separan, ¿a qué se debe este fenómeno?
Cuando existe una violencia doméstica, hay relación de
poder. Lo que se ha establecido es el miedo. Entonces, es una relación
de dominio y de control. Esto quiere decir que yo pertenezco al otro,
no que soy ente propio.
Un ejemplo claro es el de Rosa que llegó a asesinar a su esposo.
Una de las razones que ella explicó del porqué retiraba
la denuncia cuando era objeto de maltrato, era por las amenazas que
tenía. Este miedo no es imaginario, es real.
En una situación de maltrato, si le dicen que la van a matar,
es porque hay una gran posibilidad de hacerlo y en ese momento no habrá
un policía que la guarde.
¿Significa que en estos casos, la mujer siempre vive atemorizada?
Si, y en los casos de los niños maltratados también viven
en miedo.
Podríamos decir que la mujer prefiere soportar ante la falta
de confianza a pesar de existir mecanismos institucionales de ayuda.
Si exigimos que la mujer denuncie, tiene que haber mecanismos que faciliten
y le den seguridad.
Existe un departamento que se llama teléfono amigo,
donde las víctimas pueden presentar sus quejas.
Si, pero, ¿qué hago después de la denuncia? ¿quién
le dará de comer a mis hijos? ¿qué posibilidades
tengo de mantenerme económicamente? y ¿qué posibilidades
tengo en seguridad con mi vida?
Entonces, ¿qué está fallando?
Cuando surgen los problemas sociales, se tiende a resolverlos medianamente,
poner un parche. Lo importante es hacer un trabajo interdisciplinario,
donde las diferentes instituciones puedan estar al servicio de la resolución
al problema.
Pero
este patrón de comportamiento no es una conducta nueva.
Es un problema milenario, lo que pasa es que es una violencia privatizada
dentro del hogar, en donde todo está permitido y nada tiene que
saberse afuera. Esto lo recogemos en refranes populares como entre
marido y mujer nadie se debe meter, los trapos se lavan
en casa.
¿Vivimos en una violencia privatizada?
Sí, pero con carácter o con ánimos cada vez más
de tomarse en cuenta como un problema social en la medida que existan
leyes y un reconocimiento a que existe el problema.
Hay que trabajar mucho en esto, desde el terreno educacional.
El hecho que exista familias que vivan en zonas donde se carece de
sistemas básicos, esto ¿favorece un ambiente de violencia?
Hay diferentes facilitadores, que pueden ser gotas que van colmando
la copa. Cuando la persona no tiene una forma ideal de resolver los
conflictos, estalla de la forma más fácil que es el golpe;
pero las diferentes clases sociales, tienen sus propias formas de transmitir
la violencia.
Hay familias de intelectuales donde no existe abiertamente la violencia
física, pero hay un maltrato sicológico, de llegar a muchas
veces a que las mujeres, y eso lo he visto yo, que con sólo nombrarle
el nombre del marido se defecan.
Podemos decir que en la clase social media hacia arriba, ¿la
violencia está oculta?
Es que ellos se cuidan mucho. No irá jamás una señora
a una comisaría a denunciar a su esposo. Ellas toleran la situación
hasta donde pueden.
¿Cómo influyen los medios de comunicación a la
violencia?
Muchas veces, se les ve como chivos expiatorios, otras veces, se les
critica o se les ve como contraproducentes a la hora de emitir las noticias
de la violencia. Sin embargo, un medio de comunicación que esté
informado sobre el hecho y que trabaje la noticia profesionalmente,
ayuda mucho.
En España, por ejemplo, los medios fueron un buen agente al sacar
a la luz pública una problemática que ya se sabía
desde mucho tiempo: que una mujer dice públicamente que es golpeada
por su marido. Esto motivó a crear una ley propia.
En los medios que realmente traten de una forma profesional, que no
refuerce los mitos y que al mismo tiempo sea una noticia reforzada con
orientación e información.
¿Cuál sería la salida en una familia donde hay
violencia?
Una familia donde peligre la vida,obviamente tiene que haber una separación,
porque el estar juntos significa que alguien, cuando la situación
es extrema, puede llegar hasta morir.
Pero, en una familia donde esté comenzando el ciclo de violencia
y las partes deciden que no se quieren separar, y sí quieren
resolver sus problemas, entonces, debe de buscarse un mecanismo que
ayude a la pareja, como la asistencia profesional.
¿Quién tiene que dar esos mecanismos?
El gobierno tiene que poner esos servicios y desgraciadamente no los
hace y quienes lo asumen son instituciones privadas, religiosas u ONGs.
¿En qué consiste la victimización secundaria?
Cuando una persona vive un maltrato dentro del hogar, que se traduce
en sentirse humillada, sola, avergonzada, triste... Cuando busca la
ayuda en un sistema profesional, a un sitio donde se supone le darán
ayuda y en lugar de ayuda reciba burla.
Por ejemplo, el de una mujer que va a la comisaría y el policía
le dice que se vaya a su casa, tranquila y que esas cosas se arreglan,
etc. Esto es una mitificación secundaria porque la mujer no sabe
para donde ir. Ella siente que nada puede hacer. No le quedará
otro remedio que quedarse en la relación.
¿Las drogas y el alcohol son causas de violencia intrafamiliar?
No son causas, son facilitadores. La diferencia es que la causa consiste
en que si yo tomo alcohol, golpeo. El facilitador quiere decir, que
si yo tomo, puede ocurrir que entre en un estado de perder el control
y que entonces arremeta contra una persona físicamente hablando.
¿Cómo quedan los hijos en las familias donde hay violencia?
Mal, porque en la violencia doméstica, aunque los hijos no sean
maltratados directamente, son maltratados indirectamente. Esto hace
que queden secuelas.
Los ejemplos que se dan son que el niño piense que si su mamá
se porta mal, hay que castigarla por medio de los golpes. En estos casos
el agresor le dice al menor que su mamá no ha hecho lo que él
ha pedido.
¿Hay que vencer la barrera de la denuncia?
Si, pero si el problema se ve como algo privado, poco se puede avanzar.
Hay que buscar salidas, y estas tienen que ser a corto plazo, porque
no se puede esperar hasta que ocurra un crimen como el ocurrido esta
semana, para comenzar a ver qué se hace.
A nivel educativo hay que insistir en los valores, las normas.
De esta manera se va minando poco a poco las dificultades sociales existentes.
Las drogas y el alcohol no son causas de la violencia familiar,
son facilitadores
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