6 de octubre de 2002

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ENTREVISTA

¿Solos frente a la violencia?

En esta semana, la sociedad salvadoreña ha quedado perpleja ante la situación de violencia intrafamiliar, que en esta ocasión finalizó en la muerte del agresor a manos de su víctima y esposa. Para la psicóloga y experta en violencia doméstica, Leonor Cantera (de Puerto Rico) el hecho pudo evitarse si las instituciones hubiesen actuado preventivamente.

Iván Gómez
vertice@elsalvador.com

Asumir que la violencia intrafamiliar es un problema ‘individual’, que tiene que resolverse en casa como un asunto privado (por lo tanto que no incumbe a la sociedad en general) es una de las primeras causas que potencian el grave fenómeno.
Así lo manifiesta Leonor Cantera, investigadora en Violencia de Género de la Universidad de Puerto Rico y exponente del foro sobre maltrato infantil y violencia familiar organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La investigadora sostiene que además de esa visión errada (de violencia como problema privado), la mitificación del concepto patriarcal (el hombre como jefe y amo) ha sido caldo de cultivo para los ciclos de violencia doméstica.
Cantera sugiere a los medios de comunicación abordar de manera profesional los temas, a fin de no reforzar los ya conocidos mitos.
A las instituciones encargadas de velar por la seguridad ciudadana y familiar (Policía, Fiscalía, Procuradu-ría) les sugiere actuar de manera preventiva.

Vértice: Dentro de las relaciones familiares o de pareja, ¿Es normal que exista algún tipo de violencia?
Leonor Cantera:
Si, desgraciadamente cuando la forma de resolver los conflictos es una forma donde no media la palabra sino el miedo, el control. Entonces es muy probable que ocurra la violencia.

¿Mira el fenómeno como un problema de patriarcado?
La violencia familiar es un reflejo más de la violencia que vivimos a nivel macro. Muchas veces la violencia en el hogar se ve más reforzada por los mitos que ven el caso como algo individual. Es decir que a nadie le compete.

Muchas familias salvadoreñas se han desintegrado debido a la migración hacia el extranjero, ¿Qué tipo de violencia se puede percibir en estos casos?
Entramos en los casos que yo llamaría violencia política, ya que nos preguntamos sobre el beneficio que trae para el país de origen la separación familiar.¿Qué repercusiónes tendrán estos hijos que se quedan al cuidado de un familiar o parientes lejanos? y qué implica si estos hijos se encuentran con sus padres, si es que ocurre. Esto lleva a replantearse lo que es la familia.
Seguimos muchas veces con una definición arcaica en el siglo 21 de lo que debe de ser una familia; la vemos como mamá, papá e hijos por lo que hay que mantenerla a toda costa, porque dicen que si se desintegran saldrán delincuentes. Eso no es así.

Entonces, definamos la familia.
Una mujer sola con un hijo, es familia, una abuela sola con los hijos cuyos padres se fueron a Estados Unidos, es familia. Estos grupos lo que necesitan es apoyo para que puedan desarrollarse de una forma digna y así evitar otro tipo de violencia. La separación obligatoria ya de por sí es una cuestión de violencia.

Usted sostiene que la violencia se mantiene hasta en las parejas que se separan, ¿a qué se debe este fenómeno?
Cuando existe una violencia doméstica, hay relación de poder. Lo que se ha establecido es el miedo. Entonces, es una relación de dominio y de control. Esto quiere decir que yo pertenezco al otro, no que soy ente propio.
Un ejemplo claro es el de Rosa que llegó a asesinar a su esposo. Una de las razones que ella explicó del porqué retiraba la denuncia cuando era objeto de maltrato, era por las amenazas que tenía. Este miedo no es imaginario, es real.
En una situación de maltrato, si le dicen que la van a matar, es porque hay una gran posibilidad de hacerlo y en ese momento no habrá un policía que la guarde.

¿Significa que en estos casos, la mujer siempre vive atemorizada?
Si, y en los casos de los niños maltratados también viven en miedo.

Podríamos decir que la mujer prefiere soportar ante la falta de confianza a pesar de existir mecanismos institucionales de ayuda.
Si exigimos que la mujer denuncie, tiene que haber mecanismos que faciliten y le den seguridad.
Existe un departamento que se llama “teléfono amigo“, donde las víctimas pueden presentar sus quejas.
Si, pero, ¿qué hago después de la denuncia? ¿quién le dará de comer a mis hijos? ¿qué posibilidades tengo de mantenerme económicamente? y ¿qué posibilidades tengo en seguridad con mi vida?

Entonces, ¿qué está fallando?
Cuando surgen los problemas sociales, se tiende a resolverlos medianamente, poner un parche. Lo importante es hacer un trabajo interdisciplinario, donde las diferentes instituciones puedan estar al servicio de la resolución al problema.

Pero este patrón de comportamiento no es una conducta nueva.
Es un problema milenario, lo que pasa es que es una violencia privatizada dentro del hogar, en donde todo está permitido y nada tiene que saberse afuera. Esto lo recogemos en refranes populares como “entre marido y mujer nadie se debe meter”, “los trapos se lavan en casa”.

¿Vivimos en una violencia privatizada?

Sí, pero con carácter o con ánimos cada vez más de tomarse en cuenta como un problema social en la medida que existan leyes y un reconocimiento a que existe el problema.
Hay que trabajar mucho en esto, desde el terreno educacional.

El hecho que exista familias que vivan en zonas donde se carece de sistemas básicos, esto ¿favorece un ambiente de violencia?
Hay diferentes facilitadores, que pueden ser gotas que van colmando la copa. Cuando la persona no tiene una forma ideal de resolver los conflictos, estalla de la forma más fácil que es el golpe; pero las diferentes clases sociales, tienen sus propias formas de transmitir la violencia.
Hay familias de intelectuales donde no existe abiertamente la violencia física, pero hay un maltrato sicológico, de llegar a muchas veces a que las mujeres, y eso lo he visto yo, que con sólo nombrarle el nombre del marido se defecan.

Podemos decir que en la clase social media hacia arriba, ¿la violencia está oculta?

Es que ellos se cuidan mucho. No irá jamás una señora a una comisaría a denunciar a su esposo. Ellas toleran la situación hasta donde pueden.

¿Cómo influyen los medios de comunicación a la violencia?

Muchas veces, se les ve como chivos expiatorios, otras veces, se les critica o se les ve como contraproducentes a la hora de emitir las noticias de la violencia. Sin embargo, un medio de comunicación que esté informado sobre el hecho y que trabaje la noticia profesionalmente, ayuda mucho.
En España, por ejemplo, los medios fueron un buen agente al sacar a la luz pública una problemática que ya se sabía desde mucho tiempo: que una mujer dice públicamente que es golpeada por su marido. Esto motivó a crear una ley propia.
En los medios que realmente traten de una forma profesional, que no refuerce los mitos y que al mismo tiempo sea una noticia reforzada con orientación e información.

¿Cuál sería la salida en una familia donde hay violencia?
Una familia donde peligre la vida,obviamente tiene que haber una separación, porque el estar juntos significa que alguien, cuando la situación es extrema, puede llegar hasta morir.
Pero, en una familia donde esté comenzando el ciclo de violencia y las partes deciden que no se quieren separar, y sí quieren resolver sus problemas, entonces, debe de buscarse un mecanismo que ayude a la pareja, como la asistencia profesional.

¿Quién tiene que dar esos mecanismos?
El gobierno tiene que poner esos servicios y desgraciadamente no los hace y quienes lo asumen son instituciones privadas, religiosas u ONGs.

¿En qué consiste la victimización secundaria?

Cuando una persona vive un maltrato dentro del hogar, que se traduce en sentirse humillada, sola, avergonzada, triste... Cuando busca la ayuda en un sistema profesional, a un sitio donde se supone le darán ayuda y en lugar de ayuda reciba burla.
Por ejemplo, el de una mujer que va a la comisaría y el policía le dice que se vaya a su casa, tranquila y que esas cosas se arreglan, etc. Esto es una mitificación secundaria porque la mujer no sabe para donde ir. Ella siente que nada puede hacer. No le quedará otro remedio que quedarse en la relación.

¿Las drogas y el alcohol son causas de violencia intrafamiliar?
No son causas, son facilitadores. La diferencia es que la causa consiste en que si yo tomo alcohol, golpeo. El facilitador quiere decir, que si yo tomo, puede ocurrir que entre en un estado de perder el control y que entonces arremeta contra una persona físicamente hablando.

¿Cómo quedan los hijos en las familias donde hay violencia?

Mal, porque en la violencia doméstica, aunque los hijos no sean maltratados directamente, son maltratados indirectamente. Esto hace que queden secuelas.
Los ejemplos que se dan son que el niño piense que si su mamá se porta mal, hay que castigarla por medio de los golpes. En estos casos el agresor le dice al menor que su mamá no ha hecho lo que él ha pedido.

¿Hay que vencer la barrera de la denuncia?
Si, pero si el problema se ve como algo privado, poco se puede avanzar. Hay que buscar salidas, y estas tienen que ser a corto plazo, porque no se puede esperar hasta que ocurra un crimen como el ocurrido esta semana, para comenzar a ver qué se hace.
A nivel educativo hay que insistir en los valores, las normas.
De esta manera se va minando poco a poco las dificultades sociales existentes.

“Las drogas y el alcohol no son causas de la violencia familiar, son facilitadores”



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